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ECOPLAN PARA ESTA SEMANA SANTA

La Comarca de Liébana es un destino que fusiona tradición y aventura en cualquiera de sus 8 municipios.

 

 

La comarca de Liébana, joya natural de Cantabria y puerta de entrada a los Picos de Europa, se prepara para celebrar su espectacular Semana Santa. Este destino no solo invita a sumergirse en la devoción de sus actos litúrgicos, sino también a descubrir la belleza de sus paisajes protegidos, que abarcan casi el 75% de su territorio.

 

La Comarca de Liébana delimitada por grandes parajes naturales como Peña Sagra o la Cordillera Cantábrica dotan a esta región de una inmensa espectacularidad. Este destino invita a los amantes de la naturaleza y de las tradiciones a descubrir su esencia única.

Es por eso, que la próxima Semana Santa no podéis perder la oportunidad de vivir la tradición, devoción y belleza paisajística de este lugar. Este enclave único, famoso por su patrimonio histórico y natural, se convierte durante estas fechas en un punto de encuentro. Sus pueblos se llenan de emoción con procesiones cargadas de solemnidad, desde el Viernes Santo hasta el Domingo de Resurrección.

 

Uno de los puntos más destacados es el Monasterio de Santo Toribio, lugar de peregrinación que alberga el Lignum Crucis, el fragmento de la cruz de Cristo más grande que se conserva en el mundo.

 

Más allá de la tradición religiosa, la Semana Santa en Liébana es una oportunidad perfecta para conectar con la naturaleza. La comarca ofrece rutas de senderismo que atraviesan bosques frondosos, prados verdes y montañas imponentes. Este viaje no estaría completo sin probar su exquisita gastronomía, con platos típicos como el cocido lebaniego, elaborado con garbanzos de la zona, o su tradicional orujo, destilado artesanalmente.

 

Este año, descubre un destino donde la espiritualidad y la naturaleza se fusionan en un Ecoplan perfecto. La Comarca de Liébana os espera con una Semana Santa que combina la pasión de sus tradiciones con la inmensidad de un entorno natural inigualable.

Más información: https://www.comarcadeliebana.com/

 

UN VIAJE AL CORAZÓN VERDE DE MENORCA… ¡S’ALBUFERA DES GRAU!

La principal zona húmeda de la isla es un fascinante ecosistema natural con variados hábitats, desde estanques a bosques de acebuches, encinas y pinares pasando por sistemas dunares.

 

 

En el norte de Menorca, donde el mar se funde con la tierra en un abrazo de lagunas, dunas y bosques, se encuentra s’Albufera des Grau, el pulso verde de la isla. Declarado Parque Natural en 1995, este espacio de 5.100 hectáreas es el núcleo de la Reserva de Biosfera menorquina, un título concedido por la UNESCO en 1993 que refleja el equilibrio entre la conservación de la naturaleza y la vida tradicional.

 

No es difícil entender por qué. Aquí, el paisaje es una sinfonía de ecosistemas: estanques de aguas tranquilas, acebuches retorcidos por el viento, playas de arena blanca, acantilados tallados por el Mediterráneo y praderas submarinas donde nadan numerosas especies acuáticas. Pero, sobre todo, s’Albufera des Grau es un santuario para la fauna, especialmente para las aves. Águilas pescadoras, milanos reales y fochas comunes comparten espacio con la lagartija balear, un reptil que no existe en ningún otro lugar del mundo.

El Parque alberga también elementos patrimoniales, como el poblado talayótico de Sa Torreta de Tramuntana, del que se conserva el talayot, el recinto de taula, algunas casas y la base de una naveta funeraria. Cerca de este poblado hay una torre de defensa medieval: y algo más lejos, otra torreta del siglo XVIII. Diversas pasarelas de madera permiten recorrer todo este humedal, auténtico ‘corazón verde’ de Menorca.

Tres caminos para perderse (y encontrarse)

El parque ofrece tres rutas bien diferenciadas, cada una con su propio carácter. Todas parten del Centro de Interpretación, donde conviene detenerse para entender la riqueza de este entorno.

  1. Sa Gola (2,2 km)

Ideal para una primera aproximación, este sendero llano y accesible bordea el canal que conecta la laguna con el mar. El paseo, sombreado por pinares, atraviesa dunas y permite observar aves como garzas o chorlitejos. La cercanía de la playa de Es Grau —una bahía de aguas tranquilas— invita a un baño refrescante, incluso en pleno verano.

  1. Santa Madrona (2,8 km)

Para los amantes de la ornitología, esta ruta pedregosa y abierta es la mejor opción. En invierno, cuando las aves migratorias llegan a la laguna, el espectáculo es único: flamencos, cigüeñuelas y patos coloridos se dejan ver entre los juncos. Conviene llevar prismáticos y evitar las horas de mayor calor, ya que no hay sombra.

  1. Mirador de Cala Llimpa (1,7 km)

La más breve, pero también la más dramática. El camino serpentea por el borde sureste de la laguna, regalando vistas panorámicas sobre el agua y los acantilados. Al final, una plataforma elevada permite contemplar la cala Llimpa, un rincón rocoso de aguas turquesas. Es un recorrido para hacer con calma, deteniéndose en cada mirador.

El omnipresente Camí de Cavalls también cruza Es Grau en dirección al Faro de Favaritx, regalando postales de ensueño y permitiendo conocer auténticas calas vírgenes de Menorca como Cala Tortuga y Cala Presili.

La guinda: Es Grau y la isla d’en Colom

Ninguna visita estaría completa sin pasear por Es Grau, el pequeño pueblo pesquero que da nombre al parque. Sus casas blancas, sus barcas varadas y su ambiente tranquilo son el epílogo perfecto. Desde su puerto parten excursiones a la isla d’en Colom, un islote virgen con playas de arena fina y aguas transparentes.

S’Albufera des Grau no es solo un parque. Es la esencia de Menorca: un lugar donde el tiempo parece detenerse, donde el viento huele a sal y a pino, y donde cada sendero es una invitación a conectar con lo esencial. Como escribió Jules Verne, “la naturaleza es la mejor maestra de la verdad”. Aquí, esa verdad se llama pureza.

Más información: www.menorca.es

DÉJATE EMBAUCAR POR LA MAGIA NATURAL E HISTÓRICA EN UNA ESCAPADA PRIMAVERAL

La Ría da Estrela es un muestrario inagotable de postales únicas que, llegada la primavera, se disfruta de una forma diferente.

 

 

En el noroeste de España, donde el Atlántico besa la costa gallega con furia y delicadeza, se encuentra la Ría da Estrela, Ría de Muros Noia, un enclave que combina paisajes de ensueño, cascadas imponentes, playas serenas y rincones cargados de historia. Este rincón de Galicia, menos conocido que otras rutas turísticas, es un tesoro escondido que invita a ser descubierto. Hoy, nos adentramos en algunos de sus parajes más fascinantes: la Fervenza de Ribasieira, la Plaza do Tapal, la Playa de Broña y la Ruta de las Papeleras en Lousame.

 

Fervenza de Ribasieira: El susurro del agua en la Serra do Barbanza

En el corazón de la Serra do Barbanza, la Fervenza de Ribasieira se alza como uno de los espectáculos naturales más impactantes de la comarca. Esta cascada, formada por el Río Sieira, despliega su belleza en varios saltos de agua que caen desde alturas de 15, 10 y 4 metros. El sonido del agua golpeando las rocas, envuelto en un entorno de frondosa vegetación, crea una atmósfera casi mística.

Para llegar a este lugar, se puede optar por una ruta de senderismo que ofrece vistas panorámicas de la ría y el océano, o bien acceder en coche hasta la Iglesia de Ribasieira y caminar un kilómetro hasta la cascada. El trayecto, ya sea a pie o en coche, es una invitación a conectar con la naturaleza en su estado más puro. Además, el camino pasa cerca del Curro da Enxa, donde cada año se celebra la tradicional rapa de caballos, una muestra más de la riqueza cultural de esta tierra.

Plaza do Tapal: Un viaje a la Edad Media en Noia

En el casco histórico de Noia, la Plaza do Tapal es un lugar que respira historia. Este espacio, que en su día albergó un núcleo fortificado y la fortaleza de la Mitra, es hoy un punto de encuentro lleno de vida. Presidida por la Iglesia de San Martiño y un cruceiro gótico trasladado desde Ponte Nafonso, la plaza es un testimonio vivo del pasado medieval de la villa.

Entre sus muros se esconden historias de revueltas irmandiñas, ejecuciones y leyendas, como la que asegura que quien intentara completar la torre inacabada de San Martín encontraría la muerte. Incluso en el siglo XX, la plaza fue testigo de un trágico suceso durante el rodaje de la película Las campanas del infierno. Hoy, sus terrazas y restaurantes invitan a disfrutar de su ambiente mientras se contempla su rico patrimonio.

Playa de Broña: Un paseo entre el mar y la tranquilidad

Para los amantes del mar, la Playa de Broña es un remanso de paz. Desde aquí, un sendero bordea la costa, ofreciendo un paseo fácil y hermoso que pasa por la Playa Bitueira y llega hasta el Portiño. El camino, salpicado de pequeñas bifurcaciones, revela restos de un antiguo embarcadero y regala vistas al Atlántico que quitan el aliento.

Al regresar, una parada en O Container, un chiringuito con terraza bajo los árboles y vistas al mar, es el broche perfecto para esta ruta. Este lugar, que admite mascotas, es ideal para reponer fuerzas mientras se disfruta de la brisa marina.

Ruta de las Papeleras en Lousame: Naturaleza e historia industrial

En el municipio de Lousame, la Ruta de las Papeleras nos transporta a un rincón insólito donde la naturaleza y la historia industrial se entrelazan. Este recorrido sigue el curso del río, llevándonos hasta las ruinas de antiguas fábricas de papel, vestigios de una actividad que floreció en la Ría da Estrela.

La primavera es especialmente mágica aquí, cuando los colores, sonidos y olores de la naturaleza se despliegan en todo su esplendor. El silencio, solo roto por el murmullo del río y el canto de las aves, convierte este lugar en un refugio perfecto para quienes buscan desconectar.

La Ría de Muros Noia es un destino que enamora por su diversidad. Desde las cascadas que parecen sacadas de un cuento hasta las playas que invitan al reposo, pasando por plazas que respiran historia y rutas que nos sumergen en la naturaleza más auténtica, este rincón de Galicia es un regalo para los sentidos. Cada paso, cada mirada, nos recuerda por qué viajamos: para descubrir, sentir y conectar con el mundo que nos rodea.

 

 

 

 

 

Más información: www.riadaestrela.com  

RINCONES ESCONDIDOS DE FORMENTERA QUE NO TE DEJERÁN INDIFERENTE

 

 

Formentera esconde un tesoro de lugares únicos y mágicos que esperan ser descubiertos. Más allá de sus playas más icónicas, la isla invita a adentrarse en paisajes de tranquilidad, historia y naturaleza salvaje. Aquí te presentamos una selección de rincones que harán de tu visita una experiencia inolvidable.

 

Cueva de San Valero: Un Viaje al Corazón de la Tierra

 

La cueva está situada en la costa sur de Formentera, en la zona del Cap de Barberia, entre la Punta de s’Agulla y la Punta des Pujolet. Para llegar a ella podemos tomar la carretera del Cap de Barberia. La Cueva de San Valero es un secreto que aguarda a los más intrépidos. La entrada, disimulada en el paisaje, exige una pequeña escalada, pero lo que te espera dentro recompensa cada esfuerzo. Adéntrate con una linterna y descubre el espectáculo de estalactitas y estalagmitas que adornan este espacio natural. Aunque su tamaño es modesto, su atmósfera enigmática la convierte en una parada imprescindible para los aventureros.

Punta Pedrera: Arte de la Naturaleza y Vistas Inigualables

Punta Pedrera es un rincón costero que cautiva con sus impresionantes acantilados, no excesivamente altos, pero con el encanto de ofrecer accesos naturales que te permiten descender hasta el mar. Este lugar conserva una atmósfera tranquila y poco concurrida, ideal para quienes buscan escapar del bullicio y disfrutar de un baño relajante en aguas cristalinas, casi como si tuvieras el océano para ti solo.

Sus aguas son serenas y calmadas, tan apacibles que podrías pensar que estás nadando en una piscina natural. Pero si lo tuyo es la aventura, Punta Pedrera también tiene algo para ti: zonas perfectas para lanzarte desde las rocas al mar y sentir esa dosis de adrenalina que tanto te gusta.

Además, las formaciones rocosas de este lugar son simplemente fascinantes. Tanto en la parte superior de los acantilados como bajo el agua, descubrirás estructuras geológicas únicas y curiosas. En el mar, te sorprenderán las cuevas semisumergidas, un espectáculo natural que despierta la curiosidad y añade un toque mágico a este paraíso escondido. Punta Pedrera es, sin duda, un destino que combina tranquilidad, belleza y un toque de aventura.

Ses Platgetes: Donde la Paz Abraza el Mar

En la costa este, cerca de Es Caló, Ses Platgetes es un conjunto de playas pequeñas y escondidas, ideales para quienes buscan serenidad. Aquí, las aguas cristalinas y la arena blanca te invitan a un día de pura relajación. Rodeadas de dunas y vegetación, estas playas transmiten una sensación de aislamiento y calma, ideal para desconectar y disfrutar de la naturaleza en su estado más puro.

Torre de Sa Punta Prima: Guardianes del Pasado

En lo alto de la costa este de Formentera, la Torre de Sa Punta Prima se alza como un recordatorio de los días en que los piratas acechaban la isla. Construida en el siglo XVIII, combina historia y vistas impresionantes. Desde Es Pujols, un sencillo camino costero te conducirá a esta torre. Desde su plataforma superior, disfruta de una panorámica que abarca el azul infinito del Mediterráneo y la esencia de Formentera.

Cala en Baster: Serenidad entre rocas y mar.

Imagina un refugio tranquilo, lejos del bullicio, donde las aguas cristalinas acarician un fondo rocoso perfecto para el snorkel. Eso es Cala en Baster, un rincón apartado en la costa norte de Formentera. Ideal para quienes buscan desconectar y perderse en la belleza submarina.

Sigue la carretera de Sant Ferran a Es Caló y desvíate hacia la izquierda. El acceso no está señalizado, lo que añade un toque de aventura a tu llegada. Un pequeño aparcamiento te llevará a un sendero que desemboca en este enclave mágico.

Can Marroig: Naturaleza en su máxima expresión.

Situado en el Parque Natural de Ses Salines, Can Marroig es un paraíso para los amantes de los paisajes salvajes y la fauna local. Con rutas de senderismo que serpentean entre acantilados y miradores, este lugar es un festín para los sentidos. Explora los caminos que atraviesan la finca, observa aves en su hábitat natural y visita el centro de interpretación para conocer más sobre este ecosistema único.

Más allá de sus playas más famosas, Formentera guarda secretos que esperan ser revelados. Calas recónditas, cuevas fascinantes, torres centenarias y paisajes que quitan el aliento te esperan en esta isla que parece diseñada para la aventura y la contemplación.

 

Más información: www.formentera.es

LAS LAGUNAS DE LA CAMPIÑA, UN REFUGIO NATURAL EN EL CORAZÓN DE BAENA

Gracias al alto nivel de precipitaciones que se están registrando en los últimos días, es posible disfrutar de estas joyas vitales para la biodiversidad local.

 

 

Baena, situada donde la sierra Subbética se funde con la vasta campiña, alberga un tesoro natural único: las lagunas de la Campiña. Estas pequeñas joyas acuáticas, dispersas entre olivares y campos de cereal, son testigos silenciosos de un pasado en el que los humedales dominaban el paisaje. Hoy, aunque reducidas en extensión, conservan un valor ecológico incalculable y sirven de refugio para una rica biodiversidad, especialmente para las aves acuáticas.

 

Las lagunas de la Quinta, Rincón del Muerto, Casasola, Cortijo Viejo, De la Roa y Butaguillo son de origen endorreico, lo que significa que se alimentan principalmente de las lluvias. Aunque el avance de la agricultura intensiva ha alterado profundamente el entorno, reduciendo casi por completo la vegetación natural, estas lagunas han logrado sobrevivir a la desecación masiva de los años 60 y 70. Su existencia es un recordatorio de la importancia de conservar estos ecosistemas, frágiles pero vitales.

La laguna de la Quinta: un santuario para la malvasía cabeciblanca

Con algo más de 6 hectáreas, la laguna de la Quinta es una de las más destacadas. Sus aguas ligeramente salobres albergan un cinturón de vegetación compuesto por tarajes, carrizos y eneas, que sirven de hábitat para una gran variedad de aves acuáticas. Entre ellas, destaca la presencia de la malvasía cabeciblanca, una especie emblemática y en peligro de extinción que ha encontrado en esta laguna un lugar para reproducirse. Esta anátida, junto con otras especies como el flamenco común, la garza real y el calamón común, convierte a la Quinta en un punto de interés ornitológico de primer orden.

Rincón del Muerto y Casasola: la lucha por la supervivencia

La laguna del Rincón del Muerto, con sus 5 hectáreas y aguas muy salobres, es un ejemplo de cómo la actividad agrícola ha impactado en estos ecosistemas. Rodeada de olivares y sin vegetación perilagunar, sufre un alto grado de colmatación debido a la cercanía de los cultivos. A pesar de ello, es un lugar clave para el flamenco común y varias especies de limícolas, como la cigüeñuela y la avoceta.

Por su parte, la laguna de Casasola, reducida a una lámina de agua de apenas 2 hectáreas, solo aparece en años de lluvias abundantes. Aunque carece de vegetación perilagunar y está atravesada por un gasoducto, aún logra ser un refugio para especies como el ánade azulón y la focha común.

Cortijo Viejo y Butaguillo: pequeños oasis en la Campiña

Las lagunas del Cortijo Viejo, aunque separadas por apenas 200 metros, representan dos mundos distintos. La segunda de ellas, con 1,5 hectáreas, está rodeada de olivos y presenta manchas dispersas de carrizos que sirven de refugio a especies como la cerceta carretona y la garza real. Además, alberga una población significativa de galápago leproso, un reptil autóctono que encuentra aquí un hábitat ideal.

La laguna del Butaguillo, por su parte, es una pequeña charca de media hectárea rodeada de eucaliptos que impiden el crecimiento de la vegetación natural. A pesar de su reducido tamaño, es utilizada por especies como la polla de agua y el azulón.

La Roa: una laguna bajo presión

La laguna de La Roa, situada al norte de Baena, es otro ejemplo de cómo la presión agrícola ha afectado a estos ecosistemas. Sin vegetación perilagunar y rodeada de cultivos, aún logra atraer a especies como la cigüeñuela y el águila calzada. Su recuperación dependerá de la reducción de las presiones humanas y la restauración de su entorno natural.

Las lagunas de la Campiña de Baena son mucho más que simples extensiones de agua. Son refugios de vida, puntos de descanso para aves migratorias y lugares de reproducción para especies amenazadas. Su conservación no solo es crucial para la biodiversidad, sino también para mantener el equilibrio ecológico de la región. En un mundo donde los humedales desaparecen a un ritmo alarmante, estas lagunas nos recuerdan la importancia de proteger lo que aún queda. Baena, con su rico patrimonio natural, tiene la oportunidad de convertirse en un referente en la conservación de humedales. Las lagunas de la Campiña no son solo un legado del pasado, sino una esperanza para el futuro. Su protección es tarea de todos para asegurar que estas joyas naturales sigan brillando en el corazón de Córdoba.

Más información en:
https://baenaturismo.com/
www.baena.es

 

UN VIAJE AL CORAZÓN DE LA TIERRA CON LA GRUTA DE LAS MARAVILLAS

 

 

En plena Sierra de Huelva, en el pintoresco pueblo de Aracena, se esconde uno de los secretos mejor guardados de la naturaleza: la Gruta de las Maravillas. Descubierta en 1850, esta impresionante cavidad subterránea celebra más de un siglo desde su apertura al público en 1914, y sigue siendo uno de los destinos más fascinantes y mágicos de España. Un lugar que, por momentos nos hace dudar de si seguimos en este planeta, y donde la naturaleza muestra su lado más espectacular.

 

El viajero iniciará su andadura en Aracena, un pueblo de calles empedradas y aire serrano que parece sacado de un cuento. Al adentrarnos en la gruta, lo primero que se nota es el cambio de temperatura. Fuera puede hacer frío o calor, pero dentro, la temperatura se mantiene constante todo el año en torno a los 17 grados, con una humedad que supera el 90%. Un clima que hace que la visita sea agradable en cualquier época del año. Comienza un recorrido de aproximadamente 50 minutos por las entrañas de la montaña, sumergiéndose en la historia y los misterios de esta gruta, que ha sido moldeada por el agua durante miles de años.

 

La Gruta de las Maravillas es un laberinto de más de 2 kilómetros de galerías repartidas en tres plantas. Aunque solo dos de ellas están abiertas al público, cada rincón de esta cueva es una obra maestra de la naturaleza. El agua, con su acidez, ha sido el principal artífice de este paisaje subterráneo, disolviendo la roca y creando formaciones que parecen sacadas de un sueño.

 

El recorrido se inicia por la planta baja, la parte más “joven” de la gruta, donde el agua, al retroceder, dejó al descubierto impresionantes estalactitas y estalagmitas. Estas formaciones, que crecen a un ritmo de apenas 2 o 3 centímetros cada 100 años, nos recuerdan que estamos ante un proceso geológico que lleva miles de años en marcha.

 

A medida que avanzamos, nos adentramos en salas que hacen dudar una fracción de segundo si nos seguimos encontrando en La Tierra: el Gran Salón, la Catedral, la Marmita de los Gigantes, la Choza del Indio, el Baño de la Sultana, la Sala de la Esmeralda y la Sala de los Desnudos, entre otras. Cada una de estas cavidades tiene su propia personalidad, con formaciones rocosas que desafían la imaginación y lagos de aguas cristalinas que, aunque parecen quietas, siguen esculpiendo la roca en silencio.

 

La belleza de la Gruta de las Maravillas no ha pasado desapercibida para el mundo del cine. Sus galerías han servido como escenario para películas como ‘Viaje al centro de la Tierra’, ‘Los Titanes’ y ‘Yerma’. No es de extrañar, ya que la combinación de luces y sombras, junto con las formaciones rocosas, crea una atmósfera casi mística, perfecta para transportar al espectador a otros mundos.

 

En 2014, la Gruta de las Maravillas celebró su primer centenario abierta al público con una serie de eventos especiales, incluyendo conciertos en su interior, una experiencia única que convirtió la cueva en un auditorio natural de acústica perfecta. Además, se organizaron visitas especiales con grupos reducidos y recorridos más largos, permitiendo a los visitantes disfrutar de una experiencia más íntima y personalizada.

 

Adentrarse en la Gruta de las Maravillas es viajar al centro de la Tierra. Durante el recorrido, el mundo exterior parece desvanecerse, y uno se sumerge en una fascinación absoluta por los prodigios que la naturaleza ha creado a lo largo de milenios. Es una experiencia que no solo sorprende, sino que también invita a reflexionar sobre la fuerza y la belleza de los procesos naturales.

 

Para visitar la Gruta de las Maravillas, es recomendable reservar con antelación en www.aracena.es para asegurarse una plaza. La visita guiada, con una duración de aproximadamente 50 minutos, es una oportunidad única para descubrir uno de los tesoros geológicos más impresionantes de España. Y si a la experiencia se le añade una visita por Aracena, el viajero quedará prendado de su entorno, con su castillo, su iglesia y su gastronomía serrana, que completan una experiencia inolvidable.

 

La Gruta de las Maravillas no es solo una cueva; es un viaje en el tiempo, un recordatorio de la fuerza de la naturaleza y una experiencia que quedará grabada en la memoria para siempre.

Más información: www.destinohuelva.org