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GALAPAGAR SE SUMA A LA RED DE PUEBLOS GASTRONÓMICOS DE ESPAÑA COMO NUEVO GASTRODESTINO

La localidad madrileña se convierte en el décimo sexto territorio en incorporarse al proyecto que cuenta ya con representación en 9 Comunidades Autónomas y continúa en plena expansión.

 

 

Galapagar construye su identidad gastronómica sobre dos despensas —el monte y Madrid— combinando setas silvestres, ternera IGP Sierra de Guadarrama, caza mayor y menor, y la coruja del río Guadarrama. El cocido madrileño de los jueves y el guiso de ciervo o jabalí con setas son los platos que mejor condensan esa alianza entre tradición serrana y recetario castizo. La repostería sigue el calendario litúrgico (puches, torrijas, rosquillas, roscón), con la Pastelería Cueto y Mayca como referentes locales. El Otoño Gastronómico (Feria de la Tapa) y el Mercado Romano de octubre son las citas que hacen visible esta identidad, junto a la Feria de la Cuchara y las Jornadas del Rabo de Toro. Una iniciativa municipal de terrazas y parrillas en festividades.

A 40 km de Madrid, Galapagar ha crecido sin perder su centro histórico, anclado en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y el Rollo o Picota, símbolo del villazgo otorgado por Carlos V en 1525. El municipio guarda huellas de calzada romana y confluye con los Caminos de Guadalupe, además de dos puentes destacados: el árabe de la Alcanzorla y el herreriano de Juan de Herrera, construido por orden de Felipe II en 1582-83. Existe también una conexión regia doméstica: la desaparecida Casa Veleta, donde nació el infante Carlos Lorenzo, hoy convertida en el bar La Bodeguilla. El Parque Regional del curso medio del Guadarrama ofrece naturaleza fluvial cerca del núcleo urbano. En conjunto, Galapagar se presenta como un destino de capas históricas superpuestas que se revelan poco a poco al visitante.

Galapagar… este municipio emprende un viaje emocionante integrándose en la Red de Pueblos Gastronómicos de España, un innovador y muy ambicioso proyecto turístico que cuenta ya con 16 hermosos territorios de España, representantes de 9 Comunidades Autónomas diferentes, aunque a día de hoy, ya hay otros pueblos de nuestro país que han firmado la carta de adhesión a la Red tras haber superado la exigente auditoría que marca los estatutos de esta Asociación, sin ánimo de lucro, que busca integrar a TODOS, y no competir con NADIE.

Así pues, y según su Presidente, Fernando Valmaseda, “la Red aporta a los socios de este proyecto aspectos que considera determinantes en el desarrollo presente y futuro del sector del Turismo, como un gran proceso de formación continua para todos los agentes que forman parte del Sector en cada territorio, innovación, digitalización y herramientas tecnológicas de última generación para el desarrollo de cada municipio, gamificación, una ambiciosa campaña constante de comunicación y promoción a nivel nacional e internacional, estrategias de desestacionalización y sostenibilidad económica y social, una apuesta firme por el desarrollo local y rural, creación de comisiones de trabajo especializadas para el desarrollo de más de 10 iniciativas previstas para este año 2026 formadas por los alcaldes de los municipios integrantes, la firma de acuerdos de colaboración con otras asociaciones y Redes, nacionales e internacionales, que ya han solicitado su integración en el proyecto y la búsqueda de oportunidades estratégicas para el desarrollo de los socios adheridos”.

Y todo ello… de la mano de Fogón y Candela, los personajes que van a acompañar durante toda la vida a este proyecto, y que serán los encargados de contar al viajero y a los usuarios de www.pueblosgastronomicos.com todos los “GastroEventos” que se vayan agendando, a lo largo del año, en cada uno de los municipios que integran la Red, en las comarcas, mancomunidades, provincias y comunidades autónomas de nuestro país, así como las “GastroRutas” que vertebrarán toda España y que regalarán al visitante una guía imprescindible de momentos e instantes, de lugares y tradiciones, de fiestas y productos que hacen de nuestra España… ¡El país más rico del mundo!

 

www.pueblosgastronomicos.com

 

FORMENTERA, UN TALLER A CIELO ABIERTO DONDE MUSEOS Y SALAS GUARDAN SU MEMORÍA ARTÍSTICA Y ARTESANAL

 

 

La luz de Formentera tiene fama de especial. Desde los años sesenta, esa claridad y la belleza de un paisaje que apenas ha cambiado convirtieron la isla en refugio de artistas, artesanos y creativos llegados de medio mundo, que se instalaron con su taller a cuestas y acabaron tejiendo un entramado social cosmopolita, especialmente fértil en artesanía, arte y diseño. Los artistas locales cuentan hoy con hasta tres salas donde mostrar su obra: la Sala d’Exposicions Ajuntament Vell, el Centro Artesano de Formentera Antoni Tur «Gabrielet», y la Colección Etnográfica de Formentera; además del espacio expositivo del Faro de La Mola.

Situada en la plaza de la Constitución de Sant Francesc Xavier y gestionada por el área de Cultura del Consell Insular de Formentera,  cumplió en 2010 diez años de programación estable e ininterrumpida. Por sus paredes han pasado la pintura, la escultura, la fotografía, muestras de arquitectura y artesanía, exposiciones colectivas y trabajos surgidos de los talleres municipales, junto con propuestas de carácter divulgativo comprometidas con el medio ambiente, la cultura, la tradición, la defensa del territorio y de la lengua catalana. También han encontrado hueco entidades y fundaciones como el Colectivo Antinea, la Fundación Obra Social La Caixa, Sa Nostra, la Obra Social CAM, STEI-I Intersindical, el Institut Balear de la Dona, el COAIB, el Govern de les Illes Balears, la Fundació Brossa, Es Baluard, AAVIF, AFA, GEN-GOB, OCBF, CFSM, Sa Raval des Pa i Oli, Espai Dones o el Fons Pitiús de Cooperació. Las inauguraciones suelen convocarse los lunes a las 20:00, y el resto de la semana la sala abre de martes a sábado, de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 20:00 de la tarde —horario que puede variar según la muestra—. Los lunes por la mañana y los domingos permanece cerrada. La entrada, en cualquier caso, es gratuita.

La Formentera tradicional apenas conocía la especialización de oficios: el sistema de vida casi autárquico que se consolidó durante el siglo XIX obligaba a dominar, con mayor o menor destreza, un repertorio amplio de técnicas artesanales. Con esparto se tejían senalles, barses, sembradores, estores de carro o suelas de espardenyes; con lino, cáñamo y lana se producían tejidos, y en cada casa se confeccionaba la propia ropa. Todo esto se mantuvo vivo hasta el primer tercio del siglo XX, cuando los cambios de la segunda mitad de la centuria empezaron a dejar sin uso, y en algunos casos a borrar del todo, buena parte de estos saberes. El Centro Artesano de Formentera Antoni Tur «Gabrielet» nació para dar a conocer estos oficios heredados sin dejar de mirar al presente: una de sus alas acoge el mercado de alimentos producidos en la isla, y el centro entero funciona también como puerta de entrada a los artesanos que hoy mantienen obrador abierto en Formentera. La Comisión Asesora de Artesanía de Formentera, órgano consultivo del Consell Insular, acompaña esta tarea marcando las líneas de gestión del espacio. Abre de lunes a sábado.

El Faro de la Mola suma, desde 2019, un uso que nada tiene que ver con la navegación: alberga un espacio dedicado a la difusión del patrimonio marítimo, una zona de exposiciones y un área polivalente donde caben conciertos, conferencias y montajes teatrales de pequeño formato. El horario cambia con las estaciones: en verano abre de martes a domingo, de 10:00 a 14:00; a partir del 15 de octubre y hasta el 30 de noviembre reduce el margen a partir de las 09:00, siempre hasta las 14:00; y entre el 1 de diciembre y el 11 de febrero cierra por completo. Los lunes, siempre cerrado. La entrada general cuesta 4,5 euros, aunque residentes, menores de edad y personas en situación de desempleo no pagan nada, y pensionistas y estudiantes acceden por 2,5 euros.

En la calle de Jaume I, 17, primera planta, la Colección Etnográfica de Formentera reúne una muestra permanente de herramientas, utensilios, muebles, indumentaria e instrumentos con los que reconstruir cómo se vivía en la isla hasta mediados del siglo XX, antes de que el turismo sustituyera a la economía de subsistencia como motor principal. El recorrido está organizado por áreas temáticas: desde los aperos de campo hasta los ormejos de pesca, pasando por los distintos rincones de la casa, la ropa que se llevaba, las herramientas de oficios más especializados como el del carpintero o el herrero, y los procesos para hacer pan, elaborar vino, fabricar calzado o extraer piedra. Abre de lunes a viernes, de diez a dos.

Además, la isla cuenta con otros emplazamientos visitables como son la torre des Pi des Català, la única de las cuatro torres de la isla que se ha habilitado para recibir visitas, que se realizan los lunes y jueves de 18:00 a 20:00. Al entrar en su interior se pueden apreciar los detalles de una construcción que data del siglo XVIII, con una restauración muy minimalista que ha puesto en valor la construcción en sí, lo que le ha hecho merecedora de premios y reconocimientos en el mundo.

El otro elemento que puede visitarse es el molí Vell, uno de los mejores conservados. Es posible acercarse a visitarlo miércoles y domingos 17:30 a 20:30, con la posibilidad de acceder al piso superior para ver los engranajes y funcionamiento interior de un molino que se construyó en 1778.

Formentera no aspira a convertirse en meca del arte contemporáneo, y probablemente nunca lo pretendió. Pero cada una de estas salas guarda memoria de algo real: generaciones de artistas locales e internacionales que, atraídos por su luz, decidieron en algún momento levantar aquí su taller y dejar una huella que todavía puede visitarse.

Más información: www.formentera.es

 

EL HOTEL SECRETO DE CÁDIZ CON PISCINAS PRIVADAS DONDE DESPERTAR MIRANDO EL ATLÁNTICO

Amplias, luminosas y de estilo vanguardista, además de tener unas vistas espectaculares son las estancias de Punta Bermeja Premium BeachHotel.

Dormir frente al mar, despertar con los primeros rayos de luz y sumergirse en una atmosfera de paz y descanso es el mantra cuando se visita Punta Bermeja Premium BeachHotel. Sus habitaciones son refugios diseñados como espacios de calma con vistas difíciles de olvidar. Además, esta experiencia se complementa con una sesión de Spa o un baño en la piscina infinity del hotel. 

Amanecer escuchando el sonido del Atlántico, abrirla terraza y contemplar cómo el Sol comienza a aparecer por el horizonte mientras os refrescáis en vuestra piscina privada. En Punta Bermeja Premium BeachHotel es posible.

Ubicado en la Bahía de Cádiz, este alojamiento invita a descubrir una forma de viajar diferente, donde el diseño, el confort y el entorno viven en equilibrio. Sus 172 habitaciones han sido diseñadas para que sus huéspedes se sientan como en casa, con espacios pensados para cada momento del día.

Todas las estancias han sido decoradas con un estilo vanguardista que combina paredes en tonos claros, ropa de cama en tonos ocres y marrones, baños en verde vibrante y amplias terrazas en las que disfrutar del clima. El equilibrio perfecto entre calidez y calidad.

Ya sea en una habitación doble, Junior o Suite familiar, cada despertar estará acompañado por la luz única de la costa gaditana colándose por las cortinas. Alguna de estas habitaciones tienen incorporada una piscina privada tipo swim-up como un extra de exclusividad que permite disfrutar de un baño en un entorno íntimo y reservado.

La experiencia se completa con una cuidada propuesta de bienestar. Punta Bermeja Premium BeachHotel pone a disposición de sus clientes un Spa en el que disfrutar de una experiencia de relajación total con tratamientos exclusivos. Una piscina exterior infinity con vistas espectaculares a la bahía, y un completo gimnasio donde no perder la rutina de entrenamiento.

Para más información:

https://www.puntabermeja.com/es/

TOMELLOSO, UN VIAJE AL CORAZÓN DEL VINO A TRAVÉS DE SUS BODEGAS

Cinco bodegas de Tomelloso y su comarca reivindican el enoturismo como experiencia sensorial y cultural

 

Muchos pueblos hacen gala de su iglesia, otros de su magnífica plaza. Tomelloso también podría hacerlo, pero es que además presume de sus bodegas, que durante generaciones han marcado el pulso de la vida local, y que hoy, lejos de quedarse en el recuerdo industrial, se abren al viajero como el mejor argumento para entender esta tierra. Recorrerlas no es solo catar vino: es acercar el oído para ver cómo suena el silencio dentro de una barrica, o comprobar que aquí la modernidad no ha llegado para borrar la tradición, sino para darle otra voz.

A finales de los años 80, un grupo de 14 empresarios de Tomelloso decidió romper moldes. Tenían una visión clara y revolucionaria para la época: crear la primera gran bodega de crianza de Castilla-La Mancha con la filosofía de un château francés. Su apuesta era tan simple como ambiciosa: hacer menos, pero mejor, priorizando la calidad, la identidad propia y la exportación. Así nació el Proyecto Allozo y, con él, Bodegas Centro Españolas. Una bodega pensada desde el primer día para controlar con mimo todo el proceso, desde el origen de la uva hasta que el vino llega a la botella. Esta andadura comenzó oficialmente en 1991, en la Carretera de Alcázar, aunando la tecnología más vanguardista con las artes tradicionales de nuestra tierra. Hoy, el alma de la bodega se divide en dos capítulos fascinantes: Los vinos Allozo y el brandy Casajuana.

A pocos minutos, Bodegas y Viñedos Verum reivindica su nombre desde la honestidad. Verum, lo verdadero en latín, es también el apellido moral de la familia López Montero, que trabaja la tierra desde 1788 y que en 2005 dio forma a este proyecto de la mano de María Victoria Montero y sus cuatro hijos. Sus ochenta hectáreas de viñedo, certificadas en ecológico, conviven con variedades que ya casi nadie cultiva, como el Tinto Velasco o el Albillo Real, y con una crianza que se atreve a mezclar acero, roble y tinajas de barro, ese recipiente ancestral que la Mancha nunca terminó de abandonar. No sorprende que la bodega forme parte de la Asociación Española de Enoturismo, ni que sus vinos hayan viajado recientemente hasta las catas del Barcelona Wine Week.

Viña Ruda propone otra manera de mirar el vino, más inquieta. Sus más de siete mil metros cuadrados de instalaciones esconden un proceso desarrollado junto a las universidades de Castilla-La Mancha, Navarra y Zaragoza: los llamados vinos de infusión, que encapsulan los hollejos de la uva en una columna de acero por la que circula el mosto. El resultado son caldos de una intensidad aromática que rompe con lo esperable, una prueba de que la vanguardia también puede nacer entre viñedos centenarios.

Para entender lo que ocurre en Tomelloso hay que cambiar de escala. Virgen de las Viñas nació en 1961 y hoy gestiona más de 20.000 hectáreas de viñedo y 2.400 de olivar, que reúne a más de 3.000 socios: cifras que la sitúan entre las mayores extensiones vitivinícolas del planeta. Pero de todo ese tamaño, lo que se queda en la memoria del visitante no son las hectáreas, sino unas salas: El Museo de Arte Contemporáneo Infanta Elena conserva desde 2001, de forma permanente, las obras premiadas en el Certamen Cultural Virgen de las Viñas y, además, ha acogido ya exposiciones temporales de nombres como José Sánchez Carralero, Eduardo Naranjo, Brinkmann o el propio Salvador Dalí. Es, sin lugar a dudas, un lugar donde el vino y la cultura crecen de la misma cepa.

Y a poca distancia, ya en el umbral del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, Casaquemada trabaja de otra manera: vendimia nocturna para que la uva llegue intacta, fermentaciones de veinticinco días en depósitos con control de temperatura y una crianza que en algunos casos supera los treinta meses en barrica. Esta bodega nació por la vocación emprendedora y el deseo de llevar a cabo un proyecto acorde con su idea y filosofía de crear vinos de calidad, con su propia personalidad, llamando la atención por su exquisita singularidad y una muy cuidada elaboración.

Cinco bodegas, cinco formas distintas de entender la misma tierra. Tomelloso no pide que se le crea: pide que se le visite. Sus bodegas son fieles prescriptoras de la importancia de la cultura del vino en esta maravillosa tierra…

 

 

Más información: https://visitatomelloso.com/

ADÉNTRATE A CONOCER LLERENA PARA VIBRAR CON SU ARTESANÍA, NATURALEZA E HISTORIA

Este bello municipio pacense, socio fundador de la Red de Pueblos Gastronómicos de España va a convertir tu escapada en un álbum de recuerdos inolvidables.

 

El tañido limpio y animoso de las campanas nos descubre alumbrados por holgados arcos de medio punto de ladrillo al estilo mudéjar. Estamos en una amplia plaza, situados en frente a una fuente del siglo XVII diseñada por el maestro Francisco de Zurbarán, presidida por una estatua erigida en su honor. Sin duda estamos en la Plaza España de Llerena, el blanco armónico de sus edificios nos envuelve y el constante y turbador repiquetear viene de la parroquia Nuestra Señora de la Granada, fundada a finales del siglo XIV. Descubrimos de un vistazo que la iglesia está formada por dos niveles, un primer nivel al estilo barroco y un segundo nivel de estilo mudéjar de gran originalidad. Coronando el edificio nos deslumbra una gran torre localizada a los pies del templo rematada por una artística giralda.

Decididos a conocer este sugestivo pueblo comenzamos por donde sabemos, que el toque de las campanas fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2022 y nos acercamos a la parroquia a descubrir de dónde sale ese inigualable sonido. Nuestra Señora de la Granada encierra tras su fachada barroca las campanas que han regulado multitud de aspectos de la vida festiva, ritual, laboral y cotidiana de los vecinos de la localidad, siempre accesibles y cordiales.

Estamos listos para recorrer plácidamente la ‘pequeña Atenas de Extremadura’, como se conoce a esta vital población. Nos deslizamos entre sus clásicos palacios, los restos de las imponentes murallas que una vez debieron protegerla y sus acogedoras casas y parroquias que han hecho del pueblo históricamente una férrea comunidad. Pasear por sus calles, vestidas de blanco y salpicadas de hierro forjado que engalana las fachadas de las viviendas, es toda una aventura arrobadora. También encontramos a nuestro paso dispersas por el casco histórico de la localidad un considerable número de viviendas de estilo mudéjar con portadas enmarcadas por alfiz, monumentales dinteles, ajimez y otros elementos decorativos característicos de este estilo.

Damos por casualidad con la espléndida Casa Maestral, muy cerca de la Plaza de España. Nos cuentan que fue inicialmente residencia de los Maestres de la Orden de Santiago en la ciudad y posterior sede inquisitorial donde se encontraba el tribunal y la cárcel para los presos acusados por el Santo Oficio. Nos resultan llamativos los grafitos de los antiguos presos que fueron hallados en la restauración del edificio y que hoy se reproducen en el patio. Antes de salir, curioseamos un rato pensando en adquirir los cuidados productos artesanos realizados en diferentes talleres extremeños en su Sala de Promoción de la Artesanía.

Nos desplazamos, queriendo descubrir aún más la artesanía única de la región, al Palacio Episcopal de Llerena, que cobija los Premios Regionales de Artesanía. Orfebrería, seda, bordado, alfarería, metal o cerámica inundan las salas de este museo donde se respira actividad y creación. Paseamos fascinados por las salas repartidas alrededor del magnífico patio de estilo mudéjar y antiguos murales de representaciones religiosas y heráldicas.

Llerena se nos muestra como un refugio artístico, no únicamente por la arquitectura que envuelve la localidad de un ambiente fresco y singular, sino por las pinturas murales encontradas durante los trabajos de restauración del retablo de San Juan de Nepomuceno. Nos dirigimos a la iglesia de Santiago Apóstol para ver estas escenas descubiertas recientemente, que son únicas por su alto nivel de ejecución y corresponden artísticamente con la época del tardo gótico renacentista. Un secreto insólito que se ha guardado bien cuidado durante siglos.

Para deleitarnos hacemos una parada en el Convento de Santa Clara, único que se conserva, con la repostería de las monjas franciscanas. Satisfechos visitamos además la iglesia, que presenta una fachada de estilo clasicista; el museo religioso donde encontraremos entre otras cosas objetos litúrgicos y antiguos libros de canto; y el patio del claustro, un bellísimo patio cuadrangular enjabelgado muy bien conservado.

En Llerena descubriremos la leyenda del Rey Jalón y su hija, a la cual se le apareció la Virgen María. Desde la ciudad se nos ofrece una ruta de senderismo por la comarca, que lleva el nombre del antiguo rey, que se organiza cada año por parajes naturales excepcionales y que también podemos recorrer particularmente en cualquier época del año. A su vez, podremos recorrer aquí parte del Camino de Santiago de la Frontera en su ruta desde Cádiz a Badajoz.

Situada en la pintoresca Campiña Sur, Llerena es un destino que cautiva a quienes tienen el privilegio de conocerlo.

www.pueblosgastronomicos.com

 

EL LUJO DE ESCAPAR A DOS MIL METROS DE ALTURA

Accesible únicamente en tren cremallera, este refugio de montaña propone una escapada donde el verdadero lujo es desconectar del ruido y reconectar con el entorno.

 

Cada vez más viajeros buscan ese destino que obliga a bajar el ritmo desde el primer momento. Para el Hotel Vall de Núria, el viaje comienza antes de llegar, ya que su acceso, reservado únicamente al tren cremallera, permite evadirse desde el inicio. Entre montañas, aire puro y silencio, este enclave del Pirineo catalán invita a descubrir una forma diferente de viajar, donde perder la cobertura puede convertirse en el mayor de los privilegios.

A más de 2.000 metros de altura y rodeado de una panorámica espectacular, el Hotel Vall de Núria se ha convertido en uno de esos destinos que transforman el concepto de escapada. Aquí, llegar es parte de la aventura: el acceso al valle se realiza únicamente a bordo del tren cremallera que conecta estaciones como Ribes de Freser con el corazón de este enclave, a través de un recorrido de 12,5 kilómetros en plena naturaleza que salva un amplio desnivel.

Una vez en el destino, el paisaje sorprenderá a cada miembro de la familia, incluidos los perros, que también son bienvenidos. Una postal de cuento se abrirá ante sus ojos, con montañas que rodean el valle, un lago y la más absoluta ausencia de ruido.

En este entorno se encuentra el Hotel Vall de Núria, una opción que va más allá del alojamiento para convertirse en una experiencia inmersiva en plena naturaleza. Pensado tanto para familias como para parejas o viajeros que buscan desconectar durante unos días, este establecimiento combina comodidad y un entorno de ensueño. El hotel cuenta con 75 habitaciones completamente equipadas —entre ellas, suites y habitaciones familiares superiores—, además de 20 apartamentos con capacidad para hasta seis personas.

La experiencia se completa con una oferta gastronómica que apuesta por el producto de proximidad, poniendo en valor los sabores del territorio. El Hotel Vall de Núria cuenta con diferentes espacios en los que degustar su cocina, tales como la Cabaña del Pastor, el Bar Finestrelles o El Racó de la Vall, siempre desde una mirada contemporánea y cercana.

El Hotel Vall de Núria plantea una invitación diferente para evadirse del ruido y reconectar con uno mismo.

 

 

 

Más información: https://hotelvalldenuria.cat/