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4 tramos para disfrutar del ‘Camino de Santiago’ por Rioja Alavesa

 

Una apasionante ruta senderista siguiendo el trazado descrito por el escritor Salvador Velilla Córdoba –natural de Lapuebla de Labarca– en su obra ‘A Santiago de Compostela por Rioja Alavesa’

 

Como cada verano, sea o no ‘año jubilar’ –cuando la festividad del Santo Apóstol cae en domingo–, el ‘Camino de Santiago’ cobra especial protagonismo entre los amantes del turismo activo senderista, por aunar espiritualidad, naturaleza y cultura. Rioja Alavesa forma parte de esta ruta alternativa, en un trayecto que cruza gran parte de la comarca, de este a oeste; desde Oyón-Oion hasta Samaniego. Un total estimado de 9 horas para disfrutar –sosegadamente– de un peregrinaje emocional pasando también por pueblos de singular belleza medieval como Laguardia. Una excelente excusa para descubrir y admirar iglesias, murallas, casas solariegas, ermitas, joyas prehistóricas o bodegas e inhalar la más pura esencia de Rioja Alavesa y su mar de viñedos. Estas son las cuatro etapas del periplo.

 

Esta ruta –descrita por Salvador Velilla Córdoba– se enmarca históricamente en el camino realizado a finales del siglo XIV por el infante Carlos, posteriormente nombrado rey de Navarra como Carlos III, el Noble. Liberado de su cautiverio en Francia, emprendió peregrinación a Santiago de Compostela por el llamado ‘Camino francés’, desviándose del mismo en Viana que es precisamente donde arranca esta ruta de singular belleza –sin pasar por Logroño– por Rioja Alavesa…

 

         1– De Viana a Oyón-Oion (1 h 15 mins)

         La localidad navarra de Viana –inicio de ruta– llama la atención del viajero por su ayuntamiento, aupado por gruesos soportales; su iglesia parroquial, el antiguo hospital de peregrinos (hoy Casa de la Cultura) y la bella plaza de El Coso. Esta etapa continúa por la ermita de Cuevas, el arroyo Puentecillo y la antigua aldea de Perizuelas, donde se localizaron cerámicas romanas de los siglos I al IV. Desde allí se entra ya en tierras de Rioja Alavesa, donde empiezan a visionarse viñedos… hasta Oyón-Oion.

 

         2– De Oyón-Oion a Laguardia (4 h 25 mins)

         Oyón-Oion, que acogió recientemente –el 22 y 23 de julio– la V edición de ‘Entorno a la mesa’, Encuentro Gastronómico Sostenible de Rioja Alavesa, tiene como gran joya patrimonial la iglesia de Santa María de la Asunción, con una torre barroca cuya figura de la veleta que la corona es conocida como ‘el Giraldón’. Una localidad situada estratégicamente en los caminos que comunicaban ambas orillas del Ebro. La ruta sigue por Assa –con los restos de un antiguo castillo–, que hoy día es un barrio de Lanciego; la zona de viñedos de Las Cañas, la antigua finca Los Monjes y la Sierra Carbón, donde antes había encinas y robles… y ahora viñedos. El camino bordea luego la laguna de Carravalseca hasta llegar a Laguardia, sobre un cerro que controla los alrededores.

 

         3– De Laguardia a Samaniego (2 h 15 mins)

          Laguardia, capital de Rioja Alavesa, forma parte de la Asociación de Pueblos más Bonitos de España. Una villa medieval amurallada con cinco puertas que protege maravillas como la iglesia de Santa María de los Reyes (con su pórtico policromado), la de San Juan, la Torre Abacial, la Plaza Mayor porticada … y un subsuelo plagado de bodegas subterráneas. Desde allí, el nuevo recorrido pasa por la aldea de Páganos, con su rehabilitada ermita de Santiago, la iglesia de la Asunción, la Casona del Inquisidor y, a las afueras, el dolmen de San Martín. Continúa por Leza, con la iglesia parroquial de San Martín de Tours (santo de las rutas jacobeas) y, en sus alrededores, los dólmenes de El Sotillo y Lazaya o el Balcón de La Rioja (mirador) hasta Samaniego.

 

         4– De Samaniego a Ábalos (1 h 5 mins)

         Samaniego, ubicado a los pies de la Sierra de Toloño, invita a otro viaje de regreso al pasado por las tranquilas calles de su casco histórico, admirando la iglesia de la Asunción o edificios civiles como la Casa de los Diezmos o el Palacio de Samaniego (hoy día hotel). La ruta, en este tramo, pasa por un cerro donde estaba la ermita de Valdesantiago, otro con la restaurada ermita de San Felices –con restos de una necrópolis en su entorno– y, sobre lo alto de un monte, las ruinas del Santuario de Nuestra Señora de Rosa. Esta etapa concluye en Ábalos.

 

 

Este trazado del ‘Camino de Santiago’ descrito por Salvador Velilla Córdoba continua posteriormente con otras dos etapas –‘De Ábalos a Santa María de la Piscina’ (40 mins) y ‘De Santa María de la Piscina a San Vicente de la Sonsierra’ (1h) – ya por tierras de La Rioja, para –tras cruzar el Ebro– enlazar con el ‘Camino Francés’ rumbo a Santiago de Compostela.

 

Para más información:
https://www.rutadelvinoderiojaalavesa.com/es/rioja-alavesa/30/senderismo

De Roses a Cadaqués… por tres relajantes y senderistas ‘Caminos de Ronda’

 

¿Qué tienen de especial los llamados ‘Caminos de Ronda’?
Que permiten disfrutar de un senderismo distinto: sin perder de vista el mar. Este es uno de los múltiples atractivos turísticos que ofrece Roses, poniendo en valor esas sendas que antiguamente utilizaban los turnos de guardia que patrullaban por la línea de costa para vigilar el contrabando y el tránsito de embarcaciones. Hoy día, son la mejor manera de practicar turismo activo –a lo largo de 18 km repartidos en tres tramos– inhalando la más pura esencia mediterránea mientras descubrimos las coquetas y (algunas) salvajes calas agazapadas al norte de la Costa Brava, muchas de ellas en pleno Parque Natural de Cap de Creus.

 

        

Agazapada en un bellísimo rincón de la Costa Brava –con una majestuosa bahía que este año celebra el 10º aniversario de su integración en la Asociación de Bahías más Bellas del Mundo, apenas una cuarentena– Roses es un destino ideal para los amantes del senderismo. Y el último mes primaveral, antes que suban las temperaturas y apetezcan más los chapuzones, es un excelente momento para practicar un senderismo muy especial: por sus Caminos de Ronda.

 

Estos son los tres tramos que, partiendo de Roses, llegan hasta Cadaqués pasando por el Parque Natural del Cabo de Creus.

 

1 – De Roses a l’Almadrava. Un corto itinerario de unos 4 km que parte del faro de Roses, a los pies del Castillo de la Trinitat, y lleva a una de las mejores zonas playeras rosenses: L’Almadrava. El recorrido transcurre por bellísimos lugares como la playa de Canyelles Petites, el islote de Els Brancs y las puntas de Omella y Ullastrell.

 

2 – De l’Almadrava a Cala Montjoi. Otro itinerario de casi 4 km que transcurre también por espacios naturales de gran belleza, como punta Falconera, cala Lledó, cabo Trencat, cala Murtra, cabo Blanc y cala Rostella. Y también por un tramo de costa plagado de rocas sumergidas a escasos metros de la superficie llamadas baus; un lugar especialmente atractivo para la práctica del submarinismo. Este Camino de Ronda finaliza en la mítica cala Montjoi, que hasta 2011 acogió al famoso restaurante El Bulli, que Ferran Adrià llevó a la cima de la gastronomía mundial. Tras una profunda remodelación, reabrirá sus puertas en junio de 2023 reconvertido en museo, El Bulli 1846 (número que coincide con las recetas catalogadas que realizó el equipo del restaurante), uno de los pilares creativos de la Bulli Fundation y constará de una actividad para grupos reducidos de unas tres horas.

 

 

3 – De Cala Montjoi a Cadaqués. Esta ruta es la más larga –unos 10 km–, transcurre por la GR92 y consta de dos partes. La primera sigue siendo un Camino de Ronda que permite admirar algunas de las más espectaculares y salvajes calas de la Costa Brava, como Calitjàs, Pelosa o Jóncols, hasta el impresionante cabo Norfeu. Allí la ruta continúa por el interior del Parque Natural de Cap de Creus hasta llegar a Cadaqués.

 

Más Información en: http://es.visit.roses.cat

 

 

10 pistas para un viaje a la prehistoria en Roses

 

La localidad rosense, referente de la Costa Brava, atesora un rico patrimonio arqueológico perfectamente integrado en el paisaje que arropa sus alrededores

 

En pleno siglo XXI… ¿os imagináis poder realizar un apasionante viaje en el tiempo –¡a 3.000 años antes de Cristo– simplemente dando un paseo por la naturaleza? Esta es una de las experiencias sensoriales con las que Roses sorprende al visitante amante del senderismo. Y es que su entorno natural da cobijo a dólmenes, menhires, cistas y necrópolis que son huella de los primeros moradores de estas tierras. Un Conjunto Megalítico con tres itinerarios y casi una treintena de vestigios prehistóricos, protegidos como Bien Cultural de Interés Natural, de los que podríamos destacar una decena. Entre ellos, el Dolmen de la Creu d’en Cobertella, el más grande de Cataluña.

 

 

     Más allá de sus playas y calas, de su majestuosa bahía o de los monumentos integrados en el propio núcleo de la localidad –como la Ciutadella o el Castillo de la Trinitat– Roses atesora un patrimonio arqueológico que data del megalítico, repartido en tres itinerarios fácilmente visitables gracias a la renovada señalización implementada hace año y medio, tanto direccional como interpretativa, con códigos QR accesibles a través del móvil.

 

Dos de estas rutas son el Itinerario Megalítico de la piedra seca I y II, circuitos circulares de unos 4 kms que permiten descubrir y admirar espacios funerarios prehistóricos. La tercera es el Itinerario Megalítico y de paisaje III, de unos 10 kms, que realiza una vuelta completa por el valle de Montjoi, invitando a descubrir el paisaje forestal y solitario, los fresnos y las encinas de estas tierras y, cómo no, sus vestigios megalíticos. Estos son los 10 principales.

 

1–Dolmen de la Creu d’en Cobertella. El más grande de Cataluña, documentado desde 1912 y construido con siete inmensos bloques de piedra colocados verticalmente y una losa de cubierta con un peso de más de 18 toneladas. Un sepulcro de corredor de cámara con unas dimensiones de 3,90 metros de largo, 3,20 de ancho y 2,45 de alto. ¡Espectacular!

 

2–Dolmen del Llit de la Generala. Sepulcro de corredor con cámara subcircular y estrecho pasadizo. Antes de ser excavado y restaurado en 2001 estaba encajado en una pared de viña que protegía parte del montículo, el pasillo y las losas caídas.

 

3–Dolmen del Cap de l’Home. También conocido como Turó de l’Home. De cámara trapezoidal corta, en su interior se hallaron un cuchillo, un raspador de sílex y un collar. Tras la cabecera aun queda parte del montículo que lo rodeaba, estimado en 7 u 8 metros de diámetro. El entorno fue aplanado y restaurado a principios de los años 80.

 

     4–Dolmen de la Casa Cremada. Se cree que era un sepulcro de corredor, de cámara trapezoidal, aunque su estado no permite asegurarlo. Del megalito se han identificado las dos losas de gneis que debían construir la cámara. Esta zona de la Casa Cremada fue en la prehistoria un área dedicada a los entierros.

 

5–Menhir de la Casa Cremada I. Un gran bloque de gneis, de 2,4 metros de altura. La piedra presenta una beta blanca de cuarzo en la parte superior que lo caracteriza y los cantos del megalito están retocados. Descubierto en 1996.

 

6– Cista del Pla de les Gates. Tumba neolítica ubicada sobre la loma­­ de la Torre del Sastre, integrada en la necrópolis de Montjoi; un área de entierro que ocupaba montañas en un radio de 1,5 km. La población habitaba probablemente los valles fértiles del entorno. De su estructura solo se conserva una de las losas laterales de pizarra que delimitaban la cámara.

 

     7–Cista del Puig Rodó. Tumba de la que solo se conserva el montículo circular y la base rectangular de la cámara funeraria. Descubierta en 1985, el montículo está compuesto por piedras del entorno (cuarzo y pizarra) y conserva la mitad de su altura original, de un metro.

 

8–Tumba del General. Sepulcro megalítico tipo cista con un montículo formado por una cámara rectangular larga excavada parcialmente en la roca. Descubierta en 1946, su cubierta actual no es la original, que debió ser una gran losa que cerraba todo el espacio.

 

9–Necrópolis del Puig Alt. Cementerio de montículos del final de la Época de Bronce, dividido en dos núcleos de entierros: uno de 36 tumbas y otro de cinco. Excavada en 1965, la estructura de las tumbas y el hecho de que el ritual fuera la cremación habla de un ceremonial en el que primero se preparaba el cuerpo del difunto, se trasladaba a la pira funeraria donde era quemado y luego sus cenizas se esparcían sobre la tumba.

 

10–Bauma del Cap de l’Home. Cavidad natural a partir de una roca que sobresale de la pared rocosa. El espacio cubierto que se crea debajo se cerró con una pared de piedra seca, para guardar o cobijar rebaños. En el centro de la cueva hay un pasillo con escalones que permite el acceso al interior del espacio. Son construcciones ligadas a la explotación agropecuaria del entorno.

Más Información: http://ca.visit.roses.cat

Un San Valentín romántico regalando… ¡Roses!

 

A tres semanas vista del Día de los Enamorados, ¿con qué obsequiar a la persona amada? Un regalo ‘material’ como resulta ser lo habitual… ¿o sorprenderla con uno experiencial? Una romántica escapada a un lugar especial; que permita relajados paseos por la naturaleza inhalando la más pura esencia mediterránea; que proponga un emocional viaje al pasado a través de joyas patrimoniales; que deleite al paladar con exquisita gastronomía y productos de proximidad; que enamore con las más románticas puestas de sol desde una majestuosa bahía… ¿Y si además tiene nombre de flor? Por San Valentín, en lugar de regalar rosas… ¡regalar Roses!

 

     Al norte de la Costa Brava catalana, agazapada en una majestuosa bahía –integrada, además, en la Asociación de bahías más bellas del mundo, como la de San Francisco– Roses destila el mismo aroma romántico que propone su propio nombre de flor. Y en una fecha tan especial como el Día de los Enamorados, anima las parejas a disfrutar de sus muchos encantos en una romántica escapada; de esas que jamás se olvidan.

 

Por la mañana, para empezar, nada mejor que disfrutar de la naturaleza con un relajante paseo por sus Caminos de Ronda que serpentean la recortada Costa Brava permitiendo descubrir recónditas y solitarias calas, como Murtra, Pelosa, Rustella, Joncols… O practicar senderismo en el Parque Natural de Cap de Creus, al encuentro de su magnético y cinematográfico faro: el mismo donde Kirk Douglas y Yul Brynner rodaron hace medio siglo la película ‘La luz del fin del mundo’

 

Tras ese ejercicio matinal que –a buen seguro– habrá abierto el apetito, a mediodía nada mejor que sentarse a la mesa para degustar la sabrosa gastronomía rosense. Y ahora que es temporada, ¿qué tal unos deliciosos erizos de mar? O un reconfortante Suquet de peix, el plato estrella de la localidad; un antiguo y sencillo guiso de pescadores reconvertido hoy día en excelso manjar. Todo ello, perfectamente maridado con los excelentes vinos de la D.O. Empordà, en la que Roses está integrada.

 

     Por la tarde, un poco de cultura viajando al pasado a través de dos joyas patrimoniales: la Ciutadella, que alberga restos arqueológicos de las culturas griega y romana, además de medievales; o el Castillo de la Trinitat, un fortín de artillería del siglo XVI que sorprende por su recreación didáctica en imágenes 3D.

 

 

Y como antesala de la más romántica velada, un paseo al atardecer por esa bahía infinita desde la que inhalar la más pura esencia del Mediterráneo admirando el mágico espectáculo natural de la puesta de sol abrazados a la persona amada.

 

Un San Valentin inolvidable… ¡En Roses!

 

 

Más Información: http://ca.visit.roses.cat

6 pueblos con encanto para perderse estas Navidades en León

 

Hay otra manera de vivir las Navidades distinta a la tradicional: la de quienes prefieren dejar de lado el atrezzo típico de las Pascuas –mercadillos, luces, villancicos, belenes…– y optan por aprovechar estos días festivos de otra forma; más tranquila, menos masificada… Y la provincia de León es el destino perfecto para ello. Dotada de un cautivador encanto rural, pueblos como Peñalba de Santiago, Castrillo de los Polvazares, Balboa, Molinaseca, Riaño o Colinas del Campo de Martín Moro Toledano son ideales para una escapada navideña en la que perderse… para reencontrarse con uno mismo –en pareja, en familia o con amigos–, descansar, relajar la mente, respirar aire puro… y cargar las pilas emocionales para afrontar 2022 con ganas y renovadas ilusiones. Vamos a descubrir cada uno de estos 6 pueblos leoneses con encanto.

  

1– Peñalba de Santiago. Ubicado cerca de Ponferrada, en la comarca de El Bierzo y a 1.100 metros de altitud, entre los Montes Aquilanos. Destila ese aire rural con sus casas de piedra, madera y teja, y sus callejuelas empedradas por las que pasear recreándonos en los pequeños detalles que cobijan puertas y ventanas. Es digna de admirar su iglesia de Santiago, una joya del arte mozárabe del siglo X. Desde el pueblo pueden realizarse excursiones al Valle del Silencio o a la Tebaida berciana y visitar la Cueva San Genadio o el molino. Está integrado en la Asociación de ‘Pueblos Más Bonitos de España’ y, además, fue declarado Bien de Interés Cultural por su Conjunto Etnológico.

 

2– Castrillo de los Polvazares. Cerca de Astorga, en la comarca de La Maragatería. Lugar de peregrinaje en el Camino de Santiago por su parte leonesa, cautiva al visitante por su casas de piedra rojiza y tejas de cerámica, algunas de ellas luciendo escudos nobiliarios. A destacar su iglesia de San Juan Bautista y dos puentes sobre el río Jerga: el viejo y el nuevo. También cuenta con varios mesones en los que saborear el delicioso y potente cocido maragato. Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1980, forma parte –asimismo– del Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 2015.

 

     3– Balboa. Perteneciente también a la comarca de El Bierzo, cuenta entre su patrimonio con los restos de un castillo del siglo XIV (su torre del homenaje y parte de sus muros), la iglesia románica de Santa Marina (siglos XIII-XVI) y sus pallozas, construcciones tradicionales de planta circular u ovalada, paredes bajas de piedra y tejado cónico de paja. Y un lugar muy curioso: la Casa de las Gentes que –además de un museo con preciosas tallas de madera– acoge la Oficina de Turismo y es un foro reivindicativo de la cultura rural. Y para relajarnos y meditar, nada mejor que un paseo por su castañar.

 

4– Molinaseca. Otro precioso pueblo de El Bierzo integrado en el Camino de Santiago. Llama la atención del viajero, en primer lugar, por su puente romano de los Peregrinos, sobre el río Meruelo, y sus fotogénicos reflejos en el agua. Antes de penetrar en el casco histórico es digno de admirar el Santuario de Nuestra Señora de las Angustias (siglo XVII), de estilo barroco, erigido sobre una antigua ermita del siglo IX que servía de albergue a los peregrinos. La principal vía del pueblo es la Calle Real, plagada de restaurantes y tiendas. Cabe resaltar las ‘callejas’, pequeños espacios entre las casas a modo de cortafuegos y –según cuentan– origen del apellido Calleja. Paseando por Molinaseca también son de admirar la Plaza García Rey, con su fuente de piedra en el centro, y la plaza de Santo Cristo, con un crucero, un Monumento al Peregrino y un curioso monolito conocido como Buda de Molinaseca.

 

     5– Riaño. El pueblo más ‘joven’ de la provincia de León… ya que el antiguo fue sepultado por las aguas al construirse el embalse del mismo nombre. Pertenece a la Montaña de la Cantábrica Leonesa, antesala de los Picos de Europa. Su actual iglesia parroquial, Santa Águeda –con valiosas tallas religiosas– era la antigua de San Martín de Pedrosa del Rey (siglo XVI), trasladada piedra a piedra a Riaño. El pueblo también alberga un interesante Museo Etnográfico, un Monumento al Silencio y un típico hórreo leonés. A sus afueras cuenta con diversos miradores –Las Hazas, Valcayo…– y una senda peatonal de 1 km llamada Paseo del Recuerdo. Acoge el llamado ‘banco más bonito de León’ –desde el que admirar relajadamente el embalse– y bordea el pantano hasta el embarcadero, punto de partida de románticos cruceros por el mismo, con las montañas reflejadas sobre sus aguas como en un mágico espejo. Otra joya patrimonial de Riaño es la Ermita de Quintanilla, junto a las aguas del embalse y rodeada de montañas.

 

     6– Colinas del Campo de Martín Moro Toledano. Pequeña pedanía del municipio de Igüeña, en la comarca de El Bierzo, que atesora el nombre más largo de España. Pero no solo por ello vale la pena ir a descubrirlo. También está reconocido como Conjunto Histórico-Artístico desde 1994 y entre sus joyas patrimoniales destacan la ermita del Santo Cristo, la Fuente de San Juliano o el puente medieval sobre el río Boeza, que comunica las dos partes del pueblo. Pasear por su coquetas calles es descubrir rincones de gran belleza, como el Arco de la Ermita del citado santo. Y, cómo no, disfrutar de sus platos típicos, como el Botillo berciano o el Cocido maragato… o de rutas senderistas en las que admirar flores silvestres y bellos ejemplares de robles, abedules, acebos o avellanos.

6 Rutas Verdes para una escapada senderista a Formentera

 

De los chapuzones… ¡A las caminatas! Formentera es un destino para todo el año y lo pone de manifiesto en otoño, cuando sus paradisíacas playas y calas ceden su protagonismo a las Rutas Verdes. Sin las elevadas temperaturas estivales resulta de lo más agradable oxigenar el cuerpo y relajar la mente practicando senderismo o cicloturismo… admirando la interesante flora y el singular paisaje del considerado como ‘último paraíso del Mediterráneo’. Este próximo Puente de la Constitución, preludio vacacional de las Navidades, es una excelente oportunidad
para descubrir ‘otra’ Formentera.

 

 

Seguro que muchos de los asíduos a Formentera en la temporada veraniega, atraídos por la irresistible tentación de sus playas –Ses Illetes, Llevant, Migjorn, Cala Saona…–, conocen a la perfección todos y cada uno de los rincones costeros de los 67 km de litoral de la menor de las Pitiusas. Pero… ¿Y del interior de sus 83,2 km2 de superficie? Otoño, la estación de la reflexión y la melancolía, es la época perfecta para admirar la salvaje belleza paisajística (bosques de pinares y sabinas, plantas, flores…), practicar birding o descubrir elementos patrimoniales (molinos, torres de defensa, aljibes, cisternas…). Por su cercanía con la península, cualquier weekend es bueno para una ‘escapada express’. Pero tratándose de un Puente como el de la Constitución, la oportunidad para disfrutarla unos días más es única.

De sus 32 Rutas Verdes, hemos seleccionado estás seis ¿Preparados para conocerlas?

 

1– Ruta 3: ‘La Savina–Cala Saona. El trayecto arranca en la localidad que es puerta de entrada a la isla para bordear luego la laguna del Estany des Peix y seguir por un entorno rural jalonado de campos, paredes de piedra seca y casas típicas hasta Cala Saona. Una bahía natural agazapada entre acantilados bajos y con varaderos que cobijan las barcas. Es ideal para ver la puesta de sol. Distancia: 5,5 km. Tiempo: 95 min (a pie) o 35 min (bicicleta).

 

     2– Ruta 10: ‘Sant Francesc–Ses Bardetes­–Faro de Babaria. Caminata que transcurre paralela a la carretera por la apacible zona de Can Parra y se desvía a medio camino por la antigua senda que se dirigía al Cap de Barbaria, finalizando en el famoso faro y la torre de guardia de Es Garroveret. En esta ruta se pueden ver también los yacimiento prehistóricos de Es Cap de Barbaria; tres en concreto, de la veintena pertenecientes a la Edad de Bronce (1600-1000 a.C). Distancia: 9,4 km. Tiempo: 2 h, 45 min (a pie) o 35 min (bicicleta).

 

3– Ruta 25: ‘Es Caló de Sant Agustí–El Pilar de la Mola’. Se parte de este fotogénico pueblo de tradición pesquera –con un conjunto de vetustos varaderos de madera declarados en 2002 Lugar de Interés Cultural– para subir por el histórico Camí de Sa Pujada, con las mejores vistas panorámicas de la isla, del Racó de Sa Pujada y del Pous des Verro. Ya alcanzado el altiplano, se pasa por los viñedos de Terramoll –una de las dos únicas bodegas de la isla– para llegar a El Pilar de la Mola. Distancia: 4 km. Tiempo: 1 h, 20 min (a pie). No apta en bicicleta.

 

4– Ruta 27: ‘El Pilar de la Mola–S’Estufador–Es Ram’. Nos adentra por un paisaje boscoso y, en algunas zonas, atípico; un conjunto de muchos paisajes en un solo recorrido. Parte de la iglesia parroquial de El Pilar para continuar por el Molí Vell, por una zona llana con campos de cultivos, un bosque con desnivel y torrentes naturales que llevan el agua de lluvia al mar. Tras salir del bosque mediterráneo se llega a S’Estufador, cambiando a un paisaje de color tostado, con rocas de curiosas formas de un material usado en la construcción, típico de las Baleares: el marés. Y andando en paralelo al mar se accede a un estrecho camino que lleva hasta Es Ram. Distancia: 4,2 km. Tiempo: 1 h, 25 min (a pie). No apta en bicicleta.

 

5– Ruta 31: ‘El Pilar de la Mola–Sa Cala’. Recorrido marcadamente agrario, con paredes de piedra seca, ganado y viviendas tradicionales, pudiendo observarse también viñedos, aljiges y cisternas. Todo ello en el altiplano de La Mola que, al llegar a sus vertiginosos acantilados, ofrece espectaculares vistas panorámicas de la Pitiusa Mayor, Ibiza; de la isla de s’Espalmador –continuación natural de la punta noroeste de Formentera– y de los islotes de Espardell y Espardelló. Distancia: 1,5 km. Tiempo: 20 min (a pie) u 8 min (en bicicleta).

 

6– Ruta 32: ‘Pla de la Mola’. La más larga de las 32 Rutas Verdes señalizadas en la isla permite recorrer toda la planicie de La Mola y está pensada para hacerse en bicicleta, al ser apta para todos los niveles. Alterna muchos y diversos paisajes: campos de cultivo, terrenos de interior, viñedos, bosques y accesos al mar con sobrecogedoras vistas. Algunos tramos son caminos históricos jamás modificados y otros nunca transitados por coches. Esta ruta permite admirar los principales atractivos de La Mola: el faro, la iglesia de El Pilar, el Molí Vell, la Bodega Terramoll y –los miércoles y domingos, de mayo a octubre– el Mercado Artesanal de El Pilar. Porque La Mola tiene una personalidad propia que la convierte en una especie de ‘isla dentro de una isla’. Distancia: 12,3 km. Tiempo: 3 h 5 min (a pie) o 1 h (en bicicleta).

Más información en: https://www.formentera.es/planifica/folletos-mapas-y-guias