Durante 17 días se mostrará el potencial gastronómico de Menorca en su ‘Mostra de cuina’. Dando a conocer las recetas de Menorca de toda la vida, cocinadas al estilo tradicional o de manera actualizada, trabajadas mayoritariamente con producto local y de temporada.

La cocina menorquina volverá a reivindicar el producto local y de temporada con una nueva edición de la Mostra de Cuina Menorquina, que se celebrará del 18 de septiembre al 4 de octubre. Un total de 23 restaurantes repartidos por toda la isla ofrecerán un Menú Mostra a precio cerrado de 29,50 euros (IVA incluido, bebida aparte) y/o un Menú Gastronómico de formato y precio libres, ambos construidos sobre recetas tradicionales y producto de la Isla. Como novedad, esta edición suma por primera vez un restaurante embajador fuera de Menorca: Aromata, del chef Andreu Genestra en el HM Palma Blanc, representará la Mostra en Mallorca durante todos los días del certamen.
En Ciutadella participan Es Nàutic, Lavall, Mon Restaurant, Pinzell Restaurant, Racó des Palau, S’Amarador, S’Arxiu y Ses Voltes Espai Gastronòmic, a los que se suman Miramar y Restaurant Maribel en Cala Blanca, y Cape Nao en Cala Galdana. La oferta continúa en Santo Tomás con Don Tomás y La Terraza del Balear; en Es Mercadal con Ca n’Olga; en Son Parc con Sa Bouera des Golf; y en Fornells con Cafè del Nord. En Alaior estarán Agroturisme Llucasaldent Gran y Torralbenc; en Maó, Cantina Illa del Rei y El Romero; y en Sant Lluís, Sa Parereta d’en Doro y Sa Pedrera des Pujol.
Más allá de la lista de establecimientos, lo que de verdad define esta edición es el producto que sube a los platos. El mar sigue siendo columna vertebral de la Mostra: la gamba roja y la gamba blanca de Menorca aparecen tanto a la brasa con un refrito de ajos dorados como convertidas en mandonguilles con azafrán de producción local, los mejillones se brasean o se cuecen al vapor de manzanilla, y la llagosta vermella —la gran protagonista histórica de la caldereta— puede convertirse, por qué no, en un arroz meloso pensado para compartir mesa.
En tierra, el cabrito de granja menorquina se cocina a baja temperatura con jugo de romero y la ternera roja de la isla se brasea al Syrah. El queso de Menorca, con denominaciones de pequeñas queserías locales, entra tanto en salsas como en el propio postre, compartiendo protagonismo con el clásico flan.
La cocina de siempre, además, se deja reinterpretar sin perder la raíz: la oliaigua de toda la vida aparece emulsionada con higos o con setas de temporada, la caldereta se cuela en un orzotto cremoso de inspiración asiática, y hasta la lengua guisada con alcaparras reivindica el aprovechamiento entero del animal, un gesto muy propio de la cocina de payés menorquina. Y el cierre lleva, casi siempre, sello insular: sorbete de limón con ginebra Xoriguer, helado de La Menorquina, higos de la isla en pannacotta o el flan de queso menorquín con frutos del bosque.
La directora de la Fundació Foment del Turisme de Menorca, Begoña Mercadal, subrayó en la presentación oficial el vínculo entre gastronomía y producto local, recordando que “detrás de cada plato hay «un agricultor, un ganadero, un pescador y un equipo de cocina»”.
Más información: www.menorca.es





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