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A SANTIAGO POR TOMELLOSO, DONDE EL PEREGRINO ENCUENTRA UN DESTINO INCREÍBLE

Un pueblo de La Mancha, tierra de viñedos, de llanuras que no terminan nunca, aparece en los mapas que trazan los peregrinos jacobeos. Tomelloso forma parte del Camino de Santiago. Y quien llega aquí, difícilmente quiere marcharse.

 

El bastón golpea el asfalto y la mochila pesa, pero hay un momento en que el peregrino levanta la vista y lo que ve no se parece a nada de lo que esperaba. No hay montaña aquí, ni costa. Hay viñas. Hay un horizonte tan ancho que parece que el mundo se ha abierto de par en par. Y hay un pueblo, Tomelloso, que lo recibe con esa hospitalidad sin alardes que sólo tienen los lugares que no necesitan demostrar nada.

Que el Camino de Santiago pase por La Mancha es, en sí mismo, una revelación. La ruta jacobea, en el imaginario colectivo, transcurre por brumas gallegas o por la meseta castellana del norte. Pero los caminos a Compostela son tantos como peregrinos han querido recorrerlos, y la Ruta del Argar —411,69 kilómetros que nacen en Lorca, en Murcia— nos recuerda algo esencial: el Camino empieza donde empieza cada uno. Desde el umbral de su propia casa. Desde el sur.

Fue la idea de muchos aventureros y peregrinos jacobeos la que dio forma a esta ruta: si la peregrinación es un acto íntimo, de dónde mejor partir que del lugar donde uno vive, donde uno ha crecido. Así nació esta iniciativa que atraviesa el sureste peninsular, cruza La Mancha y deposita al caminante, kilómetro a kilómetro, en el corazón de Tomelloso.

Por las calles de Tomelloso: el viñedo como paisaje interior

El peregrino puede cruzar el núcleo urbano de Tomelloso a pie, viviéndolo desde dentro, o desde el Parque de la Constitución por las calles de la Estación y del Airén, hasta alcanzar la avenida del Príncipe Alfonso, bordeando por ella la población. El nombre de esa calle ya lo dice todo: aquí la uva Airén —la más plantada del mundo, dicen— tiene rango de topónimo. El vino no es sólo un producto en Tomelloso: es identidad, es historia, o, por qué no decirlo, casi un idioma en sí mismo.

Y aquí conviene detenerse, porque Tomelloso tiene esa peligrosa virtud de los lugares que enamoran: ofrece demasiado para seguir caminando. La hospitalidad del pueblo es legendaria. Quien llega con la mochila al hombro encontrará una mesa dispuesta, un vino que no parece de este siglo por lo honesto que es, y una conversación que se alarga más de lo previsto. Los tomelloseros saben que un peregrino cansado es un huésped que merece lo mejor. Y lo dan.

La tentación de quedarse: lo que Tomelloso ofrece al viajero

Pocas ciudades de La Mancha condensan tanto en tan poco espacio. El Museo del Carro y Aperos de Labranza explica, con una elocuencia que no necesita palabras, de qué están hechos estos campos y las manos que los trabajan. Las cuevas que perforan el subsuelo de la ciudad, algunas con décadas de historia fermentada en sus paredes, reciben al visitante con una generosidad que desafía cualquier agenda de marcha. Y el paisaje del viñedo, que en primavera adquiere una paleta de colores vivos, salpicado por los humildes bombos, resulta tan hermoso que parece una trampa.

Hay peregrinos que confiesan haberlo intentado: levantarse al alba, ponerse el calzado, ajustar las correas de la mochila. Y luego mirar la calle, escuchar el silencio templado de la mañana tomellosera, y decidir que otro día. Que Compostela puede esperar un poco más. Que Tomelloso todavía tiene algo que contarles.

El camino sigue: huertas, canales y la llanura infinita

Quien retoma la marcha sale de Tomelloso por el Polígono Industrial de El Bombo, avanza junto a la N-310 y, dejando atrás la calle Zurbarán, se adentra en una pista asfaltada que conduce a un mundo distinto. Un mundo de huertas cruzadas por canales de riego,de silencios que sólo rompen los pájaros y el crujir de la gravilla bajo las botas.

El Canal del Guadiana aparece como una frontera líquida, un punto de inflexión en la caminata. Tras cruzarlo, el camino del Molino del Cuervo abre una nueva perspectiva que lleva, sin prisa y sin extravío, hacia Alameda de Cervera. Aquí el peregrino encontrará un merecido descanso en la Plaza del Castillo de Cervera, donde reponer fuerzas y recuperar el ritmo antes de continuar.

Tomelloso: un lugar que no estaba en los planes y se queda en la memoria

Hay ciudades que están en el camino y se notan. Hay otras que están en el camino y te cambian. Tomelloso pertenece a la segunda categoría. No hace falta que el peregrino lo sepa antes de llegar. Lo sabe en cuanto pisa la primera calle, en cuanto alguien le señala dónde puede descansar o comer, en cuanto descubre que esta tierra que parecía de paso es, en realidad, un destino.

El Camino de Santiago no es sólo una línea en el mapa. Es el conjunto de los momentos que lo hacen inolvidable. Y Tomelloso, este pueblo manchego que no debería estar aquí según los cánones, que no encaja en ningún folleto de peregrinación al uso, resulta ser exactamente el tipo de lugar que hace que valga la pena haber calzado las botas y salido a andar.

 

 

 

 

Más información: https://visitatomelloso.com/

CORIA EN CINCO RUTAS: UN VIAJE POR LA ESENCIA NATURAL DE EXTREMADURA

Entre calzadas romanas, miradores infinitos y ríos que susurran historia, Coria revela su lado más natural y desconocido.

 

En el norte de Cáceres aguarda Coria, donde el tiempo se detiene entre dehesas infinitas y ríos que susurran historias milenarias.  Una ciudad monumental que, más allá de sus piedras cargadas de historia, es puerta de entrada a un paisaje donde lo etnográfico, lo ecológico y lo sublime se funden.  Presentamos cinco rutas para descubrir la Coria más auténtica, donde cada sendero es un verso escrito por la naturaleza.

 

  1. Vía Dalmacia: Tras las Huellas de Roma.

Un paseo por la memoria imperial.  Desde el Calvario, frente al silueteado Silo de grano, se despliega el Camino del Sierro: una antigua calzada romana que serpentea entre olivares y viñedos hasta el Mirador del Alto del Sierro.  Aquí, la vista abraza el Valle del Alagón, un mosaico de dehesas y sierras con Coria al fondo.

Es imprescindible prestar atención a los vestigios empedrados de la Vía Dalmacia, testigos del ingenio romano.  También a ‘La Madre del Agua’, un sistema hidráulico del siglo II d.C. que abastecía a la ciudad.  Y como no, el vuelo de las aves mediterráneas sobre los pastizales, donde conviven especies cinegéticas como el conejo.

Ficha técnica: 5,5 km (ida y vuelta).· 1h 30min.  Dificultad baja.

  1. Ruta de Peregrinación a Argeme: Devoción y Naturaleza.

Donde el río Alagón teje leyendas, este camino, que antaño unía Coria con Galisteo, sigue el curso del Alagón entre huertas de regadío teñidas de maíz y tomate.  La meta es el Santuario de Argeme (siglos XVII-XVIII), un remanso de paz coronado por el Mirador de Argeme, un balcón sobre el barranco fluvial donde el paisaje se vuelve poesía.

No pasarán inadvertidas en esta ruta las ruinas de villas romanas en ‘Los Valderritos’, vestigios de un pasado agrícola próspero.  Ni tampoco la dehesa de Malpartida, ejemplo de equilibrio entre hombre y naturaleza.  Y para los que son de agudizar bien el oído, podrán deleitarse con el canto de las oropéndolas en los bosques de ribera.

Ficha técnica: 8,2 km (ida y vuelta).· 1h 20min.· Dificultad media.

  1. Camino del Rincón del Obispo: La Ribera en Estado Puro.

Un viaje al corazón fluvial del Alagón iniciando en el Puente de Hierro (1901-1909).  Esta ruta bordea la Isleta entre campos de tabaco y pimientos, para adentrarse en el ‘Charco del Moro’, un refugio invernal de garzas y martines pescadores.  El final, el blanco poblado de Rincón del Obispo, que aparece a modo de cuadro impresionista.

Es imprescindible detenerse con calma a contemplar los útiles líticos del Paleolítico Inferior dispersos en las terrazas del Alagón.  Además, la frondosidad del bosque galería, proporciona sombra y frescor en esta época del año.

Ficha técnica: 8 km (ida y vuelta).· 1h 10min.· Dificultad baja.

  1. Dehesa Boyal de Mínguez: La Extremadura Profunda.

Encinares, ganado y miradores infinitos. Tras cruzar el Puente de Hierro, la ruta asciende entre encinas y peñascos de pizarra hacia el Mirador de la Dehesa de Mínguez, donde el Valle del Alagón se despliega con las Sierras de Gata y Gredos al fondo.  Es la esencia de la Extremadura agroganadera y como tal, hay que disfrutar de los chozos de pastores, zahúrdas, puentes y fuentes, arquitecturas tradicionales en piedra seca.  También del avistamiento de buitres leonados sobrevolando los cortados.

Ficha técnica: 8,85 km (ida y vuelta).· 2h 30min.· Dificultad media-alta.

  1. Ruta de los Canales: Historia y Agua.

Un círculo perfecto entre pasado y presente.  Este itinerario combina el Parque Fluvial del Tamujal con las vistas monumentales de Coria.  Desde el Puente de Piedra (siglo XVI) hasta la Catedral de Sta. María de la Asunción (siglos XV-XVIII) —que domina el skyline—, el paseo es un diálogo entre naturaleza y patrimonio.  La Muralla Romana (siglo I), el Castillo (siglo XV) y el Palacio de los Duques de Alba (siglos XV-XVI) son de bella factura, como los atardeceres sobre el río, con reflejos dorados en el agua.

Ficha técnica: 8,2 km (circular).· 2h 20min.· Dificultad baja.

Estas rutas no son solo caminos; son ventanas abiertas a una tierra donde la historia late en cada piedra y la naturaleza se muestra en estado puro.  Coria, con su mezcla de humedad fluvial y aromas de jara, invita a perderse… para encontrarse.

 

Más información: https://turismocoria.es/turismo/

LAS 5 EMOCIONES QUE TODO BUEN PEREGRINO VIVIRÁ EN EL CAMINO DE SANTIAGO FRANCÉS POR EL BIERZO Y GALICIA

Una Ruta Xacobea plagada de instantes y de escenarios que, incluso pasado el tiempo, aún suscitan recuerdos maravillosos a aquellos que los han vivido.

 

Las emociones van dentro de cada uno. Cada cual las siente, exterioriza (o no) y expresa a su manera. Pocas experiencias son tan intensas como vivir un Camino con siglos de historia. Historia que se percibe a cada paso, al llegar a cada nuevo pueblo y parar en un albergue. Historia en los árboles, en la piedra, en los valles y ríos. Es algo que, quien ha recorrido el Camino de Santiago Francés por El Bierzo y Galicia puede dar buena cuenta de ello. Seguro que se puede sentir identificado en cualquiera de estas cinco sensaciones…

 

Perplejidad: El Asombro del Primer Paso

El Camino de Santiago Francés de Galicia no se revela de inmediato. Al cruzar Vega de Valcarce, bajo la sombra del Castillo de Sarracín, el peregrino se detiene. ¿Cómo es posible que estas piedras milenarias, testigos mudos de siglos de historias, sigan en pie? Las pallozas de O Cebreiro, redondas y primitivas, emergen entre la niebla como un eco del pasado. El viajero mira alrededor, confundido: ¿está en el siglo XXI o en un cuento medieval? La leyenda del Santo Grial, que se dice apareció aquí, añade un velo de misterio. El corazón late más rápido. El Camino ya ha comenzado su hechizo.

 

Curiosidad: El Deseo de Saber Más

En Triacastela, donde convergen tres rutas, el peregrino siente el impulso de explorar. ¿Qué secretos guardan estos muros? Las calles de Samos, adoquinadas y serenas, llevan hasta el monasterio benedictino, donde los manuscritos antiguos susurran historias de monjes y peregrinos. En Sarria, la pregunta es inevitable: ¿cuántas generaciones han caminado por estas mismas piedras, buscando respuestas? Cada pueblo es un capítulo por descubrir, cada encuentro con los lugareños, una lección de vida. El Camino alimenta la sed de conocimiento, y el viajero avanza, ávido de más.

 

Gratitud: El Regalo de la Hospitalidad

En Portomarín, donde el río Miño refleja el cielo, el peregrino comprende el verdadero significado de la generosidad. Los vecinos comparten su pan, su queso de Arzúa, su pulpo de Melide. En Palas de Rei, una anciana señala el camino con una sonrisa; en Trabadelo, un cura abre las puertas de la iglesia para mostrar la talla venerada de la Virgen. El Camino no es solo un trayecto físico, sino un intercambio de almas. El viajero agradece cada gesto, cada techo bajo el que descansa, cada palabra que le devuelve la fe en la humanidad.

 

Júbilo: La Alegría del Encuentro

Llegar a Santiago no es el final, sino la culminación de una fiesta que comenzó en Monterroso, con sus colinas verdes, y en Paradela, con sus paisajes de ensueño. En la plaza del Obradoiro, el peregrino levanta los brazos, rodeado de compañeros de ruta convertidos en familia. Las risas, los abrazos, las lágrimas de felicidad. El Camino ha cumplido su promesa: aquí, en este instante, todo tiene sentido. El corazón estalla en júbilo, porque el viaje no termina, sino que se transforma en memoria y celebración.

 

Consternación: El Peso de la Despedida

Pero luego, cuando las mochilas se guardan y las botas se secan, llega la melancolía. ¿Cómo volver a la vida ordinaria después de haber vivido tanto? Las calles de O Pino, silenciosas y eternas, parecen preguntar: «¿Cuándo volverás?» El peregrino mira atrás, consternado por la belleza efímera de la experiencia. El Camino no se olvida; se lleva dentro, como una cicatriz dulce. Y en ese dolor hay una verdad: algún día, habrá que regresar.

 

Epílogo: El Alma del Camino

El Bierzo y Galicia, con sus 15 pueblos de cuento, no es solo un destino. Es un espejo que refleja las emociones más puras del ser humano. Aquí, entre viñedos, castillos y mesas compartidas, el peregrino descubre que el verdadero viaje no es hacia Compostela, sino hacia sí mismo.

¿Listo para caminar?

 

Nace un proyecto histórico. Un proyecto que queremos contarte despacio, para que cale bien hondo y no olvides nunca. De entre el extensísimo Camino de Santiago Francés, que recorre todo el norte de España, queremos contarte una experiencia única, diferente. Queremos que descubras el Camino de Santiago Francés de Galicia. La Mancomunidad de Pueblos Gallegos del Camino Francés, en alianza con cuatro ayuntamientos de la provincia de León, quieren crear un relato unificado que te sobrecoja y te enamore. Un relato que hable de la naturaleza, de los paisajes, de la gastronomía, su patrimonio… de sus gentes. El Camino de Santiago Francés de Galicia condensa todo lo que un peregrino espera encontrar en su itinerario a través de 15 pueblos que viven y sienten este camino, esperando al viajero cansado con los brazos abiertos… Permanece atento, porque esta historia que te contamos, dará mucho que hablar…

Más información: www.caminofrances.org

LA RUTA DEL REY JAYÓN REGRESA CON 24 KM DE LEYENDA

El 27 de abril se celebrará la 23ª edición de este evento único en Extremadura, que recorrerá enclaves como la Mina de la Jayona, la Ermita del Ara, la Ciudad romana de Regina o el Conjunto Histórico Artístico de Llerena.

 

 

La Ruta del Rey Jayón es una jornada única en la que conocer la historia y la naturaleza de la Campiña Sur, que discurre por enclaves como la Mina de la Jayona, la Ermita del Ara, la Ciudad Romana de Regina o el conjunto histórico artístico de Llerena. Esta cita está organizada por los Ayuntamientos de Llerena, Trasierra, Reina, Casas de Reina y Fuente del Arco, junto con la Asociación de Senderismo Tomillo y Orégano de Llerena (Astoll).

 

Centenares de senderistas volverán a calzarse las botas para vivir una experiencia que trasciende el deporte. El próximo 27 de abril, la Campiña Sur de Extremadura acogerá la 23ª edición de la Ruta del Rey Jayón, una travesía de 24 kilómetros que aúna patrimonio, naturaleza y tradición a lo largo de cinco municipios: Llerena, Fuente del Arco, Reina, Casas de Reina y Trasierra.

 

La jornada comenzará en la Plaza Mayor de Llerena con la recogida de acreditaciones. Desde allí, los participantes se trasladarán al Monumento Natural Mina de la Jayona, en la localidad de Fuente del Arco, donde comenzará la travesía. La ruta continúa hacia la Ermita de Nuestra Señora del Ara, también conocida como la ‘Capilla Sixtina’ de la Baja Extremadura, por la riqueza de sus frescos.

 

El itinerario proseguirá por la Cañada Real de la Rivera del Ara, donde, casi sin darse cuenta, los senderistas llegarán a los últimos recodos Sierra Morena, atravesando parajes que les cautivarán por la belleza del entorno y la exuberancia de la flora. Senderos entre bosques de vegetación mediterránea, jaras en flor, encinas, alcornoques, olivos y retamas que conducen a los caminantes hasta la localidad de Reina donde se visita la Alcazaba Árabe.En su interior se puede admirar la ermita visigoda de la Virgen de las Nieves. En este punto, también se puede tomar una panorámica espectacular de la Campiña Sur de Extremadura y de la parte septentrional de la Sierra Norte sevillana.

 

Desde Reina, los senderistas se dirigirán hasta la ciudad romana de Regina, donde se encuentra su espectacular teatro romano, para continuar hacia la localidad de Casas de Reina, en el que los participantes podrán visitar el Centro de Recepción de Información Turística del Yacimiento Arqueológico de Regina. Una vez aquí, se produce la última encrucijada en el camino, en la que los senderistas podrán optar por seguir la travesía por terrenos llanos hacia Llerena, o bien, ascender a la Sierra de San Miguel, hasta llegar al collado del Puerto de Salinas, en el término municipal de Trasierra. Desde allí, poco a poco se irá descendiendo por antiguos caminos flanqueados por imponentes paredes y rodeados de una rica vegetación, hasta alcanzar nuevamente Llerena y su Plaza Mayor; localidad cuyo patrimonio ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico.

 

Esta es una oportunidad para reconectar con la tierra, la historia y uno mismo. Una experiencia para disfrutar solo, en pareja o en grupo, en uno de los rincones más sorprendentes de Extremadura. Una jornada para vivir la Campiña Sur con los cinco sentidos.

 

 

Más información: turismo.llerena.org

EXPLORA EL INTERIOR DE LA TORRE DE LOS LODONES

La concejalía de turismo de Torrelodones pone en marcha dos actividades guiadas para los días 19 y 26 de octubre, una visita a la Torre de los Lodones y una senda por la Ruta del perímetro de los Peñascales.

 

 

Torrelodones se presenta como un destino ideal para descubrir con calma, a través de dos iniciativas para que los visitantes puedan sumergirse en la esencia de sus lugares más emblemáticos. El sábado 19 de octubre, a las 10:30, se llevará a cabo una visita guiada al interior de  la Torre de los Lodones, y el 26 de octubre, se realizará una ruta guiada por Los Peñascales, ofreciendo una experiencia inmersiva en la naturaleza local.

 

 

Torrelodones es un destino perfecto para ser descubierto poco a poco. Es por eso que desde la Concejalía de Turismo han puesto en marcha dos iniciativas para que los visitantes puedan experimentar la esencia de los lugares emblemáticos de este rincón de la Comunidad de Madrid.

 

 

El próximo sábado 19 de octubre, a las 10:30, los viajeros podrán realizar una visita guiada a la Torre de los Lodones. Durante el recorrido se abrirán las puertas del símbolo de la ciudad, su Atalaya. Este histórico edificio, Patrimonio Histórico de Torrelodones, se presentará como una experiencia diferencial para el visitante, que tendrá la oportunidad de acceder por su escalera de caracol a la parte superior, donde quedará asombrado por las impresionantes vistas panorámicas del municipio. Además, una vez terminada la visita, se realizará un paseo turístico por los lugares más importantes del casco antiguo. Las últimas visitas de 2024 serán los sábados 30 de noviembre y 14 de diciembre.

Por otro lado, el sábado 26 de octubre, tendrá lugar una ruta guiada por el perímetro de Los Peñascales, para un máximo de 20 personas. El itinerario comenzará en el campo de fútbol, continuará por el Cordel de Hoyo de Manzanares hasta llegar al carril bici de la Av. del Pardo. Una vez aquí, os encontraréis con el arroyo de las Trofas, y continuaréis por un sendero que transcurre paralelo al embalse de Los Peñascales, junto al arroyo Valdeáguila y terminando en el camino que discurre junto a la vía de servicio de la A-6.

 

 

 

Para más información: https://www.torrelodones.es/

14 RUTAS DE MONTAÑA PARA DESCUBRIR LA COMARCA DE LIÉBANA

Descubre los secretos mejor guardados de este destino a través de sus senderos naturales, ideales para los amantes de la montaña.

 

 

Los amantes del senderismo y la naturaleza tienen en la Comarca de Liébana una amplia oferta de rutas en las que perderse y conocer el territorio de una forma diferente. Este enclave privilegiado, en el corazón de Cantabria, cuenta con itinerarios de diversos niveles de dificultad, desde paseos tranquilos en los que respirar aire puro entre valles y praderas, hasta desafiantes ascensos a imponentes cumbres.

 

Al norte de España, se pinta un lienzo de altas montañas que contrastan a la perfección con impresionantes valles verdes dibujando un paisaje lleno de historia y tradición. La Comarca de Liébana es conocida por su diversidad geográfica y su riqueza cultural, ofrece una experiencia inigualable a aquellos que se aventuran en sus caminos. Cada uno de estos parajes está impregnado de una conexión íntima entre naturaleza y legado humano.

 

Tras kilómetros de subida, esfuerzo y superación, la recompensa para los más aventureros será una vista que cautivará sus cinco sentidos. Las cumbres nevadas, las praderas verdes y las aguas cristalinas que se abren camino en la profundidad de los valles se mezclan en un regalo inigualable. Es por eso que cada paso, sendero y recorrido es una oportunidad única para conectar con el entorno natural, tan rico y cuidado de la Comarca de Liébana.

 

 

Este profundo legado se estructura en 14 rutas, que dan a conocer los 7 municipios que dan vida a la comarca. Los amantes del senderismo podrán desconectar y reconectar en Las veas del Troncu; la subida a Treviso; Peñas de Bejes, Valle de Bedoya; Monte Arabedes; la conexión entre Potes y Porcieda; Valdeaniezo; el camino entre Lamedo y portillo de Brañes o Cucayo y Río Frio. Sin olvidarnos, de Pico Jano; los Pueblos de Pesaguero; el valle de Caloca; Bajo los Picos o el Monte de Subiedes.

 

 

Todas estas rutas tienen en común la espectacularidad de sus paisajes habitados por bosques autóctonos. La amplia riqueza natural describe a estos lugares como la imagen perfecta para disfrutar de la tranquilidad y la paz que tanta falta hace en el día a día. Además, los senderistas podrán descubrir numerosos lugares misteriosos como Monasterios milenarios o ermitas escondidas que enriquecerán aún más su experiencia.

 

 

Cada sendero es una invitación a descubrir paisajes únicos, rincones históricos y vistas que quitan el aliento, haciendo de Liébana el lugar ideal para quienes buscan una experiencia diferente, cargada de aventura y belleza natural en un destino de ecoturismo sin igual

 

 

Más información:https://www.comarcadeliebana.com/