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ENTRE LA HUELLA IMPERIAL ROMANA Y EL AROMA DEL ORO VERDE… ¡VERANO DE LUJO EN BAENA!

Una escapada cultural perfecta para refugiarse del calor estival a través del tiempo, el arte y la tradición oleícola de la comarca

 

Frente a las altas temperaturas del estío andaluz, la histórica localidad de Baena despliega una propuesta que combina el resguardo a la sombra del patrimonio arquitectónico con la riqueza cultural de sus museos. Lejos de las aglomeraciones estivales, la ciudad invita a detenerse y recorrer sus dos grandes templos del saber: el Museo Arqueológico e Histórico y el Museo del Olivar y el Aceite.

El viaje comienza en la emblemática Casa de la Tercia, una joya de finales del siglo XVIII construida originalmente para almacenar diezmos, grano y aceite para la Corona. Tras acoger infinidad de vidas —desde posada a cárcel histórica—, este señero edificio cobijó definitivamente el Museo Histórico de Baena. Sus doce salas ofrecen un periplo cronológico fascinante desde la Prehistoria hasta nuestros días, alojando uno de los legados íbero-romanos más espectaculares del sur de Europa.

Quienes cruzan su portada barroca quedan impresionados por las colosales esculturas romanas procedentes del Parque Arqueológico de Torreparedones, entre las que destacan los imponentes togados de Iponoba y las figuras sedentes de Augusto, Livia o Calígula. A esto se suma el singular conjunto votivo ibero-romano, una rica colección numismática que abarca desde Julio César hasta Teodosio, piezas visigodas de incalculable valor y el célebre facsímil del Cancionero de Baena.

Un homenaje sensorial al aceite de oliva

Sin alejarse del corazón de Baena, el paseo cultural se completa con una visita imprescindible: el Museo del Olivar y el Aceite, ubicado en el antiguo molino de Don José Alcalá Santaella. Con más de 800 m² dedicados al motor económico y cultural de la comarca, este espacio invita no solo a contemplar la historia, sino a respirarla en un ambiente evocador donde el tiempo parece haberse detenido.

En su planta baja, la maquinaria tradicional del siglo XIX restaurada —con su empiedro de piedras troncocónicas y su prensa hidráulica— revela el trabajo artesanal de los antiguos molineros. Por su parte, la planta superior conecta al visitante con el alma gastronómica y viva del olivar moderno, albergando un oleotaller, una biblioteca especializada y una curiosa colección con más de tres mil etiquetas históricas que relatan la evolución visual del «oro verde».

Información práctica para el visitante

  • Museo Arqueológico e Histórico (Casa de la Tercia): De martes a domingo y festivos de 10:00 a 14:00 h. Tardes de jueves, viernes y sábados de 19:00 a 21:00 h.
  • Museo del Olivar y el Aceite: Recorrido didáctico y sensorial sobre la tradición y cultura oleícola de la Denominación de Origen Baena. Su horario de apertura es de martes a domingo de 10:00 a 14:00 y las tardes de jueves a sábado de 19:00 a 21:00.

Combinar ambos museos supone una experiencia integral para quienes buscan una escapada veraniega enriquecedora, pausada y repleta de matices históricos. Una manera idónea de descubrir por qué en Baena la cultura no se guarda en vitrinas, sino que se vive y se siente en cada rincón.

                                                                                                                   

 

 

 

 

Más información enhttps://baenaturismo.com/

www.baena.es

LA COPA DEL REY REPSOL DE BARCOS DE ÉPOCA CONGREGA EN MENORCA A LOS GRANDES VELEROS CLÁSICOS DEL MEDITERRÁNEO

El Club Marítimo de Mahón confirma ya la inscripción de algunos de los veleros clásicos más reconocidos del Mediterráneo, entre ellos The Lady Anne, Hallowe’en, Viveka y Cariad, en la categoría Big Boats, reservada a embarcaciones de más de 23 metros de eslora.

 

Menorca se prepara para acoger, del 25 al 29 de agosto, una nueva edición de la Copa del Rey Repsol de Barcos de Época, una de las citas más prestigiosas del calendario internacional de vela clásica. La XXII edición de la regata, organizada por el Club Marítimo de Mahón, ha confirmado la participación de unas 40 embarcaciones procedentes de 13 países, una cifra que confirma el carácter marcadamente internacional de la prueba y el atractivo que despierta la isla entre armadores y tripulaciones de toda Europa.

La flota inscrita hasta el momento refleja una notable presencia extranjera, encabezada por Reino Unido, cuya representación supera incluso a la española en esta fase de las inscripciones. Junto a la delegación británica, ya han confirmado su presencia embarcaciones procedentes de Alemania, Francia, Italia, Malta, Suiza, Países Bajos, Irlanda, Estados Unidos y España, en una muestra más de la proyección internacional que ha alcanzado la regata menorquina.

Entre los inscritos destaca especialmente la categoría Big Boats, integrada por grandes veleros de más de 23 metros de eslora. A ella pertenecen The Lady Anne, Hallowe’en, Viveka y Cariad, cuatro embarcaciones que forman parte del patrimonio náutico internacional y que suelen atraer todas las miradas allá donde compiten. Se suman a la lista provisional otros nombres habituales del circuito mediterráneo de clásicos, como Baruna, Kahurangi, Esperanza, Clarionet o Legolas, veleros que recorren cada temporada las principales citas europeas de vela histórica.

La singularidad del puerto de Mahón, uno de los mayores puertos naturales del mundo, y las condiciones de navegación que ofrece la costa menorquina explican en buena medida la capacidad de la Copa del Rey Repsol para consolidarse como una cita de referencia dentro del calendario internacional de vela clásica. La pasada edición, celebrada en 2025, reunió a 49 embarcaciones de 11 países, y la organización confía en aproximarse de nuevo a esas cifras a medida que avancen las próximas semanas de inscripción.

La regata se disputará en las categorías Época, Clásicos, Espíritu de Tradición y Big Boats, con un programa de hasta cinco pruebas costeras que recorrerán el puerto de Mahón y el litoral menorquín. La cita menorquina volverá a formar parte del circuito internacional Mediterranean Champions Cup, que reúne a algunas de las regatas de clásicos más prestigiosas de Europa, entre ellas Les Régates Royales de Cannes, Les Voiles d’Antibes, Argentario Sailing Week, Vele d’Epoca di Imperia y la Illes Balears Clàssics de Palma. Asimismo, será puntuable para el Trofeo Clásicos Mare Nostrum-Copa de España de Vela Clásica.

La Copa del Rey Repsol de Barcos de Época está organizada por el Club Marítimo de Mahón por delegación de la Real Federación Española de Vela, y cuenta con el patrocinio principal de Repsol. La prueba cuenta además con la colaboración de la Real Asociación Nacional de Cruceros, la Federación Balear de Vela, el Consell Insular de Menorca, el Ajuntament de Maó, la Fundació Foment del Turisme de Menorca y la Autoridad Portuaria de Baleares.

 

Más información: www.menorca.es

www.velaclasicamenorca.com

DESCUBRE LA LISBOA MÁS AUTÉNTICA

Un barrio con historia propia, miradores donde disfrutar de atardeceres difíciles de olvidar son las señas de identidad de este destino.

 

Lisboa invita a viajar de otra manera. Sin mapas, sin prisas y con los sentidos alerta. Entre calles empedradas, fachadas desgastadas y acordes de fado, la capital portuguesa ofrece una experiencia donde tradición, cultura y gastronomía se entrelazan para conquistar a quienes la visitan. El Hotel Dom Pedro Lisboa completa esa experiencia con una estancia pensada para disfrutar de la ciudad desde otra perspectiva.

La capital portuguesa ha sabido mantener su esencia y mostrar al mundo su identidad. Esto le ha permitido posicionarse como uno de los destinos preferentes en Europa gracias a su cultura y su gastronomía.

Un viaje a Lisboa significa tomarse unos días de desconexión, dejar de mirar el reloj y aprender a caminar despacio. En cualquier escapada a esta ciudad no puede faltar explorar el Barrio de Alfama, uno de los más antiguos de Lisboa, un laberinto de calles empedradas y fachadas desgastadas, pura autenticidad.

Este barrio se sitúa en las laderas del Castillo de San Jorge, donde poco a poco ha ido ganando terreno este viejo barrio de pescadores. Esta localización es el reflejo de la esencia de esta ciudad, un lugar donde parece haberse detenido el tiempo.

Un recorrido por el Barrio de Alfama comienza conociendo el Panteón Nacional, característico por su enorme cúpula. Otra parada obligatoria sería el Mirador Portas do Sol, que homenajea una de las siete puertas que antiguamente tuvo la ciudad: la Puerta del Sol. Desde aquí, los viajeros obtienen una de las panorámicas más bonitas de Alfama.

Justo a continuación se encuentra otro de los miradores más famosos de la ciudad, el Mirador de Santa Lucía, cuyo encanto enamora a quien busca algo diferente.

Pero si por algo es reconocible el Barrio de Alfama, es por ser uno de los mejores rincones de Lisboa para deleitarse escuchando fado. Este canto nostálgico pero dulce se ha convertido en símbolo de la expresión musical portuguesa.

Después de recorrer las callejuelas de Alfama, contemplar el atardecer desde sus miradores y dejarse envolver por el sonido del fado, la experiencia continúa en el Hotel Dom Pedro Lisboa. Situado en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, este emblemático establecimiento de cinco estrellas combina elegancia, confort y una ubicación privilegiada para seguir descubriendo la capital portuguesa.

El hotel dispone de 263 habitaciones y suites, diseñadas con una estética contemporánea con detalles de estilo clásico, que aporta calidez a cada estancia. Algunas de ellas ofrecen espectaculares vistas panorámicas sobre la ciudad y el río Tajo. La estancia se completa con una cuidada propuesta gastronómica en su restaurante Il Gattopardo, una gran referencia culinaria de alta cocina italiana. Además, el Hotel Dom Pedro Lisboa cuenta con espacios dedicados al bienestar, que convierten cada estancia en el complemento perfecto para disfrutar de la auténtica esencia de Lisboa.

 

 

 

Para más información:

https://www.dompedrolisboa.com/

lisboa.booking@saviotti.pt

ADÉNTRATE EN RIAZA, EL ALMA SERRANA DE SEGOVIA

Esta bella localidad, socia fundadora de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, es uno de esos lugares que no entiendes cómo no diste antes con ella para dejarte embelesar por su vida, su cultura y el calor de sus gentes.

 

 

Todo lo que es Riaza, lo que representa y ejemplifica, no se podría explicar si no se comenzara por su plaza. A 1.190 metros de altitud, en el punto donde la meseta empieza a ceder paso a las primeras estribaciones de la Sierra de Ayllón, esta villa segoviana ha sabido guardar el equilibrio entre piedra, tradición y paisaje. Desde el 8 de diciembre de 1970 ostenta la declaración de Conjunto Histórico Artístico, aunque quien camina por sus calles no necesita el sello oficial para notarlo.

La Plaza Mayor es la prueba. Partida en dos por un Ayuntamiento del siglo XVIII —coronado por una torre de hierro forjado que, guardando las distancias, recuerda a la Torre Eiffel—, conserva las gradas de piedra, rematadas por una balaustrada también de hierro, y los soportales de 82 columnas que un día sirvieron de graderío para los encierros. Aquí se montaban mercados, se bailaba y también se ajusticiaba: la picota que presidía la elipse ha desaparecido, pero el trazado del coso sigue intacto, como si la plaza recordara para qué fue construida.

Detrás del Ayuntamiento espera la iglesia de Nuestra Señora del Manto, neoclásica por fuera y sorprendentemente rica por dentro. Su retablo mayor del XVII incluye lienzos atribuidos a Diego Valentín Díaz, y conviven en el templo un Cristo gótico y una Piedad renacentista. Pero lo que de verdad merece la visita es la Colección de Arte Sacro, que reúne piezas de todo el arciprestazgo: desde la talla original de la Virgen del Manto, del siglo XIII, hasta custodias y tenebrarios de plata.

El resto del pueblo se deja ver en detalles: las casas solariegas del XVIII con sus balconadas de hierro —herencia de un pasado de herreros— y los tejados a dos aguas con teja árabe colocada «a la segoviana». Hay una farola decimonónica que todavía alumbra, una capilla barroca escondida tras una fachada con escudo. Riaza no enseña su historia de golpe; hay que ir a buscarla.

Y luego están las ermitas, cada una con su propia historia. La de San Juan, al norte del pueblo, se levanta sobre un antiguo cementerio medieval: ahí siguen la cruz de 1553 y algunas lápidas. La de San Roque, en el parque de El Rasero, nació como promesa tras la peste de 1599 y guarda un retablo barroco tan sencillo como bonito. La más alejada, la de Hontanares —a 4,5 km, entre robles, construida en 1606— custodia una Virgen románica; sus romerías cuentan entre las más arraigadas de Castilla, y el área recreativa que la rodea reúne todo el año a senderistas y devotos por igual.

Desde allí, el mirador de Peñas Llanas ofrece una de esas vistas que justifican la subida: las hoces del Riaza, el pico de Grado —límite con Guadalajara—, Somosierra y, si el día acompaña, los Picos de Urbión, ya en Soria. Se distinguen cinco provincias, y también un fragmento de la Ruta del Color: pueblos amarillos, rojos y negros, repartidos en apenas diez kilómetros, que deben su tono a la piedra de su suelo.

Riaza tampoco se entiende sin lo que la rodea. A 9 km, el hayedo de La Pedrosa, en el puerto de la Quesera, se incendia de ocres y dorados cada otoño; el embalse de Riofrío atrae a los pescadores; y en invierno, la estación de La Pinilla —de titularidad municipal— convierte la sierra entera en pista de esquí.

Todo esto sigue vivo. Riaza no es un pueblo que se mira desde fuera, sino uno que se recorre despacio, con el olor a leña y asado de fondo, sentado en sus jardines o perdido, sin mapa, por sus calles al atardecer.

Más información: 
www.pueblosgastronomicos.com

ENCONTRAR LÍDERES, LA GRAN CRISIS SILENCIOSA DE LA HOSTELERÍA

 

 

Linkers advierte de que, mientras la falta de personal operativo continúa siendo uno de los principales desafíos del sector, la escasez de directivos y mandos intermedios preparados para liderar equipos se está convirtiendo en el verdadero límite para el crecimiento sostenible de hoteles, restaurantes y grupos de restauración.

La hostelería española atraviesa uno de los periodos de mayor transformación de su historia reciente. La fortaleza del turismo, la llegada de nuevas inversiones, el crecimiento de los grupos de restauración, la profesionalización del sector y la incorporación de nuevas tecnologías están impulsando una evolución sin precedentes. En este contexto, la dificultad para encontrar camareros, cocineros o personal de sala continúa siendo una preocupación real para miles de empresas. Sin embargo, desde Linkers, consultora líder especializada en estrategia, organización y talento para hostelería y turismo, se identifica un reto mucho menos visible, pero con un impacto mucho mayor sobre el futuro del sector: la dificultad para incorporar líderes capaces de dirigir organizaciones cada vez más complejas.

No se trata únicamente de cubrir puestos de responsabilidad. Se trata de encontrar profesionales capaces de tomar decisiones estratégicas, liderar personas, mejorar la rentabilidad, impulsar la innovación y acompañar el crecimiento de las empresas en un entorno mucho más competitivo que hace apenas unos años.

Según David Basilio, socio fundador y director de Operaciones de Linkers: «Durante años el debate se ha centrado en la falta de personal operativo, y sigue siendo un desafío importante. Sin embargo, el verdadero cuello de botella aparece cuando una empresa necesita un líder capaz de hacer crecer el negocio. Ahí es donde hoy encontramos las mayores dificultades

La hostelería ya no necesita únicamente buenos profesionales; necesita grandes líderes.

La transformación del sector ha cambiado profundamente el perfil de los puestos directivos. Hace apenas una década, dirigir un restaurante o un hotel significaba garantizar un buen servicio, controlar las compras, gestionar horarios y supervisar el funcionamiento diario del establecimiento. Hoy esa realidad resulta claramente insuficiente.

El nuevo responsable de un negocio hostelero debe combinar conocimientos operativos con una visión estratégica del mismo. Debe interpretar indicadores económicos, optimizar costes sin deteriorar la experiencia del cliente, incorporar herramientas tecnológicas, gestionar equipos cada vez más diversos, mejorar la productividad, atraer talento y construir una cultura empresarial sólida.

A ello se suman nuevas responsabilidades relacionadas con la sostenibilidad, la digitalización, la reputación online, la formación continua y la capacidad para adaptarse a un mercado donde los cambios son constantes. En otras palabras, el director de un restaurante o de un hotel ya no gestiona únicamente un servicio: dirige una empresa.

Un crecimiento que genera una nueva necesidad

España continúa siendo uno de los grandes referentes internacionales del turismo y la gastronomía. Cada año se inauguran nuevos hoteles, restaurantes, espacios gastronómicos, cadenas de restauración organizada y conceptos innovadores que generan empleo y dinamizan la economía. Sin embargo, este crecimiento también está poniendo de manifiesto una realidad que pasa desapercibida para gran parte del mercado. Mientras abrir un nuevo establecimiento puede llevar unos meses, formar un buen líder requiere años de experiencia, aprendizaje y desarrollo profesional. La demanda de directores de operaciones, gerentes, directores de restauración, chefs ejecutivos y jefes de sala ha crecido mucho más rápido que la capacidad del mercado para generar estos perfiles.

Para David Basilio: «Cuando una empresa nos pide incorporar un director de operaciones, nuestra primera pregunta nunca es dónde encontrarlo. La primera pregunta es por qué lo necesita. Muchas veces la respuesta está dentro de la organización y no únicamente en el mercado laboral.» Como consecuencia, cada vez resulta más difícil incorporar profesionales capaces de asumir responsabilidades estratégicas y liderar organizaciones en expansión.

 

Más información:
linkers.es

SEVILLA CON LOS MÁS PEQUEÑOS DE LA CASA

Tres planes divertidos para disfrutar de la ciudad con niños y sin miedo a las altas temperaturas estivales.

La capital andaluza ofrece un sinfín de planes para todas las edades. Una visita cultural, una ruta en kayak por el río Guadalquivir o un paseo tranquilo por el Parque María Luisa, son algunas de las opciones que podréis elegir si decidís visitarla. Los Hoteles América y Derby son la elección perfecta para descubrir la ciudad cómodamente.

El verano es el momento perfecto para disfrutar de tiempo en familia, y Sevilla es un destino ideal, aunque os puedan asustar sus altas temperaturas. Por ello, os proponemos tres planes que combinan horas de diversión y ratos de conocimiento.

  1. Un plan cultural

Una visita a CaixaForum puede convertirse en toda una aventura llena de conocimiento, ya que hasta el próximo 12 de octubre los más pequeños podrán descubrir ‘Dinosaurios de la Patagonia’, una exposición que recorre el trabajo de los paleontólogos para conocer el paso de estos grandes animales por el hemisferio sur.

  1. Un plan deportivo

Recorrer Sevilla desde el agua es posible con actividades como un paseo en kayak. Desde el río Guadalquivir, pequeños y mayores, podrán contemplar algunos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, como la Torre del Oro, el Barrio de Triana, o la Giralda.

  1. Un plan al aire libre

Pero si los pequeños de la casa tienen alma de exploradores, el Parque de María Luisa será vuestro destino. Este parque es uno de los pulmones verdes de la capital hispalense. Sus amplias zonas ajardinadas, permiten a los niños jugar y explorar mientras los adultos descubren uno de los jardines históricos más emblemáticos de Sevilla. Un entorno perfecto para completar una jornada de turismo de forma relajada.

Para esta experiencia familiar, los Hoteles América o Derby Sevilla son ideales para reponer fuerzas y descansar. Estos hoteles ofrecen un confort inigualable.

Ambos alojamientos cuentan con una inmejorable localización, ya que están situados en la Plaza de Duque de la Victoria, en pleno centro, sin necesidad de transporte. Únicamente andando conseguirás conocer una ciudad mágica a un paseo de distancia.

Pero si buscas algo más tranquilo, apartado del ajetreo del centro, cerca del barrio de La Alameda, se encuentran los Apartamentos Lumbreras 16. Un espacio cerca del río Guadalquivir para disfrutar de las comodidades de un hotel, pero con la libertad de un apartamento.

Estas tres propuestas harán de vuestra estancia en Sevilla, una verdadera aventura para los sentidos. Ya que los más pequeños disfrutarán conociendo la ciudad de una forma diferente.

Para más información:

https://www.hotelamericasevilla.com/

https://www.hotelderbysevilla.com/

www.lumbreras16.com