En el corazón del barrio de Salamanca, el Novotel más grande del mundo reinventa el concepto de reunión con un recorrido que atraviesa capitales europeas y barrios de Tokio sin que nadie tenga que enseñar el pasaporte.

Hay hoteles que reciben eventos y hoteles que fueron concebidos para ellos. Novotel Madrid Center pertenece a la segunda categoría: desde su nacimiento, el edificio se pensó como un gran centro de encuentros en el corazón de Madrid, y esa vocación se nota en cada rincón. A cinco minutos a pie del Parque del Retiro y a un paseo del Museo del Prado, el hotel —el Novotel más grande del mundo— pone sobre la mesa 30 espacios y 3.000 metros cuadrados repartidos entre su Centro de Convenciones, su salón de eventos sociales y una terraza en altura que cambia las reglas del juego.
El recorrido arranca donde arrancan los grandes congresos: la Sala Convención, de 760 metros cuadrados y 5,32 metros de altura libre, ideal para conferencias y encuentros de gran formato que buscan algo más que funcionalidad, con un diseño que favorece la concentración y la puesta en escena de ideas que dejan huella. A su alrededor, el hotel despliega un curioso atlas de nombres: Bahía-La Paz-Caracas y Oslo-Madrid-Viena, dos conjuntos de salas con sistema de montaje que se dividen en tres ambientes independientes según lo exija el programa. Más compactas, la Sala París y la Sala Londres —cada una divisible en dos— están pensadas para encuentros que requieren atención y enfoque, con IT Manager propio para que la tecnología nunca sea un obstáculo. Los despachos independientes completan la zona para quienes necesitan privacidad sin renunciar al coffee break ni al apoyo audiovisual. Todo se articula alrededor de la zona Foyer, más de 700 metros cuadrados que el hotel entiende como algo más que un área de paso: un espacio para acoger, conectar y dar visibilidad a exposiciones, recepciones o zonas de networking.
Bajar a pie de calle es entrar en otro registro. El Salón Duque, con 390 metros cuadrados y acceso a una terraza cubierta, se reserva para comidas y cenas privadas que buscan un entorno con personalidad: cálido, adaptable, pensado para que la gastronomía y la compañía sean el centro de la experiencia. A pocos metros, la Sala Baobab —70 metros cuadrados bañados de luz natural y con una pared de cristal— es creatividad en estado puro: mobiliario versátil, colores vibrantes y una disposición que invita a romper moldes en talleres, sesiones dinámicas o cualquier formato que apueste por lo disruptivo.
Y luego está la ascensión. The Summit ocupa las plantas superiores del hotel y reúne 900 metros cuadrados donde cada detalle exuda sofisticación: acceso directo a una terraza privada y a la piscina de la azotea, cortinas black-out y un ambiente que persigue algo más que las vistas: favorecer la concentración, el bienestar y la conexión real entre las personas. Sus tres salas toman prestados los nombres de otros tantos barrios de Tokio. Koenji, en la planta séptima, ofrece 105 metros cuadrados divisibles en dos. Harajuku, privada y con terraza propia conectada a la piscina, está diseñada para ver las cosas de otra manera: perfecta para reuniones creativas, sesiones ejecutivas o dinámicas colaborativas que piden un entorno tranquilo y luminoso. Shinjuku, en la planta octava y con acceso directo, cierra el trío con 78 metros cuadrados.
De Oslo a Tokio sin salir de Madrid: Novotel Madrid Center demuestra que la reunión perfecta no tiene un único código postal, sino tantos como salas dispuestas a acogerla.
Más información: https://www.novotelmadridcenter.com/