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DEL MAR A LA MESA: UN VIAJE CULINARIO

Puerto Antilla Grand Hotel apuesta por la gastronomía local con tres espacios únicos en los que disfrutar de carnes ibéricas, pescados frescos y cócteles de autor en un entorno privilegiado.

 

 

En plena Costa de la Luz, el Puerto Antilla Grand Hotel ofrece una experiencia culinaria que combina el sabor del producto local con unas vistas inmejorables del Atlántico. Con dos restaurantes y un bar exclusivo, el hotel invita a los comensales a descubrir lo mejor de la cocina onubense en un ambiente relajado y sofisticado. Desde desayunos al aire libre hasta cenas a la brasa entre jardines tropicales, cada rincón está pensado para el disfrute de los sentidos. Un destino ideal para quienes buscan descanso, buena mesa y paisaje de excepción.

Ubicado en primera línea de playa de Islantilla, en la Costa de la Luz,  Puerto Antilla Grand Hotel se ha consolidado como un destino gastronómico de referencia. A sus amplias instalaciones, rodeadas de jardines y con acceso directo al mar, se suma una cuidada propuesta culinaria que rinde homenaje al producto de cercanía, donde encontrar ingredientes de exquisito sabor en elaboraciones sencillas.

«Los Porches» es el restaurante buffet del complejo, donde se ofrecen desayunos, almuerzos y cenas elaborados con ingredientes locales y opciones internacionales. Con una cocina pensada también para personas con intolerancias alimentarias, su terraza con vistas convierte cada comida en un momento de desconexión total. Un espacio donde saborear la tradición gastronómica onubense en un entorno natural y relajado.

Por su parte, el restaurante grill «El Mirador de Puerto Antilla» propone una experiencia más íntima y selecta, con carnes ibéricas a la brasa procedentes de la sierra de Huelva, así como pescados y mariscos frescos de la costa. Rodeado de exuberante vegetación y ubicado junto a las piscinas, este rincón invita a viajar con el paladar sin salir del hotel.

La jornada puede finalizar con una copa en el elegante Bar Golf, que ofrece una carta de cócteles de autor y vinos en una amplia terraza frente a los jardines. Un lugar perfecto para relajarse tras un día de playa, en un ambiente tranquilo y sofisticado.

El Puerto Antilla Grand Hotel no solo destaca por su excelente ubicación y servicios, sino también por su firme apuesta por la gastronomía como parte esencial de la experiencia turística. Una propuesta irresistible para quienes buscan unir descanso, naturaleza y sabor en un mismo lugar.

 

 

 

Más información y reservas:www.puertoantilla.com

¡UN RECORRIDO MÁGICO PARA EMOCIONARSE CON 3 COMUNIDADES AUTÓNOMAS EN SOLO UN FIN DE SEMANA!

La Red de Pueblos Gastronómicos de España te propone una ‘gastroruta’ ideal para vivir y experimentar los sabores y la historia de Mora de Rubielos, Sigüenza y Riaza…

 

 

Planeas una escapada con amigos, en familia, con tu pareja, o a tu aire, da igual. Buscas un destino que aúne historia, tradición, rincones únicos que encierran secretos por descubrir y, claro, una gastronomía sublime que recoja sabores y recetas de toda la vida. Los platos que hacían nuestras abuelas y que se han ido manteniendo con el paso de los años. Pues… ¿y por qué no descubrir tres destinos sorprendentes en un mismo viaje? Es la apuesta de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, que con esta ‘gastroruta’ pretende enseñarte (y emocionarte) llevándote de la mano por pueblos que condensan como ninguno la esencia de Castilla-La Mancha, Aragón y Castilla León. ¿Estáis preparados? Pues vamos a conocer Mora de Rubielos, Sigüenza y Riaza.

 

Punto de partida: Mora de Rubielos.

Mora de Rubielos, Conjunto Histórico-Artístico en Gúdar-Javalambre, es un viaje al gótico mediterráneo. Su imponente Castillo de los Fernández de Heredia (siglos XIV-XV) y la majestuosa Ex-Colegiata de Santa María dominan la villa. La localidad conserva tres portales medievales y exhibe casonas hidalgas y el Ayuntamiento del siglo XVII, que reflejan su esplendor señorial. Perderse por sus calles empedradas es descubrir siglos de historia tallados en piedra, convirtiéndola en una experiencia auténtica y memorable.

La gastronomía de Mora de Rubielos es un reflejo de su historia, arraigada y honesta, donde los sabores austeros de la tierra son protagonistas. Platos como las judías estofadas, el empedrao (alubias rojas, arroz, bacalao y acelgas) y las migas con jamón y chorizo, son pilares de su cocina. El ternasco asado con IGP, la caza y los derivados del cerdo, como el Jamón de Teruel DO y las morcillas, destacan en sus fogones. Además, el aceite de conserva y la trufa negra en invierno, junto a dulces tradicionales como las tortas de alma, completan una experiencia culinaria que invita a saborear la historia.

Nos adentramos en Castilla-La Mancha para conocer Sigüenza (225 km desde Mora de Rubielos).

Esta joya medieval en Guadalajara, transporta a sus visitantes a través de siglos de historia. Sus murallas, una románica, una gótica y otra renacentista para la ciudad y una cuarta para la catedral; el imponente castillo (hoy Parador) y la Catedral, con obras de arte y arquitectura gótica, son testigos de un pasado rico en culturas. Pasear por sus calles empedradas, la Plaza Mayor y la Casa del Doncel es un viaje en el tiempo. Además, su entorno natural privilegiado, como el Parque Natural del del Barranco de Río Dulce, invita a explorar barrancos y cascadas.

La gastronomía de Sigüenza es un viaje culinario al Medievo, donde los aromas de la historia se mezclan con el sabor de platos tradicionales. Las migas con torreznos, la carne de caza (ciervo, corzo, jabalí) en embutidos, patés y escabeches, o los suculentos asados de cordero y cabrito, son protagonistas. Los productos de la huerta de Sigüenza, cultivados con esmero, enriquecen su cocina. Y para el dulce final, las Yemas del Doncel, elaboradas con una sencilla mezcla de agua, azúcar y yema de huevo, son la joya de la repostería seguntina.

Última parada en Riaza, Castilla y León (95 km desde Sigüenza).

Esta coqueta villa de la provincia de Segovia, es un pueblo que fusiona historia, tradición y naturaleza. Su singular Plaza Mayor, con gradas y soportales, evoca su pasado taurino y comercial, rodeada de casas solariegas. La Iglesia de Nuestra Señora del Manto alberga un sorprendente tesoro artístico, mientras que las ermitas como la de Hontanares, cuentan la devoción popular. El entorno natural, con el Hayedo de La Pedrosa y la estación de esquí La Pinilla, ofrece paisajes impresionantes y actividades al aire libre, haciendo de Riaza un destino serrano auténtico.

En cuanto a su cocina, es un festín que complementa su belleza serrana, anclada en la tradición y el buen hacer. Sus asados de cordero y cochinillo, cocinados lentamente en hornos de leña, son el alma de la mesa, con la prestigiosa Marca de Garantía Cochinillo de Segovia. Además, las brasas dan vida a chuletas y truchas, mientras la repostería local deleita con amarguillos y tortas sobadas. La cocina de Riaza también se adapta a las estaciones y fiestas, ofreciendo desde besugo en Navidad hasta caldereta de toro en sus fiestas patronales.

Tres pueblos, tres formas de ver la vida y una maleta cargada de experiencias y recuerdos para atesorar en nuestro libro de viajes. Mora de Rubielos, Sigüenza y Riaza…Se viven…, se saborean…, se sienten… ¡y te emocionan!

 

www.pueblosgastronomicos.com

 

DESCUBRE EL CASTILLO DE LORCA, LA FORTALEZA PET FRIENDLY DE LA REGIÓN DE MURCIA

Viajar al pasado es posible cuando cruzas la puerta del Castillo de Lorca. Un enclave de gran valor durante los conflictos entre los reinos cristianos y musulmanes.

 

 

Entre las colinas que coronan la ciudad de Lorca se alza una de las fortalezas medievales más fascinantes del sureste español. El Castillo de Lorca no solo vigila la ciudad, sino que guarda el testimonio de culturas que dejaron su huella a lo largo de más de mil años. Sus torres y murallas narran historias de conquistas y leyendas. Declarado Bien de Interés Cultural, este baluarte histórico se ha convertido en un destino imprescindible para quienes desean conocer la esencia de la Región de Murcia.

En la Comarca de Alto Guadalentín, al suroeste de la península, se encuentra la Región de Murcia. Un destino que destaca por sus tierras de secano y regadío, llanuras y grandes zonas montañosas. Un lienzo de contrastes en el que destacamos el municipio de Lorca.

Allí, en una posición estratégica de dominio, en el valle del río Guadalentín se alza el Castillo de Lorca, otra de las joyas adheridas a la Red de Patrimonio Histórico de España. Este monumento fue una pieza clave en el conflicto entre los reinos cristianos y musulmanes durante siglos.

La construcción, de origen árabe, es un símbolo de la arquitectura defensiva de la época medieval, ya que desde el siglo XI al XIII funcionó como antigua fortaleza medieval. Con la conquista de Lorca por parte del Infante Don Alfonso de Castilla en 1244, la fortaleza se convirtió en un enclave estratégico para la posterior toma del reino Nazarí.

Su forma alargada y de planta poligonal cuenta con una extensión de 52.000 metros cuadrados, en los que se disponen sus dos torres; la torre del Espolón, con clara influencia mudéjar, y la torre Alfonsina. Esta última de planta rectangular, fue construida en la parte central y más alta del cerro del castillo, como torre del homenaje y símbolo del poder castellano.

En el interior podréis encontrar tres plantas cubiertas con bóvedas de ladrillo que se apoyan sobre un gran pilar central. Desde sus almenas, las vistas abarcan la ciudad y el horizonte, revelando la importancia defensiva y simbólica que siempre tuvo esta construcción.

El Castillo de Lorca, también conocido como la Fortaleza del Sol, fue declarado Monumento Nacional en 1931.

Entre murallas, torres, aljibes y restos arqueológicos, los visitantes pueden recorrer diferentes espacios en los que revivir la vida medieval y conocer en profundidad la convivencia entre culturas.

Una visita para toda la familia… ¡también para tu mascota!

El Castillo de Lorca apuesta por un turismo inclusivo y respetuoso, por eso las mascotas son bienvenidas en sus instalaciones. Un plan perfecto para disfrutar del patrimonio histórico en compañía de toda la familia… ¡incluidos los amigos de cuatro patas!

Información de contacto

Más información:https://www.spainheritagenetwork.com/

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CILLORIGO DE LIÉBANA: DE LA IGLESIA MÁS ANTIGUA AL SABOR MÁS AUTÉNTICO

Entre desfiladeros imposibles y sabores de antaño, este municipio de la Comarca de Liébana sorprende al viajero por su esencia intacta y paisajes que parecen pintados a mano alzada.

 

Este municipio, bañado por los afluentes del río Deva disfruta de un singular clima y un paisaje de alto valor ecológico. Cillorigo de Liébana sorprende al visitante por su riqueza histórica y artística, ya que aquí podrá conocer el vestigio mozárabe más importante de Cantabria: la Iglesia de Santa María de Lebeña. Además, los sabores de esta tierra cautivarán al viajero con su orujo tradicional y queso de Bejes.

En pleno corazón de la Comarca de Liébana y atravesado por el impresionante Desfiladero de la Hermida, se encuentra Cillorigo de Liébana, un municipio rico por su patrimonio histórico-artístico, con manifestaciones de diferentes épocas y estilos. Los pueblos que lo conforman actualmente aparecen documentados desde la baja Edad Media.

La historia de Cillorigo de Liébana está ligada a las antiguas vías de comunicación que cruzaban la Cordillera Cantábrica y al legado medieval que aún se respira en iglesias románicas, torres defensivas y casonas. Entre ellas destaca la iglesia de Santa Maria de Lebeña, del siglo X, por ser el vestigio mozárabe más importante de Cantabria. También destaca la iglesia de San Juan Bautista, una edificación neoclásica de 1919, o la iglesia de San Sebastián, de origen prerrománico, del siglo IX.

Pero Cillorigo de Liébana no es solo piedra y pasado; es también aroma y sabor. Su microclima permite el cultivo de viñas y productos locales como el afamado orujo lebaniego, elaborado artesanalmente en las tradicionales alquitaras. Platos como el cocido lebaniego, las carnes de caza o el queso con D.O.P. Picón Bejes- Tresviso, completan un recetario que reconforta el cuerpo tras recorrer sus sendas y miradores.

Paisajes que quitan el aliento, pueblos que conservan el alma montañesa y una hospitalidad que hace sentir al viajero como en casa, definen a la perfección el municipio de Cillorigo de Liébana, un destino aún por descubrir que invita a detener el tiempo y dejarse llevar.

 

 

Más información: https://www.comarcadeliebana.com/

5 RAZONES POR LAS QUE ARANDA DE DUERO ES EL DESTINO GASTRONÓMICO IDEAL

Una ciudad que vive por y para la gastronomía no puede faltar en la hoja de ruta de los más gourmets…

La capital de la Ribera del Duero es uno de esos sitios que, sin importar la época del año, hacen las delicias de todos aquellos que buscan destinos que no solo les cautive por su patrimonio cultural y arquitectónico. La cocina ha ganado mucho más peso con el paso de los años y es una realidad que muchos viajeros se decantan por uno u otro destino en función de lo bien que se coma allí o no. En ese aspecto, Aranda de Duero juega con ventaja y he aquí las cinco principales claves que lo respaldan.

 

Cerca de todo y de todos.

La gran ubicación de esta ciudad la convierte en un enclave privilegiado para quienes planifican una escapada corta o quieren hacer una parada para disfrutar de una experiencia express. A menos de dos horas de Madrid por la A1, y de otras capitales como Segovia, Soria o la propia Burgos, Aranda de Duero tiene la fortuna de ser un destino sumamente interesante para aquellos que disponen de un fin de semana, puente o cualquier otra ocasión para escaparse sin necesidad de tediosos trayectos en coche.

La cultura gastronómica impregna el calendario.

Durante todo el año, Aranda de Duero celebra diferentes jornadas, rutas gastronómicas y festejos que giran en torno a la gastronomía. Destacables son su ruta del torrezno de Soria en invierno; el concurso de tapas, pinchos y banderillas en marzo; la ruta de la torrija y la limonada en Semana Santa; las célebres jornadas del Lechazo en el mes de junio; o la ruta de la IGP morcilla de Burgos en noviembre.

Patrimonio histórico, porque la gastronomía se da la mano con la historia.

Que Aranda de Duero es un referente gastronómico y turístico se ve en una sola visita. A los siempre magníficos Palacio de los Berdugo, Iglesia de Santa María la Real o la de San Juan, actual Museo de Arte Sacro, hay que añadir unas espectaculares bodegas subterráneas de origen medieval a los pies de la ciudad. Bajo sus cimientos, galerías kilométricas, muchas de ellos visitables, acercan al viajero a una nueva dimensión de lo que es la verdadera cultura del vino y de como Aranda de Duero es hoy en día lo que es gracias a estas bodegas subterráneas.

El asador, figura, emblema y símbolo de la ciudad.

Si seguimos hablando de gastronomía, no podemos dejar de mencionar a los asadores de Aranda de Duero. Es en ellos donde se cocina diariamente el plato bandera, no ya de la ciudad, sino de la comarca al completo: el lechazo asado. Los maestros asadores llevan décadas dedicados en cuerpo y alma a ofrecer a los comensales un plato simple en la presentación, pero sumamente delicado en la ejecución. Factores como el tiempo, la temperatura de los hornos, la calidad de la madera o la cantidad de agua y sal pueden marcar la diferencia entre un plato decente a una obra de arte culinaria. La figura del asador tiene un arraigo indudable en Aranda de Duero, donde son considerados como verdaderos templos de la gastronomía tradicional castellana.

El río, postal eterna de Aranda de Duero.

Para el que no lo sepa, las poblaciones que crecen en torno a un río pueden sortear mejor el efecto isla de calor (la absorción de las radiaciones del sol del hormigón y los asfaltos dispara la temperatura de los centros urbanos en verano) con diferencias de temperatura de más de tres grados. Tecnicismos aparte, pasear por las inmediaciones del Río Duero es una garantía de vistas preciosas y de momentos de calma. Al inicio o al final de una visita por la ciudad, el río es un complemento perfecto, sin contar con la indudable contribución que hace a la biodiversidad de la zona. Por si esto no bastara, el Arandilla y el Bañuelos, ambos afluentes del Duero, también serpentean sorteando la ciudad.

Más información: www.asohar.es

www.lechazo.es

https://www.arandadeduero.es/

MENORCA, SANTUARIO DE ESTRELLAS: EL DESTINO STARLIGHT PERFECTO PARA LAS PERSEIDAS

El último paraíso del Mediterráneo es un mirador excelente para no perderte el evento astronómico del verano. Un cielo limpio y puro para dejar correr el tiempo sin preocuparse por nada más.

 

 

En un mundo donde la luz artificial ha borrado el firmamento de muchas ciudades, Menorca emerge como un relicario de oscuridad pura. La isla, declarada Reserva de Biosfera Marina y Destino Starlight en 2019, ofrece uno de los cielos más prístinos del Mediterráneo para contemplar la lluvia de estrellas de las Perseidas, que alcanzará su esplendor las noches del 11 al 13 de agosto. Aquí, lejos de farolas y ruidos, la Vía Láctea se despliega como un manto de diamantes sobre playas vírgenes, faros solitarios y yacimientos talayóticos milenarios.

 

Menorca no solo protege su mar turquesa: también custodia la calidad de su noche. La Fundación Starlight —avalada por el Instituto Astrofísico de Canarias y la UNESCO— le otorgó un doble reconocimiento único en el Mediterráneo:

  • Reserva Starlight: Por la nula contaminación lumínica en zonas como el Parque Natural de s’Albufera des Grau.
  • Destino Starlight: Por su oferta turística vinculada a la astronomía, con alojamientos certificados (Hoteles y Casas Rurales Starlight) y experiencias guiadas por astrónomos.

El cielo menorquín es tan claro que, en noches de perseidas, se pueden contar hasta 100 meteoros por hora. La combinación de aire limpio y regulaciones estrictas contra la luz artificial convierte la isla en un anfiteatro natural para este espectáculo cósmico.

Escenarios para el Asombro: Dónde Ver las Perseidas

Cala Macarella (Costa Sur). Una playa de arena blanca y aguas transparentes, accesible solo a pie o en barco. La ausencia de luz y su aislamiento la hacen ideal para tumbarse sobre la arena y seguir el rastro de los meteoros entre el sonido de las olas.

Faro de Cavalleria (Extremo Norte). Sobre acantilados rojizos batidos por el viento, este faro del siglo XIX ofrece un horizonte despejado hacia el norte, perfecto para capturar perseidas sobre el mar. Las cámaras de larga exposición revelan aquí imágenes surrealistas.

Pont d’en Gil (Costa Occidental). Este arco natural esculpido por el mar es el marco más dramático: las estrellas fugaces parecen cruzar su puente de roca, creando composiciones instagrameables entre el brillo de la bioluminiscencia marina.

Naveta des Tudons (Interior). Observar las perseidas desde este monumento talayótico de 3.000 años añade un aura mística. Los guías Starlight organizan aquí safaris astronómicos que mezclan arqueología y cosmología.

El mejor tramo horario para disfrutar de este cada año más popular evento es entre las 23:00 y las 4:00. No olvides llevar (si puedes) una manta o tumbona; tener a mano una app de astronomía (si andas un poco perdido en el tema); y sobre todo… ¡paciencia! Este tipo de hitos se disfrutan con calma, dejando que la noche cobre su debido protagonismo. El escenario ya ha sido seleccionado. La atmósfera es inimitable. Tú pones la compañía y Menorca te regala una experiencia memorable, ¿qué más se puede pedir?

En Menorca, las perseidas no se ven: se viven. Es como si el universo eligiera esta isla para recordarnos su inmensidad. Y es que aquí, bajo un cielo certificado por la UNESCO, la lluvia de estrellas no es un evento astronómico, sino una ceremonia de conexión con lo ancestral.

 

 

Más información: www.menorca.es