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VIVIR SEMANA SANTA DISFRUTANDO DEL ENOTURISMO EN RIOJA ALAVESA SIEMPRE ES UN BUEN PLAN

Experiencias auténticas, naturales y respetuosas con el medio ambiente. Una forma diferente de pasar unos días de descanso conociendo un territorio que tiene todo para engancharte.

 

 

Esta Semana Santa, Rioja Alavesa se aleja de los itinerarios convencionales para ofrecer una inmersión auténtica en el alma del viñedo. Todo un viaje entre cepas, historia y vanguardia. Como en esta comarca la primavera es mucho más que una estación, merece la pena tomarse un tiempo para elegir una propuesta (o todas) para adentrarse en un territorio fascinante mediante el enoturismo. ¡Anótate algunas ideas!

 

Libertad sobre ruedas: El viñedo en movimiento

Para los amantes del aire libre y la independencia, la Ruta autoguiada en bicicleta eléctrica de Bodega Bideona es el punto de partida ideal. Sin prisas y a tu ritmo, esta experiencia permite recorrer senderos diseñados específicamente para descubrir la esencia natural de la zona. El plan culmina, como no podría ser de otra forma, con un picoteo opcional en su elegante Wine Bar.

Si prefieres una inmersión más guiada, la finca «El Regalo» propone un paseo de 3 km en e-bike que atraviesa paisajes históricos plantados en 1936. El broche de oro lo pone una cata de Izadi Blanco junto a una ermita romántica, maridada con queso Idiazábal, antes de descender a la sala de barricas donde descansa su vino más preciado.

El lenguaje de la tierra y sus secretos

La cultura del vino es, ante todo, respeto por el origen. La experiencia «Pasión por el Terroir» invita a entender esta filosofía mediante una visita dual a viñedo y bodega, coronada con la degustación de la gama Caecus y un aperitivo local que subraya los sabores de la tierra.

Para quienes disfrutan de las historias de familia y tradición, «Los secretos del viñedo y el corquete» es una cita ineludible. Esta visita guiada profundiza en las herramientas y saberes antiguos, incluyendo una cata de cuatro perfiles de vino distintos que narran la evolución de la uva desde la viña hasta la copa.

Regeneración y vistas infinitas

El compromiso con el entorno se manifiesta de forma creativa en actividades como «El poder regenerador del ser humano». Más allá de la vid, esta propuesta incluye un paseo teatralizado por un olivar centenario y un taller de «bombas de semillas», uniendo la interpretación generacional con una cata maridaje de aceites.

Finalmente, para quienes buscan la contemplación pura, la visita al viñedo «El Redondo» ofrece una de las panorámicas más bellas de la comarca. El recorrido concluye en el jardín de la bodega, un escenario idílico para una cata de vino y aceite con productos de cercanía, celebrando el lujo de la sencillez bien ejecutada.

Esta Semana Santa, Rioja Alavesa se vive a través de sus rutas, sus bodegas e impresionantes viñedos.

 

 

 

 

 

Más información:
https://www.rutadelvinoderiojaalavesa.com

www.visitriojaalavesa.com

UNA SEMANA SANTA CON ALMA PROPIA QUE CADA AÑO DESLUMBRA EN TOMELLOSO

Procesiones en las que el fervor y la admiración rezuman por los cuatro costados, sumados a la dedicación y al esfuerzo de una localidad volcada con su semana grande.  

 

Como en todo destino que vive sus fiestas compartiendo un sentimiento de fraternidad, unión y convivencia, Tomelloso disfruta una vez al año de una Semana Santa de esas que apetece visitar. Procesiones en las que los vecinos se vuelcan del primero al último, pasos e imaginería cuidada al detalle y fervor. Mucho fervor. La representación de los últimos días de Cristo en esta localidad manchega se vive con intensidad, de la mano de doce cofradías y hermandades. Si bien sus procesiones son dignas de seguimiento y disfrute, dos momentos sobresalen por encima del resto: la procesión del silencio y El Encuentro.

 

Silencio, oración y penitencia. Un resumen muy acertado de lo que se vive cada año en Semana Santa en la localidad de Tomelloso. Sus gentes viven con intensidad unos días que para muchos son de descanso y esparcimiento, pero para ellos es dedicación, algo de nervios y mucha devoción. Ese espíritu es muy fácil de contagiar. Sólo basta con dedicar tiempo para contemplar en respetuoso silencio, los pasos de La Entrada de Jesús en Jerusalén el Domingo de Ramos; la Oración y Juicio de Cristo el Jueves Santo; o la Presentación, que año tras año va alcanzando mayor protagonismo en una ya de por si intensa jornada de Viernes Santo donde coinciden con Camino del Calvario y el Entierro de Cristo.

Aunque si hay algo en lo que coincidirá la absoluta mayoría de tomelloseros a la hora de definir su Semana Santa, es la Procesión del Silencio, conocida también como «de las cadenas». Para muchos, el momento culmen, se celebra en la madrugada del Viernes al Sábado Santo. En ella participan numerosos penitentes que, en completo silencio, caminan portando cruces y arrastrando pesadas cadenas atadas a los pies. Es verdaderamente sobrecogedor llegar a las inmediaciones del recorrido por el que transcurre la procesión y no oír nada más que un tambor lejano que, cuando te acercas, queda sutilmente opacado por el sonido que emiten las cadenas arrastrándose por el asfalto. En perfecta sincronía, el paso pesado de los penitentes, sumado a la cadencia fúnebre del tambor y al silencio sepulcral de una audiencia absorta en la escena, regalan un momento que es de obligada visita.

Otro momento intenso en esta Semana Santa es El Encuentro, celebrada el Domingo de Resurrección. Se recuperó el año pasado con una imagen nueva del resucitado. Una procesión que regresa, ya que llevaba sin hacerse desde antes de pandemia.

Más allá de procesiones y pasos, Semana Santa es un momento de encuentro, de reunión y de celebración con familiares y amigos. Durante la semana se suceden diferentes actividades y la gastronomía típica de la época, como los potajes de vigilia o la repostería como hojuelas, rosquillos, torrijas y flores se convierten en alicientes para aparcar nuestra vida cotidiana y descubrir que en Tomelloso si se respira una Semana Santa con alma propia.

 

 

Más información: https://visitatomelloso.com/

RIAZA, UN FESTÍN ENTRE MONTAÑAS

El primer pueblo de Castilla y León en sumarse a la Red de Pueblos Gastronómicos de España tiene argumentos de sobra para conquistarte.

 

 

Hay lugares que se descubren con los ojos, pero que se conquistan con el paladar. Riaza, esa joya serrana de Segovia, es uno de ellos. Aquí, la gastronomía no es un simple acompañamiento al paisaje de piedra rojiza y aire puro; es un ritual, una tradición que se transmite de generación en generación, un motivo más para perderse por sus calles empedradas y quedarse, con el alma y el estómago, prendado.

Fuego, leña y maestría, ingredientes de lujo en una cocina con alma. El aroma a leña quemada guía los pasos del viajero. En los asadores de Riaza, el cordero lechal —cocinado solo con agua y sal— se doraba lentamente en hornos centenarios, desprendiendo una fragancia que es pura esencia de Castilla.

Pero no es el único soberano de estas tierras: la carne de bovino procedente de ganaderías propias se gana un lugar de honor en las mesas, especialmente en forma de jugosos chuletones a la brasa, acompañados de patatas de Riofrío de Riaza, célebres en la comarca y base de muchas calderetas tradicionales.

También destaca los productos de matanza; lomo, chorizo, morcilla y embutidos caseros, que han sido fundamentales en la gastronomía local. Sin olvidarnos, de maravillosos guisos que atesoran su rica micología, en los que setas y hongos de la sierra se convierten en exquisitos protagonistas.

Entre fogones, surgen creaciones innovadoras que demuestran que la cocina de Riaza, aunque anclada en la tradición, no teme a la modernidad. Pocas sensaciones colman más el apetito y la dicha que saborear una excelsa pieza de asado elaborada con tanta dedicación y mimo, pero en Riaza es el día a día.

Pero qué sería de un banquete sin su broche final. En Riaza, los postres son pequeñas obras de arte. Los amarguillos, con su equilibrio perfecto entre dulce y almendra, siguen una receta local que los hace únicos. También las tortas de chicharrones, que se deshacen en la boca de una manera delicada y sutil, mientras que las tortas sobadas —especialmente veneradas en Semana Santa— son un tributo a la harina, la manteca y el cariño puesto al amasar. Al final, la repostería de Riaza encuentra adeptos por doquier cuidando los pequeños detalles, donde el sabor y los ingredientes humildes se topan con la paciencia y buen hacer en los obradores y cocinas del pueblo.

La gastronomía aquí baila al ritmo de las estaciones y las fiestas. En Navidad, el lechal asado comparte mesa con las castañas cocidas con anís, cuyo perfume se mezcla con el humo de la lumbre, creando una atmósfera puramente embriagadora, casi se puede comer el aire. San Gregorio, Patrón del Ayuntamiento de Riaza, trae el bacalao en caldereta y la careta de cerdo, adobada y lentamente cocida. La Semana Santa huele a canela y vino clarete: es el tiempo de las torrijas y la limonada, esa bebida ancestral que se deja reposar al aire libre, capturando el alma de la primavera.

Y luego está San Juan, con sus hogueras y el chocolate espeso acompañado de bizcochos; o las romerías de Hontanares, donde las chuletillas de lechal a la parrilla y la tortilla de patatas se disfrutan bajo la sombra de los árboles. Incluso en las Fiestas Patronales, el jueves se convierte en una fiesta colectiva alrededor de una caldereta de toro de lidia, mientras “los porrones” pasan de mano en mano.

Riaza no se visita; se saborea. Cada plato es un relato de historia, de esfuerzo, de amor por lo bien hecho. Aquí, el acto de comer trasciende lo cotidiano: es un regreso a lo auténtico, a los sabores que ya no se encuentran en cualquier parte. Porque, después de todo, ¿qué mejor manera de recordar un lugar que a través del gusto? La mesa está puesta. ¿Te atreves a sentarte?

 

 

 

www.pueblosgastronomicos.com

MACAO ES EL DESTINO IMPRESCINDIBLE PARA ESTE AÑO

 

Hay lugares que se visitan con el mapa en la mano y lugares que se descubren dejando que los pies decidan por uno mismo. Macao es, sin duda, de los segundos. A menudo eclipsada por el brillo de sus casinos, esta península es en realidad un rompecabezas de historia, azulejos portugueses e incienso chino que encaja de una forma casi milagrosa. Se ha transformado en uno de los centros mundiales de entretenimiento, vida nocturna y fiesta donde el viajero encontrará infinidad de experiencias únicas.

Para entender Macao hay que dividirla en cuatro actos, cada uno con una luz y un ritmo completamente distintos. Con su Centro Histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005 Macao presume de su singular fusión de estilos coloniales portugueses y tradiciones chinas. Más de 30 edificios históricos que simbolizan el intercambio cultural entre Oriente y Occidente tras 450 años de administración portuguesa.

El Corazón de la Península: Donde todo empezó

El Distrito Central es el punto de partida inevitable. Aquí, el pasado no es un museo, es algo que se respira mientras se camina. El recorrido por el Patrimonio Mundial suele empezar en el Templo de A-Má, un lugar que ya estaba allí mucho antes de que llegara el primer barco portugués. Es fascinante ver cómo conviven las oraciones taoístas con la arquitectura colonial de la Plaza del Lilau, donde una vieja frase local dice que «quien bebe de su fuente, nunca olvida Macao».

Al avanzar, uno se topa con la Casa del Mandarín, un remanso de paz con patios interiores que parecen sacados de una pintura antigua, antes de desembocar en el bullicio de la Rúa de Cinco de Outubro o la fotogénica Travessa da Paixão. El final del trayecto, las Ruinas de San Pablo, no necesitan presentación, pero es la mezcla de todo lo anterior —los templos pequeños como el de Na Tcha pegados a murallas del siglo XVI— lo que realmente cuenta la historia de este puerto de intercambio.

San Lázaro: El refugio de los artistas

Si el centro es la historia viva, la Parroquia de San Lázaro es el alma creativa. Es quizá la zona más bonita y menos comprendida de la ciudad. Para llegar, lo mejor es subir en el teleférico hasta la Colina de la Guía. Desde la fortaleza y su faro (el primero de estilo occidental en la costa china), las vistas de la ciudad son de las que te obligan a guardar el teléfono y simplemente mirar.

Al bajar hacia el barrio de San Lázaro, el ambiente cambia. Las calles empedradas y los edificios de estilo clásico europeo albergan hoy el corazón del diseño local. Lugares como el Albergue SCM, con sus enormes alcanforeros en el patio, o el centro 10 Fantasia, son nidos de galerías y talleres donde los jóvenes creadores de Macao demuestran que la ciudad es mucho más que mesas de juego.

Taipa: Un paseo entre dos mundos

Cruzando el puente se llega a la isla de Taipa. Aquí el contraste es casi violento, pero encantador. Por un lado, los resorts integrados con sus luces de neón; por otro, la Vila de Taipa, un laberinto de callejones donde el olor a galletas de almendra recién hechas lo inunda todo.

Las Casas de Taipa, esas residencias de color verde pastel frente al humedal, son el mejor ejemplo de la vida burguesa de principios del siglo XX. Es un lugar para caminar sin prisas, subir a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmelo y terminar perdiéndose en la Rúa do Cunha para probar algún bocado local. Es, probablemente, el rincón donde la influencia portuguesa se siente más amable y cotidiana.

Coloane: El Macao que se detuvo

Finalmente, hay que ir al extremo sur, a la Villa de Coloane. Si alguien busca el Macao «auténtico», el de los pueblos de pescadores y las redes secándose al sol, es este. Es el lugar de la tranquilidad. El muelle de Coloane sigue teniendo ese aire de frontera, y la plaza frente a la Capilla de San Francisco Javier, con sus azulejos amarillos y blancos, invita a sentarse a ver pasar el tiempo.

Pasear por los templos de Kun Iam o Tam Kong en Coloane es una experiencia silenciosa, muy alejada de las hordas de turistas del centro. Aquí se viene a comer un egg tart de Lord Stow’s —el original— y a caminar por el paseo marítimo mirando hacia la costa de Hengqin. Es el cierre perfecto para un viaje a un Macao que, a pesar de la modernidad galopante, se niega a olvidar quién fue.

Una cocina reconocida mundialmente.

La gastronomía macaense, declarada por la UNESCO como Ciudad Creativa de la Gastronomía en 2017, destaca por ser la primera cocina de fusión del mundo, mezclando sabores cantoneses y portugueses con influencias de África, India y Malasia. Este legado culinario combina técnicas de horneado y guisos con ingredientes locales, siendo uno de los mayores tesoros culturales de la región. Resulta llamativo ver esa confluencia de sabores, sin duda por la influencia de Portugal y su legado colonial. Platos como el minchi (carne picada con soja y melaza), la gallina a la africana (con coco y especias), y la gallina a la portuguesa dan buena cuenta de una cocina célebre.

Porque la influencia portuguesa es una constante que se repite en este destino. Una muestra fantástica de ella es el Festival de la Losufonía, destinado a tender puentes y mostrar ese sello cultural tan único que tiene la ciudad. A través de un programa lleno de contrastes, el festival invita a descubrir Macao desde distintos ángulos. Una selección de creadores contemporáneos de China, Macao y el mundo luso proponen un viaje visual por el concepto de la fusión cultural.

Como referente turístico de primer nivel, Macao celebra desde hace más de una década la Feria MITE, que en 2026 celebrará su edición número 14, del 10 al 12 de abril. Un escaparate para conectar con el mercado asiático y poner en valor a Macao como uno de los centros mundiales de entretenimiento, vida nocturna y fiesta donde el viajero encontrará decenas de casinos, fuegos artificiales, fiestas y cultura.

Para vivir Macao, hay que caminarlo. Desde el incienso de sus templos más antiguos hasta el diseño de vanguardia de sus barrios artísticos, es un destino que recompensa a quien sabe mirar más allá de las luces brillantes. No por nada, una Asociación del peso de la APAVT (Asociación Portuguesa de Agencias de Viajes y Turismo) ha elegido a Macao como Destino Preferido Internacional 2026.

 

Más información: https://www.macaotourism.gov.mo/en/

 

BAENA, PRUEBA VIVA DEL LEGADO ANDALUSÍ

 

 

Dice la leyenda —y los mapas del geógrafo ceutí al-Idrisi en el siglo XII— que Bayyana era una fortaleza inexpugnable rodeada de higueras, trigo y un horizonte infinito de olivos. Nueve siglos después, si uno conduce hacia Baena, la descripción sigue siendo casi idéntica. El paisaje se vuelve denso, las colinas se elevan y el verde plateado de los olivares lo inunda todo. Estamos en la Campiña Alta, la antesala de las Sierras Subbéticas, un territorio donde el tiempo parece avanzar al ritmo de la cosecha.

Baena es una encrucijada milenaria. Por aquí pasa el río Guadajoz y, con él, las rutas que conectan Córdoba con Granada. Es una tierra que ha estado habitada desde siempre, pero que vivió su primer gran «boom» hace 2.500 años. Mientras el resto del mundo miraba al valle del Guadalquivir, los íberos turdetanos prefirieron las alturas, construyendo ciudades fortificadas que hoy son el sueño de cualquier arqueólogo.

El despertar de los gigantes de piedra

Si hay un lugar donde el pasado te golpea con fuerza es el Parque Arqueológico de Torreparedones. No hace falta ser un experto para asombrarse ante las termas romanas recién descubiertas, con muros de tres metros que han aguantado en pie dos milenios, o el sistema de calefacción subterránea que ya quisieran muchos hoy en día.

Pero lo que realmente define este territorio son sus «bestias»: la famosa Leona de Minguillar, lobas amamantando a sus crías y toros de piedra que custodiaban las necrópolis. Muchas de estas piezas descansan hoy en el Museo Histórico Municipal, ubicado en la Antigua Tercia, un viejo almacén de grano de 1795 que hoy custodia el legado histórico de la ciudad.

La herencia de la Almedina

Aunque el alma de Baena está en lo alto. La Almedina, el casco histórico, es un laberinto que huele a piedra vieja y a historia. Su castillo, que comenzó siendo un bastión romano para terminar como residencia de los Duques de Sessa, hoy sirve como un mirador privilegiado. Desde la Plaza Palacio, la vista de la campiña es, sencillamente, abrumadora.

Pasear por aquí es saltar de siglo en siglo: Santa María la Mayor, una joya del gótico tardío construida sobre lo que probablemente fue la mezquita principal. El Convento de Madre de Dios, un rincón donde el Renacimiento cordobés se dio la mano con arquitectos de la talla de Hernán Ruiz y Diego de Siloé Arco de Consolación, una puerta almohade que aún conserva ese aire de frontera peligrosa que tuvo Baena durante siglos.

Porque Baena fue, durante más de 200 años, el último muro de contención de Castilla frente al Reino Nazarí de Granada. De esa época viene su escudo: cinco cabezas de musulmanes que recuerdan un duelo de caballeros en el año 1300. Incluso se dice que el propio Boabdil, el último rey de Granada, dio con sus huesos en la cárcel del castillo tras ser capturado en una escaramuza cercana.

Baena es, en definitiva, ese lugar donde puedes tocar una muralla almohade por la mañana, almorzar bajo un artesonado mudéjar y perder la mirada en un mar de olivos por la tarde. Es la Andalucía que no necesita filtros porque ya lo tiene todo.

                                                                                                                   

 

 

 

 

Más información en:

https://baenaturismo.com/

www.baena.es

SIERRA OESTE DE MADRID SE CONVIERTE EN EL PRIMER ‘GASTRODESTINO’ DE LA RED DE PUEBLOS GASTRONÓMICOS DE ESPAÑA

Con sus 22 pueblos, esta comarca se suma a este ambicioso proyecto turístico, cuyo objetivo es vertebrar todo el territorio nacional, aunando la excelencia turística y gastronómica de nuestros pueblos como motor de desarrollo, empleo y oportunidades para todos. Es el primero en la Comunidad de Madrid, con lo que la Red ya está presente en 8 Comunidades Autónomas.

 

La Sierra Oeste de Madrid destaca por una despensa basada en el producto de proximidad, con el garbanzo de grano pequeño y piel fina como principal referente técnico. La iniciativa «Tierra de Garbanzos» articula la colaboración entre productores y restauradores para preservar este cultivo de secano. El sector cárnico aporta vacuno, cordero y caza, mientras que Villa del Prado funciona como el núcleo hortícola de la región con casi cien explotaciones. En Rozas de Puerto Real se localiza el castañar más extenso de la comunidad. La oferta se completa con queserías artesanales de cabra y oveja, junto a una producción apícola de carácter tradicional. En el apartado de bebidas, los vinos con D.O. de San Martín de Valdeiglesias aportan identidad mediante las variedades Garnacha y Albillo Real. Finalmente, la repostería local conserva elaboraciones específicas como los retorcidos.

Hablamos de un enclave geográfico situado entre el Guadarrama y Gredos, compuesto por 22 municipios accesibles en menos de una hora desde la capital. Su patrimonio histórico destaca por estructuras medievales como el Castillo de La Coracera y el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias. En el ámbito recreativo, el Embalse de San Juan y el río Alberche articulan la oferta de deportes náuticos y rutas naturales como la Vía Verde. La comarca alberga además el castañar más extenso de la región en Rozas de Puerto Real.

Científicamente, la zona es relevante por su vinculación aeroespacial, con instalaciones de la NASA en Robledo de Chavela y un museo temático en Fresnedillas de la Oliva. El entorno cuenta con protección ambiental (ZEPA nº 56) para la preservación de especies como el águila imperial y la cigüeña negra. La oferta de ocio se completa con centros de recuperación de fauna y parques temáticos botánicos. Finalmente, la región mantiene tradiciones singulares de interés cultural, entre las que destacan la Fiesta de la Vaquilla y el Judas.

Sierra Oeste de Madrid emprende un viaje emocionante integrándose en la Red de Pueblos Gastronómicos de España, un innovador y muy ambicioso proyecto turístico que ya cuenta con 11 hermosos municipios de España, (Alcázar de San Juan, Alhaurín el Grande, Almendralejo, Aracena, Baena, Cangas del Narcea, Llerena, Mora de Rubielos, Riaza, San Cristóbal de La Laguna y Sigüenza) representantes de 8 Comunidades Autónomas diferentes, aunque a día de hoy, ya hay otros 38 pueblos más de nuestro país que han firmado la carta de adhesión a la Red tras haber superado la exigente auditoría que marca los estatutos de esta Asociación, sin ánimo de lucro, que busca integrar a TODOS, y no competir con NADIE.

Así pues, y según su Presidente, Fernando Valmaseda, “la Red aporta a los socios de este proyecto aspectos que considera determinantes en el desarrollo presente y futuro del sector del Turismo, como un gran proceso de formación continua para todos los agentes que forman parte del Sector en cada territorio, innovación, digitalización y herramientas tecnológicas de última generación para el desarrollo de cada municipio, gamificación, una ambiciosa campaña constante de comunicación y promoción a nivel nacional e internacional, estrategias de desestacionalización y sostenibilidad económica y social, una apuesta firme por el desarrollo local y rural, creación de comisiones de trabajo especializadas para el desarrollo de más de 10 iniciativas previstas para este año 2025 formadas por los alcaldes de los municipios integrantes, la firma de acuerdos de colaboración con otras asociaciones y Redes, nacionales e internacionales, que ya han solicitado su integración en el proyecto y la búsqueda de oportunidades estratégicas para el desarrollo de los socios adheridos”.

Y todo ello… de la mano de Fogón y Candela, los personajes que van a acompañar durante toda la vida a este proyecto, y que serán los encargados de contar al viajero y a los usuarios de www.pueblosgastronomicos.com todos los “GastroEventos” que se vayan agendando, a lo largo del año, en cada uno de los municipios que integran la Red, en las comarcas, mancomunidades, provincias y comunidades autónomas de nuestro país, así como las “GastroRutas” que vertebrarán toda España y que regalarán al visitante una guía imprescindible de momentos e instantes, de lugares y tradiciones, de fiestas y productos que hacen de nuestra España… ¡El país más rico del mundo!

www.pueblosgastronomicos.com