
El segundo grupo hotelero de Portugal cierra cuarenta años de trayectoria con 52 establecimientos en cuatro países, la recuperación de más de dieciocho edificios históricos y el firme propósito de seguir creciendo sin perder de vista sus raíces. Jorge Rebelo de Almeida, su fundador y presidente, recuerda que todo comenzó con algo mucho más modesto que un proyecto: simplemente las ganas de hacer y de ir creciendo.
De la playa de Galé al mundo
Vila Galé nació en 1986, cuando cuatro emprendedores portugueses decidieron apostar por el turismo en el Algarve, una región que comenzaba a consolidarse como principal destino de sol del país. El nombre de la marca procede de aquel primer enclave, la playa de Galé, donde se levantó el hotel que daría origen a uno de los grupos hoteleros más importantes de la Península Ibérica.
Cuarenta años después, la empresa cuenta con más de 52 unidades repartidas entre Portugal, Brasil, Cuba y España. Jorge Rebelo de Almeida llegó al sector hotelero desde el ejercicio de la abogacía, disciplina en la que desarrolló su carrera durante trece años. Fue la experiencia acumulada en contratos de construcción y proyectos lo que le acercó al mundo inmobiliario y, desde ahí, al turismo. Hoy, a sus 76 años, sigue al frente de las decisiones estratégicas del grupo con el mismo entusiasmo que presidió los inicios: un estilo de gestión marcado por la proximidad con los equipos y la convicción de que el turismo bien entendido puede ser una poderosa herramienta de desarrollo económico y social.
El arte de recuperar el pasado para alojar el presente
Una de las señas de identidad más reconocibles de Vila Galé es su apuesta decidida por la recuperación de patrimonio histórico. A lo largo de cuatro décadas, el grupo ha restaurado más de dieciocho edificios singulares —antiguos conventos, palacios, fortalezas, quintas y caserones de época— transformándolos en hoteles de alto nivel sin sacrificar la arquitectura original. Esta política no es solo una estrategia comercial: es, en términos del propio Rebelo de Almeida, una fuente de placer genuino que preserva la memoria colectiva de un lugar y revitaliza su entorno económico.
Esa vocación por el interior del país y por las zonas con potencial turístico desatendido ha llevado a Vila Galé a abrir hoteles en destinos alejados del litoral, desde la Serra da Estrela hasta el Alentejo profundo, pasando por el valle del Duero o la Golegã. El grupo considera que el turismo puede —y debe— contribuir al desarrollo equilibrado del territorio, evitando que la concentración de visitantes recaiga siempre sobre los mismos focos urbanos o costeros. En este sentido, el administrador Gonçalo Rebelo de Almeida recordó durante su intervención la misión de la compañía: “Decidimos hacer hoteles completos que proporcionen experiencias gastronómicas, de entretenimiento y ocio, de bienestar y salud, que no sean solo espacios para dormir. También acordamos que los hoteles deben tener un componente cultural y patrimonial”, destacando en esta trayectoria el Vila Galé Albacora, en Tavira, un antiguo real de almadraba de atún.
Expansión y nuevos proyectos: Brasil y el horizonte internacional
La apuesta por Brasil a comienzos de la década de 2000 fue, en su momento, una decisión poco convencional. Mientras otras cadenas europeas dirigían su expansión hacia mercados más próximos, Vila Galé eligió Fortaleza para instalar su primer hotel fuera de Portugal, inaugurado en 2001. Aquella decisión resultaría determinante: veinticinco años después, Brasil se ha convertido en el principal destino internacional del grupo, con presencia en estados como Ceará, Bahía, Pernambuco, Río de Janeiro, São Paulo, Alagoas y Pará, entre otros.
A pesar de su envergadura actual, el grupo mantiene una fuerte estrategia de expansión y cuenta con 14 unidades en desarrollo, distribuidas entre ambos lados del Atlántico, además de otros seis proyectos en pipeline:
- En Portugal: Las próximas aperturas con el sello Collection serán en Penacova, Miranda do Douro, Golegã, Lisboa (donde destaca el futuro hotel en el Palácio Almada Carvalhais con una inversión prevista de cuarenta millones de euros), Caxias e isla Terceira (en el archipiélago de las Azores).
- En Brasil: El plan contempla siete nuevos hoteles distribuidos por São Luís do Maranhão, Coruripe, Brumadinho, João Pessoa y Florianópolis.
Esta expansión se asienta sobre la misma filosofía que ha guiado la trayectoria del grupo desde sus inicios: construir, operar y mantener los establecimientos bajo gestión propia, asegurando así la coherencia de una marca que ha hecho de la hospitalidad portuguesa un referente reconocible en cuatro continentes.
El factor humano como ADN: Sintra como escenario de celebración
El pasado 27 de junio, el Vila Galé Collection Sintra acogió la gran celebración del cuarenta aniversario del grupo. El establecimiento de cinco estrellas, situado a pocos minutos del casco histórico de Sintra —ciudad reconocida como Patrimonio Mundial por la Unesco— reunió en una cena de gala a colaboradores, socios, inversores, autoridades y representantes de los distintos países en los que opera la cadena.
La velada no solo sirvió para repasar los éxitos comerciales, sino para poner en valor el fuerte componente de hospitalidad y cercanía que distingue a la marca. Jorge Rebelo de Almeida agradeció personalmente a los más de cinco mil colaboradores en Portugal, Brasil, Cuba y España, así como a los profesionales que han pasado por la empresa a lo largo de estos 40 años. “Las personas son y serán siempre fundamentales en la vida de las empresas y deben ser nuestra prioridad absoluta. Las ideas y la voluntad de crear y actuar son tan o más importantes que el capital”, afirmó el presidente. En sintonía con esto, desde la dirección se subrayó el deseo de mantener «hoteles que sean humanos, donde nuestros equipos formen parte efectiva de nuestra diferenciación a través de un servicio afable y una conexión afectiva con los huéspedes».
Presente en la ceremonia, el secretario de Estado de Turismo, Comercio y Servicios, Pedro Machado, destacó la importancia que Vila Galé tiene en la economía del país: “Representa una parte indispensable del éxito de Portugal, un grupo de referencia nacional e internacional”, ensalzando su “capacidad y coraje para invertir en tiempos imprevisibles y difíciles”.
Finalmente, el CEO reconoció que el sector se enfrenta a desafíos globales de envergadura, concretamente la escasez de recursos humanos, el cambio climático y el contexto geopolítico. Sin embargo, mantuvo su total confianza en la capacidad del grupo para seguir creciendo de forma responsable y sostenible: “Mi convicción es que, si nos mantenemos fieles a nuestros principios y a nuestra línea estratégica, lograremos hacer frente a todos estos desafíos”.
Cuarenta años de viajes, reencuentros, historias y momentos que permanecen. Esa es la definición que el propio grupo ofrece de su trayectoria, y también la invitación que extiende a quienes todavía no han formado parte de ella.
Mas información: www.vilagale.com
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