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EL ESPINAR CONVIERTE LA PALABRA EN PROTAGONISTA CON LA XXVI EDICIÓN DEL FESTIVAL DE NARRACIÓN ORAL

Un evento para reivindicar el poder de la narrativa, la memoria y la tradición oral como patrimonio vivo.

 

 

Del 3 al 7 de agosto, El Espinar volverá a convertirse en el epicentro de la narración oral con la celebración de la XXVI edición de su Festival de Narración Oral. El municipio acogerá una programación para todos los públicos con algunos de los narradores y narradoras más destacados del panorama nacional, reivindicando el cuento como patrimonio cultural vivo. Además, el festival reconocerá la trayectoria de la romancera Victoria Gullón con el Premio de Honor 2026, en homenaje a su contribución a la conservación de la tradición oral.

Este evento buscará reivindicar el poder de la narrativa, la memoria y la tradición oral como patrimonio cultural vivo, ya que todas las propuestas comparten la concepción del cuento como experiencia artística cercana, capaz de activar la imaginación, generar vínculos y poner en valor historias que viajan de generación en generación. La cita reunirá a algunos de los narradores y narradoras más destacados del panorama nacional como: Sole Felloza, Pablo Albo, Tarariquetecris, Denisse Gelber, Laura Viñas, Belén Márquez o Elia Tralará &Uxia.

Durante cinco días, vecinos y visitantes podrán disfrutar de una extensa programación pensada para todos los públicos, a partir de las 20:00h, en la sesión familiar, y a las 22:00h, para público adulto, en diferentes espacios como, por ejemplo: El patio de las Escuelas, de la Estación; CC. Arcángel, o el patio de la Bola, en El Espinar.

En el marco de este festival, y por segundo año consecutivo, se entregará el Premio de Honor 2026 a la trayectoria profesional a la romancera Victoria Gullón. Este reconocimiento pone de manifiesto una vida dedicada a la palabra dicha, al canto de romances y a la preservación de la tradición oral como memoria viva de la comunidad.

La XXVI edición del Festival de Narración Oral es una oportunidad más, para que la sociedad disfrute de un patrimonio inmaterial, que ha sido transmitido de generación en generación, poniendo énfasis en el poder de la narrativa para soñar despiertos.

 

 

 

 

Más información:https://elespinar.es/

LA FORMENTERA DE LOS SILENCIOS

Si bien es cierto que hay muchos más, este paraíso del Mediterráneo esconde lugares de ensueño para dedicarse un tiempo de no escuchar apenas nada…

 

 

Hay un lugar donde el ruido no llega, o llega tan tamizado por el viento que ya no molesta a nadie. Formentera, además de playas turquesa y sobremesas eternas, guarda un puñado de rincones donde el silencio todavía manda. No el silencio absoluto, que ese no existe en una isla rodeada de mar, sino ese otro silencio hecho de oleaje, de viento entre piedras y de pasos propios sobre tierra seca. Un silencio que se puede visitar.

El primero de esos refugios lleva siglos de práctica en guardar distancias. Son las torres defensivas que el siglo XVIII levantó a lo largo de la costa para vigilar al enemigo que llegaba del mar, y que hoy vigilan, sobre todo, que nadie interrumpa a quien se sienta a su sombra. La torre de Punta Prima, junto a Es Pujols, mira hacia levante con Ibiza al fondo y los acantilados de La Mola dibujando el horizonte; a esa hora en la que ya no queda casi nadie en la playa, es un balcón que se ofrece entero. En mitad de la isla, junto a Migjorn, la torre des Pi des Català —tres plantas de piedra de 1763, restauradas en 2016— guarda entre sus muros el único interior visitable de todo el sistema defensivo, un hueco fresco donde el eco de los propios pasos se convierte, por un momento, en la única compañía.

Más al sur, sobre el acantilado del cap de Barbaria, la torre des Garroveret se asoma a 65 metros sobre el mar. El viento aquí no calla nunca del todo, pero es un ruido que no pesa: se filtra entre la vegetación árida y rala que apenas se sostiene en pie, y termina por convertirse en una suerte de respiración de fondo. Y en el extremo opuesto, cerca de Can Marroig, al norte de Cala Saona, la torre de sa Gavina vigila todavía el poniente, aunque ya nadie tema al pirata: solo queda la puesta de sol, que llega sin testigos casi todos los días del año.

Hay una quinta torre, la de sa Guardiola, que ni siquiera pertenece del todo a Formentera: se alza en s’Espalmador, el islote del norte, vigilando el paso del pas des Freus. Llegar hasta ella ya es, de por sí, un ejercicio de retirada del mundo: cuanta más agua queda entre uno y la isla grande, más fácil resulta escuchar solamente el mar.

Y luego están los faros, que no solo alumbran: también recogen. El far del cap de Barbaria, en el punto más meridional de todas las Balears, se levanta sobre un muro vertical de 100 metros frente a África. Cerca, la Cova Foradada obliga a agacharse y colarse por un hueco de piedra para llegar a un mirador que parece guardado a propósito para quien tenga paciencia de buscarlo. Al atardecer, con Es Vedrà recortado al fondo, este cabo se convierte en un lugar de una soledad casi física, de esas que se sienten en el cuerpo antes que en la cabeza.

En el extremo contrario, sobre el altiplano de La Mola, el far de la Mola se asoma a 120 metros de altura, no muy lejos de sa Talaiassa, el techo de la isla a 192 metros sobre el mar. Aquí el silencio tiene ya algo de leyenda: fue este paisaje el que empujó a Julio Verne a mencionarlo en una de sus novelas, y un pequeño monolito junto al faro todavía se lo recuerda a quien pasa.

Ninguno de estos lugares pide nada a cambio. Solo que uno llegue dispuesto a no hablar, a caminar despacio y a dejar que el Mediterráneo, con su ir y venir de siempre, ocupe todo el espacio que en otro sitio ocupa el ruido.

 

Más información: www.formentera.es

 

DORMIR EN EL VALLE GLACIAR DEL ZÊZERE, DESPERTAR EN LA SERRA DA ESTRELA

 

 

En Manteigas, allí donde el río Zêzere talló hace milenios un valle glaciar, Vila Galé Collection Serra da Estrela propone algo poco habitual en un hotel de montaña: que cada miembro de la familia encuentre su propio ritmo, del tobogán a la piscina de hidromasaje.

El hotel dispone de 91 habitaciones, nueve de ellas pensadas para familias, y dos piscinas exteriores que reparten el verano por edades: una para adultos, otra —con toboganes— para los más pequeños. Quien busque solo silencio puede refugiarse en la piscina exterior de hidromasaje, rodeada de un paisaje verde que invita a no hacer nada más que respirar.

El restaurante Versátil abre su balcón panorámico a las vistas de la Serra da Estrela y a los platos típicos de la región. Para el descanso, el Satsanga Spa ofrece piscina cubierta climatizada y tratamientos con la seguridad y el confort necesarios: un baño terapéutico de inmersión con plantas locales, un masaje con lavanda de montaña, todo el tiempo del mundo.

Fuera de las instalaciones espera un territorio recién nombrado Geoparque Mundial por la UNESCO: rutas de trekking y senderismo, y en los meses fríos, esquí y snowboard. El hotel, temático, dedica sus espacios a los mitos y tradiciones de la sierra, la misma que guarda la cascada del Poço do Inferno, las lagunas de Covão d’Ametade y Covão dos Conchos, y los museos del pan, el queso y los lanificios.

Mas información: www.vilagale.com

 

ENTRE LA HUELLA IMPERIAL ROMANA Y EL AROMA DEL ORO VERDE… ¡VERANO DE LUJO EN BAENA!

Una escapada cultural perfecta para refugiarse del calor estival a través del tiempo, el arte y la tradición oleícola de la comarca

 

Frente a las altas temperaturas del estío andaluz, la histórica localidad de Baena despliega una propuesta que combina el resguardo a la sombra del patrimonio arquitectónico con la riqueza cultural de sus museos. Lejos de las aglomeraciones estivales, la ciudad invita a detenerse y recorrer sus dos grandes templos del saber: el Museo Arqueológico e Histórico y el Museo del Olivar y el Aceite.

El viaje comienza en la emblemática Casa de la Tercia, una joya de finales del siglo XVIII construida originalmente para almacenar diezmos, grano y aceite para la Corona. Tras acoger infinidad de vidas —desde posada a cárcel histórica—, este señero edificio cobijó definitivamente el Museo Histórico de Baena. Sus doce salas ofrecen un periplo cronológico fascinante desde la Prehistoria hasta nuestros días, alojando uno de los legados íbero-romanos más espectaculares del sur de Europa.

Quienes cruzan su portada barroca quedan impresionados por las colosales esculturas romanas procedentes del Parque Arqueológico de Torreparedones, entre las que destacan los imponentes togados de Iponoba y las figuras sedentes de Augusto, Livia o Calígula. A esto se suma el singular conjunto votivo ibero-romano, una rica colección numismática que abarca desde Julio César hasta Teodosio, piezas visigodas de incalculable valor y el célebre facsímil del Cancionero de Baena.

Un homenaje sensorial al aceite de oliva

Sin alejarse del corazón de Baena, el paseo cultural se completa con una visita imprescindible: el Museo del Olivar y el Aceite, ubicado en el antiguo molino de Don José Alcalá Santaella. Con más de 800 m² dedicados al motor económico y cultural de la comarca, este espacio invita no solo a contemplar la historia, sino a respirarla en un ambiente evocador donde el tiempo parece haberse detenido.

En su planta baja, la maquinaria tradicional del siglo XIX restaurada —con su empiedro de piedras troncocónicas y su prensa hidráulica— revela el trabajo artesanal de los antiguos molineros. Por su parte, la planta superior conecta al visitante con el alma gastronómica y viva del olivar moderno, albergando un oleotaller, una biblioteca especializada y una curiosa colección con más de tres mil etiquetas históricas que relatan la evolución visual del «oro verde».

Información práctica para el visitante

  • Museo Arqueológico e Histórico (Casa de la Tercia): De martes a domingo y festivos de 10:00 a 14:00 h. Tardes de jueves, viernes y sábados de 19:00 a 21:00 h.
  • Museo del Olivar y el Aceite: Recorrido didáctico y sensorial sobre la tradición y cultura oleícola de la Denominación de Origen Baena. Su horario de apertura es de martes a domingo de 10:00 a 14:00 y las tardes de jueves a sábado de 19:00 a 21:00.

Combinar ambos museos supone una experiencia integral para quienes buscan una escapada veraniega enriquecedora, pausada y repleta de matices históricos. Una manera idónea de descubrir por qué en Baena la cultura no se guarda en vitrinas, sino que se vive y se siente en cada rincón.

                                                                                                                   

 

 

 

 

Más información enhttps://baenaturismo.com/

www.baena.es

LA COPA DEL REY REPSOL DE BARCOS DE ÉPOCA CONGREGA EN MENORCA A LOS GRANDES VELEROS CLÁSICOS DEL MEDITERRÁNEO

El Club Marítimo de Mahón confirma ya la inscripción de algunos de los veleros clásicos más reconocidos del Mediterráneo, entre ellos The Lady Anne, Hallowe’en, Viveka y Cariad, en la categoría Big Boats, reservada a embarcaciones de más de 23 metros de eslora.

 

Menorca se prepara para acoger, del 25 al 29 de agosto, una nueva edición de la Copa del Rey Repsol de Barcos de Época, una de las citas más prestigiosas del calendario internacional de vela clásica. La XXII edición de la regata, organizada por el Club Marítimo de Mahón, ha confirmado la participación de unas 40 embarcaciones procedentes de 13 países, una cifra que confirma el carácter marcadamente internacional de la prueba y el atractivo que despierta la isla entre armadores y tripulaciones de toda Europa.

La flota inscrita hasta el momento refleja una notable presencia extranjera, encabezada por Reino Unido, cuya representación supera incluso a la española en esta fase de las inscripciones. Junto a la delegación británica, ya han confirmado su presencia embarcaciones procedentes de Alemania, Francia, Italia, Malta, Suiza, Países Bajos, Irlanda, Estados Unidos y España, en una muestra más de la proyección internacional que ha alcanzado la regata menorquina.

Entre los inscritos destaca especialmente la categoría Big Boats, integrada por grandes veleros de más de 23 metros de eslora. A ella pertenecen The Lady Anne, Hallowe’en, Viveka y Cariad, cuatro embarcaciones que forman parte del patrimonio náutico internacional y que suelen atraer todas las miradas allá donde compiten. Se suman a la lista provisional otros nombres habituales del circuito mediterráneo de clásicos, como Baruna, Kahurangi, Esperanza, Clarionet o Legolas, veleros que recorren cada temporada las principales citas europeas de vela histórica.

La singularidad del puerto de Mahón, uno de los mayores puertos naturales del mundo, y las condiciones de navegación que ofrece la costa menorquina explican en buena medida la capacidad de la Copa del Rey Repsol para consolidarse como una cita de referencia dentro del calendario internacional de vela clásica. La pasada edición, celebrada en 2025, reunió a 49 embarcaciones de 11 países, y la organización confía en aproximarse de nuevo a esas cifras a medida que avancen las próximas semanas de inscripción.

La regata se disputará en las categorías Época, Clásicos, Espíritu de Tradición y Big Boats, con un programa de hasta cinco pruebas costeras que recorrerán el puerto de Mahón y el litoral menorquín. La cita menorquina volverá a formar parte del circuito internacional Mediterranean Champions Cup, que reúne a algunas de las regatas de clásicos más prestigiosas de Europa, entre ellas Les Régates Royales de Cannes, Les Voiles d’Antibes, Argentario Sailing Week, Vele d’Epoca di Imperia y la Illes Balears Clàssics de Palma. Asimismo, será puntuable para el Trofeo Clásicos Mare Nostrum-Copa de España de Vela Clásica.

La Copa del Rey Repsol de Barcos de Época está organizada por el Club Marítimo de Mahón por delegación de la Real Federación Española de Vela, y cuenta con el patrocinio principal de Repsol. La prueba cuenta además con la colaboración de la Real Asociación Nacional de Cruceros, la Federación Balear de Vela, el Consell Insular de Menorca, el Ajuntament de Maó, la Fundació Foment del Turisme de Menorca y la Autoridad Portuaria de Baleares.

 

Más información: www.menorca.es

www.velaclasicamenorca.com

DESCUBRE LA LISBOA MÁS AUTÉNTICA

Un barrio con historia propia, miradores donde disfrutar de atardeceres difíciles de olvidar son las señas de identidad de este destino.

 

Lisboa invita a viajar de otra manera. Sin mapas, sin prisas y con los sentidos alerta. Entre calles empedradas, fachadas desgastadas y acordes de fado, la capital portuguesa ofrece una experiencia donde tradición, cultura y gastronomía se entrelazan para conquistar a quienes la visitan. El Hotel Dom Pedro Lisboa completa esa experiencia con una estancia pensada para disfrutar de la ciudad desde otra perspectiva.

La capital portuguesa ha sabido mantener su esencia y mostrar al mundo su identidad. Esto le ha permitido posicionarse como uno de los destinos preferentes en Europa gracias a su cultura y su gastronomía.

Un viaje a Lisboa significa tomarse unos días de desconexión, dejar de mirar el reloj y aprender a caminar despacio. En cualquier escapada a esta ciudad no puede faltar explorar el Barrio de Alfama, uno de los más antiguos de Lisboa, un laberinto de calles empedradas y fachadas desgastadas, pura autenticidad.

Este barrio se sitúa en las laderas del Castillo de San Jorge, donde poco a poco ha ido ganando terreno este viejo barrio de pescadores. Esta localización es el reflejo de la esencia de esta ciudad, un lugar donde parece haberse detenido el tiempo.

Un recorrido por el Barrio de Alfama comienza conociendo el Panteón Nacional, característico por su enorme cúpula. Otra parada obligatoria sería el Mirador Portas do Sol, que homenajea una de las siete puertas que antiguamente tuvo la ciudad: la Puerta del Sol. Desde aquí, los viajeros obtienen una de las panorámicas más bonitas de Alfama.

Justo a continuación se encuentra otro de los miradores más famosos de la ciudad, el Mirador de Santa Lucía, cuyo encanto enamora a quien busca algo diferente.

Pero si por algo es reconocible el Barrio de Alfama, es por ser uno de los mejores rincones de Lisboa para deleitarse escuchando fado. Este canto nostálgico pero dulce se ha convertido en símbolo de la expresión musical portuguesa.

Después de recorrer las callejuelas de Alfama, contemplar el atardecer desde sus miradores y dejarse envolver por el sonido del fado, la experiencia continúa en el Hotel Dom Pedro Lisboa. Situado en una de las zonas más exclusivas de la ciudad, este emblemático establecimiento de cinco estrellas combina elegancia, confort y una ubicación privilegiada para seguir descubriendo la capital portuguesa.

El hotel dispone de 263 habitaciones y suites, diseñadas con una estética contemporánea con detalles de estilo clásico, que aporta calidez a cada estancia. Algunas de ellas ofrecen espectaculares vistas panorámicas sobre la ciudad y el río Tajo. La estancia se completa con una cuidada propuesta gastronómica en su restaurante Il Gattopardo, una gran referencia culinaria de alta cocina italiana. Además, el Hotel Dom Pedro Lisboa cuenta con espacios dedicados al bienestar, que convierten cada estancia en el complemento perfecto para disfrutar de la auténtica esencia de Lisboa.

 

 

 

Para más información:

https://www.dompedrolisboa.com/

lisboa.booking@saviotti.pt