EL HOTEL DOM PEDRO LISBOA TE INVITA A CAMBIAR LA FRECUENCIA

Una escapada a la capital portuguesa para caminar sin rumbo, alargar las sobremesas y descubrir que algunos de los mejores momentos de un viaje son los que no estaban planeados es posible.

Frente a los viajes en los que cada minuto está programado, Lisboa propone otra manera de descubrir una ciudad: bajar el ritmo, dejar espacio a la improvisación y disfrutar de cada pequeño momento. Una filosofía que encuentra el refugio perfecto en el hotel Dom Pedro Lisboa, que por su ubicación permite cambiar de planes, de la noche a la mañana.

Hay destinos que parecen pedir al viajero que corra y otros que invitan, casi desde el primer momento, a caminar más despacio. Lisboa pertenece a estos últimos. Sus calles y cuestas hacen que cada paseo sea diferente, sus travesías esconden rincones que aparecen cuando se abandona el itinerario y sus miradores recuerdan que, a veces, merece más la pena detenerse que completar una lista de ‘checks’.

En este tipo de escapada, el alojamiento deja de ser únicamente el lugar al que regresar para convertirse en parte del viaje. El Hotel Dom Pedro Lisboa reúne precisamente esa posibilidad por su ubicación, en la zona de Amoreiras y próximo a alguno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, permitiendo salir a explorar Lisboa y regresar después a un espacio pensado para desconectar.

Sus habitaciones y suites tienen las mejores vistas de Lisboa y del río Tajo. Entre sus múltiples tipologías podréis encontrar habitaciones comunicadas, o no. Estas estancias están decoradas buscando el confort y descanso reparador de sus huéspedes.

Después de una mañana paseando por Lisboa, el Spa Aquae de Dom Pedro Lisboa ofrece una pausa en la que el destino parece quedar por un momento en segundo plano. La piscina interior climatizada, el jacuzzi, la sauna y el baño turco permiten cambiar el bullicio de las calles por una experiencia de bienestar y desconexión. Una forma diferente de entender el viaje en la que descansar no significa dejar de viajar, sino disfrutar también de todo aquello que ocurre cuando se decide parar.

La gastronomía completa esa forma pausada de descubrir un destino. En Lisboa, comer es también una manera de observar el ritmo de la ciudad: sentarse, compartir y dejar que el tiempo pase entorno a una buena conversación. En este alojamiento, la experiencia continúa a través de sus diferentes propuestas gastronómicas, desde los sabores portugueses de Le Café con su chef Gil Martins, hasta la cocina italiana de Il Gattopardo, donde el chef Leandro Stenzel propone un recorrido por la gastronomía mediterránea.

Quizá por eso Lisboa resulte especialmente atractiva cuando se visita sin una lista interminable de lugares pendientes. Hay viajes que se recuerdan por todo lo que se consiguió hacer y otros por aquello que se sintió. El Hotel Dom Pedro Lisboa invita a vivir la capital portuguesa desde esa perspectiva: dejando que el destino marque el ritmo y convirtiendo cada pausa en parte de la experiencia.

Please follow and like us:
Pin Share

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.