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Formentera, a través del paladar

 

La menor de las Pitiusas apuesta por la gastronomía slow food y pone en valor su cocina tradicional con productos autóctonos, incluidos los propios vinos de la tierra

 

¿Puede una isla paradisíaca cautivar también por el paladar? Pues… ¡Sí, por supuesto! Y un perfecto ejemplo es Formentera. Pensar en ella es soñar con playas salvajes de aguas cristalinas y románticas puestas de sol junto a faros y acantilados… Pero los sentidos nos guían también hacia otra dimensión emocional: la de los sabores y olores de una gastronomía que ensalza con sabiduría las recetas tradicionales, marcadas por el vínculo con el mar y la agricultura de secano. Frit de polp, Calamars a la bruta, Bullit de Peix… auténticas delicias culinarias que alcanzan la excelencia maridadas con los vinos de sus dos bodegas: Cap de Barbaria y Terramoll. Porque Formentera, apetece.

 

 

Una de las imágenes más sorprendentes que ofrece el paisaje de Formentera es la de tiras de pescado colgando de ramas de sabina. Es el Peix Sec (pescado seco), uno de sus principales productos autóctonos e ingrediente estelar de la Ensalada payesa. Pescado –raya, cazón…–que, una vez secado al sol, se tuesta al fuego, se desmenuza y se conserva con aceite de oliva. Pero hay muchos más productos de proximidad, como la miel (de romero o tomillo), los higos secos, el bescuit (pan de prolongado horneado)… o incluso la sal líquida, de gran calidad por la pureza que le otorga al agua del mar la Posidonia Oceánica, y que se presenta en vaporizador para condimentar platos fríos y entrantes.

 

 

La tradición culinaria de Formentera, transmitida de generación en generación, se plasma en la mesa con platos como del Frit de polp (frito de pulpo), los Calamars a la bruta (en su tinta), el Sofrit pagès (con carne y patatas) o el Bullit de Peix (guiso de pescado y patatas). Como dulce guinda, en los postres, las Orelletes (dulce anisado), la Greixonera (pudin de ensaimada) o el Flaó (pastel de queso fresco con hierbabuena). Y como remate digestivo, un Licor de hierbas (aprovechando las muchas arómaticas de la isla, en especial el tomillo).

 

 

Pero, como no hay comida perfecta sin un buen maridaje vinícola, la menor de las Pitiusas también cuenta con los excelentes caldos de sus dos únicas bodegas. Cap de Barbaria, cerca de Sant Francesc, trabaja con cuatro variedades de uva (Cabernet sauvignon, Merlot, Monastrell y Fogeneu) produciendo dos excelentes vinos: Cap de Barbaria y Ophiusa. Y al otro extremo de la isla, en el altiplano de La Mola, la bodega Terramoll elabora otros seis vinos: Es Monestir y Es Virot (tintos), Savina, Lliri Blanc y Es Vermut (blancos) y Rosa de Mar (rosado).

 

La oferta gastronómica se complementa con el mapa Formentera slow food’ que pone en valor todos sus variados productos de proximidad, señalando 16 lugares repartidos por toda la isla –Es Pujols, Sant Francesc, Sant Ferran…– donde adquirirlos, desde verduras ecológicas a hortalizas, butifarró, sobradada o carnes, como la del cordero de Formentera. Un mapa no solo en papel sino también digitalizado y adaptado para smartphones. Además, quien desee preparar alguno de los platos típicos de la isla puede seguir las recetas que hallará en: https://bit.ly/3oqhxAy

 

Más información: https://www.formentera.es

 

El secreto de la verdadera magia de Menorca

 

Más allá de sus mil calas y playas, de su naturaleza, gastronomía y patrimonio, hay algo que distingue a Menorca y atrapa al visitante: su manera de entender la vida, forjada con el paso de las distintas civilizaciones que han dejado huella en ella. Los gestadores de la cultura talayótica, allá por el 1400 a.C., los romanos, los vándalos y los bizantinos, los musulmanes… y, más recientemente, los ingleses (sobre todo) y franceses. Todos ellos contribuyeron a definir el carácter del menorquín, que recibe al visitante con los brazos abiertos, dispuesto a que se sienta como en su propia casa. Un valor inmaterial pero que, sin duda, agradece el viajero, quien rápidamente olvida el estrés de la vida cotidiana para disfrutar por unos días de la mágica esencia de la isla. Un lugar donde se vive, siente y disfruta a ritmo slow. Tentador, ¿verdad?

 

‘El factor humano’ –título de una de las más prestigiosas novelas de Graham Greene– serviría para definir el secreto mejor guardado de Menorca: sus gentes que son las que dan vida a todo lo demás. Empezando por esas milenarias piedras que configuran una de las señas de identidad de la isla: la cultura talayótica, que en febrero de este año será presentada por España como candidata a Patrimonio de la Humanidad.

 

 

     Visitar un destino conlleva algo más intenso y profundo que la simple contemplación de monumentos o hacer selfies junto a ellos. Es sumergirse en la propia historia de cada uno para entender su verdadero significado, el resultado de lo que contemplan nuestros ojos. Y todo ello hay que saber contarlo, con orgullo y con pasión, como lo hacen los menorquines. Solo así es posible entender cómo esos conjuntos de milenarias piedras componen navetas, talayots, taulas o necrópolis, auténticas obras de arte pétreas de una civilización que empezó a marcar el destino de Menorca, su diferenciación como una isla única en el Mediterráneo.

 

La historia también está perfectamente fusionada con la conservación del territorio de la isla, Reserva de la Biosfera desde hace un cuarto de siglo. Dan fe de ello senderos como el Camí de Cavalls, 185 kms que recorren todo el perímetro costero y cuyos orígenes se remontan a 7 siglos atrás cuanto, en tiempos del rey Jaime II, se ordenó mantener un caballo armado para vigilarla ante posibles ataques por mar. O el Camí d’en Kane, construido durante la dominación británica (siglo XVIII) por orden del gobernador inglés Richard Kane y que durante un siglo se convirtió en el eje principal de Menorca, de Ciutadella a Maó. En la actualidad parte de este camino –desde Es Mercadal a Maó– es una ruta paisajística.

 

 

     También la gastronomía de Menorca –que le ha valido el reconocimiento de Región Europea de la Gastronomía 2022– es rica en matices de otras culturas que han dejado su poso en muchas de sus recetas. Como el vino, que implantaron los romanos; el cuscussó, dulce típico navideño, heredado de los árabes; la ginebra menorquina autóctona, el Gin Xoriguer, de influencia británica al igual que el brou de xenc (caldo ternera); o la salsa mahonesa, que durante la dominación francesa entusiasmó al Duque de Richelieu (siglo XVIII), quien ‘exportó’ la receta a Francia con el nombre de mahonnaise, en honor a Maó.

 

Y más allá de la propia tierra también está el cielo, que ya observaban los antepasados menorquines y que ha derivado en otro de los grandes atractivos de la isla, declarada Destino y Reserva Starlight por su nitidez nocturna, nula de contaminación lumínica.

 

El secreto de la verdadera magia de Menorca está, precisamente, en haber sabido mantener la autenticidad de esa esencia multicultural que ha impregnado el carácter menorquín. Historia, naturaleza, costumbres, tradiciones… pero, sobre todo, personas. Parad los relojes y disfrutad de esta magia de Menorca como hacen los menorquines: poc a poc.

 

                             Más información en: www.menorca.es

Seis citas gastronómicas para degustar Roses

Además de sus 16 calas y playas, su gran patrimonio cultural, sus espacios naturales y su variada oferta de turismo activo, la localidad rosense cautiva por su cocina

 

La Feria de la Rosa, la Ruta de Tapas, la Feria de la Cerveza, la Campaña del ‘Suquet de Peix’, el Festivalet Posta de Sol y la Campaña ‘Ven a tomar el vermut a Roses’ son las seis citas con las que Roses tienta a los paladares más exigentes. Adaptadas a los protocolos sanitarios de seguridad pertinentes –y siempre que la evolución de la pandemia no obligue a modificar las fechas– todas ellas constituirán uno de los platos fuertes de la localidad para tentar al viajero con una sabrosa escapada en cualquier época del año. Este 2021 Roses está… ¡para comérsela!

 

     Si viajar es un placer, uno de sus mejores complementos a la hora de escoger destino es, sin duda, la gastronomía. Nada mejor después o a mitad de una intensa jornada de visitas o de actividades al aire libre que sentarse a la mesa para reposar, comentar las experiencias vividas… y degustar la cocina del lugar. Y Roses, localidad de referencia en la Costa Brava catalana, cautiva también por el paladar.

 

Su variada oferta de restauración, basada fundamentalmente en productos de proximidad –en especial los frutos del mar que llegan a su lonja, maridados con los vinos de la DO Empordà– y de temporada tiene el perfecto complemento en estas seis citas consensuadas por la concejalía de Promoción Económica y el sector de la restauración, representado por 22 restauradores. Este es el calendario gastronómico rosense para un 2021, respetando la evolución sanitaria.

 

1–Feria de la Rosa. Del 3 al 6 de junio. Incluirá dos campañas gastronómicas con una duración de 7 o 10 días, que se decidirá en función de la situación sanitaria del momento. Una es ‘1.000 Roses en Roses’, cuya particularidad es la de invitar al ‘Menú de la Rosa’ a mil mujeres que se llamen Rosa o sus derivados y compuestos (Rosalía, Rosario, María Rosa…). Y la otra, ‘Cócteles de Roses’, con combinados inspirados en el mundo de las rosas y creados especialmente para la ocasión por los locales participantes.

 

2–Ruta de las Tapas de Roses. Del 17 al 26 de septiembre. Oportunidad de probar casi un centenar de estas creaciones culinarias en miniatura maridadas con vinos de la DO Empordà, de la que Roses forma parte.

 

3–Feria de la Cerveza. Del 8 al 12 de octubre. Una excusa perfecta para una escapada a Roses en el Puente del Pilar, en la que degustar la cerveza artesana elaborada por varias empresas productoras. Esta feria se complementará con la propuesta ‘Menú maridado’.

    

     4–Campaña del ‘Suquet de Peix’. En octubre (fechas por concretar). En ella Roses pone en valor el plato estrella de su cocina: un antiguo guiso de pescadores que, con el tiempo, se ha convertido en un exquisito manjar enriqueciendo la materia prima con pescado de calidad en lugar de la morralla de antaño. Suelen participar en la misma una docena de restaurantes ofreciendo menús cuyo plato principal es el Suquet, con la personal versión de cada local.

 

5–Festivalet de Roses. Del 12 al 14 de noviembre. Un evento que combina música y gastronomía con las espectaculares puestas de sol otoñales de la localidad, sobre su majestuosa bahía, aprovechando la bonanza climática del llamado ‘Veranillo de San Martín’. Incluye el ‘Menú Festivalet’.

 

6–Campaña ‘Ven a tomar el vermut a Roses’. A finales de noviembre, como de las fiestas navideñas. Una campaña que consiste en invitar a un vermut a todas aquellas personas que realicen sus compras en Roses, apoyando el comercio local.

 

                                       Más información en: http://es.visit.roses.cat/

12 motivos para una cautivadora escapada a Menorca en 2021

 

Degustar una sabrosa ‘caldereta de langosta’, admirar la singular cultura
talayótica, senderismo junto al mar por el Camí de Cavalls, practicar deportes náuticos, chapuzones en playas y calas vírgenes… Menorca es el escenario perfecto para una oxigenante escapada en 2021, sin masificaciones, a ritmo slow y con una gran oferta de alojamientos rurales. Un variado cóctel de emociones para dejarse tentar por una isla que es Reserva de Biosfera desde hace más de un cuarto de siglo, Destino Starlight y Región Europea de la Gastronomía 2022. Estos son 12 buenos motivos para disfrutarla con los cinco sentidos.  

 

     1–Gastronomía. La cocina menorquina, con productos de proximidad, tiene a lo largo del año diversas citas, como las Jornadas de Peix o las de la Perdiz (febrero), Vedella Vermella (marzo), Menorca en el Plato (junio), Mostra de Cuina Menorquina (septiembre)… sin olvidar que durante enero continúan los ‘Miércoles es dia de Brou’. Una excelente oportunidad para degustar platos como la ‘caldereta de langosta’ o productos como el queso DO Mahón, sobrasada, vaca menorquina, ‘carn i xua’, ‘cuixot’, el aceite de acebuchina o los vinos.

 

 

2–Patrimonio. Diversas rutas –talayótica, británica, fortificada, museística, religiosa– ponen en valor toda la riqueza patrimonial de la isla, como complemento perfecto a las visitas en cualquier época del año.

 

 

3–Cultura. Música, artes escénicas o cine se dan cita en eventos como el Menorca Jazz Festival (marzo a mayo), Cranc Festival (mayo), Festival Pedra Viva (julio a septiembre), Menorca Film Festival (julio)… o la temporada de Ópera en el Teatre Principal de Maó, el coliseo operístico más antiguo de España, que data de 1829.

 

 

4–Deporte. Menorca es escenario de numerosas competiciones. Así lo demuestran trails como el dels Fars (febrero), Camí de Cavalls (mayo) o el Epic Camí de Cavalls 360º (noviembre); la Copa del Rey de Vela Clásica (agosto), la Regata Reserva de Biosfera (septiembre), las 5/10 Millas Ciutat de Maó (septiembre), la Triatlon Artiem Half Menorca (septiembre) o el Estrella Damm Menorca Open de Padel (octubre).

 

 

5–Turismo activo. Al margen del deporte de competición, Menorca permite la práctica de actividades al aire libre, tanto marítimas (kayak, vela, windsurf paddle surf, snorkel, submarinismo) como terrestres (golf, cicloturismo, equitación o senderismo por el histórico Camí de Cavalls, que circunvala la isla en los 185 kms. de su perímetro)

 

6–Turismo náutico. Una manera tranquila y lúdica de descubrir la esencia marítima y marinera menorquina a través de excursiones en barco o catamarán.

 

7–Naturaleza. Reserva de Biosfera desde 1993, tiene su núcleo en el Parque Natural de s’Albufera des Grau. Pero recorriendo la isla se puede admirar la forma como se ha parcelado el campo –mediante la ‘pared seca’, pared de piedras sin ningún tipo de argamasa, característico del paisaje menorquín–, el paisaje rocoso de Punta Nati o ese fascinante cóctel de dunas, barrancos y conjuntos forestales de encinas, acebuches y pinares.

 

 

     8–Sol y playa. Al norte, la zona de ‘tramontana’ destaca por sus formaciones rocosas de pizarra y arcillas rojas, con calas y playas salvajes como Cavallería, Pregonda, Pilar o Algaiarens. La zona sur ofrece calas paradisíacas de fina arena y aguas turquesa, como Macarrella, Turqueta o Es Talaier. También hay playas urbanas, como Cala Galdana, Son Bou o Punta Prima, con todos los servicios, bandera azul y alojamientos hoteleros de calidad.

 

9–Fiestas. Con los caballos como grandes protagonistas, los ‘jaleos’ (de junio a septiembre) son una de las señas de identidad festivas de Menorca y tienen incluso una feria: la del Caballo de Raza Menorquina (mayo). También son de destacar sus mercados y mercadillos veraniegos.

 

 

    10–Observación de estrellas y cielo nocturno. Reserva y Destino Starlight desde 2019, Menorca es ideal para admirar las estrellas por la calidad de su cielo, limpio de contaminación lumínica. A lo largo de todo el año se organizan experiencias de estas características, en especial en la zona de La Vall (Algaiarens).

 

     

     11–Birding. Los amantes de la observación de aves también pueden disfrutar de este espectáculo natural. Situada en mitad de las rutas migratorias del Mediterráneo, Menorca ofrece la posibilidad de ver unas 200 especies de aves, en especial en s’Albufera des Grau, aunque también en diferentes zonas húmedas, barrancos, acantilados e islotes.

 

12–Bienestar. La salud y el wellness son el perfecto complemento a las distintas actividades físicas que ofrece la isla. Una apuesta por el turismo slow y en espacios rurales que hará las delicias de las familias con niños.

 

                             Más información en: www.menorca.es

Las 12 tentaciones de Roses para disfrutar 2021

 

Agazapada en una de las más majestuosas bahías del mundo, este referente de la Costa Brava es el lugar ideal para una escapada en familia, en pareja o con amigos

 

Fortalezas monumentales como la Ciudadela o el Castillo de la Trinitat, huellas del pasado como el Castrum visigótico o la ruta megalítica, parques naturales como el de Cap de Creus o los Aiguamolls de l’Empordà, 16 playas y calas, festivales musicales como Sons del Món, una gastronomía en la que reina un tradicional guiso marinero –el ‘suquet de peix’– con el maridaje perfecto de una Ruta del Vino (DO Empordà)… Roses da la bienvenida a 2021 con una docena de tentaciones que cautivarán al viajero en cualquier época del nuevo año.

 

     1–La Ciudadela. La mejor bienvenida al visitante es este museo al aire libre construido en el siglo XVI, que alberga 25 siglos de historia; con huellas arqueológicas de grandes civilizaciones, como la griega y la romana, o un monasterio de la Edad Media.

 

   

     2–El Castillo de la Trinitat. A la salida norte se alza este fortín de artillería del siglo XVI que protege Roses y su bahía. Una obra de arte de la ingeniería militar en forma de estrella de cinco puntas, con una innovadora museización virtual y espectacular terraza panorámica.

 

 

     3–El Castrum visigótico. Ubicado en la cima del Puig Rom, a 230 m sobre el nivel del mar y sobre Roses, era un poblado fortificado erigido en el siglo VII d.C. De forma ovalada, muestra la existencia de calles y casas adosadas a su singular muralla, de doble pared.

 

 

     4–Tres Rutas Megalíticas. Dólmenes, menhires, cistas e insculturas configuran un apasionante viaje en el tiempo, a 3.000 años a.C­., a través de tres itinerarios con códigos QR para interpretarlos. Destaca en ellos el Dolmen de la Creu d’en Cobertella, el más grande de Cataluña, con 7 inmensos bloques de piedra verticales y una losa de cubierta.

 

 

     5–El Puerto Pesquero y la Lonja. Visitas guiadas los viernes tarde permiten conocer la apasionante historia de este puerto, los detalles de la actividad pesquera y cómo es la subasta en la Lonja. Roses también tiene un puerto deportivo y es escala de cruceros.

 

 

6–Tres Caminos de Ronda. Pasear bordeando el Mediterráneo por la serpenteante Costa Brava es otro de los atractivos rosenses. 17 kilómetros senderistas –de Roses a Cadaqués– por los caminos que antiguamente utilizaban los turnos de guardia que vigilaban la costa.

 

 

7–Turismo activo. Mar y montaña convierten a Roses y sus alrededores en destino ideal para la práctica de variadas actividades deportivas, tanto náuticas (kayak, vela, snorkel, submarinismo, windsurf) como terrestres (cicloturismo, BTT, senderismo).

 

 

8–Dos Parques Naturales. El Parc Natural del Cap de Creus, a solo 6 kms al norte del centro de Roses, está dividido en tres parajes terrestres y una reserva marítima, con un faro inmortalizado por Hollywood hace medio siglo en el filme ‘La luz del fin del mundo’. Y 24 kms antes de llegar a Roses, los Aiguamolls de l’Empordà son uno de los espacios naturales catalanes con más especies animales, entre ellas unas 300 de aves.

 

 

9–Una majestuosa bahía y 16 calas y playas. Con cerca sus 60 kms de costa, la bahía de Roses está integrada desde 2012 en el selecto Club de Bahías Más Bellas del Mundo (solo unas cuarenta). Roses presume también de 9 playas y 7 calas para todos los gustos, desde largas y urbanas hasta las solitarias y recónditas del Parc Natural del Cap de Creus.

 

 

10–El Festival Sons del Món. Roses acoge cada verano en su Ciudadela parte de este festival veraniego (julio y agosto) que este año llegará a su 14ª edición y que combina conciertos de grandes artistas con degustaciones previas. Un maridaje perfecto entre música y vino que incluye ‘Vi&Music, conciertos más íntimos en bodegas empordanesas. Otras citas artísticas son Musica D’Nits (Agosto) –en la Ciudadela y el Castillo de la Trinitat– y el Festivalet Posta de Sol (noviembre).

 

 

     11–La Ruta del Vino DO Empordà. Roses es un excelente punto de partida para que los amantes del enoturismo puedan disfrutar visitando alguna de las 24 bodegas y cuatro museos integrados en esta Ruta. Además, en verano, hay visitas con cata a viñedos de dos lugares emblemáticos rosenses: Mas d’en Coll y Mas Marès.

 

 

     12–El Suquet de Peix. Es el santo y seña de la gastronomía rosense. Un antiguo guiso de pescadores puesto en valor con unas jornadas culinarias (octubre). Otras citas gastronómicas son la Ruta de Tapas y Vino DO Empordà (marzo) y ‘1.000 roses a Rosas’ (mayo).

 

 

                                      Más información en: http://es.visit.roses.cat/

 

Avianza Challenge 2020, superando el reto de la carne avícola en delivery

Linkers y la Academia Bocuse d’Or España organizan este concurso, patrocinado por Avianza, para demostrar que las carnes de pollo, pavo, codorniz y otras aves pueden dar lugar a innovadores platos a domicilio

En tiempo de crisis, tiempo de oportunidades. Cada vez son más los establecimientos que están adaptando sus cocinas para realizar envíos a domicilio. Sin embargo, parece que la oferta gastronómica que se puede disfrutar desde casa es mucho más limitada, y no es así. Las carnes avícolas, llenas de propiedades nutritivas y muy saludables, pueden ser disfrutadas por todos a través de los servicios de delivery. Y, para demostrarlo, Linkers y la Academia Bocuse d’Or España, con el patrocinio de Avianza, han lanzado el Avianza Challenge 2020, donde los chefs de 6 escuelas de hostelería de España competirán por crear el mejor plato con las variedades más conocidas de ave de nuestro país, en un formato pensado para disfrutar a domicilio.

Ante el constante cambio de restricciones y normativas, muchos establecimientos han decidido recientemente dar el salto a ofrecer servicio a domicilio. Desde que comenzó la pandemia, muchos restaurantes y locales de hostelería han visto en este sector una posible salida al cierre de los negocios, y ahora, esta tendencia no solo se ha consolidado, sino que va en aumento. Sin embargo, no todos los platos parecen estar igual de presentes en las mentes de los cocineros. Platos de comida rápida, de fácil transporte y ágil elaboración parecen llenar las listas de las aplicaciones de comida a domicilio, pero existe un abanico de posibilidades infinito.

Uno de los alimentos que tiene gran posibilidad de desarrollo y se está valorando cada vez más la carne avícola. Productos como el pollo, las codornices o el capón pueden ser una alternativa saludable para disfrutar de la mejor gastronomía sin tener que encender un solo fogón. Y, para demostrarlo, la consultora Linkers y la Academia Española Bocuse d’Or, con el patrocinio de Avianza (www.avianza.org) –anteriormente denominada Propollo y que celebra así su cambio de nombre–, han lanzado el primer concurso Avianza Challenge 2020, con el objetivo de que jóvenes chefs de toda España demuestren que se pueden preparar pedidos a domicilio donde la carne aviar es la protagonista en la alta cocina, dando espacio al picantón, la pularda o la codorniz. Una acción que pretende poner en valor la riqueza de especies avícolas en nuestro país y su influencia en la gastronomía.

Para participar, los cocineros de las escuelas de hostelería deberán remitir sus propuestas de platos. De ellos, tres concursantes de cada escuela serán elegidos por la Academia Bocuse d’Or España, que deberán realizar sus platos delante de un miembro de la Academia en un máximo de dos horas. Tras probar los tres platos, se elegirá al finalista de cada escuela. Para finalizar, el jurado elegirá qué plato de cada finalista es mejor y se escogerá al ganador nacional, cuyo nombre se anunciará el 26 de diciembre.

Para un concurso tan especial, el jurado no podía ser menos, y por ello las valoraciones las emitirán los chefs Albert Boronat, ganador del Bocuse d’Or España 2019 y finalista de Bocuse d’Or Europe 2020; y Juan Pozuelo, director técnico de la Academia Bocuse d’Or España y Coach del Bocuse d’Or Spain Team 2020. Ellos serán los encargados de valorar la estética, la composición del plato, la argumentación su creatividad y el formato ideado para el delivery; pero, sobre todo y como no podría ser de otra manera, su sabor.

Para esta primera edición, un total de seis escuelas de hostelería participarán en el Avianza Challenge, y cada una de ellas contará con la carne de un ave distinto, cuyo producto será suministrado por Avianza. De esta manera, la Escuela de Hostelería de Toledo tendrá que elaborar un plato a base de picantón, el IES Hotel Escuela de Madrid lo hará con Pularda. En la Joviat Escuela de Hostelería de Manresa lo hará con codorniz, al igual que la Escuela de Hostelería Hofmann Barcelona. Por último, la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla se ocupará de las elaboraciones con pavita y en la UCAM Grado Universitario de Gastronomía de Murcia, lo harán con capón. El ganador de cada escuela obtendrá un pack especial de productos y un diploma conmemorativo de la Academia Bocuse d’Or España, mientras que, además, el ganador nacional recibirá una chaquetilla que le acreditará como tal.

Para más información, avianza.org/challenge