Formentera apuesta por la seguridad y la sostenibilidad en 2022

Así lo expondrá Alejandra Ferrer, Consellera de Turismo de Formentera, en el marco de FITUR, el jueves 20 de enero, a las 11:00 h, en la presentación conjunta de los cuatro Consells Insulares de las Islas Baleares (Pabellón 7)

 

La menor de las Pitiusas afronta 2022 bajo dos innegociables premisas que son las que le han permitido –en pleno siglo XXI– seguir siendo ‘el último paraíso del Mediterráneo’: la seguridad y la sostenibilidad. La primera es fundamental, en tiempos marcados por la pandemia, para garantizar lo que más ansía el turista a la hora de viajar. La segunda, una apuesta que la isla balear lleva en práctica desde hace más de una década para hacer compatible el turismo con la protección medioambiental y la calidad de vida. Y lo ha logrado con proyectos como ‘Formentera.eco’ –para regular y reducir la entrada de vehículos–, los puntos de recarga para coches eléctricos o el ‘Save Posidonia Project’, con el que protege su preciado tesoro submarino: la Posidonia oceánica. Porque la salvaje belleza que fascina a quienes la visitan cada año se mantiene inalterable gracias a que Formentera es ‘segura y sostenible’.

 

Sentido y sensibilidad. Más allá de sus connotaciones cinematográficas, ambos conceptos sirven para definir a la perfección por qué Formentera ha sabido mantener (casi) intacta su principal seña de identidad: naturaleza en estado puro. La menor de las Pitiusas es así de salvaje, tranquila y serena porque ha apostado por la sostenibilidad como factor clave para mantener ese equilibrio natural y emocional que cautiva al visitante. Por eso el 80% de su superficie –de unos 84 km2– está protegido.

 

 

El conocido como ‘último paraíso del Mediterráneo’ es también un auténtico ‘laboratorio de sostenibilidad’ ya que, debido a sus dimensiones, es factible poner en práctica proyectos que apuestan por la sostenibilidad. Y no solo medioambiental, sino también económica, social y cultural. Proyectos que, una vez probada allí su validez y efectividad, pueden ser transladados a otros destinos turísticos. Por eso en este 2022 ampliará los períodos en los que estará operativo el ‘Formentera.eco’, bajando por vez primera de 20.000 el número de vehículos permitidos en temporada alta y seguirá potenciando los puntos de recarga para coches eléctricos. También mantendrá otro de sus grandes proyectos, el Save Posidonia Proyect, que propone apadrinar su gran tesoro submarino, la Posidonia oceánica, el ser vivo más longevo de la Tierra y que oxigena sus aguas, dotándolas de ese único e inconfundible color ‘Azul Formentera’.

A destacar también que su apuesta por el turismo activo de naturaleza –gracias a sus 130 kms de rutas verdes divididos en 32 itinearios– fue especialmente tentadora para las amantes del cicloturismo como lo prueba que el pasado año creció en un 70% la presencia de ciclistas. O que su Ruta Birding, por el Camí des Brolls –senda de 4,4 kms que recorre el perímetro del Estany Pudent– tiene gran aceptación entre los amantes del turismo ‘slow’, posibilitando relajados paseos al compás de la celestial sinfonía de las aves.

 

 

Pero disfrutar de este paraíso sería inviable si no garantizara algo que –en tiempos de pandemia como los que vivimos desde hace un par de años– es absolutamente prioritario para el viajero: la seguridad. Ser conscientes que la escasa masificación, los espacios abiertos y los protocolos y medidas sanitarias que se van adoptando en función de la evolución de la pandemia son la mejor garantía de una estancia segura… en un paraíso sostenible.

 

Más información en: https://www.formentera.es

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