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4 experiencias únicas en Tierras de Cáceres y Trujillo

 

 

Con la llegada del otoño volvemos a otra manera de viajar: la que invita a la reflexión y la melancolía, a conocer el alma y la historia de los destinos. La provincia de Cáceres es ideal para ello. Y la mejor manera de descubrirla e inhalar su más pura esencia es ir hasta su corazón, que palpita con fuerza en Tierras de Cáceres y Trujillo, su centro neurálgico. Empezando por Cáceres, que late a su propio compás de la historia y da vida a todo el territorio que la rodea: las comarcas de Tajo–Salor–Almonte, Miajadas–Trujillo y Sierra de Montánchez–Tamuja. Situadas al sur de esta provincia extremeña, guardan experiencias únicas, como estas cuatro con las que el viajero disfrutará del bienestar y la autenticidad cacereñas. Tentadoras, ¿verdad?

 

 

1 – Cáceres, la gran dama de la historia

 

Todo aquel que se acerca a Cáceres queda maravillado con su historia, sus palacios, sus casas y sus piedras. Al adentrarse en su casco histórico está garantizado un emocional viaje en el tiempo… y es inevitable dejar volar la imaginación a través de las fantásticas y numerosas leyendas que esconde la ciudad monumental, conociendo las cuatro culturas que la habitaron: romana, almohade, judía y cristiana.

 

Pero la vida de Cáceres va más allá; no es un mero escenario medieval que se mantiene intacto para observación del visitante sino que, durante todo el año, acoge una actividad cultural frenética: música, danza, teatro y exposiciones llenan su trazado. Festivales interculturales como el Womad o el de Teatro Clásico, el IrishFlead o el Mercado Medieval son algunas de sus propuestas más exitosas. Todo ello, por no hablar de la riqueza de toda la naturaleza urbana que puebla sus calles, intramuros y extramuros, auténtico jardín de bosque mediterráneo perfectamente conservado y que permite la práctica de innumerables actividades como la fotografía, la observación de aves, el sketching, la observación de flora y fauna, el astroturismo, etc.

 

 

 

2 – Aprende a hacer queso… ¡Y pásalo de miedo!

 

Tradición y modernidad conviven en Tajo–Salor–Almonte, un destino marcado por la trashumancia. De ahí sus centros de interpretación, como el de la Cañada Real Soriana Occidental y la Cultura Pastoril, en Casar de Cáceres; o el de la Vías Pecuarias de Malpartida. Cualquiera podrá sentirse pastor en las rutas de la trashumancia de la Semana de la Torta del Casar, que se celebra en octubre y acoge, además, la Feria Europea del Queso; o elaborando queso en casas rurales y empresas que ofrecen estas experiencias.

 

Otra parada interesante es el Centro de Interpretación de Aliseda, con la réplica del tesoro encontrado en 1920: más de 300 piezas de materiales nobles. El original está en el Museo Arqueológico de Madrid. Pero no te vayas sin algún recuerdo de artesanía, como la cerámica y calderos de Arroyo de la Luz, donde en agosto se celebra un festival de cine de terror en el Castillo de los Herrera, que antes fue cementerio. ¡Lo vas a pasar de miedo!

 

 

3 – ¡Cuate, aquí hay tomate!

 

De la llegada del visitante a la comarca Miajadas–Trujillo es testigo un gigantesco tomate: una escultura de 12 metros de altura que da la bienvenida a Miajadas, Capital Europea del Tomate. Un destino en el que se preparan tomatás de patatas y carne, en el que se celebra la feria del tomate en julio y un concurso de tomates en agosto, con premios a los más bonitos o singulares. En su palacio Obispo Solís puedes ver los cuadros del cacereño Massa Solís, autor de un mural sobre Cáceres Patrimonio de la Humanidad en la sede de la UNESCO en París.

 

La gastronomía de Miajadas–Trujillo ofrece excelentes quesos y un buen momento para probarlos es la Feria Nacional del Queso de Trujillo, en el puente de mayo, con queseros de España y Europa que traen hasta medio millar de variedades diferentes. Se celebra en la plaza Mayor, donde en el puente de noviembre también tiene lugar la Feria Internacional de la Cerveza Artesana. La ternera de retinto es bocato di cardinale, con elaboraciones como el carpaccio de rustido o el retinto con tomate. Y para una experiencia gloriosa, imprescindibles son los dulces de los conventos trujillanos, en algunos de los cuáles se realizan también delicados bordados.

 

 

4 –Brinda con vino del tejao

 

Sierra de Montánchez es una despensa de aceite y pitarra. De Salvatierra de Santiago es el vino del tejao que se envasa en botellas negras y se deja que tome cuerpo a la intemperie, sobre las canaletas de los tejados. Buena compañía con escabeches de habas y pescado o guisos de caza como el arroz con liebre. Para postre, dos recomendaciones: naranjas de Alcuéscar e higos de Almoharín o de Arroyomolinos, con propiedades antioxidantes y diversas versiones, desde el tradicional higo seco –que si se toma con un fruto seco se llama matrimonio– hasta los bombones rellenos con licor o trufa.

 

Son souvenirs gastronómicos que deberíamos llevarnos a casa como recuerdo de una comarca donde también se pueden encontrar piezas de cuero, mimbre o corcho. A los vecinos de Valdemorales se les llama precisamente corcheros y trabajar artesanalmente este producto.

 

 

Más información: www.turismocaceres.org

 

 

LEÓN RELUCE EN OTOÑO

Desde la Catedral a la Colegiata de San Isidoro, atravesando los vestigios de la antigua muralla romana y haciendo un alto en el camino para degustar la despensa de esta ciudad en los meses otoñales, León alberga una oferta cultural envidiable que se complementa a la perfección con infinitas opciones de entretenimiento. Características que hacen de la capital leonesa uno de los mejores lugares del panorama nacional que visitar en esta época del año y disfrutar de su lado más artístico, cultural, histórico y gastronómico.

Historia, arte y patrimonio se combinan con infinidad de opciones de entretenimiento donde la diversión está garantizada, y es que, ¡León es un destino especial para descubrir en otoño! La capital leonesa propone a todo aquel que la visita no solo una incomparable oferta cultural, sino además, numerosas actividades pensadas para toda familia, sin olvidarnos de su exquisita gastronomía. Todo ello unido al espectacular paisaje tonos ocre que convierte a León en el destino ideal para una escapada perfecta para disfrutar de esta época del año.

 

También en otoño, la luz de león lo inunda todo

La esencia otoñal inunda la ciudad, pero los cielos de León siguen luciendo ese color azul tan profundo, que tanto le caracteriza y que le aporta esa luz tan especial. Un paseo desde la Plaza de San Marcelo, a través de la Calle Ancha –la vía principal, heredera del trazado de la antigua muralla romana-, hasta llegar a la Plaza de Regla, el punto más alto de la ciudad, te hará sentir la esencia leonesa en todo su esplendor mientras recorres sus enclaves más emblemáticos. Puntos de interés que llevan hasta su corona, la majestuosa Catedral, una de las más bellas expresiones del gótico español.

Al cruzar el umbral de la puerta del templo, lejos de la oscuridad, se alza un espacio para el recogimiento lleno de luminosidad, protagonizado por numerosas vidrieras que reflejan los rayos de sol y que varían en función de su intensidad, creando contrastes y destellos multicolores que nuestras retinas no podrían olvidar jamás. Un espectáculo para los sentidos que se acentúa con el sonido ocasional de su órgano y la belleza arquitectónica y escultural de cada rincón.

 

Un viaje por la historia de León

Tras admirar la multitud de colores y formas que puede adquirir la luz de León, salimos en dirección a la Real Colegiata de San Isidoro, una edificación que destaca igualmente por su relevancia artística y por albergar la que es conocida como la ‘Capilla Sixtina’ del románico. Pero no solo es su Panteón Real, decorado con los impresionantes frescos medievales, lo único que llama la atención de este edificio, sino que también su interior, que alberga un bonito claustro, nos recuerda en que en el pasado fue testigo de la celebración de la primera asamblea que tenía en cuenta la opinión del pueblo, lo que convierte a León en cuna del parlamentarismo.

Una vuelta de tuerca a la visita es visitar el modernismo de León, la Casa Botines, donde viajamos un siglo atrás para conocer en persona al mismísimo Antonio Gaudí y otros personajes contemporáneos a él para visitar una de las obras más emblemáticas del arquitecto catalán que, a su vez, es punto de partida de la Ruta del Modernismo de esta ciudad.

 

En otoño la gastronomía leonesa sorprende al paladar

El hambre aprieta cuando el reloj marca el medio día y nuestros pies nos llevan, por supuesto, hasta el Barrio Húmedo, enclave de unión de las más exquisitas y abundantes tapas que resumen a la perfección la rica despensa de león. Delicias como las clásicas croquetas, las patatas aliñadas o el embutido leonés en todas sus vertientes deleitan nuestros paladares mientras nuestro cuerpo recupera fuerzas para afrontar una tarde repleta de descubrimientos. En el mes de septiembre y con la celebración de las fiestas de San Froilán, es muy típico degustar chorizo y morcilla cocido en vino, una tradición leonesa muy arraigada en torno a esta festividad.

Todo sin olvidar el Barrio Romántico para tomarnos un descanso mientras disfrutamos de un delicioso vino D.O León como maridaje perfecto a una puesta de sol inolvidable. Cuando la noche cubre con su manto de oscuridad la ciudad, sus calles se llenan de vida para demostrar que aún sin sol, la esencia de León tiene luz propia.

 

Visitas didácticas para todas las edades

Entre ellas se encuentran las visitas al León Romano, que nos descubren el pasado de la ciudad a través de una ruta gratuita por los rincones más importantes que en su día ocupó el campamento de la Legio VII Gemina. Una iniciativa que ha regresado recientemente al programa de actividades culturales de la ciudad y que nos lleva a bordo de un auténtico viaje en el tiempo.

Del arte romano al contemporáneo, tras las superficies multicolores del MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), se abre un universo creativo que nos dará que pensar a través de propuestas culturales y artísticas únicas.

La ciudad de León posee una oferta cultural y de ocio perfecta para disfrutar en los meses otoñales. El otoño se viene con esencia leonesa.

Formentera refuerza el ‘Save Posidonia Project’ con su IV Foro Bienal

 

Del 23 al 25 de septiembre, la menor de las Pitiusas acogerá la 4ª edición de esta cita que complementa el proyecto solidario de la isla para preservar la Posidonia oceánica.

 

La firme apuesta de Formentera por la sostenibilidad ha quedado reflejada desde 2017 con el Save Posidonia Project, proyecto pionero en el Mediterráneo de micro-mecenazgo para salvaguardar esta planta, su gran tesoro natural submarino. Y de forma paralela, cada dos años lo pone en valor con un foro que, en esta edición, tendrá como leit motiv la ‘Sostenibilidad Inteligente para la Recuperación del Turismo y la Preservación del Territorio’. Diversas ponencias y mesas de debate para analizar temas como los ‘Nuevos modelos innovadores de sostenibilidad territorial’, ‘La economía azul’, ‘La tecnología aplicada a la sostenibilidad’ o ‘Los mercados de emisiones’. Y como guinda, actividades voluntarias como la limpieza de una playa o la visita en barca a las praderas de Posidonia, con buceo guiado.

  

     Formentera va más allá de ser un simple destino paradisíaco donde descansar y relajarse. Es un auténtico ‘laboratorio de Sostenibilidad’ en el que desarrollar nuevas experiencias turísticas que sirvan a otros destinos… y también ejemplo de gestión turística basada en la sostenibilidad y la colaboración público-privada. Una de sus grandes iniciativas fue el Save Posidonia Project, gestado en 2017. Un proyecto solidario de micro-mecenazgo que consiste en apadrinar metros cuadrados de esta planta –el ser vivo más longevo del mundo, con 100.000 años de antigüedad – a partir de 1 euro el metro cuadrado. Un proyecto que ha logrado apadrinar ya a 251.052 metros cuadrados de los 76,5 millones de metros cuadrados de la pradera de Posidonia Oceánica –declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999– que envuelve las aguas de la menor de las Pitiusas y las oxigena, dotándolas de ese cristalino color ‘Azul Formentera’ único en el mundo.

 

Al hilo de este proyecto surgió también el bienal Foro Save Posidonia Project, que este año se desarrollará del 23 al 25 de septiembre bajo el lema ‘Sostenibilidad Inteligente para la Recuperación del Turismo y la Preservación del Territorio’, con la participación de biólogos y ONGs como Greenpeace, Oceana o WWF.

 

La ponencia inagural, a las 10:00 h del viernes 24 de septiembre, contará con las mesas de trabajo ‘Declaración de Formentera y Hoja de Ruta 2021’ y las ‘Conclusiones del Trabajo de Campo en Formentera’. A continuación, se desarrollarán otras ponencias y mesas de trabajo estructuradas en dos bloques.

 

 

     El Bloque 1, ‘Sostenibilidad Inteligente: Conservando la Posidonia’ (de 10:20 a 14:00 h), abordará los siguientes temas: ‘Una mirada al Turismo Sostenible en el 2030’, ‘Impacto de la sostenibilidad de los Medios Internacionales’, ‘Desarrollo de nuevos modelos innovadores de sostenibilidad territorial para un futuro mejor’, ‘La Gestión Inteligente: Buscando el impacto Cero’, ‘Mares circulares’, ‘Economía azul’, ‘Estándares para destinos insulares más sostenibles’, ‘La tecnología al servicio de la reforestación’ e ‘Inteligencia artificial para salvar los océanos’.

 

El Bloque 2, ‘Islas neutras en Carbono’ (de 16:00 a 18:00 h) versará sobre tres cuestiones: ‘Compensando localmente: Creación de mercados insulares de emisiones’, ‘Mercados de emisiones: De la teoría a la práctica’ y ‘Formando a los líderes del futuro del Turismo Sostenible’. Tras este bloque se procederá a la Clausura oficial del Foro.

 

El sábado 25 de septiembre estará dedicado a dos actividades voluntarias enmarcadas en el ‘Día Save Posidonia’. Una será la limpieza de una playa (09:00) y otra, la visita en barca a las praderas de Posidonia oceánica (12:00), con explicación del ecosistema de esta planta submarina y buceo acompañado por un guía.

 

Más información en: https://www.formentera.es y https://www.saveposidoniaproject.org/

 

La vuelta a Menorca a través de sus 7 faros

 

Ubicados estratégicamente en diferentes puntos de la costa, más allá de su función de alerta para embarcaciones constituyen un gran atractivo paisajístico y patrimonial

 

Se alzan sobre abruptos acantilados como vigías que otean el horizonte mediterráneo… aunque su función sea otra: la de iluminar a los navegantes preveniendo naufragios. Desde tierra, son como un potente imán que atrae a quienes recorren alguno de los 20 tramos del histórico Camí de Cavalls (que circunvala Menorca en sus 185 kms de costa) o a quienes practican cicloturismo a través de rutas que pasan por algunos de ellos. Y desde el mar pueden admirarse practicando kayak. Cavalleria, al norte; Favàritx, Sant Carles e Illa de l’Aire, al este; y Punta Nati, Sa Farola y Artrutx, al oeste, hilvanan un tentador ‘tour’ de 7 faros por la costa de Menorca con el aliciente añadido de contemplar amaneceres y atardeceres de ensueño. Una excusa perfecta para visitar Menorca en cualquier época del año, más allá del verano.

 

 

 

Da fiel testimonio la historia que cerca de la costa menorquina, en aguas poco profundas y cristalinas, yacen centenares de relatos; historias y pérdidas que, sin embargo, contribuyen a entender una parte de la historia de esta isla balear. Las de barcos cruzando el Mediterráneo que topaban con la escarpada e irregular tierra isleña. Para paliarlo, a mediados del siglo XIX fueron construyéndose de forma estratégica hasta siete faros cuya luz advertía a los navegantes de la proximidad de la isla.

 

Hoy, siglo y medio después, estos 7 faros, cada uno distinto y singular, constituyen los ejes de una vuelta a Menorca que transcurre paralela al Camí de Cavalls, histórica ruta senderista que supone otro de los grandes atractivos de la isla. Llegar a cada uno de ellos supone –además de admirarlos– contemplar rutilantes paisajes de acantilados, sobre toda la parte norte, la más ‘salvaje’ de Menorca… y también disfrutar del mágico espectáculo natural de amaneceres y atardeceres inolvidables.

 

     Estas son las señas de identidad de los siete faros:

 

     1 – Faro de Cavalleria. Ubicado en el extremo más septentrional de la isla, cerca de Fornells, tiene 15 metros y fue construido en 1857. Es el segundo de menor altura pero lo compensa al estar situado a un centenar de metros, sobre impresionantes acantilados que fueron testigos de más de 700 naufragios, según queda documentado, antes de su construcción. La planta baja alberga un interesante centro de interpretación vinculado a materias náuticas y medioambientales. Y también dispone de una cafetería, para un pequeño relax. Antes de acceder a él se encuentra agazapado el puerto natural de Sa Nitja, de la época romana, y la rojiza playa de Cavalleria.

 

2 – Faro de Favàritx. Al noreste de la isla, integrado en el Parque Natural de s’Albufera des Grau. Tiene 28 metros y fue construido entre 1917 y 1922. El más bello y salvaje, arropado por un cautivador paisaje casi lunar de piedra negra. Su seña de identidad es una banda negra en espiral. Junto a él están las bellas y salvajes cala Presili y playa Tortuga. El más espectacular para ver el amanecer.

 

3 – Faro de Sant Carles. A la entrada del puerto de Maó. De 22 metros e inaugurado en 1852. El estar situado junto al Castillo de Sant Felip obstaculizaba un sector de tiro, por lo que fue demolido y substituido en 1912 por un gran farol móvil sujeto a un pescante metálico al borde del acantilado.

 

4 – Faro de la Illa de l’Aire. Al sureste, en un solitario islote ubicado en la zona residencial de Punta Prima. Construido entre 1857-60, durante años tuvo el honor de ser el faro más alto de Baleares, con sus 23 metros.

 

5 – Faro de Punta Nati. Al noroeste, tiene 19 metros y fue construido en 1913 sobre unos acantilados de 42 metros. La historia que lo envuelve explica que fue el gobierno francés el que presionó para su construcción tras el hundimiento del vapor Géneral Chanzy, en plena tormenta, con un único superviviente de las 157 personas que iban a bordo. Llama la atención su sobrecogedor paisaje de roca caliza, los muros de piedra seca y las barracas, construcciones de planta circular compuestas por la superposición de cuerpos, con una cámara interior y una falsa bóveda sellada con piedra. Lugar ideal para disfrutar de amaneceres y puestas de sol.

 

6 – Faro de Sa Farola. El más pequeño –apenas 13 metros– de la isla, da la bienvenida al puerto natural de Ciutadella. Construido entre 1861-63, su función es más de alumbramiento –de ahí su nombre– que de aviso de costa cercana. Fue uno de los primeros de las Baleares en inaugurar el sistema de alumbrado eléctrico, en 1918.

 

7 – Faro Cap d’Artrutx. Al sudoeste de la isla, tiene 34 metros y fue construido en 1858. Orientado hacia Mallorca, se caracteriza externamente por sus franjas horizontales negras sobre fondo blanco y su altura actual la alcanzó en 1960, cuando se duplicaron sus 17 metros originales. Al disponer en su base de un restaurante con terraza y vistas al mar es lugar de peregrinaje vespertino, para admirar relajadamente las más espectaculares puestas de sol de Menorca, con el sol acunándose por el horizonte mediterráneo y dejando luego el cielo teñido de su rojiza estela.

 

Más información en: www.menorca.es