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Los miércoles de Menorca tienen sabor a ‘Brou’

 

En diciembre y enero, este día de la semana la isla balear pone en valor un plato típico de su cocina en la 6º edición de unas jornadas gastronómicas con un menú único de 14 euros

 

‘Los miércoles es día de Brou’ en Menorca. Así reza el nombre de una cita invernal con la cocina menorquina más tradicional para saborear un ‘plato de cuchara’ familiar que en realidad son dos: de primero, la sopa (brou); y de segundo, todos los potentes ingredientes vegetales y cárnicos de este ‘cocido’ autóctono. Una decena de restaurantes de diversos municipios de la isla –Ciutadella, Maó, Ferrerias, Es Mercadal, Sant Climent…– participan en este evento que cautivará a los paladares más exigentes y que se suma a la apuesta de Menorca por la cocina que le ha valido su candidatura a Región Gastronómica Europea 2022.

    

Para combatir el frío, nada más reconfortante que un buen plato caliente; de esos que, en sus distintas variantes, enriquecen la sabrosa cocina española: cocido madrileño, caldo gallego, escudella catalana, olla aranesa… ¡y brou menorquín!

 

Esas recetas familiares, trasmitidas de generación en generación, son hoy día el mejor legado que nutre nuestra tradición culinaria. Y Menorca no es ninguna excepción. En la isla balear los fríos días de invierno se paliaban en la mesa degustando un reconfortante ‘plato de cuchara’, de esos que solían preparar las abuelas. Y para ponerlo en valor, la Asociación Menorquina de Bares, Restaurantes y Cafeterías puso en marcha en 2014 las Jornadas Gastronómicas ‘Los miércoles es día de Brou’.

 

Durante dos meses –los miércoles 4, 11 y 18 de diciembre, y 8, 15, 22 y 29 de enero–, quienes se sientan tentados por visitar Menorca podrán complementar sus visitas turísticas, culturales o activas –ruta talaiótica, senderismo por el Camí de Cavalls, faros, calas, museos…­– con el toque gastronómico de un plato familiar elevado hoy día a excelso manjar servido en restaurantes y bares de la isla balear.

El Brou menorquín es completísimo. Sus ingredientes principales son: carne de ternera ‘xenc’, gallina, patatas, garbanzos, tomate, cebolla, zanahoria, hierbas, la inevitable sobrasada y… ¡a hacer chup-chup! Aunque en realidad son como dos platos en uno. Primero se sirve la sopa, con fideos; y luego el resto de ingredientes que hierven en la olla. El precio del menú es idéntico en todos los restaurantes y bares participantes: 14 euros, iva incluido. Y además de los dos platos con componen el Brou menorquín se incluye agua o copa de vino, pan y postre.

 

Apuesta de Menorca por la gastronomía

 

La ‘isla del deporte’ puede ser también considerada como la ‘isla de la gastronomía’ dada la gran variedad de citas culinarias durante todo el año. Además de ‘Los miércoles es día de Brou’, la Asociación Menorquina de Cafeterías, Bares y Restaurantes organiza también las Jornadas de Peix y las de Sa Perdiu (ambas en febrero), las de Vaca Menorquina (marzo), y Menorca en el plato (junio). A ellos hay que añadir la Fira Arrels (abril) y la Mostra de Cuina Menorquina, en septiembre. Además conviene recordar que hace apenas un mes Menorca presentó en Bruselas su candidatura a Región Gastronómica Europea 2022, cuyo decisión se conocerá el próximo año.

Más información en: www.menorca.es y www.gastronomiamenorca.es

Roses descubre los secretos de su puerto pesquero y su lonja en visitas guiadas

 

Todos los viernes, a las 17.00 horas, se ofrecen visitas guiadas de una hora que permiten conocer su historia, los métodos de pesca y las especies propias del norte Mediterráneo

 

Escenario de batallas navales, punto estratégico de rutas comerciales… el puerto de Roses, cuyos orígenes se remontan al año 218 antes de Cristo, es mucho más que un lugar de cobijo para embarcaciones de pesqueras. ¿Qué se pesca en sus aguas? ¿Qué ocurre cuando regresan las embarcaciones? ¿Cómo es el espectáculo de la lonja? ¿Por qué es el puerto con más capturas de la Costa Brava y uno de los tres más importantes de Cataluña? Un aliciente más para iniciar un apasionante fin de semana en la localidad rosense.

 

     Aunque el turismo la ha convertido en punto de referencia de la Costa Brava, conviene recordar que Roses es una localidad de raíces marineras. Y la mejor prueba de ello es su puerto pesquero, de donde parten a diario los barcos que luego nutren a la localidad de la excepcional materia prima que es la base de su variada oferta gastronómica, cuyo platos estrella es el Suquet de Peix.

 

Un tanto eclipsado en verano por el puerto deportivo, que atrae a los visitantes ávidos de practicar los más variados deportes náuticos –vela, kayak, esquí náutico, windsurf, kite-surf, submarinismo, snorkeling…– el puerto pesquero cobra mayor protagonismo tras la época de los chapuzones, cuando los relajados paseos animan a dejarse tentar por la fotogenia de esas vetustas embarcaciones. De ahí que se haya incorporado también a la oferta turística rosense.

Todos los viernes (excepto el 6 diciembre), a las 5 de la tarde, hay visitas guiadas de una hora que permiten conocer tanto la historia de este puerto como los detalles de la actividad pesquera y cómo funciona la venta directa a través de la lonja, un espectáculo que guarda un cierto paralelismo con el de la bolsa por la frenética toma de decisiones a la hora de comprar la mercancía, que desfila sin pausa por una cinta mecánica ante la mirada de los compradores. El precio de la visita es de 6 euros para los adultos y de 3,5 euros para edades entre los 6 y 17 años. Los tickets pueden adquirirse en la Oficina de Turismo rosense.

24 siglos de historia

 

La privilegiada ubicación geográfica de Roses –agazapada en una de las más majestuosas y bellas bahías del mundo– marcó desde sus orígenes su simbiosis con el mar. Dotada de un puerto natural, los romanos desembarcaron en el año 218 antes de Cristo atraídos por sus condiciones físicas, su situación estratégica y su excelente comunicación.

En la Edad Media, Roses fue escenario de numerosas batallas navales, la mayoría contra las tropas francesas. Esto motivó que en el siglo XVI que se decidiera proteger el puerto con un fortín militar ubicado en lo alto del Puig Rom: el Castillo de la Trinitat, convertido hoy día en uno de los iconos patrimoniales de Roses y la mejor atalaya para admirar la localidad, sus dos puertos y su bahía.

 

Posteriormente, durante los siglos XVIII y XIX, el puerto de Roses fue uno de los lugares estratégicos en la ruta comercial de cabotaje con Francia e Italia. Y en el siglo XX se aprobó el proyecto para realizar un puerto artificial, dotándole de un muelle comercial. Las sucesivas mejoras han dado lugar a lo que hoy día es el puerto pesquero de Roses, que muestran las visitas guiadas.

 

       Más información en la web de Turisme de Roses: http://es.visit.roses.ca

Roses vibra en la playa con un ‘Festivalet’ y mágicas puestas de sol

El 9 y 10 de noviembre celebra el ‘veranillo de San Martín’ convirtiendo su bahía en una sala de conciertos al aire libre, admirando el crepúsculo frente al Mediterráneo

 

En Roses, el verano emerge por unos días…¡en pleno otoño! Y por cuarto año consecutivo invita a disfrutar de sus playas amparada en la subida de temperaturas del llamado ‘veranillo de San Martín’. Todo ello, arropado de música indie sobre la propia arena; una campaña gastronómica con menús de 14 a 37 euros, servidos por una docena de restaurantes… y un espectáculo natural inigualable: las puestas de sol más espectaculares de la Costa Brava.

 

     Más allá de sus impactantes monumentos patrimoniales ­–como la Ciutadella o el Castillo de la Trinitat– Roses atesora un atractivo turístico natural único: sus puestas de sol. Cuando éste languidece acunándose en el horizonte Mediterráneo, el cielo rosense se convierte en una prodigiosa acuarela de tonos rojizos, amarillentos y azulados, entre las nubes, que lo convierten en el más llamativo de los lienzos naturales.

Amparado en este espectáculo y en la tregua climática del llamado ‘veranillo de San Martín’, Roses puso en marcha un ‘Festivalet’ que este año llega a su 4ª edición, maridando la música indie más ecléctica con la sabrosa gastronomía de esta localidad, auténtico referente de la Costa Brava.

 

Las mañanas del sábado 9 y domingo 10 de noviembre, la plaza de les Botxes, combinará desde las 11.30 horas ‘tastets gastronómicos’ con música chill out de DJ y los conciertos de Carla y de Marcel Lázara y Julia Arrey. Y por las tardes, el escenario se trasladará a la playa de la Perola, con más musica chill out, desde las 16.00 horas, y los conciertos de Marion Harper, Cala Vento y Roger Mas… fusionados ya con el crepúsculo.

El complemento a la música será una campaña gastronómica en la que 12 restaurantes propondrán un ‘Menú Festivalet’, con precios que van desde 14 a 37 euros, y platos como ‘Rape al ajo quemado con boniatos, ‘Dados de pez espada adobado con Parmentier de patata’ o ‘Paella de montaña con boletus y trompetas de la muerte’. Los restaurantes participantes este año son: Àncora, Àsia, Bitàkora, Ca la Valèria, Can Cervera, El Cerdanya, Falconera, Gaia, La Estancia, Rocfort, Taberna las Tablas y Tramonti Platja. Además, de 11.30 a 14.00 horas podrán degustarse ‘Tastets gastronómicos’ delante del mar y postres de Roses a 5,33 €… precio que coincide con la hora de la puesta de sol del ‘Festivalet’.

Preámbulo por Halloween y concurso en Instagram

 

El fin de semana anterior al Festivalet, Roses también propone interesantes alicientes coincidiendo con la ‘castañada’ y el puente de Halloween. Del 1 al 8 de noviembre, a las 16.30 horas, habrá salidas en menorquina para ver la puesta de sol desde el mar (previa reserva); el 1 de noviembre, el Castillo de la Trinitat acogerá un espectáculo teatralizado, y el domingo 3, un concierto meditativo de sonidos armónicos; y el 3, 9 y 10, taitxí gratuito en la playa de la Perola.

 

También habrá un Concurso Fotográfico en Instagran, publicando imagénes de puestas de sol y del Festivalet, los días 9 y 10 de noviembre.

        Más información en las webs: http://es.visit.roses.ca y www.festivaletroses.cat

Nochevieja palaciega en el Hotel Alhambra Palace granadino

Con casi 110 años de historia este 5 estrellas, ubicado a los pies del increíble edificio nazarí, propone una Cena de Gala para dar la bienvenida a 2020

 

La noche más mágica del año bien merece un lugar especial donde celebrarla que la haga inolvidable; como este palacio árabe inaugurado por el Rey Alfonso XIII precisamente un 1 de enero –de 1910– y convertido en el más exclusivo alojamiento de la capital nazarí. Desde las 8 de la tarde del 31 de diciembre hasta las 5 de la madrugada, aguardan al comensal nueve intensas horas de fiesta en las que saborear exquisitos platos maridados con los más excelsos vinos antes de tomar las 12 uvas y recibir por todo lo alto al Nuevo Año envueltos en un animado Cotillón.

 

Luces de colores, cánticos de villancicos, protectoras bufandas anudadas al cuello, románticos paseos sin rumbo fijo solo dejándonos llevar por la brujula de nuestras emociones… Así son las Navidades, uno de los momentos más mágicos y entrañables del año. Hora de detener el tiempo, reflexionar sobre las vivencias de los últimos 12 meses y, sobre todo, de iniciar el Nuevo Año con buen pie y renovadas ilusiones.

 

Pero… ¿dónde hacerlo que convierta ese momento en especial, inolvidable? Granada, envuelta en la magia perenne de su embrujo nazarí, puede ser ese lugar. Sus icónicos rincones –la Catedral, la Capilla Real, los Baños Árabes, el laberíntico Albaicín, las cuevas del Sacromonte…– adquieren una nueva dimensión arropados por el mercadillo navideño del Bib-Rambla o el sabor de los anisados dulces conventuales de las monjas granadinas.

 

En lo alto, su emblemática Alhambra y el Generalife, custodiando la más pura esencia musulmana de 8 siglos. Y casi a sus pies, otro lugar especial, donde pernoctar… y pasar una Nochevieja inolvidable: el Hotel Alhambra Palace, palacio de estilo árabe inaugurado por el Rey Alfonso XIII el 1 de enero de 1910, y cuyas estancias han acogido a relevantes figuras de la realeza, la política, las letras o el cine, desde García Lorca o Eva Perón a Pedro Almodóvar.

Cena Fin de Año cinco estrellas

 

Para celebrar la más mágica noche del año, el hotel ha elaborado un selecto menú al nivel de los ilustres huéspedes que ha acogido en sus casi 110 años de historia. Como aperitivos de bienvenida podrán saborearse Airbag y jamón ibérico de bellota al corte, Turrón de foie y cítricos de nuestra vega, Ceviche clásico de vieira y gambones, Lollipop de queso montefrieño y frutos secos, Mini pastela mozárabe de cordero segureño y Tartar de atún rojo de almadraba en velo de aguacate, todo ello, regado con Vinos Finos, Soleras, Cava Brut, Cervezas, Refrescos y Zumos.

 

Los platos principales ofrecen propuestas de lo más delicioso: Ensalada templada de carabineros, frutas tropicales, tomate, hojas tiernas y vinagreta de su propio jugo al jengibre, Suave crema de caldereta de bogavante al chocolate nuevo estilo, Lubina Salvaje asada con verduritas de temporada sobre crema de apio y regaliz, y Solomillo de Ternera a la Parrilla, puré ‘Robuchon’, daditos de foie y trufa. Y el maridaje de vinos blancos y tintos de la D.O.Ca Rioja, D.O Cava, agua mineral, café e infusiones.

 

La guinda dulce a esta Cena de Gala la pondrán un Bizcocho de arábiga, Crema de Jack Daniels, Gelée de café moka y Puro de chocolate ahumado. Pero la velada no acaba aquí. Tras tomar una a una las tradicionales doce uvas de la suerte, al compás de las campanadas, la entrada en 2020 promete ser de lo más animada con el Gran Cotillón Fin de Año, preparado con esmero y profesionalidad por el Hotel Alhambra Palace. Barra libre de bebidas, bolsa Cotillón, chocolates y dulces navideños, delicias saladas y piononos de Santa Fe arroparán los animados bailes al son de las variadas propuesta de un disc jockey. E incluso, para rematar la celebración, ya bien entrada la madrugada, nada mejor que un reconfortante Chocolate con churros.

 

Los matrimonios que decidan pasar la noche de Fin de Año acompañados de sus hijos pequeños dispondrán de un Menú Infantil especial para ellos compuesto de Ravioli relleno de espinacas y queso con salsa de tomate al parmesano, Solomillo de ternera con patatas fritas, Copa de Vainilla con Helado de Chocolate y Crujiente de Pistacho, además de refrescos, zumos y agua mineral.

 

Tentador, ¿verdad? Quienes escojan este palacio de estilo árabe para despedir el viejo año y dar la bienvenida al nuevo pueden reservar esta exclusiva Cena de Gala Fin de Año 2019 llamando al teléfono 958.221.468 o mandando un correo electrónico a: reservas@h-alhambrapalace.com.

 

 

 

 

 

Menorca ya es candidata a Región Gastronómica Europea 2022

El miércoles 9 de octubre defendió en Bruselas su propuesta a este reconocimiento que otorga el Instituto Internacional de la Gastronomía, la Cultura, las Artes y el Turismo

 

Menorca suma… y sigue. A su reconocimiento como Reserva de la Biosfera y su consolidación como ‘isla del deporte’ añade también su firme apuesta por la gastronomía como uno de los platos fuertes de su oferta turística. Y para darle mayor realce a nivel internacional ha presentado su candidatura a Región Gastronómica Europea 2022. Un ilusionante proyecto colectivo que ha unido a la administración pública, entidades y empresas menorquinas para poner en valor todo lo que aporta su cultura culinaria vinculada al territorio y amparada en la sostenibilidad, protección del medio ambiente y paisaje.

 

     En el seno del foro ‘Futuros más verdes y saludables’, organizado por el Instituto Internacional de la Gastronomía, la Cultura, las Artes y el Turismo (IGCAT), Menorca ha dado un paso más en su proyección a nivel internacional presentando su candidatura a Región Gastronómica Europea 2022. Un acto celebrado el pasado miércoles, 9 de octubre, en la sala Claridge Events de Bruselas.

La presidenta del Consell y de la Fundación Fomento del Turismo de Menorca, Susana Mora, fue la encargada de defender la propuesta menorquina poniendo en valor el trabajo realizado en la isla balear en materia de sostenibilidad, protección del medio ambiente y paisaje, promoción de la cultura propia, diversificación económica, de salud y de bienestar social; y, sobre todo, poniendo especial énfasis en el esfuerzo colectivo que hay detrás de este proyecto participado por la administración, entidades y empresas menorquinas.

 

“La gastronomía es una de las manifestaciones culturales que mejor definen a un pueblo. Es pur ADN. La nuestra habla de una historia milenaria y de la influencia de otras culturas, de una tierra abierta al mar y de una vida rural activa, habla del respeto por las tradiciones y también del empuje de la creatividad, habla de autenticidad mediterránea, de una manera de hacer y de un modo de vida. Habla, en resumen, de nuestra identidad”, argumentó Susana Mora durante su alocución. Y puso énfasis en señalar que “tenemos un reto por delante: hacer de nuestra gastronomía un activo diferencial y único, con una influencia evidente en la economía, pero también en el entorno, el bienestar y la salud”.

 

Completaban la delegación el conseller de Economía y Territorio, Miquel Company; el director insular de Promoción Turística, Jesús Gomila; y el coordinador del Bid Book Menorca. Timeless Flavour, Borja Beneyto ‘Matoses’, que fue el encargado de explicar a los miembros del jurado ‘Las áreas de enfoque de la oferta de Menorca y el programa propuesto para 2022’.

Matoses, que dijo sentirse “emocionado” de ver la unidad de acción alrededor de la candidatura menorquina, desveló algunas cifras que sorprendieron a los asistentes; como que “un territorio tan pequeño –43 veces menor que Bélgica– tenga más de 300 productores de 20 categorías diferentes de productos y más de 1.800 negocios vinculados al mundo de la restauración”, incluidos los alojamientos hoteleros, bares, restaurantes y negocios de distribución. Todo ello –señaló– pone en evidencia el papel de la gastronomía como “gran piedra angular” de la economía y cultura menorquina.

La presentación de la candidatura contó también con una degustación de cocina menorquina a cargo de un grupo de profesores y alumnos del IES Maria Àngels Cardona, y la nota musical de Anna Ferrer y Mario Mas.

 

Junto a Menorca, también presentó candidatura a Región Gastronómica Europea 2022 la noruega Trondheim-Trondelag. Ambas aspiran a que sus propuestas reciban la aprobación de este instituto sin ánimo de lucro gestado en 2010 y que trabaja desde en 2012 con el objetivo de empoderar a las comunidades locales sobre la importancia de salvaguardar y promover sus recursos alimentarios, culturales, artísticos y sostenibles.

 

     Estos galardones se conceden anualmente –a un máximo de tres candidaturas– y Menorca es el segundo territorio español que opta a este reconocimiento que ya obtuvo Catalunya en 2016. Otras regiones galardonadas han sido Aarhus (Dinamarca), Lombardía (Italia), North Brabans (Países Bajos), Sibiu (Rumanía) o Kuopio (Finlandia).

 

     Más información en www.menorca.es. Y vídeo promocional de la candidatura en https://bit.ly/2AW0Erp

Una apasionante jornada de Pescaturismo en aguas de Castelló de la Plana

Desde septiembre, la capital de la Plana vuelve a añadir a su oferta experiencial Pescaturismo, para dar a conocer este oficio y compartir las vivencias en un pesquero

 

¿Cómo llega el pescado a la lonja… y de allí al plato? Nada mejor para descubrirlo –¡y saborearlo!– que una jornada completa de pesca en el mar, embarcados en un pesquero totalmente equipado. Castelló de la Plana permite desde hace dos años vivir esta aventura experiencial, aderezada con un desayuno de cortesía, almuerzo y comida marinera. Todo ello, a bordo de la propia embarcación, en contacto con la naturaleza. ¿Preparados para zarpar?

 

Antes que los primeros rayos de luz pongan fin a la oscuridad nocturna alumbrando un nuevo día ellos, los barcos pesqueros, se aprestan a abandonar sigilosamente el puerto del Grao tras dormitar amarrados junto a la lonja. Empieza una intensa jornada en busca de los ‘tesoros culinarios’ sumergidos en las mediterráneas aguas de la Costa de Azahar que tanto enriquecen la prestigiosa gastronomía castellonense. Pero… ¿qué ocurre a lo largo de una singladura de unas 10 horas en el mar?

 

Para descubrirlo y experimentarlo, en Castelló de la Plana, El Paraíso, un barco de pesca de 28 metros de eslora (largo) y 7,80 metros de manga (ancho), propone desde hace un par de años la experiencia de Pescaturismo. Es junto a otro pesquero de Vinarós –­Els Jovens– las únicas embarcaciones que ofrecen esta actividad en la provincia de Castelló. Tres hermanos –Pedro, Llorens y Rosa–, descendientes de varias generaciones de pescadores de Peníscola, lideran ahora este proyecto que auna pesca, turismo y tradición. Un grupo de máximo 7 personas en cada jornada pueden vivir esta experiencia marinera con los 5 sentidos.

 

Con el alba, comienza la aventura

 

A las 5 de la madrugada, el patrón, junto a los turistas, se dirigen a la embarcación donde se les hace entrega del equipo de seguridad y se les informa de las zonas desde donde observar todas las maniobras de pesca.

 

Sobre las 06.00 horas, la embarcación sale de puerto, arropada por un revoloteo de gaviotas. Mientras el patrón fija el rumbo hacia el caladero seleccionado, pendiente del timón, el resto de la tripulación se relaja y ofrece un desayuno de cortesía a los turistas, poco antes de que llegue el mágico momento de contemplar el maravilloso espectáculo natural del sol naciente que emerge por el horizonte marino.

Minutos antes de llegar al caladero, todos toman posiciones para iniciar el calado. Durante un cuarto de hora las redes –de unos 100 metros– se van desenrollando mecánicamente de las gigantescas bobinas hasta extenderse majestuosamente sobre las aguas… y luego desaparecer hasta unos 300 metros de profundidad. En ese instante empieza la pesca de arrastre –con dos compuertas de acero que mantienen abiertas las redes para que penetren las capturas– que dura un par de horas aproximadamente, en busca de los más variados frutos del mar.

 

Durante esa plácida espera de navegación, patrón y tripulación cautivan a sus pasajeros turísticos con mil historias y anécdotas de sus vivencias en alta mar, explicaciones de las maniobras de pesca, tradiciones marineras, especies más habituales en el litoral de la Costa de Azahar e incluso enseñándoles a hacer algunos nudos marineros.

 

Hasta que llega el momento más esperado: la recogida de redes, para comprobar el resultado de la pesca. De repente emergen del agua y con la ayuda de una grua son izadas sobre la cubierta, donde el ansiado ‘botín’ de pesca se deposita en una plataforma elevable para su posterior selección.

Ante los curiosos y expectantes ojos de los presentes irrumpe al abrir el copo de la red un variopino y colorido conjunto de especies: rapes, merluzas, potas, sepias, cigalas, bacaladillas, quisquillas (camarones), salmonetes, morralla, gallos, pulpos, caballas, jureles, besugos, doradas, galeras, langostinos… Especies que varían según el caladero, época del año y meteorología. Entre 400 y 500 kilos de pescado conforman la captura de especies, algunas de ellas nunca vistas por los turistas; o si bien han sido saboreadas previamente ahora conocen su aspecto original, como es el caso de las espardeñas, que sorprenden mucho.

 

Acto seguido se procede a calar el segundo lance. Y tan pronto las redes están de nuevo en el mar, los marineros se apresuran a seleccionar la captura del primero. Es uno de los momentos más llamativos para los turistas, sorprendidos por la destreza en la selección –por especies y tamaños– y celeridad, para que no pierdan un ápice de frescura. Una vez clasificado, el pescado se limpia con agua salada y se estiba en cajas que se cubren con hielo picado, para ser de nuevo estibadas en las neveras del buque hasta su llegada a puerto.

Los turistas, siempre curiosos, no dejan de preguntar qué pez es este o aquel otro y toman decenas de fotos para inmortalizar un momento único, lleno de autenticidad, que luego contarán a sus familiares y amigos. La operación tras el primer lance se repite en el segundo y todos esperando como niños a que se abra la ‘piñata’ y aparezcan las nuevas capturas.

 

     En ocasiones incluso se tiene la suerte de avistar cetáceos, como delfines, que –juguetones– se divierten nadando junto a la proa. También es especialmente impactante divisar la línea de costa desde el mar, así como las islas Columbretes, cuando se navega cerca de ellas.

Terminado el proceso de selección del segundo lance llega otro de los momentos más esperados: saborear un exquisito rancho marinero, como se conoce a la típica comida marinera a bordo elaborada por Javier, el excelente chef de El Paraíso, con pescado y marisco recién capturado. Fideuà de cigalas, guiso de potas, gambas a la sartén, arroz a banda, pulpo a lo Paraíso… siempre con el aderezo del omnipresente alioli. Un auténtico festín que aún sabe mejor por degustarlo prácticamente en su hábitat, en alta mar, y en un barco de pesca. En cuestión de minutos, el pescado pasa del mar a la mesa; o, en lenguaje marinero, ‘de la mar al caldero’. Auténtico producto de cocina km 0.

A la llegada al puerto del Grao, sobre las 16.00 horas, las capturas, en cajas perfectamente ordenadas, son llevadas a la lonja. Allí, tras ser pesadas, desfilan por una cinta transportadora ante los ojos de los compradores, en una subasta a la baja que se cree ya practicaban los fenicios. Es el ‘the end’ a 10 intensas horas de aventura y experiencias sensoriales en el mar que los practicantes de Pescaturismo jamás olvidarán.

     Más información en la webs: https://www.castellonturismo.com y https://pescaturismo.es/