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MAR SIN MULTITUDES: LAS PLAYAS DE HUELVA Y EL PLACER DE MOVERSE SOBRE EL AGUA

 

 

Hay costas que se entregan sin condiciones. Las de la Costa Occidental de Huelva son de otro tipo: hay que buscarlas, hay que quererlas un poco antes de llegar, y cuando se está allí se entiende por qué tantos que las descubren no vuelven a mirar de la misma forma el mapa del litoral español. Pocas aglomeraciones, mucho viento y olas de verdad. Un escenario que, en verano, mientras que otros destinos bullen, permanece en una calma que no es abandono sino carácter propio.

Para entender lo que tiene esta franja atlántica hay que empezar por los números, o más bien por la ausencia de ellos. Durante los meses de julio y agosto, cuando las grandes playas del Mediterráneo cuentan sus visitantes por millones y encontrar un metro cuadrado de arena libre se convierte en un ejercicio de paciencia, la Costa Occidental de Huelva ofrece algo que en España empieza a ser un bien escaso: espacio. Las playas de Isla Cristina se extienden sin interrupción durante una docena de kilómetros, bordeadas por dunas y sin apenas edificación. Las de Ayamonte, en Punta del Moral e Isla Canela, miran al Atlántico con esa amplitud que solo da el océano de verdad. Y el litoral de Lepe y Cartaya, separado por el capricho fluvial del río Piedras, guarda aún rincones donde la única compañía posible es el viento.

No es que la gente no lo sepa. Es que, por suerte para quien llega, no toda la gente se ha enterado todavía. El paisaje que rodea estas playas tampoco es baladí. Las marismas del Piedras, la imponente flecha arenosa de El Rompido, los estuarios que se abren hacia el interior con una geometría cambiante con cada marea: todo ello configura un entorno de belleza poco convencional, más cercana a la naturaleza salvaje que al parque temático. Una geografía que, por otro lado, es el escenario perfecto para moverse sobre el agua.

El mar como campo de juego

Las condiciones hacen de esta costa un lugar paradisíaco para los amantes de los deportes náuticos —el viento constante del Atlántico, las corrientes, la amplitud de los espacios—. La vela encuentra aquí un escenario difícilmente mejorable: brisas sostenidas, aguas abiertas y puertos deportivos que ofrecen todo lo necesario para iniciarse o para perfeccionar la técnica sin las prisas que impone lo multitudinario. Navegar a vela en esta costa es, como casi todo lo que sucede en la Costa Occidental, una experiencia que lleva su tiempo y que por eso mismo merece más.

El windsurf y el kitesurf son otras de las grandes razones para venir. El viento que sopla de manera regular sobre este tramo de la Costa de la Luz no es una promesa sino una certeza, y quienes practican estas disciplinas lo saben. Deslizarse impulsado por las ráfagas atlánticas, saltar sobre la ola y sentir la fuerza del océano en las manos es una experiencia que, en este rincón de Huelva, se da con una naturalidad que convierte a los practicantes en habituales. El catamarán, estable y veloz, permite además compartir esa sensación en grupo, combinando velocidad con el aprendizaje pausado de quien tiene tiempo y ganas.

Para quienes prefieren algo más cercano a la superficie, el paddle surf en las aguas de Islantilla se ha convertido en una de las actividades más demandadas del verano. Es accesible, divertida y apta para todas las edades, lo que la convierte en el plan perfecto para familias que quieren más del mar que tumbarse bajo el sol. Y si la propuesta es explorar el territorio desde el agua, el kayak abre una dimensión completamente distinta: remar entre los canales de las marismas de Isla Cristina y Ayamonte es adentrarse en un ecosistema de extraordinaria riqueza donde flamencos, águilas pescadoras y charranes ponen el espectáculo sin que nadie lo haya programado.

Al final del día, cuando el sol cae sobre las marismas y tiñe el cielo de naranjas y malvas que ningún filtro fotográfico ha sabido mejorar, la Costa Occidental de Huelva muestra lo que es. Un territorio que no compite con nadie, que no necesita ser lo que no es y que, precisamente por eso, resulta cada vez más difícil de abandonar. Las playas están ahí, amplias y libres. El viento sopla. El agua espera.

Más información: www.turismohuelva.org

¡PASA UN VERANO MIRANDO AL CIELO DE FORMENTERA!

La menor de las Pitiusas consolida su posicionamiento en el astroturismo con un ciclo de observaciones públicas y gratuitas desde enclaves patrimoniales y naturales únicos.

 

 

 

 

El Consell Insular de Formentera, en colaboración con la Associació Astronòmica de Formentera, brinda a los aficionados la programación de su aclamado ciclo de divulgación «Formentera: Mira al Cel 2026» (Mira al Cielo). Esta iniciativa de turismo experiencial y sostenible invita tanto a residentes como a viajeros a descubrir la pureza y nitidez del firmamento balear a través de una serie de noches de observación astronómica guiadas con telescopios de alta resolución.

Reconocida en 2023 como Destino Starlight por la fundación que lleva el mismo nombre, Formentera puede presumir de las óptimas condiciones de sus cielos nocturnos y su compromiso frente a la contaminación lumínica: Por ello, Formentera ha diseñado un calendario que distribuye sus actividades en dos icónicos enclaves geográficos y patrimoniales de la isla, adaptando la experiencia según el fenómeno celeste protagonista: Molí Vell de la Mola (Especial LUNA), un emblemático molino de viento tradicional; el Centre d’Interpretació Can Marroig (Especial ESPACIO PROFUNDO). La elección de ambos no es para nada casual, pues tienen entornos increíbles que potencian la experiencia y permiten disfrutar del inmenso y limpio cielo estrellado de la isla de manera inolvidable.

Las fechas para disfrutar de ‘Formentera Mira al Cel’ son:

Molí Vell de la Mola (Especial Luna)

  • Domingo, 21 de junio.
  • Martes, 21 de julio.
  • Viernes, 21 de agosto.
  • Lunes, 21 de septiembre.

Centre d’Interpretació Can Marroig (Especial Espacio Profundo)

  • Viernes, 12 de junio.
  • Viernes, 10 de julio.
  • Sábado, 12 de septiembre.
  • Viernes, 9 de octubre.

Naturalmente, al tratarse de una actividad científica al aire libre, todas las fechas se encuentran estrictamente sujetas a variaciones o cancelaciones ligadas a las condiciones meteorológicas y de nubosidad, priorizando siempre la calidad y seguridad de la visualización.

Con el proyecto ‘Formentera Mira al Cel’, la isla reafirma su idoneidad como destino para el turismo ecológico y de naturaleza, un sector en auge que busca experiencias significativas en sintonía con el medio ambiente. La combinación de divulgación científica, observación astronómica y puesta en valor de la arquitectura tradicional balear convierte este plan en un imprescindible para aquellos que quieren disfrutar de un turismo más consciente y sostenible. Un indispensable dentro de la oferta cultural y de ocio nocturno en el Mediterráneo.

Más información: www.formentera.es

 

UNA BAHÍA PARA ENAMORARSE

A lo largo de su parque natural, la Bahía de Cádiz se extiende a través de un paisaje complejo y cambiante.
Allí, en el Puerto de Santa María se ubica un resort que combina elegancia y confort.

 

Ubicado en El Puerto de Santa María, en plena Bahía de Cádiz, Punta Bermeja Premium Beach Hotel se presenta como un nuevo referente del turismo en la costa gaditana. Este establecimiento de cuatro estrellas, situado junto a Playa de El Ancla, es una ubicación privilegiada con 172 habitaciones diseñadas para el máximo confort. Un destino pensado para quienes buscan descanso, naturaleza y experiencias memorables frente al mar.

En la Bahía de Cádiz, donde el sol cobra un protagonismo especial y su luz se funde con las aguas del océano Atlántico, se encuentra El Puerto de Santa María. Este enclave, situado en un entorno natural privilegiado, destaca por la diversidad de sus paisajes: marismas, playas, pinares, caños y dunas conforman el refugio perfecto para quienes desean disfrutar de actividades náuticas, paseos en plena naturaleza o largas jornadas de sol y mar.

En este rincón gaditano, el Puerto de Santa María, se alza desde hace unos meses Punta Bermeja Premium BeachHotel. Un alojamiento de cuatro estrellas localizado en la zona de Fuentebravía y a escasos metros de la playa de El Ancla. Esta ubicación permite a sus huéspedes tener las mejores vistas de la bahía, con la ciudad de Cádiz de frente.

En sus 172 habitaciones;  doble vista mar, Junior Suite o Suite familiar en las que se ha incorporado piscina privada, los visitantes se sentirán como en casa, puesto que contarán con todas las comodidades. Este alojamiento ha apostado por el confort y la elegancia en cada una de sus estancias.

Esta experiencia se complementa con espacios gastronómicos, como el restaurante Baifora un espacio donde el producto km0 se convierte en platos llenos de sabor que evocan la esencia costera. O, el Bar Terraza El Mirador, donde los huéspedes podrán descubrir una amplia variedad de licores nacionales e internacionales, o un coctel preparado ante sus ojos.

Punta Bermeja Premium BeachHotel ha sido concebido como un auténtico oasis de bienestar y placer. Su spa, gimnasio y zona wellness, junto con una espectacular piscina infinity con vistas al Atlántico, ofrecen el escenario perfecto para relajarse y contemplar inolvidables atardeceres.

 

Para más información:
https://www.puntabermeja.com/es/

¡EL CONCELLO DE CEE ABRE LA PUERTA DE GALICIA A LA RED DE PUEBLOS GASTRONÓMICOS DE ESPAÑA!

El Concello de Cee, en A Coruña, se convierte en el primer ‘Gastrodestino’ de la Comunidad Autónoma de Galicia, sumándose a este nuevo y ambicioso proyecto turístico, cuyo objetivo es vertebrar todo el territorio nacional, aunando la excelencia turística y gastronómica de nuestros pueblos como motor de desarrollo, empleo y oportunidades para todos.

 

Cee, en la Costa da Morte, ofrece una gastronomía que combina la riqueza del Atlántico —abadejo, pulpo á feira, caldeirada, mariscos frescos— con una cocina de interior basada en ternera gallega, grelos y cocina de cuchara, sin que el mar y la tierra compitan, sino que se complementen. Su oferta va desde tabernas de barra hasta restaurantes de autor, pasando por mercadillos dominicales con pinchos y empanada. Cada parroquia del municipio —Cee, Pereiriña, Lires, Toba, Brens, Ameixenda— tiene su propio carácter gastronómico, desde el cerdo al espeto de la fiesta de Pereiriña hasta el marisco directo de Estorde. El dulce local —filloas, galletas artesanas y el emblemático pan de huevo— cierra un relato donde comer es una forma de entender el territorio y la identidad gallega.

Este municipio coruñés en el extremo noroccidental de la Península Ibérica, esconde una identidad forjada en la historia y en un paisaje de escala imponente: el Monte Pindo, los acantilados de Canosa con su cascada que cae al mar, la ría de Lires —la más pequeña de Galicia— y playas como Estorde, famosa por el fenómeno de la ardentía o bioluminiscencia marina en noches de verano. Su patrimonio combina la iglesia barroca de A Ameixenda, que custodia un relicario del Apóstol Santiago, con las ruinas de la última factoría ballenera que cerró en Europa y un hórreo medieval de dimensiones singulares en Toba. La baja contaminación lumínica lo ha convertido además en referente de astroturismo, hasta el punto de acoger en 2024 un Encuentro Internacional Starlight. En definitiva, un destino que la mayoría de viajeros pasa de largo rumbo a Fisterra, y que merece, precisamente por eso, una pausa.

Cee… este municipio emprende un viaje emocionante integrándose en la Red de Pueblos Gastronómicos de España, un innovador y muy ambicioso proyecto turístico que cuenta ya con 16 hermosos territorios de España, representantes de 9 Comunidades Autónomas diferentes, aunque a día de hoy, ya hay otros pueblos de nuestro país que han firmado la carta de adhesión a la Red tras haber superado la exigente auditoría que marca los estatutos de esta Asociación, sin ánimo de lucro, que busca integrar a TODOS, y no competir con NADIE.

Así pues, y según su Presidente, Fernando Valmaseda, “la Red aporta a los socios de este proyecto aspectos que considera determinantes en el desarrollo presente y futuro del sector del Turismo, como un gran proceso de formación continua para todos los agentes que forman parte del Sector en cada territorio, innovación, digitalización y herramientas tecnológicas de última generación para el desarrollo de cada municipio, gamificación, una ambiciosa campaña constante de comunicación y promoción a nivel nacional e internacional, estrategias de desestacionalización y sostenibilidad económica y social, una apuesta firme por el desarrollo local y rural, creación de comisiones de trabajo especializadas para el desarrollo de más de 10 iniciativas previstas para este año 2025 formadas por los alcaldes de los municipios integrantes, la firma de acuerdos de colaboración con otras asociaciones y Redes, nacionales e internacionales, que ya han solicitado su integración en el proyecto y la búsqueda de oportunidades estratégicas para el desarrollo de los socios adheridos”.

Y todo ello… de la mano de Fogón y Candela, los personajes que van a acompañar durante toda la vida a este proyecto, y que serán los encargados de contar al viajero y a los usuarios de www.pueblosgastronomicos.com todos los “GastroEventos” que se vayan agendando, a lo largo del año, en cada uno de los municipios que integran la Red, en las comarcas, mancomunidades, provincias y comunidades autónomas de nuestro país, así como las “GastroRutas” que vertebrarán toda España y que regalarán al visitante una guía imprescindible de momentos e instantes, de lugares y tradiciones, de fiestas y productos que hacen de nuestra España… ¡El país más rico del mundo!

 

 

www.pueblosgastronomicos.com

UN VIAJE AL CORAZÓN DE LAS FIESTAS DE SAN JUAN, EN CORIA

Del 23 al 29 de junio la localidad cacereña vive una de sus fiestas grandes con cultura, deporte, folklore, gastronomía y un respeto reverencial a la figura del toro.

 

Coria se transforma cada solsticio de verano en un escenario vivo donde la historia y la tradición se respira en las calles.  Entre sus murallas romanas y el eco de siglos superpuestos, tiene lugar año tras año una Festividad Religioso-Popular declarada de Interés Turístico Nacional: las Fiestas de San Juan.  Aquí, la magia y el mito se conjugan con el fuego, en un culto ancestral al toro que hunde sus raíces en la cultura vettona, estirpe celta y primigenia moradora de la antigua Caura.

Para los caurienses y los visitantes que disfrutan cada año de esta festividad, el toro no es solo un animal; es un emblema, un símbolo sagrado heredado de aquellos primeros pobladores que basaron su economía en la ganadería y adoraron al fuego como renacimiento del astro sol. Historia, cultura y costumbre se funden para inmortalizar al “Toro” como el indiscutible protagonista de estas jornadas.

Un espectáculo arraigadamente suyo que despliega la hospitalidad de Coria y revela su singular manera de entender la lidia por las calles del Casco Histórico, un genuino túnel del tiempo que se convierte en el escenario de un patrimonio cultural inmaterial único.  Una ciudad que nació hace milenios y que, año tras año, suspira y se desvive por unas fiestas que no conocen de edades, sexos ni razas, pues tan solo saben que, del 23 al 29 de junio, tienen una cita ineludible con el Pueblo de Coria.

El calendario festivo se abre con solemnidad y misterio.  La noche del 23 de junio, la “Quema del Capazo” en la Plaza de España ritualiza el culto pagano al sol: una hoguera purificadora donde el público salta y danza, rememorando los ancestrales ritos celtas bajo el cielo del solsticio.  Pocos instantes después, el fervor religioso toma el relevo con la solemne procesión de San Juan Bautista, donde las peñas imponen sus insignias al Santo, encomendándose a su protección ante las embestidas.

La agenda cultural se complementa con el carismático nombramiento de la Abanderada, amenizado con una tradicional invitación popular de perrunillas, gazpacho y ponche, y una vibrante sucesión de conciertos en la Plaza de la Paz.  Desde la nostalgia del pop y el indie (“Maldita Nerea”, “Salistre”, “Puroindie”) hasta la energía electrónica de “Marsal Ventura” y “DJ Totote”, la música acompaña hasta el cierre, marcado por un espectacular Castillo de Fuegos Artificiales desde el histórico Puente de Hierro sobre las remansadas aguas del río Alagón.

Pero es en el amanecer y el atardecer cuando Coria demuestra que su ADN es bravo.  El tradicional “Traslado de Bueyes a Caballo” desde la Dehesa de Mínguez, vadeando el río Alagón hasta las puertas de la ciudad amurallada, es una estampa viva del pasado.  Le sigue el “Encierro de Capeones” y la emblemática lidia de la “Vaca de la Rana”, prólogo festivo en la plaza del Rollo.

Cada jornada, en las calles se puede llegar hasta respirar esa mezcla de adrenalina y emoción con los encierros y las lidias tradicionales de toros de ganaderías de solera y prestigio (Barcial, Victoriano del Río, Juan Luis Fraile, Torrestrella, Osborne, San Martín…), donde la masa festiva se agolpa en rejas y balcones para vivir, de una forma vibrante a la vez que cercana, una de las fiestas más auténticas de Extremadura y de España.

Más allá del toro y el fuego, Coria se mueve también a ritmo de deporte y comunidad.  Las fiestas se extienden en una oferta que invita a la participación activa: desde el emblemático 41º Cross Urbano “Ciudad de Coria” y las salidas ciclistas hacia la Sierra de Gata, hasta los torneos de fútbol sala y los concursos de pesca, actividades que tejen lazos intergeneracionales y refuerzan el espíritu de un pueblo que celebra su identidad tanto en la arena como en la naturaleza.

Finalmente, tras vivir el vértigo de las calles y la calidez de su gente, conviene detener el paso en la Catedral de Santa María de la Asunción.  Allí, entre la serenidad de sus muros centenarios, se puede admirar el Sagrado Mantel de la Última Cena, auténtico tesoro y orgullo eterno de los caurienses.  Una reliquia que, con su silenciosa grandeza, corona la visita a una ciudad que sabe honrar su pasado en cada uno de sus rincones.

Más información: https://turismocoria.es/turismo/

¿SABÍAS QUE MAHÓN CUENTA CON EL TEATRO DE ÓPERA MÁS ANTIGUO DE ESPAÑA?

 

 

 

Construido en 1829 sobre los restos de la vieja cerca medieval, el Teatro Principal de Menorca adelanta en casi dos décadas al Liceo de Barcelona y en más de veinte años al Teatro Real de Madrid. Dos siglos de ópera en una isla que aprendió a amar la lírica italiana antes de que la mayoría de España supiera lo que era.

 

Hay algo que descoloca al viajero cuando lo encuentra por primera vez. No por su tamaño, que es considerable, sino por lo que representa en el lugar donde está. Mahón, capital de Menorca, es una ciudad pequeña y discreta, de calles estrechas que bajan hacia uno de los puertos naturales más extensos del Mediterráneo. Y, sin embargo, escondido entre esa trama urbana densa y algo laberíntica, se alza un teatro de ópera que supera en antigüedad a cualquier otro de España. El Teatro Principal de Mahón se construyó en 1829, y eso lo sitúa por delante del Liceo de Barcelona, inaugurado en 1847, y del Teatro Real de Madrid, que abrió sus puertas en 1850. No es un dato menor. Es una curiosidad histórica que solo se explica si se entiende lo que fue Menorca durante el siglo XVIII.

Antes de entrar, el visitante se topa con Talía. Una figura femenina de bronce, de tres metros de altura y líneas clásicas, algo andrógina, instalada sobre un pedestal en el punto donde la fachada antigua da paso a la prolongación de nueva creación. La musa de la comedia, elegida como emblema del teatro, es obra del escultor menorquín Maties Quetglas y fue inaugurada en 2001, con motivo de la gran rehabilitación integral del edificio. Es una figura reciente, pero el gesto es antiguo: la de un teatro que lleva dos siglos anunciándose a sí mismo como templo de las artes escénicas.

Para entender por qué en una isla de algo más de cien mil habitantes existe el teatro de ópera más antiguo de España, hay que remontarse un siglo antes de su construcción. Durante el siglo XVIII, Menorca cambió varias veces de soberanía: pasó por tres períodos de dominio británico, una ocupación francesa y años de reincorporación a la Corona española. Ese vaivén, que habría podido resultar devastador para cualquier comunidad, forjó en la isla una identidad peculiar y una apertura al mundo muy poco frecuente en la España de la época.

La presencia británica favoreció la actividad económica y la producción cultural. Fue decisiva la libertad de comercio que introdujeron los ingleses y el respeto a las leyes, las instituciones y la cultura propias del pueblo menorquín. El puerto de Mahón, uno de los mejores del Mediterráneo, se convirtió en punto de encuentro de mercaderes, marinos y artistas de toda Europa. La efervescencia comercial del puerto atrajo a mercaderes y navieras británicos, griegos e italianos. Con ellos llegó, entre otras cosas, la ópera.

A principios del siglo XIX, cuando la isla había vuelto definitivamente a manos españolas, esa afición no había decaído. Todo lo contrario. Había un teatro en funcionamiento, pero se había quedado pequeño. Las nuevas óperas que llegaban desde Italia reclamaban un espacio a la altura. Fue entonces cuando entró en escena Giovanni Palagi.

Palagi era un empresario de ópera italiano afincado en Mahón, que diseñó e impulsó el proyecto de un nuevo teatro al estilo de los italianos, sobre los restos de la muralla medieval que rodeaba la ciudad. No se trató de un capricho arquitectónico, sino de una decisión funcional con ambición artística. La obra fue realizada por los maestros Alfons Hernández y Josep y Pere Pons, bajo la dirección del propio Palagi, mientras que la decoración escénica corrió a cargo del artista ciudadelano Andreu Galbis.

El 15 de diciembre de 1829, el teatro abría sus puertas. El diseño de teatro clásico italiano en forma de herradura es un factor determinante para disfrutar de una de las mejores acústicas de toda Europa. La sala, con capacidad para cerca de mil espectadores, quedaba rodeada de arcos que sustentaban tres pisos de palcos más el gallinero. No era el teatro de una ciudad provinciana que imitaba lo que hacían en otro lugar. Era un teatro construido por y para una comunidad que llevaba décadas consumiendo ópera con la misma naturalidad con que consumía el pan.

A lo largo del siglo XIX, el edificio fue creciendo y mejorando. Se amplió con la adquisición de inmuebles vecinos, se reformó su fachada neoclásica y, en 1894, se dotó de alumbrado eléctrico, una modernización notable para la época. Pero quizás lo más extraordinario del Principal no sea su arquitectura, sino lo que conserva en su interior.

El teatro tiene dos telones de boca históricos, algo que sus responsables califican como absolutamente insólito en el panorama español. El conocido como «el de las cortinas verdes» fue encargado al pintor y escenógrafo menorquín Francesc Pons i Alzina con motivo de la visita de la reina Isabel II a Menorca en 1860; representa a la España coronada de laurel, entre columnas que forman sus armas. Para tan ilustre visita se escenificaron nada menos que Il Trovatore e I Lombardi de Verdi. El segundo telón, llamado «el de las cortinas rojas», también obra de Pons i Alzina y datado en 1871, representa tres figuras femeninas que encarnan la comedia, la tragedia y la danza. Ambas piezas fueron restauradas para la rehabilitación de 2001.

Hay también un bambalinón, esa pieza que en los teatros clásicos reduce el espacio de embocadura del escenario. El del Principal está decorado con el escudo de armas de la ciudad de Maó y unos medallones pintados con bustos idealizados de personajes relacionados con la música y el teatro, atribuidos al escenógrafo italiano Gaetano Labó, que pasó la temporada de 1854-1855 en Mahón. Cada detalle de este edificio habla de una comunidad que se tomaba la lírica en serio, que llamaba a artistas europeos y que los recibía como si tal cosa.

La gran rehabilitación y el teatro del siglo XXI

A finales del siglo XX, el Principal necesitaba una intervención a fondo. Las obras duraron casi cinco años y concluyeron en 2001, coincidiendo con el 175 aniversario del teatro. La reforma devolvió al teatro su esplendor original y lo modernizó con los elementos propios de un coliseo del siglo XXI, añadiendo nuevas tecnologías e infraestructuras para acoger espectáculos más allá de la ópera y los conciertos. La capacidad quedó fijada en 837 localidades, algo inferior a la original por las exigencias de seguridad modernas.

El teatro es gestionado por la Fundación del Teatro Principal de Mahón, fundación municipal de la que el Ayuntamiento de Mahón es patrono, junto con el Consell Insular. Cada año, la Semana de la Ópera convoca en Mahón a cantantes de primer nivel internacional. La tradición no se ha roto. Una isla que aprendió a amar la ópera cuando buena parte de Europa todavía la ignoraba sigue llenando su teatro dos siglos después.

Cuando uno sale del Principal, con el eco de la sala aún en la cabeza, comprende que ese edificio no es solo un hito de la arquitectura teatral española. Es el testimonio de algo más esquivo y más valioso: una pequeña comunidad isleña que, gracias a su historia excepcional y a la visión de un empresario italiano, construyó antes que nadie en España el lugar exacto que necesitaba para sentarse, escuchar y emocionarse. No hay mejor definición de lo que debería ser un teatro.

 

Más información: www.menorca.es