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SIERRA OESTE DE MADRID SE CONVIERTE EN EL PRIMER ‘GASTRODESTINO’ DE LA RED DE PUEBLOS GASTRONÓMICOS DE ESPAÑA

Con sus 22 pueblos, esta comarca se suma a este ambicioso proyecto turístico, cuyo objetivo es vertebrar todo el territorio nacional, aunando la excelencia turística y gastronómica de nuestros pueblos como motor de desarrollo, empleo y oportunidades para todos. Es el primero en la Comunidad de Madrid, con lo que la Red ya está presente en 8 Comunidades Autónomas.

 

La Sierra Oeste de Madrid destaca por una despensa basada en el producto de proximidad, con el garbanzo de grano pequeño y piel fina como principal referente técnico. La iniciativa «Tierra de Garbanzos» articula la colaboración entre productores y restauradores para preservar este cultivo de secano. El sector cárnico aporta vacuno, cordero y caza, mientras que Villa del Prado funciona como el núcleo hortícola de la región con casi cien explotaciones. En Rozas de Puerto Real se localiza el castañar más extenso de la comunidad. La oferta se completa con queserías artesanales de cabra y oveja, junto a una producción apícola de carácter tradicional. En el apartado de bebidas, los vinos con D.O. de San Martín de Valdeiglesias aportan identidad mediante las variedades Garnacha y Albillo Real. Finalmente, la repostería local conserva elaboraciones específicas como los retorcidos.

Hablamos de un enclave geográfico situado entre el Guadarrama y Gredos, compuesto por 22 municipios accesibles en menos de una hora desde la capital. Su patrimonio histórico destaca por estructuras medievales como el Castillo de La Coracera y el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias. En el ámbito recreativo, el Embalse de San Juan y el río Alberche articulan la oferta de deportes náuticos y rutas naturales como la Vía Verde. La comarca alberga además el castañar más extenso de la región en Rozas de Puerto Real.

Científicamente, la zona es relevante por su vinculación aeroespacial, con instalaciones de la NASA en Robledo de Chavela y un museo temático en Fresnedillas de la Oliva. El entorno cuenta con protección ambiental (ZEPA nº 56) para la preservación de especies como el águila imperial y la cigüeña negra. La oferta de ocio se completa con centros de recuperación de fauna y parques temáticos botánicos. Finalmente, la región mantiene tradiciones singulares de interés cultural, entre las que destacan la Fiesta de la Vaquilla y el Judas.

Sierra Oeste de Madrid emprende un viaje emocionante integrándose en la Red de Pueblos Gastronómicos de España, un innovador y muy ambicioso proyecto turístico que ya cuenta con 11 hermosos municipios de España, (Alcázar de San Juan, Alhaurín el Grande, Almendralejo, Aracena, Baena, Cangas del Narcea, Llerena, Mora de Rubielos, Riaza, San Cristóbal de La Laguna y Sigüenza) representantes de 8 Comunidades Autónomas diferentes, aunque a día de hoy, ya hay otros 38 pueblos más de nuestro país que han firmado la carta de adhesión a la Red tras haber superado la exigente auditoría que marca los estatutos de esta Asociación, sin ánimo de lucro, que busca integrar a TODOS, y no competir con NADIE.

Así pues, y según su Presidente, Fernando Valmaseda, “la Red aporta a los socios de este proyecto aspectos que considera determinantes en el desarrollo presente y futuro del sector del Turismo, como un gran proceso de formación continua para todos los agentes que forman parte del Sector en cada territorio, innovación, digitalización y herramientas tecnológicas de última generación para el desarrollo de cada municipio, gamificación, una ambiciosa campaña constante de comunicación y promoción a nivel nacional e internacional, estrategias de desestacionalización y sostenibilidad económica y social, una apuesta firme por el desarrollo local y rural, creación de comisiones de trabajo especializadas para el desarrollo de más de 10 iniciativas previstas para este año 2025 formadas por los alcaldes de los municipios integrantes, la firma de acuerdos de colaboración con otras asociaciones y Redes, nacionales e internacionales, que ya han solicitado su integración en el proyecto y la búsqueda de oportunidades estratégicas para el desarrollo de los socios adheridos”.

Y todo ello… de la mano de Fogón y Candela, los personajes que van a acompañar durante toda la vida a este proyecto, y que serán los encargados de contar al viajero y a los usuarios de www.pueblosgastronomicos.com todos los “GastroEventos” que se vayan agendando, a lo largo del año, en cada uno de los municipios que integran la Red, en las comarcas, mancomunidades, provincias y comunidades autónomas de nuestro país, así como las “GastroRutas” que vertebrarán toda España y que regalarán al visitante una guía imprescindible de momentos e instantes, de lugares y tradiciones, de fiestas y productos que hacen de nuestra España… ¡El país más rico del mundo!

www.pueblosgastronomicos.com

CORIA PRESENTA EN FITUR EL SAGRADO MANTEL DE LA ÚLTIMA CENA

 

La Alcaldesa de Coria, Almudena Domingo Pirrongelli, acompañada del Deán-Presidente del Cabildo Catedral de la Díocesis de Coria-Cáceres, D. Ángel David Martín Rubio, y el Director General de Turismo, D. Óscar Mateos Prieto, presentaron, en el Stand de Turismo de Extremadura, la puesta en desarrollo promocional y de comercialización de esta nueva estrategia de turismo religioso en cooperación con las empresas de touroperación y agencias de viaje nacionales, derivado del auge que el turismo espiritual está teniendo entre aquellos potenciales turistas que sienten, cada vez más, la necesidad devocional de acercarse hasta aquellos destinos que hayan tenido o muestren alguna relación con la vida de Jesucristo.

En este sentido, la milenaria, señorial y episcopal Ciudad de Coria, antigua sede del Marquesado de Alba, atesora, bajo el reposado silencio de sus recuerdos, una historia que comenzó hace 2000 años y que ha servido para que el lienzo en el que se produjo una de las crónicas más importantes de la vida de Cristo, se haya convertido en un tesoro histórico y espiritual, único, exhibido en la seo cauriense desde hace más de 500 años.

Historias y leyendas, en uno de los Obispados más antiguos de España, que desde la antigüedad forjaron el motivo de la donación y llegada del Sagrado Mantel a la Sede Catedralicia de Coria, como la que vincula a los Caballeros Templarios con esta santa reliquia durante el período de la Reconquista, hasta las que narran su inclusión en los fondos del tesoro de Carlomagno o entre las propias dotes de la curia romana apostólica donada posiblemente a través de algún prelado.

Un rico legado de alhajas y piezas que permanecieron ocultas durante más de 400 años en la Santa Iglesia Catedral de Coria, hasta su hallazgo en el suelo del presbiterio entre 1370 y 1403 coincidiendo con la construcción del primitivo templo, al conceder el Papa Luna, Benedicto XIII, en la Bula otorgada en 1404, el reconocimiento y autenticidad de las Santas Reliquias de Coria, entre las que destacan una Santa Espina de la Corona, junto a un Lignum Crucis o fragmento de la Cruz de Jesucristo, además del citado Sagrado Mantel.

Una declaración de fe, que acabó despertando el interés y la admiración de duques, marqueses y obispos, junto al fervor de otras personalidades y cientos de miles de peregrinos provenientes de todo el reino y el vecino país de Portugal que, durante siglos, cada 3 de mayo, festividad de la Santa Cruz, honraron esta Santa Reliquia a través del multitudinario “Besamantel” de tan milagroso recuerdo de la Pasión de Cristo.

Un simbolismo y misterio, que atrajo también la atención de la comunidad científica, tras los estudios de investigación efectuados en los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales de Madrid en 1960, cuyos análisis garantizaron la antigüedad del tejido en torno al siglo I como consecuencia de los datos obtenidos sobre el material, la estructura y la técnica de fabricación usadas y ampliamente desarrolladas en las tierras de la antigua Palestina, que han llevado a otros científicos a proseguir sus exámenes, como los dirigidos recientemente en 2006 por el profesor John Jackson (Director del Turín Shroud Center de Colorado), que sostienen que el Sagrado Mantel de Coria y la Sábana Santa de Turín estuvieron presentes, conjuntamente, cubriendo ambos, uno sobre otro, la mesa y los alimentos de la Última Cena la noche del Jueves Santo.

Devoción, cultura y turismo, sobre una de las piezas sagradas más preciadas e importantes de la tradición cristiana desde la antigüedad, que la Ciudad de Coria y su Cabildo Catedral vuelven a mostrar al mundo, tras su clausura expositiva en 1791, con el propósito de restablecer su antiguo esplendor como Reliquia Universal de la Cristiandad. El reclamo y el punto de encuentro para aquellos miles de peregrinos deseosos de recibir las gracias e indulgencias plenarias, como también lo fueron concedidas, desde antaño, por los magnánimos pontífices romanos.

Y es que la evolución del mercado turístico actual, demanda un enfoque más experimental sobre la puesta en valor del patrimonio cultural, religioso y natural dentro de los destinos turísticos, repletos de tradiciones y costumbres, pero a los que hay que añadirles también las nuevas tendencias del turismo slow, una forma de viaje relajada, placentera y sin estrés, en el que la propia Ciudad de Coria es un claro ejemplo de ello dentro de Extremadura; a la postre, la Comunidad Autónoma de España que más ha incrementado porcentualmente el turismo extranjero en los últimos años, derivado, posiblemente, a que el turismo es hoy el consumo emocional del lugar visitado.

En definitiva, la Ciudad de Coria y el Sagrado Mantel de la Última Cena como, reliquia universal de la cristiandad, son un extraordinario escaparate para atraer y recuperar el fervor de cientos de peregrinos creyentes, y también escépticos, al objeto de que los mismos se conviertan nuevamente en epicentro de reclamo y punto de encuentro de devoción espiritual, cultural y peregrinación dentro del turismo religioso mundial.

 

 

 

 

 

Más información: https://turismocoria.es/turismo/

LOQUIS TE INVITA A CONOCER ELS PORTS. UNA MANCOMUNIDAD CONTADA AL OÍDO

 

 

Hay rincones donde el silencio es tan denso que parece guardar secretos. En el interior de Castellón, la Mancomunidad de Els Ports se levanta como un bastión de piedra, historia y naturaleza indómita. Ahora, ese silencio se rompe de forma inteligente: la plataforma Loquis, la primera en el formato de podcast de viajes, ha convertido este territorio en un mapa sonoro geolocalizado a través de siete rutas imprescindibles para los amantes de la naturaleza, historia, gastronomía y tradiciones.

 

El concepto es tan sencillo como fascinante. Ya no necesitas desviar la vista del paisaje para consultar una guía de papel; el relato te encuentra a ti. Gracias a la tecnología de Loquis, los episodios se activan automáticamente mientras el viajero recorre las calles de Morella, se asoma a los acantilados de Cinctorres o respira el aire puro de Forcall. Es una invitación a levantar la mirada.

Esta serie de 33 capítulos propone un equilibrio perfecto entre el dato preciso y la narrativa envolvente. A través de este nuevo canal, el viajero descubre secretos como la huella del tiempo. De los dinosaurios que habitaron estas tierras hace millones de años a la arquitectura medieval de sus villas amuralladas. También hallará relatos sobre la artesanía textil, la gastronomía ancestral y el esfuerzo de quienes mantienen la tradición de la piedra en seco. Por supuesto, el usuario tiene a su disposición guías auditivas por senderos que conectan valles y montañas, revelando la flora y fauna de un ecosistema único.

La Mancomunidad de Els Ports lleva al usuario a un viaje dividido en 7 rutas. La primera, la ruta medieval, nos lleva a un recorrido por villas con gran legado histórico, iniciando en Morella y su imponente castillo, pasando por Forcall y su plaza porticada, hasta llegar a municipios como La Todolella, La Mata y Olocau del Rey. La ruta número dos, Del Bergantes, Sigue el curso de este río singular, visitando las pinturas rupestres de Morella la Vella (Patrimonio de la Humanidad) y pueblos con encanto como Xiva de Morella, Villores, Ortells, Palanques y el Santuario de la Balma en Sorita. La ruta de la piedra en seco une Ares del Maestrat, Vilafranca y Castellfort, centrada en la técnica arquitectónica de piedra sin argamasa, reconocida por la UNESCO, que define el paisaje agrícola y ganadero de la comarca. La cuarta ruta, de lana y faja, se centra en la tradición textil de la zona, recorre localidades como Vilafranca, destacando su vinculación histórica con la industria lanera y la faja, además de integrar elementos de la arquitectura de piedra en seco. En cuanto a la quinta ruta, la del Ciervo, se trata de una experiencia circular que nace en Morella y transcurre por Vallibona, Castell de Cabres y Herbeset, siguiendo el cauce del río Ciervo y destacando hitos industriales como la Fábrica de Giner. La sexta ruta, La Tineça, es un viaje por los espectaculares paisajes del Parque Natural de la Tinença de Benifassà, visitando pueblos de montaña como Coratxà, El Boixar, Fredes, El Ballestar y La Pobla de Benifassà. Por último, la ruta de la Tastavins, explora la zona norte onectando con la cuenca del río Tastavins, destacando la localidad de Monroyo, un lugar rico en historia y naturaleza donde finaliza esta ruta que une tradición y paisajes fronterizos.

Cada podcast es una cápsula de tiempo que permite entender por qué Els Ports es mucho más que un destino fotogénico; es un relato vivo que late bajo el empedrado de sus municipios. Viajar con los auriculares puestos nunca fue tan inmersivo. En la Mancomunidad de Els Ports, el paisaje ya no solo se mira: ahora, por fin, gracias a Loquis, también se escucha.

 

 

 

 

 

 

https://www.loquis.com/es

2026 EN MENORCA. UN MES, UNA EXPERIENCIA

Si hay algo que atesora Menorca como último paraíso del Mediterráneo son sus rincones idílicos para disfrutarlos en cualquier época del año. Aquí van 12.

 

 

Hay quien dice que Menorca no es una isla, sino un estado de ánimo. Su belleza no reside en la estridencia, sino en la pausa. Menorca se paladea mejor cuando se comprende que cada mes tiene su propio silencio y su propia luz. Por eso, este 2026 anótate un viaje de doce estaciones, una por cada luna del año, para descubrir la esencia de una isla que es Reserva de la Biosfera desde hace más de 30 años.

Enero: La Mola y el primer sol de España

En el mes de los nuevos comienzos, hay que dirigirse al punto más oriental del país. La Fortaleza de Isabel II, en la bocana del puerto de Mahón, ofrece en enero una claridad perfecta. Caminar por sus galerías subterráneas y asomarse a los acantilados cuando el viento de Tramontana limpia el horizonte es un ejercicio de introspección necesario. Aquí, el primer amanecer del año tiene un color que no se olvida.

Febrero: El Barranc d’Algendar

Cuando el invierno bosteza, el barranco más espectacular de la isla se vuelve de un verde insultante. Este desfiladero, que nace en Ferreries y muere en Cala Galdana, es un microcosmos de leyendas y huertos escondidos. En febrero, el murmullo del agua y el eco de las paredes de piedra caliza de 80 metros de altura crean una atmósfera catedralicia.

 

 

Marzo: Lithica y el laberinto de piedra

Las antiguas canteras de s’Hostal, cerca de Ciutadella, son una oda al esfuerzo humano y a la geometría. En marzo, la temperatura es ideal para perderse en su laberinto mineral y sus jardines botánicos. Es un lugar donde el silencio se puede tocar, una escultura habitable que demuestra que la mano del hombre, cuando es respetuosa, puede crear santuarios de paz.

Abril: Camí de Cavalls (Tramo Es Grau – Favàritx)

La primavera en Menorca explota en abril. Es el momento de calzarse las botas y recorrer el tramo del Camí de Cavalls que atraviesa el Parque Natural de s’Albufera des Grau. El paisaje muta de los humedales llenos de vida al escenario lunar y pizarroso del Faro de Favàritx. La brisa trae el aroma del hinojo marino y la promesa del verano que se intuye.

Mayo: Naveta des Tudons

Antes de que el calor apriete, hay que rendir pleitesía a la historia. La Naveta des Tudons, el edificio más antiguo de Europa, se yergue solitaria entre muros de piedra seca. En mayo, rodeada de flores silvestres y bajo un cielo de un azul cobalto, esta tumba colectiva nos recuerda la sobriedad y el misterio de la cultura talayótica.

Junio: Ciutadella y el aroma a nobleza

Junio es el mes de Ciutadella. Sus calles señoriales ofrecen un refugio de sombra y elegancia. Pasear por sus palacios de fachadas ocres y terminar en el puerto justo cuando los barcos de pesca regresan es el relato perfecto de una ciudad que sabe envejecer con dignidad.

Julio: Cala Pilar y la arena roja

En el fragor de julio, hay que buscar la costa norte. Cala Pilar requiere una caminata generosa bajo los pinos, pero el premio es un anfiteatro de arcilla roja que contrasta con aguas de un turquesa casi eléctrico. Es una playa virgen, sin concesiones a la comodidad moderna, donde el mar se siente verdaderamente salvaje.

Agosto: Monte Toro, el mirador del mundo

Cuando las calas se llenan, la mirada debe subir. Desde la cima de Monte Toro, el punto más alto de la isla, Menorca se despliega como un mapa desplegado. En las noches de agosto, el santuario se convierte en el mejor observatorio para contemplar las estrellas, lejos de la contaminación lumínica y cerca de la paz absoluta.

Septiembre: Fornells y el sosiego marinero

Septiembre es el mes de los paladares. El pueblo de Fornells, con sus casas blancas y su bahía protegida, invita a degustar la gastronomía típica de Menorca. Es el momento en que los espejos del agua de la bahía se vuelven más nítidos y el ritmo del pueblo recupera su pulso natural.

Octubre: Necrópolis de Cala Morell

Con la llegada del otoño, el paisaje de Cala Morell cobra un aire místico. Sus cuevas prehistóricas excavadas en el acantilado son un testimonio silencioso del paso del tiempo. Octubre, con sus atardeceres de fuego sobre el mar del norte, convierte este rincón en un escenario de belleza melancólica y profunda.

Noviembre: Los Faros del Poniente

Noviembre es para los faros. Punta Nati, con sus construcciones de piedra seca que parecen refugios de otro mundo, es el lugar ideal para ver cómo las olas rompen con fuerza contra la costa. Es una lección de humildad ante la fuerza de la naturaleza, un rincón donde el viento cuenta historias de naufragios y valentía.

Diciembre: Navidad a la menorquina

Cerramos el año disfrutando de los pueblos. Luces, ambiente navideño por doquier, mercadillos en los que conocer el trabajo y la dedicación de los artesanos y productores locales. Despedir el año en Menorca es apostar por conciertos, artesanía, talleres y exhibiciones de gastronomía. Actividades pensadas para grandes y pequeños en el último paraíso del Mediterráneo.

 

 

 

 

Más información: www.menorca.es

TOMELLOSO, ESE LUGAR DE LA MANCHA DE CUYO NOMBRE SÍ QUE QUIERES ACORDARTE

A menudo se dice que La Mancha es una llanura infinita donde el cielo parece pesar más que la tierra. Pero hay un lugar donde esa horizontalidad se rompe, no hacia arriba, sino hacia el interior de la propia tierra. Ese lugar es Tomelloso.

 

 

¿Te imaginas poder tener en un solo rincón de nuestro país historia bajo tierra, cultura, tradición, patrimonio y gastronomía? Todo al alcance, todo reunido para que, en una experiencia que sabes cuándo empieza, pero quizás no cuándo acaba. A cada paso que das hay una nueva sorpresa, un sitio que no pasa desapercibido y atrae tu atención. Detalles que sorprenden, momentos que se quedan grabados, anécdotas con los vecinos que arrancan una sonrisa… Todo está en Tomelloso, y si te lo imaginas, lo vivirás. 

Llegar a esta ciudad es entender, de un solo vistazo, que aquí el tiempo ha sido esculpido por el esfuerzo y el vino. Lo primero que saluda al viajero son sus chimeneas. No son torres industriales al uso; son esbeltas columnas de ladrillo que, como faros de tierra adentro, recuerdan el pasado de las antiguas destilerías. Hubo un tiempo en que casi un centenar de ellas punteaban el horizonte, elevándose hasta los 45 metros para dar salida al espíritu del vino. Hoy permanecen elegantes, como monumentos a una ambición que convirtió a Tomelloso en el mayor productor de alcohol vínico del mundo.

Sin embargo, el verdadero tesoro de Tomelloso no se ve a simple vista. Bajo el asfalto y las casas, la ciudad es un queso de gruyère. Durante décadas, los vecinos excavaron a mano más de 2.000 cuevas para albergar las grandes tinajas de barro donde el mosto se hacía vino.

Entrar en una de estas cuevas es descender a un mundo de silencio y frescor constante. La luz entra tímidamente por las «lumbreras», esas rejillas a ras de suelo que uno pisa por la calle sin apenas reparar en ellas. Abajo, el aroma a bodega vieja y la humedad de la arena (el «tosca») envuelven al visitante en una atmósfera de recogimiento casi sagrado. Es una arquitectura del esfuerzo, nacida de la necesidad y de la fe en la propia tierra.

Pero Tomelloso no es solo una ciudad de labriegos; es, por derecho propio, la «Atenas de la Mancha». Es la cuna de los Antonio López —el tío, Torres, y el sobrino, García—. En el Museo Antonio López Torres, un edificio que por sí solo merece la visita por su equilibrada arquitectura de Fernando Higueras, se guarda la luz manchega atrapada en lienzos. Son auténticas ventanas a las que asomarse al campo, las viñas y los rostros de quienes las trabajan con una honestidad cercana.

Ese mismo respeto por la tradición se respira en la Posada de los Portales, en la Plaza de España. Con sus galerías de madera y su aire de otra época, sigue siendo el corazón latente donde se cruzan los caminos de quienes van y vienen.

Si uno decide alejarse apenas unos minutos del centro, el paisaje regala el Bombo. Es quizás la construcción más honesta de la arquitectura popular española: una estructura circular levantada piedra sobre piedra, sin una gota de cemento, sin más argamasa que el equilibrio. Dentro, el agricultor encontraba refugio, hogar y lumbre. Es la mínima expresión de la vivienda y, a la vez, la máxima expresión de la destreza humana.

No se puede hablar de Tomelloso sin mencionar su pan. El Pan de Cruz, con su corteza crujiente y su miga densa, es el compañero inseparable de una gastronomía que sabe a gachas, a migas y a quesos de los que se quedan en la memoria. Y, claro, Tomelloso es vino. Con su Cooperativa Virgen de las Viñas como punta de lanza, la más grande de toda Europa, la ciudad puede presumir de ser el primer productor de alcohol vínico del mundo. Todo aquí tiene una medida justa, un equilibrio entre la aspereza del clima y la generosidad de su gente.

Tomelloso no es un destino de paso. Es un lugar para detenerse, para bajar a las cuevas, para mirar las chimeneas y comprender que, a veces, la belleza más profunda es la que se construye con las manos, en silencio y a ras de suelo.

 

Más información: https://visitatomelloso.com/

LUCES, MERCADILLOS Y ARTESANÍA EN VITORIA-GASTEIZ

Luces sostenibles, mercados artesanales, tradición y gastronomía local se unen para hacer de la capital vasca un destino navideño único en España.

 

 

 

Cuando se iluminan las calles empedradas de Vitoria-Gasteiz, la ciudad se transforma en un escenario de cuento. La ‘Green Capital’ despliega su espíritu más cálido con un programa repleto de magia, cultura y sabor. Mercadilos, belenes, música en vivo y miles de experiencias invitan a vivir una Navidad diferente, donde la tradición se funde con la innovación. El Gran Hotel Lakua será vuestro rincón de descanso para conocer esta gran ciudad.

Vitoria-Gasteiz da la bienvenida a la Navidad con un ambiente que combina la belleza de su casco histórico adornado con luces LED, desde finales de noviembre, con cientos de actividades para que pequeños y mayores disfruten de la época más mágica del año.

Sin lugar a dudas, una de las primeras paradas en este recorrido navideño tiene que ser el tradicional Belén monumental de la Florida, con más de 200 figuras artesanales. Este nacimiento esta compuesto por figuras de tamaño natural creadas por artistas locales. En 1962 se instaló por primera vez y desde entonces se ha convertido en una visita obligatoria durante las navidades. La segunda parada se encuentra a pocos pasos. El mercado navideño invita a descubrir productos locales, artesanía y delicias gastronómicas mientras suena la música de corales y bandas locales.

Durante las Navidades, la calle Independencia y la Plaza de los Celedones de Oro acoge a 35 puertos de artesanía, tanto local como de fuera de la ciudad. Una oportunidad única para conseguir piezas especiales; o saborear productos locales en el Mercado agrícola o en el Mercado Navideño de Aenkomer.

Este año las atracciones estrella serán una noria gigante de 24 cabinas climatizadas, de 30 metros, junto con un carrusel clásico ubicados en la centrica Plaza de la Virgen Blanca, y la pista de hielo situada en el Parque de la Florida, ambos lugares son ideales para disfrutar de momentos en familia.

Además, si queréis vivir realmente la tradición no os podéis perder el desfile del Olentzero y Mari Domingi, quienes la tarde del 24 de diciembre recorrerán las calles de la ciudad para repartir carbón de casa en casa y así hacer frente al frío del invierno, aunque también trae algún que otro regalo.

Para vivir la magia de la Navidad en esta ciudad de cuento, el Gran Hotel Lakua es la mejor elección con ofertas especiales para Nochebuena, Navidad y Nochevieja. Un alojamiento con una ubicación privilegiada para explorar la ciudad que cuenta, además, con amplias y cómodas estancias, que os harán descansar después de una larga jornada.

Vitoria Gasteiz es una ciudad perfecta para una escapada navideña en familia, con amigos o en pareja. Un plan completo que aúna artesanía, cultura y gastronomía en un mismo destino.

 

 

Más información y reservas: www.granhotelakua.com

Teléfono: 945 181 000