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A SANTIAGO POR TOMELLOSO, DONDE EL PEREGRINO ENCUENTRA UN DESTINO INCREÍBLE

Un pueblo de La Mancha, tierra de viñedos, de llanuras que no terminan nunca, aparece en los mapas que trazan los peregrinos jacobeos. Tomelloso forma parte del Camino de Santiago. Y quien llega aquí, difícilmente quiere marcharse.

 

El bastón golpea el asfalto y la mochila pesa, pero hay un momento en que el peregrino levanta la vista y lo que ve no se parece a nada de lo que esperaba. No hay montaña aquí, ni costa. Hay viñas. Hay un horizonte tan ancho que parece que el mundo se ha abierto de par en par. Y hay un pueblo, Tomelloso, que lo recibe con esa hospitalidad sin alardes que sólo tienen los lugares que no necesitan demostrar nada.

Que el Camino de Santiago pase por La Mancha es, en sí mismo, una revelación. La ruta jacobea, en el imaginario colectivo, transcurre por brumas gallegas o por la meseta castellana del norte. Pero los caminos a Compostela son tantos como peregrinos han querido recorrerlos, y la Ruta del Argar —411,69 kilómetros que nacen en Lorca, en Murcia— nos recuerda algo esencial: el Camino empieza donde empieza cada uno. Desde el umbral de su propia casa. Desde el sur.

Fue la idea de muchos aventureros y peregrinos jacobeos la que dio forma a esta ruta: si la peregrinación es un acto íntimo, de dónde mejor partir que del lugar donde uno vive, donde uno ha crecido. Así nació esta iniciativa que atraviesa el sureste peninsular, cruza La Mancha y deposita al caminante, kilómetro a kilómetro, en el corazón de Tomelloso.

Por las calles de Tomelloso: el viñedo como paisaje interior

El peregrino puede cruzar el núcleo urbano de Tomelloso a pie, viviéndolo desde dentro, o desde el Parque de la Constitución por las calles de la Estación y del Airén, hasta alcanzar la avenida del Príncipe Alfonso, bordeando por ella la población. El nombre de esa calle ya lo dice todo: aquí la uva Airén —la más plantada del mundo, dicen— tiene rango de topónimo. El vino no es sólo un producto en Tomelloso: es identidad, es historia, o, por qué no decirlo, casi un idioma en sí mismo.

Y aquí conviene detenerse, porque Tomelloso tiene esa peligrosa virtud de los lugares que enamoran: ofrece demasiado para seguir caminando. La hospitalidad del pueblo es legendaria. Quien llega con la mochila al hombro encontrará una mesa dispuesta, un vino que no parece de este siglo por lo honesto que es, y una conversación que se alarga más de lo previsto. Los tomelloseros saben que un peregrino cansado es un huésped que merece lo mejor. Y lo dan.

La tentación de quedarse: lo que Tomelloso ofrece al viajero

Pocas ciudades de La Mancha condensan tanto en tan poco espacio. El Museo del Carro y Aperos de Labranza explica, con una elocuencia que no necesita palabras, de qué están hechos estos campos y las manos que los trabajan. Las cuevas que perforan el subsuelo de la ciudad, algunas con décadas de historia fermentada en sus paredes, reciben al visitante con una generosidad que desafía cualquier agenda de marcha. Y el paisaje del viñedo, que en primavera adquiere una paleta de colores vivos, salpicado por los humildes bombos, resulta tan hermoso que parece una trampa.

Hay peregrinos que confiesan haberlo intentado: levantarse al alba, ponerse el calzado, ajustar las correas de la mochila. Y luego mirar la calle, escuchar el silencio templado de la mañana tomellosera, y decidir que otro día. Que Compostela puede esperar un poco más. Que Tomelloso todavía tiene algo que contarles.

El camino sigue: huertas, canales y la llanura infinita

Quien retoma la marcha sale de Tomelloso por el Polígono Industrial de El Bombo, avanza junto a la N-310 y, dejando atrás la calle Zurbarán, se adentra en una pista asfaltada que conduce a un mundo distinto. Un mundo de huertas cruzadas por canales de riego,de silencios que sólo rompen los pájaros y el crujir de la gravilla bajo las botas.

El Canal del Guadiana aparece como una frontera líquida, un punto de inflexión en la caminata. Tras cruzarlo, el camino del Molino del Cuervo abre una nueva perspectiva que lleva, sin prisa y sin extravío, hacia Alameda de Cervera. Aquí el peregrino encontrará un merecido descanso en la Plaza del Castillo de Cervera, donde reponer fuerzas y recuperar el ritmo antes de continuar.

Tomelloso: un lugar que no estaba en los planes y se queda en la memoria

Hay ciudades que están en el camino y se notan. Hay otras que están en el camino y te cambian. Tomelloso pertenece a la segunda categoría. No hace falta que el peregrino lo sepa antes de llegar. Lo sabe en cuanto pisa la primera calle, en cuanto alguien le señala dónde puede descansar o comer, en cuanto descubre que esta tierra que parecía de paso es, en realidad, un destino.

El Camino de Santiago no es sólo una línea en el mapa. Es el conjunto de los momentos que lo hacen inolvidable. Y Tomelloso, este pueblo manchego que no debería estar aquí según los cánones, que no encaja en ningún folleto de peregrinación al uso, resulta ser exactamente el tipo de lugar que hace que valga la pena haber calzado las botas y salido a andar.

 

 

 

 

Más información: https://visitatomelloso.com/

LA CATEDRAL DE SANTA MARÍA DE LA ASUNCIÓN DE CORIA, VEINTE SIGLOS DE HISTORIA CONDESADA EN SUS MUROS DE GRANITO

Este majestuoso templo esconde una de las reliquias más importantes de la fe cristiana: El Sagrado Mantel de la Última Cena

 

 

Por el sur de Coria, donde la Muralla romana fijó hace dos milenios el límite de la ciudad, se levanta una mole de granito que reorganiza el paisaje a su alrededor.  La Catedral de Santa María de la Asunción se ve desde lejos y no da lugar a dudas.  Las calles de esta ciudad episcopal de la provincia de Cáceres, estrechas y antiguas, parecen llevarte hasta ella casi sin que te des cuenta, como si la ciudad hubiera sido diseñada para eso. Y en cierto modo, así fue.

Lo primero que golpea al viajero es la escala.  No la ornamentación de otros templos españoles más conocidos, sino algo más austero y, por eso mismo, más difícil de ignorar: la solidez granítica de sus muros, la manera en que la fábrica parece haber crecido sola a lo largo del tiempo, desde finales del siglo XV hasta mediados del XVIII.  Casi trescientos años de construcción.  Varias generaciones de canteros y obispos que pusieron la primera piedra de algo que no iban a ver terminado.

Esa historia larga es, paradójicamente, lo que hace al templo tan singular.  El gótico tardío convive con el plateresco, y los dos aceptan sin demasiado drama los añadidos barrocos que llegaron después.  Los estilos se superponen, sí, pero no como un error: como un registro fiel de lo que fue pasando.

Pero la historia de este lugar empieza mucho antes.  Bajo la Catedral actual hay capas: una basílica visigoda de una diócesis que algunos historiadores sitúan ya en los siglos II o III; una mezquita que tomó el relevo durante la ocupación musulmana; y una catedral románica levantada entre los siglos XIII y XIV de la que apenas queda rastro, salvo una carta del Cabildo de 1498 donde los canónigos la describían, con franqueza notable, como demasiado vieja, baja y pequeña para albergar a la mitad de los fieles.  Había que construir algo nuevo. Y así empezó todo.

Franquear el umbral de Santa María de la Asunción es entrar en un espacio que impone calma antes de que te dé tiempo a decidir si quieres tenerla.  La planta de salón, rectangular y con un crucero estrecho, genera una atmósfera de recogimiento que las grandes catedrales cruciformes no siempre consiguen.  Las bóvedas de crucería estrellada sobre el crucero son geometría pura, y funcionan.  La luz entra filtrada, medida. Los muros de granito absorben el ruido de fuera y lo que queda es silencio.  El tipo útil, no el incómodo.

Capillas, salas y dependencias se articulan alrededor del templo con esa lógica acumulativa de los edificios que han ido creciendo según lo pedía el momento.  Entre todas ellas destaca el claustro, ese espacio de transición que las catedrales españolas han convertido históricamente en algo más que un pasillo entre funciones.  En el de Coria, el paso de la luz a distintas horas del día convierte los arcos y los muros en algo que cambia sin moverse.  Es en este claustro donde se ubica el Museo de Arte Sacro, con siglos de orfebrería, escultura y documentación acumuladas por una Diócesis que ha conocido tiempos de esplendor y de olvido.

Antes de entrar al museo conviene detenerse en la torre campanario, levantada directamente junto a la puerta del Evangelio.  Es uno de esos lugares donde la continuidad histórica se hace física: piedras romanas bajo piedras medievales bajo piedras barrocas.  Todo junto, sin explicación ni cartel necesario.

Y llegamos al objeto que, para muchos visitantes, justifica por sí solo el viaje: el Sagrado Mantel de la Última Cena, custodiado en el Museo dentro de una arqueta barroca de plata, protegido por una bolsa de terciopelo rojo de Damasco tejido en seda.

El Mantel mide 4,42 metros de largo por 92 centímetros de ancho.  Es un lienzo de lino con sencillos adornos geométricos en índigo natural, de ese azul que resiste el tiempo mejor que casi todo lo demás.  Y según la tradición, estuvo sobre la mesa donde Cristo celebró la Pascua con sus apóstoles la noche del Jueves Santo.

Uno puede creerlo o no.  Puede acercarse desde la fe o desde la curiosidad histórica.  Pero algo en la antigüedad del objeto, en su fragilidad y su persistencia simultáneas, impone una pausa que no es del todo religiosa ni del todo laica.  Es el desconcierto de estar frente a algo que ha durado más de lo que debería.

La ciencia ha tomado nota, con cautela.  En 1960, los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales de Madrid realizaron los primeros estudios sobre la pieza.  Más recientemente, el profesor John Jackson —director del Turín Shroud Center de Colorado y uno de los investigadores más rigurosos sobre la Sábana Santa— planteó una hipótesis que ha generado conversación: las dimensiones del Mantel de Coria y las del Sudario de Turín guardan una correspondencia que sugeriría que ambas piezas estuvieron sobre la misma mesa.  El Mantel de Coria sería el interior y el más íntimo dando asiento a la vajilla y los alimentos; la Sábana de Turín, el exterior y el usado de sudario de Cristo.

Durante siglos, los obispos de Coria mostraron el Mantel desde el llamado balcón de las Reliquias cada tres de mayo, festividad de la Santa Cruz.  Las aglomeraciones que generaba aquella ceremonia llegaron a ser tales que en 1791 las autoridades eclesiásticas decidieron suspenderla como acto público.  Y así, entre el silencio y el paso del tiempo, la reliquia fue quedándose en una penumbra que no le correspondía.

Hoy, la Catedral de Coria devuelve la reliquia a la luz.  Y el viajero que llega hasta aquí, tras recorrer las calles de esta ciudad episcopal, tras ver la seo crecer sobre la Muralla romana, tras dejarse atrapar por el silencio de las bóvedas estrelladas, se encuentra al final del recorrido ante un trozo de lino antiguo.  Que podría ser simplemente eso. O no. Llevan veinte siglos sin resolver la pregunta…

Sin embargo, tanto el Ayuntamiento de Coria como el Cabildo Catedralicio, pretenden recuperar de nuevo la tradición, como ya se hiciera desde antaño, al objeto de atraer el fervor de cientos de peregrinos creyentes, y también de escépticos, con la finalidad de que tanto la seo como la ciudad cauriense se conviertan nuevamente en epicentro de reclamo y punto de encuentro de devoción espiritual, cultural y de peregrinación dentro del turismo religioso mundial para todos aquellos que se acerquen hasta la milenaria, nobiliaria y episcopal Ciudad de Coria, con el fin de venerar el Sagrado Mantel de la Última Cena; sirviendo en esta ocasión, como anuncio o llamada, la exposición que albergará, de mayo a julio, el Museo Vida de Cristo de Fátima.

Más información: www.turismocoria.es

VIAJAR SIN PRISAS A PARTIR DE LOS 60 EN PUERTO ANTILLA GRAND HOTEL

El aumento de los viajes para mayores de 60 años impulsa destinos tranquilos como Islantilla, donde el clima, la naturaleza y la calidad de vida marcan el ritmo.

 

El turismo senior se consolida como una de las grandes tendencias del sector, con viajeros que priorizan estancias más largas, destinos relajados y experiencias centradas en el bienestar. En este contexto, la costa de Huelva y alojamientos como el Puerto Antilla Grand Hotel se posicionan como opciones ideales para disfrutar de unas vacaciones sin prisas con su nueva oferta “Vacaciones para mayores de 60 años”.

Islantilla es uno de los destinos preferidos para quienes buscan tranquilidad y buen clima. Con más de 300 días de sol al año, ofrece un entorno natural que invita a desconectar a través de propuestas adaptadas a un viajero que valora, por encima de todo, el bienestar y el tiempo de calidad.

Este segmento vive un momento de crecimiento en España: cada vez más viajeros mayores de 60 años apuestan por escapadas fuera de temporada en destinos que combinen comodidad, buena gastronomía y entornos naturales. Islantilla, por ejemplo, cuenta con más de 12 kilómetros de playas de arena fina y dorada, ideales para dar largos paseos frente al mar. Su clima suave durante gran parte del año es, sin duda, su mayor reclamo.

Además del descanso junto al Atlántico, el destino permite disfrutar de actividades al aire libre, como rutas a pie o en bicicleta, así como de excursiones con encanto por los alrededores.

En este escenario, el Puerto Antilla Grand Hotel se presenta como el alojamiento de referencia en la zona. Ubicado en primera línea de playa, este resort combina amplitud, confort y una variada oferta de servicios pensados para estancias prolongadas, donde el descanso es el auténtico protagonista.

El hotel se adapta a las nuevas demandas del sector con una propuesta diseñada específicamente para los mayores de 60 años. Esta oferta vacacional pone a disposición del viajero uno de los complejos más exóticos y modernos de la Costa de la Luz. Sus amplias habitaciones, zonas ajardinadas, piscinas y acceso directo a la playa permiten disfrutar del entorno con total comodidad.

La experiencia se completa con una cuidada gastronomía y espacios dedicados al cuidado personal, como su spa y zona wellness, que responden a la creciente demanda de viajes centrados en la salud y la desconexión. Así, el Puerto Antilla Grand Hotel se consolida como la elección perfecta para quienes buscan viajar sin prisas, saborear el entorno y apostar por un turismo pausado y experiencial.

 

 

Más información:

 https://www.puertoantilla.com/   

https://www.puertoantilla.com/es/ofertas/oferta-mayores/

REGALOS ÚNICOS PARA EL DÍA DE LA MADRE GRACIAS VILLA-LUCÍA, EN LAGUARDIA

Experiencias enoturísticas, menús Km. 0, cultura, historia, vino… Regalos que hacen del día de la madre una ocasión perfecta para descubrir Laguardia y un espacio gastronómico diferente…

¡Sorprender a una madre nunca fue tan sencillo gracias a Villa-Lucía! Un regalo, un recuerdo que atesorar disfrutando de la mejor gastronomía vasco-riojana, de una experiencia interactiva única en el mundo y de un cortometraje 4D premiado internacionalmente. Las opciones son de lo más variadas y el Espacio Gastronómico de Laguardia te lo pone fácil para hacer ese regalo tan especial para alguien único como son las madres.

 

Nueva Experiencia Interactiva Villa-Lucía & Cortometraje 4D “En tierra de sueños”. ¡Vive el vino como nunca antes lo has vivido y sumérgete en una aventura con los 5 sentidos al corazón de su universo! Vinfo, nuestro duende del vino, nos adentra de una forma singular en la riqueza de la comarca, su naturaleza, tradición, cultura y sobre todo nos muestra una forma diferente de ver la vida. Es la experiencia inmersiva en 4D del turismo del vino más premiada en el mundo y que ha sido creada para jugar, disfrutar y aprender pasándolo bien. Catas virtuales táctiles, de aromas, sabores y colores y dioramas únicos contribuyen a que esta sea una vivencia dinámica, atractiva y sorprendente. Un espectáculo sensitivo e inclusivo considerado como uno de los más singulares del enoturismo internacional para todas las edades.

Menú Asador Vintage con chuleta de vaca a la brasa. En el asador-restaurante Villa-Lucía, el concepto Km. 0 no es una etiqueta, es una filosofía de vida. Como primer restaurante de la D.O.Ca. Rioja acreditado por el movimiento Slow Food y distinguido con un Solete Repsol, aquí se rinde culto a las recetas honestas de Luchy Santamaría, con una cocina vasco-riojana tradicional, de producto y sabrosa. Además, nuestro menú “Asador Vintage” permite disfrutar de la una de nuestras propuestas más especiales como la “chuleta de vaca de Montaña Alavesa a la brasa con pimientos asados al sarmiento y patatas fritas de Álava Km. 0”. Y si el sol acompaña, nuestra Terraza Vintage con de 275 m² rodeada de naturaleza es el refugio ideal para la sobremesa.

Visita Combo Especial: Experiencia Interactiva Villa Lucía & Bodega El Fabulista. Para aquellos que buscan una experiencia divertida, iniciándose en el mundo del vino, nada mejor que este gran plan, que consiste en una visita a la Bodega El Fabulista, donde los asistentes descubrirán la historia de nuestro protagonista, el fabulista Félix Mª Samaniego, emblema y personaje ilustre de Laguardia. El recorrido se adentra en el subsuelo del palacio de los Samaniego, hasta alcanzar los cuatro calados que configuran la bodega. Después la visita prosigue en Villa-Lucía, donde conocerán la nueva Experiencia Interactiva Villa-Lucía & el cortometraje 4D “En tierra de sueños”: el gran viaje 4D y sensorial al mundo del vino con más de 18 premios internacionales y para todos los públicos.

Visitas y Gastronomía en Laguardia: Menú de Temporada. Todo un plan para pasarlo en grande en familia o con amigos. Este pack incluye la comida con el “Menú de Temporada” en nuestro Asador y permite disfrutar del mejor producto local y Km. 0. Una selección de recetas que llaman la atención por el cariño y la dedicación que son el sello de la casa; así como la visita a Bodega El Fabulista; la nueva Experiencia Interactiva Villa-Lucía & el Cortometraje 4D “En tierra de sueños”.

Este año dale a tu madre una sorpresa diferente. Un regalo para vivir en familia y recordarlo con cariño. El Espacio Gastronómico Villa-Lucía, de Laguardia, hace posible ese detalle diferente que convierta el primer domingo de mayo en un momento muy especial…

Todos estos regalos y muchos más se pueden conseguir en la tienda online de Villa-Lucía: https://villa-lucia.com/tienda/

Más información en: reservas@villa-lucia.com o en el teléfono 945.600.032

DE ABUELOS A NIETOS, MOMENTOS QUE DURAN TODA UNA VIDA

Vila Galé lanza el programa Abuelos & Nietos: una invitación a recorrer Portugal entre generaciones, con el tiempo que merece lo que de verdad importa.

 

Vila Galé, una de las cadenas hoteleras más consolidadas de la Península Ibérica, acaba de lanzar una propuesta que, en un panorama turístico a menudo demasiado pendiente de la novedad efímera, recupera algo esencial: el valor del tiempo compartido entre abuelos y nietos. El programa, bautizado con el nombre evocador de Abuelos & Nietos, nace con una filosofía clara. No se trata de rellenar itinerarios, sino de crear el escenario adecuado para que sucedan las conversaciones que de otro modo se posponen indefinidamente.

Hay viajes que se hacen para llegar a un sitio. Y hay viajes que se hacen para encontrarse. Los primeros se miden en kilómetros; los segundos, en aquello que permanece mucho después de que las maletas hayan vuelto a su armario.

La iniciativa, disponible de domingo a jueves en una selección de establecimientos que recorre Portugal de norte a sur, incluye un descuento del 20 % sobre el precio del alojamiento y la gratuidad de los niños hasta 12 años en régimen de alojamiento y desayuno o media pensión. Una de las condiciones —que uno de los adultos tenga al menos 45 años— revela algo del espíritu del programa: no es tanto una campaña familiar genérica como una apuesta específica por ese vínculo intergeneracional que la vida moderna tiende a dilatar. Las reservas se realizan con el código promocional AVOS&NETOS a través de la web oficial de Vila Galé.

El mapa de hoteles adheridos al programa es, en sí mismo, un recorrido por la geografía sentimental de Portugal: el Douro y sus viñedos en terrazas, el norte verde y monástico de Ponte de Lima, la altitud y la luz de la Serra da Estrela, el patrimonio templario de Tomar, el Atlántico de la Figueira da Foz, el silencio dorado del Alentejo. Tres propiedades resultan especialmente pertinentes para quien busca conjugar el disfrute infantil con la serenidad que merecen quienes acompañan.

Tres propiedades para una experiencia memorable

Vila Galé Nep Kids — Herdade Clube de Campo (Beja · Alentejo)

Si hay un hotel en Portugal concebido explícitamente para que los niños lleguen primero, es este. Inaugurado en 2023 en una finca de 1.620 hectáreas a las afueras de Beja —donde Vila Galé produce sus vinos y aceites Santa Vitória—, el Nep Kids invierte la lógica habitual: son los pequeños quienes hacen el check-in, y los adultos solo pueden acceder acompañados de ellos. Sus 80 habitaciones familiares, todas decoradas con motivos de cuentos infantiles, conviven con un parque acuático exterior, una isla temática, toboganes, trampolín, carrusel, sala de cine, pista de conducción y spa con tratamientos específicamente pensados para los más jóvenes —entre ellos el celebrado «Masaje del Pirata». La quinta pedagógica, con más de 400 animales, cegüeñas, ponis y una huerta, ofrece a los nietos una experiencia de campo auténtica; a los abuelos, la satisfacción de ver a sus nietos descubrir algo que no tiene pantalla.

 

Vila Galé Collection Serra da Estrela (Manteigas · Serra da Estrela).

Encajado en el valle glaciar del Zêzere, en el corazón del parque natural más emblemático de Portugal continental, este hotel de montaña —91 habitaciones, nueve de ellas familiares— es una de esas propiedades en las que el paisaje hace el trabajo más difícil. La combinación de piscinas exteriores diferenciadas (adultos y niños, esta última con toboganes), piscina interior climatizada, spa Satsanga y un restaurante con terraza panorámica permite que abuelos y nietos compartan el espacio sin que ninguno de los dos sienta que ha cedido. Para los más curiosos, los alrededores ofrecen excursiones al Poço do Inferno, al Covão dos Conchos o a los museos del pan, el queso y los lanificios. Una lección de geografía e historia que nadie llamará así.

 

Vila Galé Collection Ponte de Lima Vineyards (Ponte de Lima · Minho)

Ponte de Lima es la villa más antigua de Portugal y uno de esos lugares capaces de enseñar historia sin esfuerzo, simplemente dejando que el tiempo transcurra a orillas del Lima. El hotel de Vila Galé en esta localidad del Minho cuenta con 69 habitaciones —13 de ellas familiares y 12 bajo el concepto Nep, pensadas para familias con niños—, además de restaurante principal, pizzería artesanal y bar. La integración en el paisaje vitícola del Vinho Verde, con sus parras elevadas y su verde proverbial, hace de este establecimiento un marco perfecto para que los abuelos narren y los nietos escuchen, con el telón de fondo del noroeste portugués en su mejor estado.

Condiciones del programa Abuelos & Nietos

Reservas hasta el 31 de mayo de 2026 · Estancias de domingo a jueves hasta esa misma fecha

20 % de descuento sobre el precio del alojamiento · Mínimo un niño hasta 12 años

Los niños hasta 12 años, gratis en régimen de alojamiento y desayuno o media pensión

Uno de los adultos debe tener al menos 45 años · No acumulable con otras promociones

Cancelación gratuita hasta 48 horas antes de la llegada

Código promocional: AVOS&NETOS · vilagale.com

Portugal ha sabido siempre que sus mejores destinos no compiten con el tiempo —lo aprovechan. El programa Abuelos & Nietos de Vila Galé no inventa nada que la memoria familiar no supiese ya. Pero hace bien algo difícil: crear las condiciones para que ocurra. El resto, como siempre, lo pone la gente. «Unos días en el campo, chapuzones en la piscina o una aventura por ciudades llenas de cultura: la invitación ideal para vivir días felices… juntos.»

BAENA SE CONVIERTE EN UN TABLERO DE JUEGO GIGANTE PARA LAS FAMILIAS CON LA LLEGADA DE MARCO TOPO

El municipio cordobés estrena tres rutas interactivas que transforman el patrimonio histórico, natural y cultural en una aventura educativa para los más pequeños.

 

 

El Ayuntamiento de Baena apuesta por el turismo familiar con la implantación de Marco Topo, un proyecto educativo y recreativo ya presente en más de 160 municipios españoles. Esta iniciativa busca acercar el legado de la localidad al público infantil mediante una experiencia de juego híbrida que combina el uso de una aplicación web con material físico, fomentando la observación directa del entorno y reduciendo la dependencia exclusiva de las pantallas.

El sistema de Marco Topo es sencillo e intuitivo. Las familias reciben un mapa físico de la zona y un set de pegatinas. A través de la web marcotopo.com, los participantes introducen el código que aparece en su mapa para comenzar la aventura. A partir de ahí, los personajes del juego guían a los niños por un recorrido autoguiado donde deben resolver retos y pruebas en cada punto de interés.

El proyecto en Baena se divide en tres grandes rutas que abarcan toda la riqueza del territorio:

1. El Casco Histórico: De leyendas y olivos

La primera ruta recorre el corazón de Baena. Los pequeños exploradores visitarán la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe (s. XVI) y descubrirán la figura de Joaquín del Pino en la Plaza de España. El recorrido incluye paradas fundamentales como el Museo del Olivar y el Aceite, donde se enseña el proceso de la D.O. Baena, y el Museo Arqueológico, que custodia tesoros de Torreparedones. Desde la muralla medieval en el Torreón del Arco Oscuro hasta la Iglesia de Santa Marina, antiguo hospital de agudos de Jesús Nazareno, el patrimonio cobra vida a través de los retos del juego.

2. Torreparedones: Viaje a la antigua Roma e Iberia

La segunda ruta traslada a las familias a uno de los yacimientos más importantes de Andalucía. El juego invita a comprender la evolución del lugar desde la prehistoria. Los hitos incluyen las Termas Orientales (explicando conceptos como el caldarium), el Foro Romano —centro de la vida pública con su basílica y curia— y la singular Casa del Panadero. La aventura culmina explorando el misterioso santuario iberorromano y las vistas desde el castillo medieval «Castro el Viejo».

3. Albendín: Tradición hidráulica y naturaleza

La última ruta se centra en Albendín, destacando su herencia agrícola. Los participantes conocerán la noria tradicional de madera (herencia de Al-Ándalus) y la curiosa Salina de Vadofresno, donde se obtiene sal por evaporación solar. El recorrido finaliza en el embalse de Vadomojón, un espacio natural que combina ocio, una «playa» interior y concienciación ambiental sobre el entorno.

Consolidación como destino de turismo familiar

Con la puesta en marcha de Marco Topo, Baena busca consolidarse como un referente del turismo de interior en Andalucía. El objetivo es poner en valor sus recursos monumentales, naturales y gastronómicos —con especial foco en el oleoturismo— de una forma amena y participativa.

Esta herramienta no solo está pensada para familias, sino también para centros educativos y visitantes curiosos que busquen una conexión emocional y activa con el territorio, convirtiendo la visita cultural en un recuerdo inolvidable para los niños.

Más información en:

https://baenaturismo.com/

www.baena.es