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MACAO ES EL DESTINO IMPRESCINDIBLE PARA ESTE AÑO

 

Hay lugares que se visitan con el mapa en la mano y lugares que se descubren dejando que los pies decidan por uno mismo. Macao es, sin duda, de los segundos. A menudo eclipsada por el brillo de sus casinos, esta península es en realidad un rompecabezas de historia, azulejos portugueses e incienso chino que encaja de una forma casi milagrosa. Se ha transformado en uno de los centros mundiales de entretenimiento, vida nocturna y fiesta donde el viajero encontrará infinidad de experiencias únicas.

Para entender Macao hay que dividirla en cuatro actos, cada uno con una luz y un ritmo completamente distintos. Con su Centro Histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005 Macao presume de su singular fusión de estilos coloniales portugueses y tradiciones chinas. Más de 30 edificios históricos que simbolizan el intercambio cultural entre Oriente y Occidente tras 450 años de administración portuguesa.

El Corazón de la Península: Donde todo empezó

El Distrito Central es el punto de partida inevitable. Aquí, el pasado no es un museo, es algo que se respira mientras se camina. El recorrido por el Patrimonio Mundial suele empezar en el Templo de A-Má, un lugar que ya estaba allí mucho antes de que llegara el primer barco portugués. Es fascinante ver cómo conviven las oraciones taoístas con la arquitectura colonial de la Plaza del Lilau, donde una vieja frase local dice que «quien bebe de su fuente, nunca olvida Macao».

Al avanzar, uno se topa con la Casa del Mandarín, un remanso de paz con patios interiores que parecen sacados de una pintura antigua, antes de desembocar en el bullicio de la Rúa de Cinco de Outubro o la fotogénica Travessa da Paixão. El final del trayecto, las Ruinas de San Pablo, no necesitan presentación, pero es la mezcla de todo lo anterior —los templos pequeños como el de Na Tcha pegados a murallas del siglo XVI— lo que realmente cuenta la historia de este puerto de intercambio.

San Lázaro: El refugio de los artistas

Si el centro es la historia viva, la Parroquia de San Lázaro es el alma creativa. Es quizá la zona más bonita y menos comprendida de la ciudad. Para llegar, lo mejor es subir en el teleférico hasta la Colina de la Guía. Desde la fortaleza y su faro (el primero de estilo occidental en la costa china), las vistas de la ciudad son de las que te obligan a guardar el teléfono y simplemente mirar.

Al bajar hacia el barrio de San Lázaro, el ambiente cambia. Las calles empedradas y los edificios de estilo clásico europeo albergan hoy el corazón del diseño local. Lugares como el Albergue SCM, con sus enormes alcanforeros en el patio, o el centro 10 Fantasia, son nidos de galerías y talleres donde los jóvenes creadores de Macao demuestran que la ciudad es mucho más que mesas de juego.

Taipa: Un paseo entre dos mundos

Cruzando el puente se llega a la isla de Taipa. Aquí el contraste es casi violento, pero encantador. Por un lado, los resorts integrados con sus luces de neón; por otro, la Vila de Taipa, un laberinto de callejones donde el olor a galletas de almendra recién hechas lo inunda todo.

Las Casas de Taipa, esas residencias de color verde pastel frente al humedal, son el mejor ejemplo de la vida burguesa de principios del siglo XX. Es un lugar para caminar sin prisas, subir a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmelo y terminar perdiéndose en la Rúa do Cunha para probar algún bocado local. Es, probablemente, el rincón donde la influencia portuguesa se siente más amable y cotidiana.

Coloane: El Macao que se detuvo

Finalmente, hay que ir al extremo sur, a la Villa de Coloane. Si alguien busca el Macao «auténtico», el de los pueblos de pescadores y las redes secándose al sol, es este. Es el lugar de la tranquilidad. El muelle de Coloane sigue teniendo ese aire de frontera, y la plaza frente a la Capilla de San Francisco Javier, con sus azulejos amarillos y blancos, invita a sentarse a ver pasar el tiempo.

Pasear por los templos de Kun Iam o Tam Kong en Coloane es una experiencia silenciosa, muy alejada de las hordas de turistas del centro. Aquí se viene a comer un egg tart de Lord Stow’s —el original— y a caminar por el paseo marítimo mirando hacia la costa de Hengqin. Es el cierre perfecto para un viaje a un Macao que, a pesar de la modernidad galopante, se niega a olvidar quién fue.

Una cocina reconocida mundialmente.

La gastronomía macaense, declarada por la UNESCO como Ciudad Creativa de la Gastronomía en 2017, destaca por ser la primera cocina de fusión del mundo, mezclando sabores cantoneses y portugueses con influencias de África, India y Malasia. Este legado culinario combina técnicas de horneado y guisos con ingredientes locales, siendo uno de los mayores tesoros culturales de la región. Resulta llamativo ver esa confluencia de sabores, sin duda por la influencia de Portugal y su legado colonial. Platos como el minchi (carne picada con soja y melaza), la gallina a la africana (con coco y especias), y la gallina a la portuguesa dan buena cuenta de una cocina célebre.

Porque la influencia portuguesa es una constante que se repite en este destino. Una muestra fantástica de ella es el Festival de la Losufonía, destinado a tender puentes y mostrar ese sello cultural tan único que tiene la ciudad. A través de un programa lleno de contrastes, el festival invita a descubrir Macao desde distintos ángulos. Una selección de creadores contemporáneos de China, Macao y el mundo luso proponen un viaje visual por el concepto de la fusión cultural.

Como referente turístico de primer nivel, Macao celebra desde hace más de una década la Feria MITE, que en 2026 celebrará su edición número 14, del 10 al 12 de abril. Un escaparate para conectar con el mercado asiático y poner en valor a Macao como uno de los centros mundiales de entretenimiento, vida nocturna y fiesta donde el viajero encontrará decenas de casinos, fuegos artificiales, fiestas y cultura.

Para vivir Macao, hay que caminarlo. Desde el incienso de sus templos más antiguos hasta el diseño de vanguardia de sus barrios artísticos, es un destino que recompensa a quien sabe mirar más allá de las luces brillantes. No por nada, una Asociación del peso de la APAVT (Asociación Portuguesa de Agencias de Viajes y Turismo) ha elegido a Macao como Destino Preferido Internacional 2026.

 

Más información: https://www.macaotourism.gov.mo/en/

 

BAENA, PRUEBA VIVA DEL LEGADO ANDALUSÍ

 

 

Dice la leyenda —y los mapas del geógrafo ceutí al-Idrisi en el siglo XII— que Bayyana era una fortaleza inexpugnable rodeada de higueras, trigo y un horizonte infinito de olivos. Nueve siglos después, si uno conduce hacia Baena, la descripción sigue siendo casi idéntica. El paisaje se vuelve denso, las colinas se elevan y el verde plateado de los olivares lo inunda todo. Estamos en la Campiña Alta, la antesala de las Sierras Subbéticas, un territorio donde el tiempo parece avanzar al ritmo de la cosecha.

Baena es una encrucijada milenaria. Por aquí pasa el río Guadajoz y, con él, las rutas que conectan Córdoba con Granada. Es una tierra que ha estado habitada desde siempre, pero que vivió su primer gran «boom» hace 2.500 años. Mientras el resto del mundo miraba al valle del Guadalquivir, los íberos turdetanos prefirieron las alturas, construyendo ciudades fortificadas que hoy son el sueño de cualquier arqueólogo.

El despertar de los gigantes de piedra

Si hay un lugar donde el pasado te golpea con fuerza es el Parque Arqueológico de Torreparedones. No hace falta ser un experto para asombrarse ante las termas romanas recién descubiertas, con muros de tres metros que han aguantado en pie dos milenios, o el sistema de calefacción subterránea que ya quisieran muchos hoy en día.

Pero lo que realmente define este territorio son sus «bestias»: la famosa Leona de Minguillar, lobas amamantando a sus crías y toros de piedra que custodiaban las necrópolis. Muchas de estas piezas descansan hoy en el Museo Histórico Municipal, ubicado en la Antigua Tercia, un viejo almacén de grano de 1795 que hoy custodia el legado histórico de la ciudad.

La herencia de la Almedina

Aunque el alma de Baena está en lo alto. La Almedina, el casco histórico, es un laberinto que huele a piedra vieja y a historia. Su castillo, que comenzó siendo un bastión romano para terminar como residencia de los Duques de Sessa, hoy sirve como un mirador privilegiado. Desde la Plaza Palacio, la vista de la campiña es, sencillamente, abrumadora.

Pasear por aquí es saltar de siglo en siglo: Santa María la Mayor, una joya del gótico tardío construida sobre lo que probablemente fue la mezquita principal. El Convento de Madre de Dios, un rincón donde el Renacimiento cordobés se dio la mano con arquitectos de la talla de Hernán Ruiz y Diego de Siloé Arco de Consolación, una puerta almohade que aún conserva ese aire de frontera peligrosa que tuvo Baena durante siglos.

Porque Baena fue, durante más de 200 años, el último muro de contención de Castilla frente al Reino Nazarí de Granada. De esa época viene su escudo: cinco cabezas de musulmanes que recuerdan un duelo de caballeros en el año 1300. Incluso se dice que el propio Boabdil, el último rey de Granada, dio con sus huesos en la cárcel del castillo tras ser capturado en una escaramuza cercana.

Baena es, en definitiva, ese lugar donde puedes tocar una muralla almohade por la mañana, almorzar bajo un artesonado mudéjar y perder la mirada en un mar de olivos por la tarde. Es la Andalucía que no necesita filtros porque ya lo tiene todo.

                                                                                                                   

 

 

 

 

Más información en:

https://baenaturismo.com/

www.baena.es

SIERRA OESTE DE MADRID SE CONVIERTE EN EL PRIMER ‘GASTRODESTINO’ DE LA RED DE PUEBLOS GASTRONÓMICOS DE ESPAÑA

Con sus 22 pueblos, esta comarca se suma a este ambicioso proyecto turístico, cuyo objetivo es vertebrar todo el territorio nacional, aunando la excelencia turística y gastronómica de nuestros pueblos como motor de desarrollo, empleo y oportunidades para todos. Es el primero en la Comunidad de Madrid, con lo que la Red ya está presente en 8 Comunidades Autónomas.

 

La Sierra Oeste de Madrid destaca por una despensa basada en el producto de proximidad, con el garbanzo de grano pequeño y piel fina como principal referente técnico. La iniciativa «Tierra de Garbanzos» articula la colaboración entre productores y restauradores para preservar este cultivo de secano. El sector cárnico aporta vacuno, cordero y caza, mientras que Villa del Prado funciona como el núcleo hortícola de la región con casi cien explotaciones. En Rozas de Puerto Real se localiza el castañar más extenso de la comunidad. La oferta se completa con queserías artesanales de cabra y oveja, junto a una producción apícola de carácter tradicional. En el apartado de bebidas, los vinos con D.O. de San Martín de Valdeiglesias aportan identidad mediante las variedades Garnacha y Albillo Real. Finalmente, la repostería local conserva elaboraciones específicas como los retorcidos.

Hablamos de un enclave geográfico situado entre el Guadarrama y Gredos, compuesto por 22 municipios accesibles en menos de una hora desde la capital. Su patrimonio histórico destaca por estructuras medievales como el Castillo de La Coracera y el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias. En el ámbito recreativo, el Embalse de San Juan y el río Alberche articulan la oferta de deportes náuticos y rutas naturales como la Vía Verde. La comarca alberga además el castañar más extenso de la región en Rozas de Puerto Real.

Científicamente, la zona es relevante por su vinculación aeroespacial, con instalaciones de la NASA en Robledo de Chavela y un museo temático en Fresnedillas de la Oliva. El entorno cuenta con protección ambiental (ZEPA nº 56) para la preservación de especies como el águila imperial y la cigüeña negra. La oferta de ocio se completa con centros de recuperación de fauna y parques temáticos botánicos. Finalmente, la región mantiene tradiciones singulares de interés cultural, entre las que destacan la Fiesta de la Vaquilla y el Judas.

Sierra Oeste de Madrid emprende un viaje emocionante integrándose en la Red de Pueblos Gastronómicos de España, un innovador y muy ambicioso proyecto turístico que ya cuenta con 11 hermosos municipios de España, (Alcázar de San Juan, Alhaurín el Grande, Almendralejo, Aracena, Baena, Cangas del Narcea, Llerena, Mora de Rubielos, Riaza, San Cristóbal de La Laguna y Sigüenza) representantes de 8 Comunidades Autónomas diferentes, aunque a día de hoy, ya hay otros 38 pueblos más de nuestro país que han firmado la carta de adhesión a la Red tras haber superado la exigente auditoría que marca los estatutos de esta Asociación, sin ánimo de lucro, que busca integrar a TODOS, y no competir con NADIE.

Así pues, y según su Presidente, Fernando Valmaseda, “la Red aporta a los socios de este proyecto aspectos que considera determinantes en el desarrollo presente y futuro del sector del Turismo, como un gran proceso de formación continua para todos los agentes que forman parte del Sector en cada territorio, innovación, digitalización y herramientas tecnológicas de última generación para el desarrollo de cada municipio, gamificación, una ambiciosa campaña constante de comunicación y promoción a nivel nacional e internacional, estrategias de desestacionalización y sostenibilidad económica y social, una apuesta firme por el desarrollo local y rural, creación de comisiones de trabajo especializadas para el desarrollo de más de 10 iniciativas previstas para este año 2025 formadas por los alcaldes de los municipios integrantes, la firma de acuerdos de colaboración con otras asociaciones y Redes, nacionales e internacionales, que ya han solicitado su integración en el proyecto y la búsqueda de oportunidades estratégicas para el desarrollo de los socios adheridos”.

Y todo ello… de la mano de Fogón y Candela, los personajes que van a acompañar durante toda la vida a este proyecto, y que serán los encargados de contar al viajero y a los usuarios de www.pueblosgastronomicos.com todos los “GastroEventos” que se vayan agendando, a lo largo del año, en cada uno de los municipios que integran la Red, en las comarcas, mancomunidades, provincias y comunidades autónomas de nuestro país, así como las “GastroRutas” que vertebrarán toda España y que regalarán al visitante una guía imprescindible de momentos e instantes, de lugares y tradiciones, de fiestas y productos que hacen de nuestra España… ¡El país más rico del mundo!

www.pueblosgastronomicos.com

CORIA PRESENTA EN FITUR EL SAGRADO MANTEL DE LA ÚLTIMA CENA

 

La Alcaldesa de Coria, Almudena Domingo Pirrongelli, acompañada del Deán-Presidente del Cabildo Catedral de la Díocesis de Coria-Cáceres, D. Ángel David Martín Rubio, y el Director General de Turismo, D. Óscar Mateos Prieto, presentaron, en el Stand de Turismo de Extremadura, la puesta en desarrollo promocional y de comercialización de esta nueva estrategia de turismo religioso en cooperación con las empresas de touroperación y agencias de viaje nacionales, derivado del auge que el turismo espiritual está teniendo entre aquellos potenciales turistas que sienten, cada vez más, la necesidad devocional de acercarse hasta aquellos destinos que hayan tenido o muestren alguna relación con la vida de Jesucristo.

En este sentido, la milenaria, señorial y episcopal Ciudad de Coria, antigua sede del Marquesado de Alba, atesora, bajo el reposado silencio de sus recuerdos, una historia que comenzó hace 2000 años y que ha servido para que el lienzo en el que se produjo una de las crónicas más importantes de la vida de Cristo, se haya convertido en un tesoro histórico y espiritual, único, exhibido en la seo cauriense desde hace más de 500 años.

Historias y leyendas, en uno de los Obispados más antiguos de España, que desde la antigüedad forjaron el motivo de la donación y llegada del Sagrado Mantel a la Sede Catedralicia de Coria, como la que vincula a los Caballeros Templarios con esta santa reliquia durante el período de la Reconquista, hasta las que narran su inclusión en los fondos del tesoro de Carlomagno o entre las propias dotes de la curia romana apostólica donada posiblemente a través de algún prelado.

Un rico legado de alhajas y piezas que permanecieron ocultas durante más de 400 años en la Santa Iglesia Catedral de Coria, hasta su hallazgo en el suelo del presbiterio entre 1370 y 1403 coincidiendo con la construcción del primitivo templo, al conceder el Papa Luna, Benedicto XIII, en la Bula otorgada en 1404, el reconocimiento y autenticidad de las Santas Reliquias de Coria, entre las que destacan una Santa Espina de la Corona, junto a un Lignum Crucis o fragmento de la Cruz de Jesucristo, además del citado Sagrado Mantel.

Una declaración de fe, que acabó despertando el interés y la admiración de duques, marqueses y obispos, junto al fervor de otras personalidades y cientos de miles de peregrinos provenientes de todo el reino y el vecino país de Portugal que, durante siglos, cada 3 de mayo, festividad de la Santa Cruz, honraron esta Santa Reliquia a través del multitudinario “Besamantel” de tan milagroso recuerdo de la Pasión de Cristo.

Un simbolismo y misterio, que atrajo también la atención de la comunidad científica, tras los estudios de investigación efectuados en los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales de Madrid en 1960, cuyos análisis garantizaron la antigüedad del tejido en torno al siglo I como consecuencia de los datos obtenidos sobre el material, la estructura y la técnica de fabricación usadas y ampliamente desarrolladas en las tierras de la antigua Palestina, que han llevado a otros científicos a proseguir sus exámenes, como los dirigidos recientemente en 2006 por el profesor John Jackson (Director del Turín Shroud Center de Colorado), que sostienen que el Sagrado Mantel de Coria y la Sábana Santa de Turín estuvieron presentes, conjuntamente, cubriendo ambos, uno sobre otro, la mesa y los alimentos de la Última Cena la noche del Jueves Santo.

Devoción, cultura y turismo, sobre una de las piezas sagradas más preciadas e importantes de la tradición cristiana desde la antigüedad, que la Ciudad de Coria y su Cabildo Catedral vuelven a mostrar al mundo, tras su clausura expositiva en 1791, con el propósito de restablecer su antiguo esplendor como Reliquia Universal de la Cristiandad. El reclamo y el punto de encuentro para aquellos miles de peregrinos deseosos de recibir las gracias e indulgencias plenarias, como también lo fueron concedidas, desde antaño, por los magnánimos pontífices romanos.

Y es que la evolución del mercado turístico actual, demanda un enfoque más experimental sobre la puesta en valor del patrimonio cultural, religioso y natural dentro de los destinos turísticos, repletos de tradiciones y costumbres, pero a los que hay que añadirles también las nuevas tendencias del turismo slow, una forma de viaje relajada, placentera y sin estrés, en el que la propia Ciudad de Coria es un claro ejemplo de ello dentro de Extremadura; a la postre, la Comunidad Autónoma de España que más ha incrementado porcentualmente el turismo extranjero en los últimos años, derivado, posiblemente, a que el turismo es hoy el consumo emocional del lugar visitado.

En definitiva, la Ciudad de Coria y el Sagrado Mantel de la Última Cena como, reliquia universal de la cristiandad, son un extraordinario escaparate para atraer y recuperar el fervor de cientos de peregrinos creyentes, y también escépticos, al objeto de que los mismos se conviertan nuevamente en epicentro de reclamo y punto de encuentro de devoción espiritual, cultural y peregrinación dentro del turismo religioso mundial.

 

 

 

 

 

Más información: https://turismocoria.es/turismo/

LOQUIS TE INVITA A CONOCER ELS PORTS. UNA MANCOMUNIDAD CONTADA AL OÍDO

 

 

Hay rincones donde el silencio es tan denso que parece guardar secretos. En el interior de Castellón, la Mancomunidad de Els Ports se levanta como un bastión de piedra, historia y naturaleza indómita. Ahora, ese silencio se rompe de forma inteligente: la plataforma Loquis, la primera en el formato de podcast de viajes, ha convertido este territorio en un mapa sonoro geolocalizado a través de siete rutas imprescindibles para los amantes de la naturaleza, historia, gastronomía y tradiciones.

 

El concepto es tan sencillo como fascinante. Ya no necesitas desviar la vista del paisaje para consultar una guía de papel; el relato te encuentra a ti. Gracias a la tecnología de Loquis, los episodios se activan automáticamente mientras el viajero recorre las calles de Morella, se asoma a los acantilados de Cinctorres o respira el aire puro de Forcall. Es una invitación a levantar la mirada.

Esta serie de 33 capítulos propone un equilibrio perfecto entre el dato preciso y la narrativa envolvente. A través de este nuevo canal, el viajero descubre secretos como la huella del tiempo. De los dinosaurios que habitaron estas tierras hace millones de años a la arquitectura medieval de sus villas amuralladas. También hallará relatos sobre la artesanía textil, la gastronomía ancestral y el esfuerzo de quienes mantienen la tradición de la piedra en seco. Por supuesto, el usuario tiene a su disposición guías auditivas por senderos que conectan valles y montañas, revelando la flora y fauna de un ecosistema único.

La Mancomunidad de Els Ports lleva al usuario a un viaje dividido en 7 rutas. La primera, la ruta medieval, nos lleva a un recorrido por villas con gran legado histórico, iniciando en Morella y su imponente castillo, pasando por Forcall y su plaza porticada, hasta llegar a municipios como La Todolella, La Mata y Olocau del Rey. La ruta número dos, Del Bergantes, Sigue el curso de este río singular, visitando las pinturas rupestres de Morella la Vella (Patrimonio de la Humanidad) y pueblos con encanto como Xiva de Morella, Villores, Ortells, Palanques y el Santuario de la Balma en Sorita. La ruta de la piedra en seco une Ares del Maestrat, Vilafranca y Castellfort, centrada en la técnica arquitectónica de piedra sin argamasa, reconocida por la UNESCO, que define el paisaje agrícola y ganadero de la comarca. La cuarta ruta, de lana y faja, se centra en la tradición textil de la zona, recorre localidades como Vilafranca, destacando su vinculación histórica con la industria lanera y la faja, además de integrar elementos de la arquitectura de piedra en seco. En cuanto a la quinta ruta, la del Ciervo, se trata de una experiencia circular que nace en Morella y transcurre por Vallibona, Castell de Cabres y Herbeset, siguiendo el cauce del río Ciervo y destacando hitos industriales como la Fábrica de Giner. La sexta ruta, La Tineça, es un viaje por los espectaculares paisajes del Parque Natural de la Tinença de Benifassà, visitando pueblos de montaña como Coratxà, El Boixar, Fredes, El Ballestar y La Pobla de Benifassà. Por último, la ruta de la Tastavins, explora la zona norte onectando con la cuenca del río Tastavins, destacando la localidad de Monroyo, un lugar rico en historia y naturaleza donde finaliza esta ruta que une tradición y paisajes fronterizos.

Cada podcast es una cápsula de tiempo que permite entender por qué Els Ports es mucho más que un destino fotogénico; es un relato vivo que late bajo el empedrado de sus municipios. Viajar con los auriculares puestos nunca fue tan inmersivo. En la Mancomunidad de Els Ports, el paisaje ya no solo se mira: ahora, por fin, gracias a Loquis, también se escucha.

 

 

 

 

 

 

https://www.loquis.com/es

2026 EN MENORCA. UN MES, UNA EXPERIENCIA

Si hay algo que atesora Menorca como último paraíso del Mediterráneo son sus rincones idílicos para disfrutarlos en cualquier época del año. Aquí van 12.

 

 

Hay quien dice que Menorca no es una isla, sino un estado de ánimo. Su belleza no reside en la estridencia, sino en la pausa. Menorca se paladea mejor cuando se comprende que cada mes tiene su propio silencio y su propia luz. Por eso, este 2026 anótate un viaje de doce estaciones, una por cada luna del año, para descubrir la esencia de una isla que es Reserva de la Biosfera desde hace más de 30 años.

Enero: La Mola y el primer sol de España

En el mes de los nuevos comienzos, hay que dirigirse al punto más oriental del país. La Fortaleza de Isabel II, en la bocana del puerto de Mahón, ofrece en enero una claridad perfecta. Caminar por sus galerías subterráneas y asomarse a los acantilados cuando el viento de Tramontana limpia el horizonte es un ejercicio de introspección necesario. Aquí, el primer amanecer del año tiene un color que no se olvida.

Febrero: El Barranc d’Algendar

Cuando el invierno bosteza, el barranco más espectacular de la isla se vuelve de un verde insultante. Este desfiladero, que nace en Ferreries y muere en Cala Galdana, es un microcosmos de leyendas y huertos escondidos. En febrero, el murmullo del agua y el eco de las paredes de piedra caliza de 80 metros de altura crean una atmósfera catedralicia.

 

 

Marzo: Lithica y el laberinto de piedra

Las antiguas canteras de s’Hostal, cerca de Ciutadella, son una oda al esfuerzo humano y a la geometría. En marzo, la temperatura es ideal para perderse en su laberinto mineral y sus jardines botánicos. Es un lugar donde el silencio se puede tocar, una escultura habitable que demuestra que la mano del hombre, cuando es respetuosa, puede crear santuarios de paz.

Abril: Camí de Cavalls (Tramo Es Grau – Favàritx)

La primavera en Menorca explota en abril. Es el momento de calzarse las botas y recorrer el tramo del Camí de Cavalls que atraviesa el Parque Natural de s’Albufera des Grau. El paisaje muta de los humedales llenos de vida al escenario lunar y pizarroso del Faro de Favàritx. La brisa trae el aroma del hinojo marino y la promesa del verano que se intuye.

Mayo: Naveta des Tudons

Antes de que el calor apriete, hay que rendir pleitesía a la historia. La Naveta des Tudons, el edificio más antiguo de Europa, se yergue solitaria entre muros de piedra seca. En mayo, rodeada de flores silvestres y bajo un cielo de un azul cobalto, esta tumba colectiva nos recuerda la sobriedad y el misterio de la cultura talayótica.

Junio: Ciutadella y el aroma a nobleza

Junio es el mes de Ciutadella. Sus calles señoriales ofrecen un refugio de sombra y elegancia. Pasear por sus palacios de fachadas ocres y terminar en el puerto justo cuando los barcos de pesca regresan es el relato perfecto de una ciudad que sabe envejecer con dignidad.

Julio: Cala Pilar y la arena roja

En el fragor de julio, hay que buscar la costa norte. Cala Pilar requiere una caminata generosa bajo los pinos, pero el premio es un anfiteatro de arcilla roja que contrasta con aguas de un turquesa casi eléctrico. Es una playa virgen, sin concesiones a la comodidad moderna, donde el mar se siente verdaderamente salvaje.

Agosto: Monte Toro, el mirador del mundo

Cuando las calas se llenan, la mirada debe subir. Desde la cima de Monte Toro, el punto más alto de la isla, Menorca se despliega como un mapa desplegado. En las noches de agosto, el santuario se convierte en el mejor observatorio para contemplar las estrellas, lejos de la contaminación lumínica y cerca de la paz absoluta.

Septiembre: Fornells y el sosiego marinero

Septiembre es el mes de los paladares. El pueblo de Fornells, con sus casas blancas y su bahía protegida, invita a degustar la gastronomía típica de Menorca. Es el momento en que los espejos del agua de la bahía se vuelven más nítidos y el ritmo del pueblo recupera su pulso natural.

Octubre: Necrópolis de Cala Morell

Con la llegada del otoño, el paisaje de Cala Morell cobra un aire místico. Sus cuevas prehistóricas excavadas en el acantilado son un testimonio silencioso del paso del tiempo. Octubre, con sus atardeceres de fuego sobre el mar del norte, convierte este rincón en un escenario de belleza melancólica y profunda.

Noviembre: Los Faros del Poniente

Noviembre es para los faros. Punta Nati, con sus construcciones de piedra seca que parecen refugios de otro mundo, es el lugar ideal para ver cómo las olas rompen con fuerza contra la costa. Es una lección de humildad ante la fuerza de la naturaleza, un rincón donde el viento cuenta historias de naufragios y valentía.

Diciembre: Navidad a la menorquina

Cerramos el año disfrutando de los pueblos. Luces, ambiente navideño por doquier, mercadillos en los que conocer el trabajo y la dedicación de los artesanos y productores locales. Despedir el año en Menorca es apostar por conciertos, artesanía, talleres y exhibiciones de gastronomía. Actividades pensadas para grandes y pequeños en el último paraíso del Mediterráneo.

 

 

 

 

Más información: www.menorca.es