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FORMENTERA ZEN, LA MEJOR FORMA DE RECONECTAR CONTIGO MISMO

Formentera Zen 2026 propone un fin de semana de mayo para dejar atrás la rutina y dedicarse a sanarse por completo.

 

 

Del 29 al 31 de mayo toca evadirse por completo de las malas sensaciones, el estrés y la energía negativa. Lo mejor es elegir el lugar y el momento adecuado. Un rincón que invita a la desconexión, a recordarse a uno mismo que lo más importante es encontrar ese punto de equilibrio en el que el bienestar personal está en el centro. Formentera Zen es el lugar perfecto para encontrarlo. El programa de esta edición está conducido por Lorena Cardona y cuenta con el respaldo del Consell Insular de Formentera, Trasmapi y Gecko Formentera. Tres días bien construidos valen más que una semana de retiro mal aprovechada.

 

El problema de los eventos de bienestar es que suelen vender más de lo que dan. Formentera Zen va en la dirección contraria: el marco —una isla que en mayo sigue respirando calma— hace buena parte del trabajo, y el programa no lo estropea con ruido innecesario.

La edición de 2026 arranca el viernes 29 de mayo con una recepción tranquila: acreditación, música en vivo y una copa de bienvenida. Sin ponencias inaugurales que nadie recuerda, sin apertura de actos que alargue la tarde. El sábado es donde está la sustancia.

La jornada arrancará a las 10 de la mañana con una masterclass de ‘Barre total’, impartida por Paula Coms, pionera del método barre en España. Empezar la mañana con una hora de barre tiene lógica: el método trabaja resistencia muscular, equilibrio y concentración en el mismo movimiento. Coms lleva años enseñando que la disciplina de la danza aplicada al entrenamiento es otra forma de atención. Una buena elección para abrir un día dedicado a la gestión del cuerpo y la mente.

Seguiremos con «La conversación que transforma tu vida», de la mano de Vanessa Parellada, psicóloga especializada en malestar emocional a las 11:45. Parellada trabaja desde hace años con personas en situaciones de malestar real, no con optimismo de manual. Su enfoque no promete transformaciones inmediatas: explora qué ocurre cuando nos decimos a nosotros mismos algo distinto de lo que solemos creer. Es el tipo de charla que conviene escuchar sin expectativas previas.

Antes delo almuerzo, (12:55), es el turno de hablar de «La inflamación: el enemigo silencioso que puedes controlar», con Blanca García-Orea Haro, nutricionista clínica, digestiva y hormonal. Máster en Microbiota Humana. Blanca Nutri —como se la conoce en su comunidad— lleva años trasladando investigación sobre microbiota a un lenguaje que no requiere formación médica previa. La inflamación crónica de bajo grado es uno de los factores que más se menciona en la literatura científica reciente y menos se entiende en la vida cotidiana. Esta sesión cierra la mañana antes de la comida, que no es mal momento para pensar en lo que uno va a comer.

El sábado por la tarde cambia de registro. De la formación al cuerpo, de la cabeza al movimiento. A las 17:00, Cati Palou presenta la ponencia «Hackea tu nervio vago: el interruptor de tu salud». Experta en psiconeuroinmunología y creadora del Centro de Salud Natural, Palou trabaja el nervio vago —ese nervio craneal que conecta el cerebro con casi todos los órganos— como punto de intervención. La sesión tiene dos horas y la tarde entera por delante. Hay tiempo para ir despacio.

La actividad continua a las 18:00 con «Vida Serena: reducción de estrés y bienestar femenino”, con Verónica Salas, instructora de yoga terapéutico y mindfulness. Salas creó el programa Vida Serena a partir de su trabajo con mujeres en diferentes etapas vitales. No es yoga genérico: el enfoque terapéutico parte de lo que el cuerpo femenino atraviesa —hormonal, emocional, físicamente— y propone herramientas concretas.

Para terminar la jornada (19:00), lo mejor es hacerlo practicando yoga frente al mar. «The Sunset Seaside Ritual», una sesión dirigida por Valentina Llorens, instructora de Ashtanga Vinyasa & Hatha Yoga. Es exactamente lo que el día pide en ese momento. La fusión Vinyasa-Hatha que propone Llorens trabaja tanto la fluidez como la estabilidad. El escenario hace el resto.

Formentera Zen tiene una lógica interna que no siempre es obvia a primera vista: empieza por el cuerpo en movimiento, pasa por la nutrición y la psicología, y termina el día en el silencio del mar. No es casualidad.

Tampoco es irrelevante el destino. Formentera en mayo —antes de que la temporada alta transforme la isla— es un lugar que invita a reducir la velocidad sin necesidad de que nadie te lo pida. El entorno es parte de la propuesta, no solo el telón de fondo.

Más información: www.formentera.es

www.formenterazen.es

 

REATAS EN TOMELLOSO. ORGULLO Y HOMENAJE DE UN PUEBLO A SUS MULAS

Son uno de los atractivos indudables de la Romería de la Virgen de las Viñas que, cada último domingo de abril, desfilan por las calles y en las memorias de los tomelloseros.

 

El sonido llega, antes que nada. El golpe de los cascos en el asfalto, el ruido de los arreos, alguna voz suelta. Y entonces aparecen. Reatas en fila desfilando desde Tomelloso hacia el Santuario de Pinilla, sin prisa, como si lo llevaran haciendo toda la vida. Que básicamente es así. No es una procesión normal. Es otra cosa, aunque tampoco es fácil explicar exactamente qué.

Quien las ve pasar por primera vez hace algo curioso: aplaude casi sin darse cuenta. Hay algo en cómo camina una mula bien llevada —la tensión justa, la cabeza alta, el aparejo bien puesto— que te toca en algún sitio que no sabías que tenías. La gente se acerca. Los niños señalan. Alguien saca el móvil, duda un momento, y al final lo guarda.

La víspera, el ambiente es de trabajo y de fiesta mezclados, que es como suelen ser las cosas que de verdad importan. Los carreros aparejan con una atención que iba más allá de preparar un animal para un desfile. Hay algo de ritual en eso, aunque probablemente ellos no lo llamarían así. Las asociaciones de Carreros Virgen de Las Viñas y Carreros de Tomelloso se afanan año tras año en ofrecer un espectáculo visual que, ante todo, es un homenaje a un animal sin el que no se puede entender la vida de Tomelloso y gracias a cuyo empuje, esta ciudad es hoy un importante referente agrario y vitivinícola.

La reata fue durante generaciones la tecnología de La Mancha. No la tecnología que sale en los libros: la otra, la que hizo posible la vendimia, mover la uva, llevar aperos por caminos sin asfaltar. La que, dicen aquí, hizo el Tomelloso que existe hoy. Antiguamente las mulas vivían con los agricultores. Se les hablaba porque, literalmente, pasaban todo el día con ellas y había algunas que estaban muy bien enseñadas.

Cuando llegó la maquinaria, la mula desapareció del día a día en casi todos lados. En Tomelloso decidieron que no del todo. Que la gente joven tiene derecho a saber de dónde viene esto. Que el labriego y la mula compartieron demasiados años juntos como para que todo quepa en una foto de archivo.

La entrada en Pinilla es el momento que la gente espera. No es sencillo: el recinto se llena, el espacio aprieta, las mulas tienen que moverse entre la multitud con precisión. Los carreros lo hacen con la soltura de quien lleva años haciéndolo. Cuando las últimas reatas cruzan el acceso al santuario, ya se piensa en el año próximo. Desde enero se trabaja en los talleres para preparar, pulir, adecentar, abrillantar y ultimar los preparativos para que el desfile de reatas sea mejor cada año. Cada detalle, ya sea un lazo, una tachuela, una brida o un horcate se revisa y si es preciso se repara. Nada puede dejarse para la improvisación. Además, algunas de estas mulas lucen vistosos cortes de pelo en sus grupas. Un trabajo de precisión que necesita de relevo generacional para que siga existiendo. Merece la pena dedicarle un buen rato a visionar una por una las grupas de estas mulas para admirar el detalle y buen pulso de los esquiladores.

Es el último domingo de abril. Habrá misa, habrá gente, habrá el ruido de siempre. Pero por un rato, mientras las mulas se quedan quietas con los aparejos puestos y la gente se acerca a mirarlas, no hace falta explicar nada. Está todo ahí.

 

 

 

 

Más información: https://visitatomelloso.com/

ALAIOR, UN ENCLAVE MONUMENTAL EN UNA ISLA DE LEGADOS

 

 

Si consideráramos a Menorca un museo al aire libre, Alaior tal vez debería considerarse como una de sus salas más sofisticadas y laberínticas. Alzándose con una elegancia natural sobre una colina, la localidad juega a un engaño visual que la hace parecer uno de los puntos más elevados de la isla. No es tal la altitud, pero sus empinadas cuestas configuran una red de calles que parecen diseñadas para otorgar protagonismo a una población con más de 700 años de historia documentada.

Este entramado urbano culmina en la plaza de la Constitución, custodiada apenas unos metros más arriba por la iglesia de Santa Eulàlia. Desde las alturas, el templo domina el paisaje y ratifica su posición como el epicentro originario de la ciudad. Pero en Alaior, además, cobra mucha importancia el legado industrial y académico de la isla, albergando la sede universitaria de la Universidad de las Islas Baleares en el señorial edificio de Can Salort, mientras despliega un programa cultural que la define, hoy más que nunca, como una población profundamente artística.

En Menorca, el patrimonio está marcado a fuego en cada piedra, y en Alaior, esa herencia cobra una relevancia monumental. El término municipal custodia algunos de los yacimientos mejor conservados de la cultura talayótica, un pasado único en el mundo que recibió el reconocimiento como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Torre d’en Galmés se podría considerar el “coloso de la prehistoria balear”. Con seis hectáreas de extensión, su monumentalidad se manifiesta en tres talayots, casas de planta circular y un ingenioso sistema de recogida de aguas.

También es necesario conocer Torralba d’en Salort. Un yacimiento vivo que cada invierno revela nuevos secretos. Aquí se encuentra la taula más alta de Menorca, una estructura de cuatro metros de altura que desafía el tiempo, y donde se halló el icónico toro de bronce que hoy descansa en el Museo de Menorca.

El legado de Alaior no se detiene en la prehistoria. La costa sur revela joyas de la arquitectura paleocristiana como la Basílica de Son Bou, orientada hacia el sudeste frente al mar, rodeada de enterramientos simples y restos de lo que probablemente fueron estancias monacales.

De regreso al núcleo urbano, la arquitectura civil reclama su espacio. Entre los espacios que vertebran la vida cultural de la ciudad, el Centre Cultural Convent de Sant Diego ocupa un lugar privilegiado, tanto por su peso histórico como por la ambición del proyecto que lo ha devuelto a la ciudadanía. Un espacio musealizado de notable riqueza que aprovecha la propia estructura conventual para articular cuatro ámbitos diferenciados. El dinámico Pati de Sa Lluna, a pie de calle, acoge exposiciones temporales y actividades culturales; las entreplantas se reservan a convenciones; y la primera planta alberga las exposiciones permanentes, entre las que destaca L’essència de Menorca, una mirada etnológica a la isla a través de la colección Llambies, y El calçat a Menorca: de l’artesania a la indústria, guiño explícito al legado zapatero que forjó la identidad económica de la ciudad entre los siglos XIX y XX. La segunda planta acoge el Centre de Cultura Gastronòmica, con cocina laboratorio, espacio para demostraciones y aulas de formación, un reconocimiento a esa gastronomía que en 2022 situó a Menorca como Región Europea de la Gastronomía. Y si hay una aportación notable a la gastronomía de la isla por parte de Alaior, es, desde luego, su queso. De vaca, redondo, textura firme y sabor que varía dependiendo de si es curado o semicurado, se considera a Alaior la cuna del queso de Menorca.

Alaior, en definitiva, se presenta como un compendio de esa Menorca que se ha construido a base de estratos: desde el misticismo de sus monumentos talayóticos hasta la efervescencia de su vida universitaria actual. Una tierra donde cada rincón es, en esencia, un legado vivo.

 

Más información: www.menorca.es

LA UBICACIÓN, EL FACTOR DECISIVO PARA ELEGIR UN HOTEL

Los hoteles América Sevilla y Hotel Derby, situados en pleno centro histórico, destacan por su proximidad a los principales atractivos culturales y gastronómicos.

 

 

En una ciudad como Sevilla, donde el patrimonio, la gastronomía y la vida urbana se concentran en el casco histórico, la ubicación del hotel se ha convertido en uno de los factores más determinantes para los viajeros. Alojarse en el centro permite descubrir la ciudad caminando, optimizar el tiempo de estancia y vivir una experiencia más auténtica.

Elegir hotel ya no depende únicamente del precio o de las instalaciones. Cada vez más viajeros priorizan la ubicación como el elemento que define la calidad de su experiencia.

El visitante actual busca alojarse cerca de los principales monumentos, zonas comerciales y espacios gastronómicos para poder recorrer la ciudad a pie, con calma y evitando desplazamientos. De esta forma tienen la sensación de exprimir al máximo su estancia, dejándose llevar por la experiencia donde el objetivo es viajar sin rumbo pero disfrutando.

En este contexto, alojamientos situados en el corazón urbano adquieren un valor añadido como por ejemplo: el Hotel América Sevilla y el Hotel Derby, dos establecimientos ubicados en pleno centro de la ciudad que permiten a los visitantes acceder caminando a algunos de los enclaves más emblemáticos de la ciudad.

Su localización estratégica facilita explorar lugares como la Catedral de Sevilla, el Real Alcázar de Sevilla o la zona comercial de la Calle Sierpes, además de disfrutar de la oferta gastronómica y cultural que caracteriza al centro histórico.

Además del acceso a los principales puntos de interés, la ubicación céntrica permite vivir la ciudad de una forma más auténtica. Pasear por barrios históricos, descubrir pequeños comercios locales o disfrutar de la vida urbana sevillana se convierte en parte esencial del viaje.

En un momento en el que los viajeros valoran cada vez más la comodidad, la optimización del tiempo y la experiencia local, alojarse en el centro se consolida como una decisión estratégica para quienes visitan Sevilla, especialmente en estancias cortas o escapadas urbanas.

El Hotel América Sevilla y Hotel Derby representan así una opción que combina ubicación privilegiada y facilidad para descubrir la ciudad, dos factores clave que continúan ganando peso en la elección del alojamiento por parte de los viajeros.

 

Para más información:

https://www.hotelamericasevilla.com/

https://www.hotelderbysevilla.com/

www.lumbreras16.com

LAS HISTORIAS DE BAENA YA SUENEN EN LOQUIS

Loquis, primera plataforma de podcast de viajes geolocalizados lanza un nuevo canal para descubrir la historia de uno de los pueblos más bonitos de Andalucía.

 

Con un legado histórico milenario, donde la tradición se puede palpar en cada rincón de esta preciosa localidad cordobesa, Baena, tierra de cultura y gastronomía sin igual, es un cofre del tesoro esperando a ser abierto. A través de su pasado, representado magníficamente por el Parque Arqueológico de Torreparedones y su majestuoso castillo de origen musulmán, escucharemos relatos apasionantes a lo largo de 12 episodios imprescindibles para conocer de lleno un destino que se disfruta con los cinco sentidos.

Baena nos cuenta sus historias es un compañero de viaje ideal para adentrarse en una localidad con magia. Baena es sinónimo de muchas cosas. Es arte, cultura, tradición y gastronomía. Un enclave donde cada año resuena como nunca el sonido del tambor. Su Semana Santa, recientemente reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional condensa en unos pocos días toda la devoción y fervor de un pueblo volcado por completo. Conviene agudizar los sentidos al pasear por sus calles estrechas, donde el sonido del tambor rebota, se amplifica y te envuelve. También con cada procesión, un auténtico ir y venir de túnicas donde cada color narra una virtud: el morado de la penitencia, el negro del luto riguroso del Viernes Santo o el blanco que anuncia la luz divina.

La gastronomía es otro capítulo a parte en Baena. Su aceite es el eje de su cocina, donde la tradición y las recetas de toda la vida siguen vigente hoy en día. La repostaría morisca, los platos a base de productos de la huerta y el vino de la D.O Montilla-Moriles son elementos perfectos para diseñar un menú de categoría.

Pero sin duda, su cultura y su historia, hacen de Baena un lugar apasionante por descubrir. El Cancionero de Baena, una obra fundamental de la literatura medieval compilada en el siglo XV es uno de sus mayores tesoros. La localidad ha visto nacer a grandes nombres de la cultura como Juan Latino, primer académico negro del Renacimiento europeo, y Joaquín del Pino, virrey del Río de la Plata. También recordamos a José Amador de los Ríos, clave en la revalorización del patrimonio español, y a otros nombres como Luis Carrillo de Sotomayor o Paco Ariza, quienes dejaron su huella en la poesía y el arte.

La historia del legado milenario baenense nos lleva obligatoriamente a visitar el Parque Arqueológico de Torreparedones. Dominando las campiñas de Jaén y Córdoba desde su posición de privilegio, Torreparedones es todo lo que un amante de la historia y la arqueología busca en un viaje a través del tiempo. Vestigio de civilizaciones pasadas, recorrer este entorno nos teletransporta a un itinerario que comprende la Edad del Cobre hasta la Baja Edad Media. Su importancia histórica artística y cultural, le valió ser declarado bien de interés cultural-Red de espacios culturales de Andalucía.

Baena nos cuenta sus historias es un compañero de viaje fundamental para todos aquellos que quieran embarcarse en una aventura a través de los siglos. Un guía extraordinario que nos acercará al corazón de uno de los pueblos más interesantes de la Campiña Cordobesa, y una ayuda para desentrañar secretos, curiosidades y lo que nunca te habían contado de este rincón de Andalucía.

 

 

 

 

 

https://www.loquis.com/es

SLOW TRAVEL ESPIRITUAL: RETIRO DE SILENCIO EN VALL DE NÚRIA

Tal vez lo que buscas es un rincón donde disfrutar de naturaleza, espiritualidad y desconexión en un enclave único de los Pirineos Catalanes, donde el hotel Vall de Núria invita a vivir una experiencia pausada.

 

 

En un contexto en el que cada vez más viajeros buscan escapar del ritmo acelerado del día a día, el Valle de Núria se presenta como un destino ideal para practicar slowtravel. Rodeado de montañas y accesible únicamente mediante tren cremallera, este enclave ofrece un entorno de calma donde el silencio, la naturaleza y la espiritualidad se convierten en protagonistas.

En el corazón de los Pirineos Catalanes se encuentra el Valle de Núria, un lugar donde el tiempo parece detenerse. A más de 2.000 metros de altitud y rodeado de cumbres imponentes, este valle ofrece una atmósfera de paz que invita a desconectar del ruido cotidiano y reconectar con uno mismo.

En este entorno privilegiado se sitúa el Hotel Vall de Núria, un alojamiento que permite disfrutar del paisaje y la serenidad de este paraje, desde una perspectiva única. Sus habitaciones, muchas de ellas con vistas panorámicas a la montaña, están pensadas para ofrecer una estancia tranquila y confortable, ideal para quienes buscan un viaje pausado en plena naturaleza.

Más allá de su belleza natural, el valle también es un lugar profundamente ligado a la historia y la espiritualidad. Según cuenta la tradición, el ermitaño Sant Gil habitó este rincón alrededor del año 700. Durante su estancia talló una imagen de la Virgen de Núria que más tarde tuvo que esconder al huir de la llegada de los musulmanes a la península ibérica.

Siglos después, en el año 1072, el peregrino Amadeo llegó hasta el valle guiado por una revelación divina. Allí levantó una pequeña capilla que pronto comenzó a recibir a otros peregrinos. Años más tarde se encontraron tres objetos atribuidos a Sant Gil: la imagen de la Virgen, una cruz y una campana con la que el ermitaño avisaba a los pastores para compartir su comida. Estos elementos se convirtieron con el tiempo en símbolos del valle y hoy se conservan en el Santuario de Núria.

Los visitantes pueden descubrir esta historia y vivir de cerca la espiritualidad del lugar, ya sea recorriendo el santuario, visitando la capilla dedicada a Sant Gil, situada en el propio hotel, o simplemente disfrutando del silencio que envuelve el paisaje.

El Valle de Núria también invita a explorar su entorno natural sin prisas. En verano, sus senderos permiten paseos tranquilos entre prados y bosques de alta montaña junto a su lago de aguas cristalinas. En invierno, el paisaje se cubre de nieve y el valle se transforma en un escenario mágico para los amantes de los deportes de montaña.

Accesible únicamente en tren cremallera, el Hotel Vall de Núria se convierte en un refugio perfecto para quienes desean practicar un slowtravel espiritual, donde el silencio, la naturaleza y la historia crean una experiencia única lejos del bullicio urbano.

https://hotelvalldenuria.cat/