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FORMENTERA JAZZ FESTIVAL, UN PLAN PARA DISFRUTONES QUE VIVEN LA ISLA DE UNA FORMA DIFERENTE

Del 4 al 7 de junio de 2026, el Formentera Jazz Festival convoca de nuevo a los enamorados del género en un evento único, con el mejor escenario posible… En Formentera se respira y se vibra con el jazz.

 

La Plaça de la Constitució de Sant Francesc, Ses Roques, Sa Panxa o el Blue Bar son algunos de los escenarios en los que poder vivir noches absolutamente mágicas escuchando el mejor jazz del momento de la mano de artistas de prim erísimo nivel, tanto emergentes como consagrados, del panorama local, nacional e internacional. En la pequeña de las Pitiusas se vive todo de forma diferente y la música en directo no podía ser menos. Todos los conciertos del programa son gratuitos y no requieren de reserva previa.

La energía, el arte y la música de artistas de todo el mundo se dan cita cada fin de primavera en la bella isla de Formentera. El Formentera Jazz Festival ha nacido de la inquietud artística que la isla siempre ha inspirado en sus habitantes y visitantes. A lo largo de su historia, la isla más pequeña de las Pitiusas siempre ha sido objeto de muchas leyendas, tanto escritas en novelas por escritores famosos —como Jules Verne, entre otros— como por aquellos que la experimentaron en su propia carne durante sus visitas a este rincón de las Islas Baleares (por ejemplo, Gilberto Gil, Pink Floyd o King Crimson en los años 60 y 70).

Con toda esta maravillosa historia artística a sus espaldas, solo era cuestión de tiempo que la isla tuviera su propio festival de música para dar voz a esa creatividad incesante que actúa como un imán para cualquiera que se acerque lo suficiente como para ser testigo de ella.

El Formentera Jazz Festival es, al fin y al cabo, un espacio musical único en un lugar único, con la elegancia y la libertad que significa la música jazz. Situada en un rincón privilegiado del Mediterráneo, será el marco perfecto para que fans del estilo y todos aquellos que quieran disfrutar de un plan diferente vibren cada nota sonora de una suave noche de principios de junio.

Todos los eventos son gratuitos y no requieren entradas ni reservas. Ten en cuenta, eso si, que, tanto en el Blue Bar como en Ses Roques, el acceso será hasta completar aforo.

Elana Sasson Quartet abre el festival en el icónico Blue Bar a las 20.30, en uno de esos escenarios que solo Formentera puede ofrecer: ante el mar, con el cielo tiñéndose de naranja y la brisa salada como fondo musical.

Noche triple en la Plaça de la Constitució de Sant Francesc. Muriel Grossman Quartet ‘abre fuego’ a las 22.00 con su jazz de hondo calado espiritual. Le siguen Momi Maiga a las 23.30, con propuestas que fusionan el jazz con ritmos africanos, y cierra la noche Flow Da Lou a la 01.00, poniendo a bailar a todo el que quede en pie.

La jornada más larga del festival se celebrará el sábado 06. Al mediodía, en Sa Panxa, Maria Gil & Dee Jay Foster ofrecen un aperitivo jazz de lujo a las 13.00. Por la noche, de vuelta a la Plaça de la Constitució, el Vaquer, Fuster, Garcías Quartet abre la fiesta a las 22.00. El plato fuerte llega con el inconmensurable Richard Bona Trio a las 23.30, antes de que Ric Jazzbo & Enrique Malanga pongan el broche de oro a la medianoche.

El festival clausura esta edición con una Jam Session feat. Magdalini Giannikou en Ses Roques a las 20.30. Un cierre mágico tras varios días de música, improvisación y el inconfundible espíritu libre que solo Formentera sabe regalar. Si no tenías muy claro como dar inicio al mes de junio, el plan ya está servido… ¡Formentera Jazz Festival!

 

 

Más información: www.formentera.es

 

ADÉNTRATE EN EL ALGARVE DE UNA FORMA ÚNICA

Una costa que lleva siglos prometiendo lo que siempre cumple, y una cadena hotelera que ha sabido leerla como nadie

 

Hay destinos que funcionan por acumulación: suman playa, sol, gastronomía y patrimonio hasta convencer. El Algarve no necesita sumar. Convence de un solo golpe, con esa luz dorada que cae sobre los acantilados de arenisca como si alguien hubiera decidido que el atardecer debía durar más aquí que en cualquier otro lugar del mundo. Doscientos kilómetros de costa, un centenar de playas, cuarenta campos de golf, una cocina que huele a mar recién sacado del agua y una arquitectura popular —esas chimeneas algarvías de encaje de piedra, únicas e irrepetibles cada una— que le confieren a la región una personalidad irreductible. No es de extrañar que la cadena portuguesa Vila Galé haya elegido este rincón del sur luso para desplegar su propuesta más amplia y variada, con nueve establecimientos que recorren la costa de levante a poniente como si quisieran cartografiar toda la promesa de la región.

Vila Galé Albacora (Tavira). El más singular de todos, sin discusión posible. Este hotel no se construyó: se rescató. Nació de la rehabilitación del antiguo Arraial Ferreira Neto, un asentamiento de temporada donde los pescadores de la Almadraba —la colosal trampa de redes para el atún que aún hoy resulta difícil de imaginar en pleno mar— vivían de marzo a septiembre junto a sus familias. Las casas, los talleres, los almacenes y hasta la panadería conservan su forma original; solo su función ha cambiado. Donde se amasaba el pan hay hoy un núcleo museológico de acceso libre que alberga maquetas, documentos centenarios de la Companhia de Pescaria do Algarve y un vídeo que reconstruye el proceso completo de captura. La capilla sigue en pie, preparada para bodas y bautismos. La antigua escuela de los hijos de los pescadores es ahora el club infantil. Ningún otro hotel del Algarve lleva consigo tanto peso histórico ni lo porta con tanta delicadeza. Sus 161 habitaciones —63 con vistas a la Ría Formosa, protegida como Parque Natural— ofrecen el privilegio añadido de dormir frente a uno de los ecosistemas más frágiles y hermosos de la Península Ibérica. Un barco del propio hotel lleva al huésped en minutos hasta la Isla de Tavira, con sus arenas infinitas. La cocina no podía sino rendir tributo al atún: en el restaurante Versátil, el pez que durante siglos sostuvo la economía de esta tierra sigue siendo el gran protagonista del plato.

Vila Galé Collection Praia (Albufeira). Si el Albacora es memoria, el Collection Praia es presente puro. Cuarenta habitaciones —número deliberadamente contenido— frente a la playa de Galé, con una condición que lo define: solo mayores de dieciséis años. Esta elección no es capricho sino propósito. El hotel está concebido para parejas que buscan privacidad, quietud y un servicio de atención personalizado que difícilmente se sostiene cuando los pasillos se llenan de carritos de bebé y patinetes. El check-in es individualizado, el menú de almohadas espera en la habitación, y el spa Satsanga dispone hasta de sala de yoga. Su restaurante Inevitável —nombre que resulta más programático que irónico— ofrece una cocina gourmet de inspiración mediterránea que justifica, por sí sola, una estancia. El boutique-hotel más intimista de Vila Galé en el Algarve es también el más pensado para quienes comprenden que el verdadero lujo no se mide en metros cuadrados sino en la calidad del silencio.

Vila Galé Lagos. En el extremo más occidental, asomado a Meia Praia, este hotel resuelve de manera brillante una pregunta que pocos se atreven a formular: ¿puede un hotel de playa tener verdadera personalidad estética? La respuesta aquí es que sí, siempre que se llame a diseñadores con criterio. Ana Salazar, Miguel Vieira, José António Tenente y Katty Xiomara —figuras mayores de la moda portuguesa— cedieron piezas originales e imágenes de sus desfiles para vestir los espacios. El resultado es un establecimiento donde cada corredor guarda algo que merece ser observado. La piscina exterior de 1.200 metros cuadrados es una de las más grandes del Algarve, y sus salas de reuniones llevan nombres que son en sí mismos una declaración de intenciones: Versace, Armani, Christian Dior, Coco Chanel. Para el golf, el campo de Palmares —diseñado por Robert Trent Jones Jr.— está a escasos minutos.

Vila Galé lleva décadas entendiendo que el Algarve no es un producto uniforme: es una superposición de historias, paisajes y sensibilidades que exigen respuestas distintas. La triada que forman el Albacora, el Collection Praia y el Lagos ilustra esa comprensión con más elocuencia que cualquier catálogo. Quien elija bien, no solo habrá elegido hotel. Habrá elegido qué versión del sur quiere vivir.

 

 

Mas información: www.vilagale.com

 

CORIA, LA CIUDAD QUE EL RÍO ABANDONÓ Y EL TIEMPO NO SE ATREVIÓ A OLVIDAR

Declarada Bien de Interés Cultural, esta Ciudad Episcopal y Nobiliaria de la provincia de Cáceres acumula más de dos mil años de historia ininterrumpida entre Murallas romanas, un Castillo Ducal, una Catedral que tardó tres siglos en completarse y el silencio particular de quien sabe que ha visto pasar demasiadas cosas.

 

Por el norte de la provincia de Cáceres, donde el río Alagón define la vega y el cerro define la ciudad, Coria lleva en pie desde antes de que los romanos decidieran ponerle nombre.  Desde fuera, la Muralla lo dice todo: sillería maciza, veinte torres cuadradas, cuatro puertas.  Una estructura pensada para durar.  Y ha durado.

Lo que más sorprende al viajero que llega por primera vez no es ningún monumento en particular, sino la densidad.  En pocas ciudades de este tamaño es posible caminar por un trazado tan irregular, tan claramente medieval, y tropezar a cada vuelta con algo que pertenece a otro siglo.  Las callejuelas del Casco Histórico, declarado Conjunto Histórico desde mayo de 1993, son un genuino túnel del tiempo.

Los orígenes de Coria se remontan a la antigua Caura, poblamiento vetón del siglo VIII o VI antes de Cristo.  Después llegaron los romanos, que convirtieron el lugar en la ciudad estipendaria de Caurium dentro de la provincia de Lusitania, que pagaba tributos a Roma y aportaba tropas, pero conservaba cierta autonomía interna.  Más tarde, la sede episcopal en época visigoda le dio una jerarquía que sobreviviría al propio Imperio.  Y entre los siglos VIII y XIII, la Madinat-Qüriya musulmana fue disputada sin descanso entre islámicos y cristianos hasta que Alfonso IX de León la tomó definitivamente en 1213.

Cada uno de esos pueblos dejó algo.  Los vetones, el poblamiento primitivo. Los romanos, la Muralla.  Los visigodos, la Diócesis.  Los árabes, el trazado y la reforma de las defensas que ya habían levantado sus predecesores.  Los judíos, su presencia en el tejido urbano.  Y los cristianos, la Catedral, el Castillo y los Conventos.  Coria no es una ciudad con capas: es una ciudad que es sus capas.

La Muralla y el Castillo.

Las Murallas romanas de Coria son de los siglos III y IV, y su estado de conservación resulta llamativo.  Veinte torres cuadradas, cuatro puertas, un perímetro que define todavía hoy el límite de la ciudad intramuros.  En algunos tramos se pueden ver estelas funerarias empotradas en los muros, reutilizadas posiblemente por los constructores romanos con esa lógica pragmática que los caracterizó, o bien por los sucesores que vinieron posteriormente.  Son piedras inscritas que pasaron de marcar una tumba a sostener una muralla, y que llevan así más de quince siglos.

El Castillo del siglo XV mantiene en pie la Torre del Homenaje, trazada por el arquitecto Juan Carrera por encargo del Duque de Alba sobre una fortificación anterior levantada por los Templarios en el siglo XII.  Desde lo alto se ve toda la ciudad y gran parte de la vega del Alagón.  Es el primer testimonio conservado del dominio señorial en Coria, que pasó a manos de la Casa de Alba en 1472: el I Duque, don García Álvarez de Toledo, añadió el Marquesado de Coria a una colección de títulos que no haría sino crecer en los siglos siguientes.

La Catedral, trescientos años de construcción.

La Catedral de Santa María de la Asunción se inició en el siglo XV en estilo gótico-renacentista y no se completó hasta mucho después.  Ese proceso dilatado explica la variedad de estilos que conviven en su interior sin demasiada contradicción: el tiempo fue añadiendo capas, como hace siempre, y el resultado es un edificio que no pertenece a una sola época sino a varias.  Fue construida sobre los restos de un templo románico anterior que, a su vez, lo hizo sobre una basílica visigoda y una mezquita árabe, perteneciendo a la Diócesis de Coria-Cáceres, desdoblada definitivamente en 1957 cuando el obispo Manuel Llopis Ivorra trasladó su sede a Cáceres.  Un golpe que los caurienses, según dicen, aún no han del todo olvidado.

El resto del Conjunto Monumental.

Intramuros, el Convento de la Madre de Dios data del siglo XV.  El Palacio Episcopal fue construido en 1626 y estuvo décadas en semiabandono tras la marcha del obispo, hasta que se reconvirtió en hotel de cuatro estrellas.  La Iglesia de Santiago, del siglo XVI, conserva un retablo manierista e imaginería de los siglos XVI al XVIII.  El Seminario Mayor, edificio del XVII, guarda en su interior los restos de un monumento funerario romano.  La Cárcel Real alberga hoy el Museo de la Ciudad.  La Cárcel Eclesiástica fue erigida en 1760.

Fuera del recinto urbano, un Jardín Botánico completa la oferta patrimonial.  Y a las afueras, el Puente de Piedra renacentista, arquitectura civil de otro tiempo, con el cauce seco desde 1640, año en que una fuerte riada desvió el curso del Alagón de forma natural y definitiva.  El río dejó de pasar bajo el puente hace más de cuatro siglos y aún sigue ahí.

El Alagón ya no roza la falda del cerro sobre el que se asienta la ciudad.  A causa de múltiples desbordamientos en los siglos XVII y XVIII —hay quien atribuye el efecto definitivo al terremoto de Lisboa de 1755— su curso se alejó de forma notable, pero se sigue sin comprender Coria sin el Alagón, ni el Alagón sin Coria.  La presencia del río, aunque lejana, es lo que garantiza la fertilidad de unas vegas que explican por qué tantos pueblos distintos quisieron quedarse aquí.

Los siglos XVII, XVIII y XIX no fueron fáciles.  Las luchas con Portugal, el terremoto de Lisboa —que derribó la cúpula y parte de la torre catedralicia, y mató a nueve personas—, los saqueos durante la Guerra de la Independencia, Coria acumuló golpes y fue entrando en un período de decaimiento que se prolongó durante generaciones.  Hoy, con la llegada del turismo, todavía a cuentagotas, la ciudad parece querer reencontrarse con ese pasado y recibirlo.

Un paseo por el trazado irregular de sus calles intramuros no requiere guía ni mapa urgente.  Requiere tiempo y disposición para detenerse.  Coria no se impone: se descubre.  Y en eso reside, quizás, lo más valioso de lo que tiene.

 

Más información: https://turismocoria.es/turismo/

CANGAS DEL NARCEA, PUERTA DE ASTURIAS AL SABOR Y LA TRADICIÓN

Socio fundador de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, te conquistará con su vino (porque aquí se hace vino y muy bueno), su queso Xinestosu y sus embutidos.

 

En aquellos lugares en que la climatología es, por lo general, dura y áspera, la alimentación de las personas que los habitan ha de ser consistente para sobrellevar oficios y labores a la intemperie, muchas veces en condiciones adversas. Ello no implica que se renuncie al sabor, al buen hacer y al gusto por una cocina sencilla pero cautivadora. Es, en resumidas cuentas, lo que se encuentran los viajeros cuando llegan a Cangas del Narcea.

Nuestro primer paseo por Cangas requerirá de la atención de nuestros cinco sentidos, principalmente el olfato. Haced la prueba, y empezaréis a notar aromas que se harán familiares en seguida: el olor a pan horneado a primera hora de la mañana; también el de las deliciosas empanadas. Las notas irresistibles de ciruela negra, violeta y regaliz de un vermut recién servido o el aroma a café al atardecer, son algunos de los estímulos en esta colección de sensaciones con las que los visitantes se topan casi por sorpresa.

El respeto a la tradición amparado en la calidad de materias primas de calidad contrastada. Son los secretos de la gastronomía de un pueblo en el que el cereal, la leche, las castañas o las fabes tejen una red que sostienen, además, carnes, vinos y dulces que solo se pueden degustar en Cangas del Narcea. Y solo en Cangas, porque la situación geográfica se prestaba a ello, ya que el cierto aislamiento ha permitido que a día de hoy perduren tradiciones de siglos de historia, como la matanza del cerdo y la obtención de embutidos como el butiello o el chosco. El primero, a base de huesos de rabadal y costilla de cerdo, adobado y embutido en ciego para después ahumarlo en madera de roble, en un manjar que a menudo se acompaña con patatas o berzas cocidas. El segundo, elaborado con una base de lengua y cabecero de lomo aderezados con ajo y pimentón, es una sorpresa hasta para los comensales más reacios.

Pero lo que suscita pocas dudas es el gusto por la ternera local. La raza autóctona Asturiana de los Valles proporciona una carne de jugosidad, aroma y ternura ideal para hincarle el diente. Nada mejor para acompañarla que un pan artesano de leña. Lo tradicional siempre ha sido hornearlo al día en las casas, junto con el bollo, una hogaza rellena de chorizo y tocino. Como nada se desaprovecha en una cocina humilde, con la masa restante se elaboraban las sencillas tortas fritas, conocidas como rapas.

Si hay un plato que representa a la gastronomía de Cangas del Narcea es el caldo de berzas, acompañado de patatas y fabas pintas, y, claro, un contundente compango donde no faltará chorizo, tocino, jamón y morcilla. Aquí no valen las prisas. Estamos hablando de un plato contundente que necesita tiempo, horas a fuego medio lento para que el guiso se impregne del sabor de la carne y los ingredientes se integren en un plato alrededor del cual se han estado sentando en las casas canguesas generación tras generación. Sabroso, genuino, sencillo y robusto. Ningún plato define mejor el carácter de un pueblo que este caldo de berzas.

Los bosques que pueblan los verdes valles son una despensa natural que proveen a los cangueses de múltiples frutos, como las castañas, las nueces o las avellanas en otoño; cerezas, arándanos y moras en verano. Todos ellos son idóneos para complementar o acompañar dulces recetas como el arroz con leche, el requesón con miel o el frixuelo, que aquí se sirve en espiral.

Hay dos grandes curiosidades que hacen de la gastronomía de Cangas del Narcea algo único. El primero es su queso de Xinestosu, o Genesto, pedanía de Cagas del Narcea. Un queso muy peculiar, con una forma característica gracias al molde de esparto en el que se deposita en un principio, estrechándolo en la mitad y dejando unos dibujos característicos por la forma del esparto. Es peculiar porque su producción es escasísima y probarlo es casi un privilegio. Se limita prácticamente a la pedanía de Genesto, donde se elabora artesanalmente para consumo familiar.

La otra gran curiosidad es el vino. Acogido a la Indicación Geográfica Protegida con la denominación de Vino de Calidad de Cangas y es un elemento diferenciador por ser la única zona asturiana productora de vinos. Su origen se remonta al siglo XII y hasta el día de hoy se presenta como un vino ligero, agradable de beber. En algunas bodegas tradicionales aún es posible disfrutarlo bebiéndolo del cachu, un cuenco de madera que va pasando de mano en mano. No hay mayor símbolo de fraternidad, respeto y confianza que compartir tu comida y tu bebida con el de al lado. Una tradición antiquísima que perdura en esta zona de Asturias, tierra dura y de clima difícil, pero habitada por gentes cálidas que comparten su pan, su vino, su tiempo y sus historias con el viajero ávido de ellas…

 

 

 

www.pueblosgastronomicos.com

SALAMANCA VIAJARÁ AL SIGLO XVI CON EL MERCADO COLOMBINO DEL V CENTENARIO DE LA ESCUELA DE SALAMANCA

La Vaguada de la Palma acogerá del 11 al 14 de junio un gran mercado temático con 150 puestos, animación continua, espectáculos, actividades familiares y recreaciones históricas inspiradas en la época de Francisco de Vitoria.

 

 

Salamanca volverá a mirar a una de las etapas más influyentes de su historia con la celebración del Mercado Colombino – V Centenario de la Escuela de Salamanca, un gran evento temático que tendrá lugar del 11 al 14 de junio en la Vaguada de la Palma, coincidiendo con las fiestas de San Juan de Sahagún.

Organizado por Musical Sport y con la colaboración del Ayuntamiento de Salamanca y la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes, el mercado ofrecerá durante cuatro jornadas una inmersión en la Salamanca del siglo XVI, tomando como referencia la época de Francisco de Vitoria y el nacimiento de la Escuela de Salamanca, uno de los movimientos intelectuales más importantes de la historia europea.

“El V Centenario de la Escuela de Salamanca merece una celebración abierta a la ciudad, capaz de unir historia, cultura y convivencia en un mismo espacio.”

El evento abrirá sus puertas en horario de 11:00 a 15:00 horas y de 17:00 a 23:00 horas, reuniendo un total de 150 puestos de artesanía, alimentación, restauración y productos tradicionales, además de una cuidada ambientación inspirada en la época.

A lo largo de todo el recinto, visitantes y turistas podrán disfrutar de animación continua con música en directo, teatro de calle, personajes históricos, espectáculos de fuego, actividades infantiles y propuestas participativas para todas las edades.

La programación contará con compañías especializadas de amplia trayectoria nacional e internacional como Kamaru Teatro, Saltinpunqui, Bambolea, Upsala o Kabayla Zíngary, encargadas de llenar las calles del mercado de vida, color y espectáculo durante los cuatro días de celebración.

Uno de los momentos más destacados será el pregón inaugural, protagonizado por personajes históricos vinculados a la Escuela de Salamanca como Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Francisco Suárez o Tomás de Mercado, quienes cobrarán vida a través de distintas acciones teatrales y recreaciones pensadas para acercar al público el legado cultural y filosófico de la época.

El evento también dispondrá de Punto Violeta, concursos para todas las edades y diferentes espacios orientados a la convivencia familiar y la participación ciudadana.

Otra de las grandes atracciones será la colaboración con Los Tercios de Salamanca, que instalarán un campamento histórico en una zona de la Vaguada de la Palma, desarrollando actividades de recreación y divulgación dirigidas al público asistente.

“Más que un mercado histórico, será una experiencia cultural y sensorial que llenará la ciudad de música, teatro, historia y tradición.”

Con esta propuesta, Salamanca sumará un nuevo atractivo cultural y turístico dentro de sus fiestas patronales, combinando historia, ocio, artesanía y espectáculos en un entorno emblemático de la ciudad.

 

Más información: https://www.facebook.com/musicalsporteventos

EL LAZARETO DE MENORCA ACOGE LA V EDICIÓN DEL FESTIVAL DE YOGA MÁS TRANSFORMADOR DEL MEDITERRÁNEO

The Yoga Gallery Menorca Fest reunirá del 4 al 6 de junio a una decena de maestros internacionales en un enclave único para más de 50 horas de práctica, música en vivo y arte en un entorno de peculiar belleza histórica.

Hay festivales que entretienen y festivales que cambian algo dentro de ti. The Yoga Gallery Menorca Fest pertenece, sin duda, a la segunda categoría. En su quinta edición, este encuentro único en su género regresa a la isla de Menorca para celebrar algo que pocos espacios en el mundo permiten hoy: la posibilidad de escucharse, de regresar al cuerpo, de conectar con otros desde lo esencial. Todo ello en uno de los enclaves más singulares y cargados de historia de las Islas Baleares: la isla del Lazareto, en el puerto de Maó.

Organizado por The Yoga Gallery —plataforma de referencia en la promoción del yoga y el arte como vías de transformación personal y colectiva— y con el apoyo de la Fundació Foment del Turisme de Menorca, el festival propone más de 50 horas de práctica distribuidas en sesiones de yoga āsana, meditación, respiración, kirtan, conciertos en vivo, charlas inspiradoras y expresión artística. Con aforo limitado a 400 participantes por día y hasta cuatro clases simultáneas, la experiencia está diseñada para que nadie se pierda entre la multitud.

Esta edición lleva un lema que invita a reflexionar: la intuición como parte fundamental del instinto, de lo puro y transformador. Escuchar al cuerpo y al corazón no es una moda; es, en palabras de los propios organizadores, “un acto de rebeldía”. Romper con el ruido para abrirse a la verdad desnuda y vivir con un propósito que de verdad arda.

Un escenario sin parangón: la isla del Lazareto

Pocas islas del Mediterráneo pueden presumir de un escenario como el Lazareto de Menorca. Situada en el puerto de Maó, esta pequeña isla atesora una arquitectura de cuarentena del siglo XVIII que ha sido testigo de epidemias, travesías y silencios. Hoy, ese mismo silencio que una vez marcó la espera y la incertidumbre se convierte en el mejor aliado para la práctica interior.

Menorca, Reserva de la Biosfera desde 1993 y destino consagrado al turismo consciente y sostenible, ofrece el marco natural idóneo para un festival de estas características. No es casual que el evento haya elegido esta isla: hay algo en su escala humana y en la calidad de su silencio que lo hace especialmente propicio para la introspección y la comunidad.

Un elenco de maestros que hablan el lenguaje del cuerpo y del alma

El cartel de esta quinta edición reúne a más de diez profesores y artistas de trayectoria consolidada, procedentes de distintas escuelas y tradiciones. Son personas que llevan años construyendo comunidades desde la práctica honesta.

  • Martyna Dharmina Febre — Profesora de Jivamukti Yoga con certificación avanzada y cofundadora de Liberation Lab. Con base en Berlín, es mentora de profesores en todo el mundo. Sus clases integran la precisión en la secuencia Vinyasa con el Kirtan, el canto devocional, como elemento esencial de la práctica.
  • Jose Carballal — Referente del Ashtanga Yoga en España. Discípulo directo de Sharath Jois, codirector de Mysore House Madrid y formado en terapia Gestalt y Trauma, integra el autoconocimiento profundo en su manera de transmitir la práctica.
  • Rebeca Recatero — Directora de la escuela Jivamukti Yoga Madrid. Madrileña iniciada en la filosofía del yoga desde la infancia, enseña desde la compasión hacia todos los seres como eje central de su práctica y activismo.
  • Maria Sousa Macedo — Cofundadora y directora de Jivamukti Yoga Lisbon. Su formación musical en el Conservatorio de Lisboa impregna sus clases de una dimensión sonora que convierte la práctica en experiencia sensorial completa.
  • Fiko Aliaga — Profesor de Ashtanga yoga, especialista en Teoría Polivagal y Somatic Experiencing, e impulsor de talleres sobre el Nervio Vago en todo el país. Su enfoque conecta el movimiento con el sistema nervioso y la no-dualidad.
  • Carolina Drake — Formadora de Yin Yoga y meditación con más de dos décadas de recorrido. Enraizada en la tradición Vedanta y el Budismo tibetano, su enseñanza cultiva presencia, claridad y compasión desde la experiencia directa.
  • Mitch Burnett — Maestro arraigado en la tradición Black Lotus y el Jivamukti Yoga. Integra asana rigurosa, respiración y filosofía para ofrecer una espiritualidad accesible y práctica en el mundo contemporáneo.
  • Rochelle Mello — Brasileña afincada en Barcelona, discipula de Usha Devi en Rishikesh en el linaje de B.S.K. Iyengar. Sus sesiones son intensas y pausadas, diseñadas para que el cuerpo y la mente experimenten y comprendan cada postura desde dentro.

El festival, en cifras

  • Más de 50 horas de práctica, meditación y talleres.
  • 10 profesores y artistas internacionales.
  • Hasta 4 clases simultáneas con aforo limitado.
  • Conciertos en vivo y sesiones de Kirtan.
  • Exposiciones de arte integradas en el programa.
  • Alojamiento opcional con yogis locales.
  • Aforo máximo de 400 participantes por día.
  • Abierto a todos los niveles, de principiantes a avanzados.

En un momento en que el bienestar corre el riesgo de convertirse en estética de escaparate, The Yoga Gallery Menorca Fest propone lo contrario: una experiencia sin concesiones a lo superficial, construida sobre el rigor de sus maestros, la belleza de su entorno y la intención clara de quienes acuden. Cinco ediciones avalan un festival que ha sabido crecer sin perder su esencia.

 

Más información:

www.menorca.es

https://www.menorca.es/es/Yoga_gallery/17325