EL ESPINAR: UN DESTINO CON HISTORIA EN EL CORAZÓN DE LA SIERRA DE GUADARRAMA

Naturaleza, patrimonio, gastronomía y experiencias auténticas convierten este municipio segoviano en una escapada que invita a viajar de otra manera.

 

 

A pocos kilómetros de Madrid, existe un rincón de la Sierra de Guadarrama que invita a descubrir paisajes, gastronomía, cultura y planes al aire libre en un entorno que combina tradición y autenticidad. El Espinar situado entre montañas, bosques y espacios abiertos, se ha convertido en un enclave privilegiado en la provincia de Segovia.

A lo largo de un extenso valle situado en la vertiente norte de la Sierra de Guadarrama, se ubica la villa de El Espinar en un entorno natural excepcional, entre montañas, bosques y amplios espacios abiertos, este municipio se ha convertido en un lugar con identidad propia.

Este destino de la provincia de Segovia cuenta además con las pedanías de San Rafael, la Estación de El Espinar, Los Ángeles de San Rafael, Prados y Gudillos.

El Espinar es el destino ideal para quienes buscan un escapada donde perderse entre frondosos bosques, o visitar antiguos monumentos arquitectónicos como: la Iglesia de San Eutropio, la Torre de la cigüeña, las Miras de San Rafael, los restos del Convento de Santa Isabel o los restos del Palacio del Marqués de Perales.

Además, este emblemático lugar cuenta con tres ermitas dedicadas a la Virgen del Carmen, Virgen de la Soledad y el Santísimo Cristo del Caloco.

Su entorno natural como parte del Parque Nacional Sierra de Guadarrama y de la Reserva de la Biosfera, ofrece al visitante una infinidad de caminos, senderos y rutas por las que transitar, descubrir pequeños rincones y respirar aire puro.

Pero, El Espinar es mucho más que naturaleza. Su gastronomía forma igualmente parte de esa experiencia formada por platos típicos de la cocina tradicional castellana como cochinillo, rabo de toro, cordero, o apetitosos postres como: leche frita, arroz con leche y bollos del Cristo.

El Espinar se consolida como un destino que combina patrimonio, naturaleza y tradición para ofrecer una experiencia completa durante todo el año. Un lugar donde cada paseo, cada rincón y cada plato cuentan una historia.

 

 

 

 

Más información: https://elespinar.es/

 

ES CASTELL, DONDE EL DÍA NACE Y LA HISTORIA AÚN NO SE HA IDO

Uno de los primeros municipios de España en ver nacer el sol guarda entre sus paredes rojizas el alma de dos mundos: el orden militar británico y la seducción marinera del Mediterráneo

 

 

Hasta su nombre original tiene el halo británico que le ha caracterizado desde su fundación. Es Castell, o Georgetown, como fue bautizado en 1771 por las milicias del ejército inglés que en aquel momento dominaban la isla, es la población de Menorca donde la herencia de la ocupación británica resulta más latente y tangible. No hace falta ser un experto en historia para percibirlo: basta con pasear por sus calles y dejar que el tono rojizo de los muros hable por sí solo. Ese color, inconfundible, reproduce el de la piedra con la que los ingleses construían en su tierra natal, y convirtió a Georgetown en una pequeña prolongación de la arquitectura imperial en pleno corazón del Mediterráneo.

La elección del enclave tampoco fue fruto del azar. Es Castell se alza en la bocana del puerto de Maó, el mayor puerto natural del Mediterráneo, y su posición estratégica resultaba sencillamente inmejorable para quien pretendiera controlar el tráfico marítimo y defender el territorio. Situada en el extremo oriental de Menorca, la localidad tiene además el privilegio geográfico de ser uno de los primeros municipios de España en ver salir el sol cada mañana. Un don que sus habitantes conocen bien y que le ha valido el lema con el que se presenta al mundo: «donde el día nace».

La historia de Es Castell no puede entenderse sin sus fortalezas. Su origen se remonta a la fase previa a la construcción de estas, cuando las personas destinadas a construir las fortalezas se instalaron en las inmediaciones, dando hoy lugar a un trazado urbano muy recto y ordenado.  A apenas unos metros del casco urbano, el Fuerte Marlborough se erige sobre la cala de Sant Esteve como testimonio de aquella voluntad defensiva. Construido por los británicos para proteger el castillo de San Felipe y el acceso al puerto, hoy permite a quien lo visita revivir la cotidianidad de los soldados del siglo XVIII y comprender la convulsa historia de una isla que cambió de manos varias veces entre potencias europeas. Junto al fuerte, la torre d’en Penjat —conocida también como torre Stuart—, levantada en 1798, ofrece desde sus almenas una de las panorámicas más espectaculares de la bocana portuaria. Una caminata con vistas que el tiempo no ha logrado devaluar.

Más antigua y más imponente aún fue el castillo de San Felipe, erigido en el siglo XVI como respuesta al devastador saqueo de Maó a manos del pirata Barbarroja. En su momento de mayor esplendor, fue considerado una de las fortalezas más poderosas de Europa. Fue demolido en 1805, pero su memoria permanece intacta bajo tierra: el impresionante laberinto de galerías subterráneas que conformaba su interior puede visitarse hoy, y en él todavía resuena el eco de los tres mil soldados y civiles británicos que resistieron durante más de seis meses el asedio español de 1782.

En el corazón del pueblo, la plaza de s’Esplanada actúa como el gran escenario de la vida local. Nacida como plaza de armas de aquella Georgetown militar del siglo XVIII, con el tiempo fue perdiendo su función castrense para convertirse en el centro neurálgico de la comunidad. El edificio del Ayuntamiento, de estilo colonial, preside el espacio junto a los antiguos cuarteles militares, hoy reconvertidos para albergar nuevos usos civiles. En uno de ellos, el cuartel de Cala Corb, se encuentra el Museo Militar de Menorca, que traza un arco narrativo desde el Neolítico hasta los refugios antiaéreos de la Guerra Civil. La historia de la isla, condensada entre paredes que un día fueron cuartel.

Pero si la arquitectura y la memoria bélica son el esqueleto de Es Castell, su alma vive en el mar. Y el mar, en este pueblo, tiene nombre propio: Calesfonts. Antigua rada de pescadores reconvertida en el rincón con más encanto de Menorca, esta pequeña cala del puerto de Maó concentra todo lo que uno busca cuando viaja al Mediterráneo sin saber exactamente qué está buscando. Las cuevas donde los marineros guardaban sus aperos albergan hoy restaurantes donde la cocina menorquina más genuina se sirve con el agua al lado y la luna reflejada sobre el puerto. Hay pocos lugares en España donde cenar se convierta en algo tan parecido a un cuadro.

Es Castell cuida también su patrimonio marítimo con una institución singular. Thalassa, uno de los centros pioneros en la difusión de la cultura marinera, ocupa unas antiguas canteras en la entrada del pueblo y exhibe diecisiete embarcaciones tradicionales menorquinas restauradas. Un museo que no habla de barcos sino de identidad: la de una isla que nunca ha dejado de mirar al mar y que ha construido sobre esa mirada buena parte de su carácter.

La naturaleza, por su parte, se despliega en una extensa red de caminos rurales delimitados por paredes de piedra seca, uno de los elementos más característicos del paisaje menorquín. Recorrerlos a pie o en bicicleta es la manera más honesta de entender la escala humana de la isla y la relación que sus habitantes han mantenido durante generaciones con la tierra. Son senderos que no aparecen en los grandes itinerarios turísticos pero que, precisamente por eso, conducen a la Menorca que merece la pena conocer.

Hoy, más de doscientos cincuenta años después de que los soldados de Jorge III trazaran sus calles con escuadra y cartabón, Es Castell sigue siendo un lugar donde el pasado y el presente conviven con naturalidad. La herencia británica pervive en la piedra y en los trazados, pero la vida que late entre esos muros es inconfundiblemente menorquina: pausada, marinera, orgullosa de sus pequeños secretos. Un pueblo que el visitante descubre despacio, como si el primer municipio de España en ver el amanecer hubiera aprendido, con los años, que las mejores cosas nunca tienen prisa.

Más información: www.menorca.es

CORIA ALZA EL TELÓN DE SU XII FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO «CORIA SIÉNTELA» BAJO LAS ESTRELLAS DE LA CATEDRAL

La Puerta del Perdón de la Catedral cauriense vuelve a convertirse en escenario al aire libre para seis noches de teatro, danza y flamenco, del 16 al 21 de julio.

 

 

Coria vive del 16 al 21 de julio de 2026 una nueva edición del Festival Internacional de Teatro «Coria Siéntela», que consolida a la ciudad cacereña como una de las citas culturales de referencia del verano en Extremadura. La portada plateresca del Perdón, en el atrio de la Catedral de Santa María de la Asunción, se transforma de nuevo en un gran escenario al aire libre para acoger seis espectáculos de teatro, danza y flamenco firmados por compañías de reconocido prestigio nacional e internacional.

La cita reafirma la vocación de una ciudad con raíces dramáticas propias que, edición tras edición, apuesta por dar visibilidad a compañías consagradas dentro y fuera de la región, en un marco arquitectónico difícilmente igualable: la fachada gótico-plateresca de la seo cauriense, testigo silencioso de unas representaciones que, cada noche a partir de las 23:00 horas, devuelven la vida escénica al Casco Histórico de la novena ciudad más antigua de España.

La programación arranca el jueves 16 de julio con “Jason y Las Furias”, una reinterpretación contemporánea del mito clásico, y continúa el viernes 17 con “War Baby”, un espectáculo de carácter internacional que combina teatro visual y una puesta en escena cuidada al detalle.  El sábado 18 de julio, Las Niñas de Cádiz suben a escena “La Reina Brava”, una de las propuestas más aclamadas del panorama teatral español actual, mientras que la noche del domingo 19 corresponde a “La Gitanilla”, con un espectáculo que rinde homenaje a las raíces del flamenco y la copla.  El lunes 20 de julio el festival recupera “Bodas de Sangre”, la adaptación escénica del clásico de Federico García Lorca, y la cita se cierra el martes 21 de julio con “Volar con los pies en el suelo”, de El Brujo, uno de los grandes referentes del teatro español contemporáneo.

Las entradas, con un precio de 10 euros por espectáculo o de 50 euros el abono para todo el festival, están a la venta desde el pasado 20 de junio a través de la plataforma www.giglon.com y en la Oficina de Turismo de Coria, con butacas reservadas para personas con movilidad reducida.

El Festival Internacional de Teatro «Coria Siéntela» está organizado con la colaboración del Ayuntamiento de Coria, la Junta de Extremadura, el CEMART —Centro de las Artes Escénicas y de la Música de Extremadura— y la Diputación Provincial de Cáceres, instituciones que reafirman con esta cita su compromiso con la promoción de la cultura y las artes escénicas. Con esta nueva edición, Coria vuelve a erigirse en referente cultural del verano extremeño, invitando a vecinos y visitantes a vivir el teatro bajo las estrellas, en el marco patrimonial de uno de los cascos históricos más singulares de toda Extremadura.

 

Más información: https://turismocoria.es/turismo/fiestas-y-eventos-para-disfrutar/festival-internacional-de-teatro/

https://giglon.com/

VILLA-LUCÍA REGRESA AL CORAZÓN DE MÉXICO: UNA NOCHE DE RANCHERAS, SABOR Y MAGIA EN LAGUARDIA

Villa-Lucía celebra una nueva edición de la ‘Gran Fiesta Mexicana’ el viernes 31 de julio. Música en vivo, enogastronomía Km. 0, sorteos y una ambientación que transforma Laguardia en tierra azteca por una noche.

 

 

Hay noches que se anuncian solas. Villa-Lucía lo sabe, y por eso regresa con la “Gran Fiesta Mexicana”, el evento que abre cada verano el ciclo ComeCultura. Un proyecto que lleva años demostrando que la enogastronomía local y el kilómetro cero pueden convivir con la mejor inmersión cultural. Esta noche, la propuesta es México: sus rancheras y sus sabores. El Mariachi Imperial Elegancia Mexicana y el Dúo Imperial volverán a ser los artífices de una velada difícil de olvidar.

 

El viernes 31 de julio de 2026, a partir de las 21:00, el Espacio Gastronómico Villa-Lucía en Laguardia abrirá sus puertas a México. La ambientación, cuidada en cada detalle, convertirá el recinto en un espacio fuera del tiempo: música en vivo, aromas que cruzan el Atlántico y la calidez de una noche de verano en Rioja Alavesa como telón de fondo.

La música, protagonista de la noche

La música es el corazón de ComeCultura, y esta edición no será una excepción. De Guanajuato llega el Mariachi Imperial Elegancia Mexicana, diez artistas –ocho músicos y una pareja de baile– que ya tienen historia con nombres como Rocío Durcal. Su actuación promete esa mezcla de emoción contenida y energía desbordante que solo las rancheras saben entregar.

Junto a ellos, y como garantía de que la pista de baile no descansará, regresa el ‘Dúo Imperial’, el cubano Reynaldo Caballero y la navarra Izaskun Goizueta, ya parte indisociable de la familia ComeCultura. Sus ritmos latinos e internacionales tienen la virtud de mover a quien más quieto parece.

Una carta diseñada para el disfrute

La propuesta culinaria de Villa-Lucía tiene la vocación de agradar a todos sin renunciar a la calidad. Los asistentes encontrarán una cuidada selección de estaciones temáticas, como Mexican corner: ‘Nachos con enchilada de carne y queso cheddar’ y ‘Arepas de pollo y verduras’. Hot Dog corner: ‘Hot dog con nuestras salchichas al estilo Viena’. USA corner: ‘Mini hamburguesa de txistorra a la brasa’. Sandwich corner: ‘Emparedados vegetales con pan de masa madre autóctona. Rincón del jamonero: ‘Platito de virutas de jamón cortadas a cuchillo. Sweet corner: ‘Tarta de queso’, ‘Mini cremoso de queso, crumble crujiente, Fresaraba y vino’, ‘Tableta de chocolate Vinfos de origen mexicano’. Ice Cream corner: ‘Tarrina de helado artesano’.

La oferta de bebidas es tan cuidada como la culinaria: beer bar, con cervezas, refrescos y agua; wine corner, con copa doble de vino joven, copa de vino crianza y copa de cava; y cocktail bar, con combinados y combinados premium.

Completan la velada sorteos y sorpresas, entre ellos el videomatón 360º de Protour360 para capturar los momentos más memorables de la noche con el sello de Villa-Lucía. Quienes vengan caracterizados con la temática mexicana no solo se integrarán mejor en el ambiente: participarán también en un sorteo especial pensado para ellos.

La entrada tiene un precio de 27€ por persona (IVA incluido) e incluye 3 monedas Vinfos® (cada Vinfo® tiene un valor de 3€) para canjear por consumiciones. La entrada infantil (de 9 a 14 años) es de 13,50€, con 2 Vinfos® incluidos. Los menores de 8 años acceden de forma gratuita siempre y cuando vengan acompañados de un adulto.

Las entradas ya están a la venta en www.comecultura.com

Como en todos los eventos de ComeCultura, habrá a disposición del público autobuses con salida y regreso desde Logroño por 10€ por persona. La salida se realizará a las 20:30 saliendo desde el aparcamiento Comandancia, Fuente Murrieta, mientras que la vuelta parte desde el propio espacio de Villa-Lucía a las 01:45 horas de la mañana.

Más información en: reservas@villa-lucia.com o en el teléfono 945.600.032.