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MADRID A TRAVÉS DEL PALADAR CON EL HOTEL ÓPERA

 

Situado junto a la Plaza de Oriente y cerca del Teatro Real, este alojamiento propone descubrir la capital con los ojos abiertos y el estómago contento.

Ubicado a pocos pasos de algunos de los enclaves más emblemáticos de la capital, el Hotel Ópera invita a descubrir Madrid desde una perspectiva sensorial en la que cultura, historia y gastronomía se dan la mano. Su restaurante, El Café de la Ópera, se convierte en el escenario perfecto para saborear la ciudad mientras se disfruta de una estancia pensada para explorar el centro histórico con calma.

 

Madrid es una ciudad que se descubre caminando por sus calles históricas, disfrutando de la cultura que el visitante encuentra a cada paso y, también, sentándose a la mesa.

En pleno barrio de los Austrias, el Hotel Ópera se ubica a escasos pasos de la Plaza de Oriente, el Palacio Real o la Catedral de la Almudena, convirtiéndose en un punto de partida perfecto para explorar los sabores de la capital.

Para quienes disfrutan conociendo el mundo a través de los sentidos, Madrid se ha consolidado como un destino imprescindible desde el punto de vista gastronómico. La ciudad ha sabido reinventarse en los últimos años, fusionando la tradición culinaria con las nuevas tendencias, algo que se refleja en la diversidad de su oferta gastronómica.

En este caso, el hotel alberga el restaurante ‘El Café de la Ópera’, cuya propuesta gastronómica se basa en una carta elaborada con productos de primera calidad y pensada para todos los gustos.

Uno de los principales baluartes de este restaurante es la elaboración de su plato más castizo: el cocido madrileño en tres vuelcos. Un plato ideal para los días de frío que convierte a El Café de la Ópera en un refugio gastronómico para viernes, sábados y domingos. Siguiendo la receta tradicional, las cocinas comienzan a preparar este plato con calma, a fuego lento durante más de 48 horas, con garbanzos galardonados en 2015 y el amor propio de la comida de nuestras abuelas.

Este menú arranca con la croqueta de cocido, las guindillas con cebolletas y la sopa con fideos. A continuación, se sirve una bandeja con garbanzos castellanos y verduras junto a la salsa de tomate con comino, acompañado por una selección de carnes: morcillotocinopancetacostillaschorizo asturianomorcilla y gallina. Y para culminar, leche frita de postre. Un verdadero viaje para por sentidos, a los recuerdos de la infancia, por un precio de 29 euros por persona.

Más allá de la gastronomía, el establecimiento apuesta por ofrecer una experiencia completa a sus huéspedes. Desde el check in hasta el check out, los visitantes pueden disfrutar de servicios como una sauna finlandesa para relajarse tras una jornada recorriendo la ciudad, o una sesión de ejercicio en su minigimnasio con vistas al skyline madrileño. Y sus dos grandes propuestas artísticas con espectáculo en vivo y en directo: Una Cena Cantada y Piano Jazz.

Así, alojarse en el Hotel Ópera supone mucho más que una simple estancia en el centro de la ciudad: es una oportunidad para vivir Madrid con todos los sentidos. Entre paseos por enclaves como la Plaza de Oriente o el Palacio Real de Madrid y una propuesta gastronómica y musical que combina tradición y creatividad, este hotel se presenta como una puerta de entrada privilegiada a la esencia cultural y culinaria de la capital.

 

 

Para más información y reservas:

https://www.hotelopera.com/

ALHAURÍN EL GRANDE: EL SABOR DEL VALLE DEL GUADALHORCE ENTRE PAN Y MIEL

Socio fundador de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, esta localidad aúna recetas y sabores que redondean una experiencia gastroturística espectacular.

 

 

Hay pueblos que no solo se ven, se huelen. Alhaurín el Grande es uno de ellos. Desde que el primer aroma a pan cateto recién horneado te envuelve al cruzar sus calles empedradas, comprendes que aquí la gastronomía no es un complemento, sino el alma misma del lugar. Un viaje a los sabores profundos de Andalucía, donde lo humilde se convierte en sublime.

No es solo pan. Es tradición hecha miga dorada, crujiente y esponjosa a partes iguales. El pan cateto de Alhaurín, el pan que conquistó Málaga —oscuro, rústico, de masa densa y aroma a trigo antiguo— es leyenda viva. Se amasa con paciencia, se hornea en leña y se busca desde la capital malagueña como un tesoro. Pero este es solo el principio.

En las mañanas frías de invierno, las abuelas alhaurinas reviven el ritual de las sopas cachorreñas: un caldo espeso de pan, ajo, huevo y bacalao —o sardinas en verano— que alimenta el cuerpo y el espíritu. En el mes de abril, se celebra el Día de las Cachorreñas que convierte este plato en fiesta. Porque, y esto es verdad, hay sopas que son abrazos. Abrazos a la tradición, a los sabores de casa, con las cocinas de toda la vida, de mandil y fogón siempre a punto.

Pero, ¡hay más!: las sopas poncima —con su caldo de hierbas—, los mojetes (donde el bacalao se mezcla con tomate, cebolla y el toque ácido de la naranja), o las migas, humildes pero nobles, que aquí se acompañan con uvas o granada. Incluso el gazpacho tiene su versión invernal: sin tomate, pero con naranjas, lechuga e higos secos, un guiño al ingenio de la cocina de aprovechamiento, donde los hogares humildes sacaban partido de todos los productos que entraban por su puerta.

Pasear por las huertas de Alhaurín es un regalo para los sentidos: naranjas que estallan en dulzor, aguacates cremosos y frescos, granadas como rubíes, y tomates que saben a sol. Estos productos —junto a las aceitunas aloreñas con D.O.P., aliñadas con hierbas locales— son la base de una dieta mediterránea que se vive, no se sigue. Gracias a su huerta, Alhaurín el Grande vertebra una gastronomía noble, donde el sabor nunca está reñido con la cantidad y la calidad habla por sí sola.

Y luego están los embutidos: chorizos curados al aire de la sierra, morcillas con matices de canela, jamones que se deshacen… Todo artesano, todo con el sello de las manos que aún trabajan como antaño. Porque, si bien los productos procedentes del cerdo son un básico en las despensas de infinidad de pueblos de nuestro país, aquí la dedicación y el esmero son la norma. Como resultado, obtenemos unos embutidos de categoría. Listos para acompañar otras recetas o para saborear con una buena rebanada de pan cateto.

Si miramos a la repostería, casi tocamos el cielo en un bocado. Aquí, lo dulce es casi una religión. Los bollos de aceite, esponjosos y ligeros; los roscos de huevo, crujientes y vanidosos; las tortas de aceite que se deshacen en la boca… Y las torrijas de batata y miel, un prodigio donde el pan viejo renace empapado en dulzor. Mención aparte merece el pan de higo, un manjar morisco que resume la esencia de esta tierra: higos secos, almendras y especias, prensados con mimo. Y las polcas, empanadillas de hojaldre que esconden sorpresas de cabello de ángel o crema.

En las colmenas de Alhaurín, las abejas trabajan sin prisa. Su miel —espesa, floral— endulza postres y calma gargantas. Y en las bodegas familiares, aún se elabora vino como hace siglos: robusto, honesto, para acompañar una tabla de queso o una tarde de conversación y risas con la Sierra de Guadalhorce de telón de fondo como marco incomparable.

Comer en Alhaurín el Grande es viajar en el tiempo. Es entender que un mojete no es solo bacalao con tomate, sino la memoria de los pescadores que lo salaban; que una aceituna aliñada guarda el secreto de las abuelas, y que el pan cateto lleva dentro el sudor de los hornos de leña.

Aquí, cada bocado tiene un porqué. Y ese porqué es la razón por la que, después de probarlo, uno ya no quiere irse. ¿A qué esperas para perderte —y encontrarte— en su mesa?

 

 

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ESPAÑA PONE RUMBO A LA ‘FORMULA 1’ DE LA GASTRONOMÍA. YA CONOCEMOS AL BOCUSE D’OR TEAM SPAIN 2026

 

 

En el universo de la alta cocina, donde el talento se mide por milímetros y la presión se palpa en el ambiente, existe una cima que solo los elegidos se atreven a escalar: el Bocuse d’Or. No es solo un concurso; es la traslación del espíritu olímpico a los fogones, una competición donde la técnica, la creatividad y la emoción convergen en un despliegue de 5 horas y 35 minutos de pura adrenalina, con miles de espectadores atentos a cada movimiento en la cocina y sin parar de jalear y animar a sus compatriotas.

 

Este jueves, en la sede de Makro en Madrid, se ha desvelado la hoja de ruta y los rostros que asumirán el desafío de representar a España en la Final Europea de Marsella. Bajo la atenta mirada de la Academia Bocuse d’Or España, la institución que regula y custodia este sueño, el equipo español se prepara para un desafío culinario ante más de 10.000 espectadores los días 15 y de 16 de marzo.

El Bocuse d’Or Team Spain 2026 no es solo una alineación de chefs, sino una sinergia de trayectorias muy importantes:

Adolfo Santos García (candidato): El chef abulense, ganador del Bocuse d’Or España 2025 y chef ejecutivo de Forbes House Madrid, liderará la propuesta en el box de cocina en Marsella.

Romain Fornell (presidente): El prestigioso chef, el más joven en obtener una estrella Michelin en Francia y España, aporta su experiencia y visión estratégica al equipo. Será el encargado de liderar la expedición y sentarse en el exigente jurado del certamen.

Marcos López (ayudante): La joven promesa madrileña venido de la Escuela de Hostelería de Alcalá de Henares, acompañará al candidato en la ejecución técnica como commis.

Miguel Durán (coach): Un veterano de la Academia Bocuse d´or España que ejercerá como entrenador, garantizando que el engranaje del equipo funcione con precisión quirúrgica durante el concurso en Marsella.

El rigor del Bocuse d’Or exige trabajar con productos obligatorios para todos los equipos como el rubio, la alcachofa, el erizo, la sepia y el toro de Camargo. Sin embargo, la identidad española viajará a Marsella a través de grandes productos de la Comunidad de Madrid como el ajo fino de Chinchón, el Garbanzo de Daganzo y el aceite de oliva virgen extra D.O.P Madrid. Y para sentirse como en casa, el equipo español tendrá como cuartel general de la expedición en Marsella, el Hotel NH Collection Marseille, donde se realizará además de alojarse hará la última puesta a punto del equipo los días previos al concurso.

Este despliegue contará con una puesta en escena vanguardista. La bandeja de presentación del pescado es, en sí misma, una obra de ingeniería gastronómica: diseñada por el prestigioso estudio español de ingeniería de arquitectura Morph y producida mediante tecnología 3D por la empresa Nagami. Es la unión definitiva entre la arquitectura, diseño y sabor.

Un compromiso con la excelencia

El camino hacia la gran final mundial en Lyon requiere una infraestructura sólida de equipo. La Academia Bocuse d´Or España, liderada por David Basilio y Marianela OIivares, cuenta con la dirección técnica del reconocido Juan Pozuelo, con el galardonado chef Iñigo Lavado cómo asesor culinario del equipo, José Luis Vélez en la Dirección Delegada de Makro en la Academia, y con Ramón Martín liderando el equipo de logística.  Junto con el respaldo fundamental de Makro como Proveedor Oficial, asegurando que el equipo disponga de los mejores recursos para competir al más alto nivel internacional, y la Comunidad de Madrid como Patrocinador institucional y apoyando con la gran despensa de productos de Madrid.

El Bocuse d´Or Team Spain no solo busca un plato perfecto; busca consolidar su posición en la élite de la gastronomía mundial, demostrando que, en la cocina, como en el deporte, el éxito nace de la disciplina, el talento y un equipo muy sólido y compenetrado.

ESTE MES DE MARZO LA ALCACHOFA VA DE LA HUERTA AL PLATO EN ALCALÁ

Alcalá de Henares celebra una nueva edición de las jornadas gastronómicas de la alcachofa. Una experiencia culinaria con producto de temporada, que fusiona la tradición con propuestas innovadoras.

 

La alcachofa se convierte en protagonista absoluta de la cocina alcalaína durante el mes de marzo con la celebración de su XXIII edición. Los restaurantes de Alcalá Gastronómica–Fomentur participarán en unas jornadas dedicadas a ensalzar este producto de temporada a través de recetas que van de lo tradicional a lo más innovador.

Alcalá de Henares volverá a rendir homenaje a uno de los productos más versátiles y saludables de la huerta. Durante el mes de marzo, los restaurantes de Alcalá Gastronómica–Fomentur celebrarán una nueva edición de las Jornadas Gastronómicas de la Alcachofa, una cita anual que sitúa a esta hortaliza como protagonista absoluta de la oferta culinaria de la ciudad.

La alcachofa destaca por sus cualidades digestivas y funcionales, así como por su alto contenido en fibra y vitamina B1, esencial para el metabolismo de los hidratos de carbono. Además, es conocida por sus propiedades depurativas, lo que la convierte en uno de los ingredientes más valorados dentro de la cocina saludable.

Con motivo de estas jornadas, los establecimientos participantes presentarán diferentes propuestas gastronómicas que pondrán de manifiesto la versatilidad del producto. Desde recetas tradicionales hasta creaciones más vanguardistas. De este modo, la alcachofa se convertirá en el eje de platos diseñados para deleitar a los visitantes.

Además, estas Jornadas elaboradas con producto de temporada son la excusa perfecta para conocer Alcalá de Henares. En esta ocasión es necesario preguntar por la disponibilidad en los restaurantes de Alcalá Gastronómica.

Más información:https://www.turismoalcala.es/

RIAZA, UN FESTÍN ENTRE MONTAÑAS

El primer pueblo de Castilla y León en sumarse a la Red de Pueblos Gastronómicos de España tiene argumentos de sobra para conquistarte.

 

 

Hay lugares que se descubren con los ojos, pero que se conquistan con el paladar. Riaza, esa joya serrana de Segovia, es uno de ellos. Aquí, la gastronomía no es un simple acompañamiento al paisaje de piedra rojiza y aire puro; es un ritual, una tradición que se transmite de generación en generación, un motivo más para perderse por sus calles empedradas y quedarse, con el alma y el estómago, prendado.

Fuego, leña y maestría, ingredientes de lujo en una cocina con alma. El aroma a leña quemada guía los pasos del viajero. En los asadores de Riaza, el cordero lechal —cocinado solo con agua y sal— se doraba lentamente en hornos centenarios, desprendiendo una fragancia que es pura esencia de Castilla.

Pero no es el único soberano de estas tierras: la carne de bovino procedente de ganaderías propias se gana un lugar de honor en las mesas, especialmente en forma de jugosos chuletones a la brasa, acompañados de patatas de Riofrío de Riaza, célebres en la comarca y base de muchas calderetas tradicionales.

También destaca los productos de matanza; lomo, chorizo, morcilla y embutidos caseros, que han sido fundamentales en la gastronomía local. Sin olvidarnos, de maravillosos guisos que atesoran su rica micología, en los que setas y hongos de la sierra se convierten en exquisitos protagonistas.

Entre fogones, surgen creaciones innovadoras que demuestran que la cocina de Riaza, aunque anclada en la tradición, no teme a la modernidad. Pocas sensaciones colman más el apetito y la dicha que saborear una excelsa pieza de asado elaborada con tanta dedicación y mimo, pero en Riaza es el día a día.

Pero qué sería de un banquete sin su broche final. En Riaza, los postres son pequeñas obras de arte. Los amarguillos, con su equilibrio perfecto entre dulce y almendra, siguen una receta local que los hace únicos. También las tortas de chicharrones, que se deshacen en la boca de una manera delicada y sutil, mientras que las tortas sobadas —especialmente veneradas en Semana Santa— son un tributo a la harina, la manteca y el cariño puesto al amasar. Al final, la repostería de Riaza encuentra adeptos por doquier cuidando los pequeños detalles, donde el sabor y los ingredientes humildes se topan con la paciencia y buen hacer en los obradores y cocinas del pueblo.

La gastronomía aquí baila al ritmo de las estaciones y las fiestas. En Navidad, el lechal asado comparte mesa con las castañas cocidas con anís, cuyo perfume se mezcla con el humo de la lumbre, creando una atmósfera puramente embriagadora, casi se puede comer el aire. San Gregorio, Patrón del Ayuntamiento de Riaza, trae el bacalao en caldereta y la careta de cerdo, adobada y lentamente cocida. La Semana Santa huele a canela y vino clarete: es el tiempo de las torrijas y la limonada, esa bebida ancestral que se deja reposar al aire libre, capturando el alma de la primavera.

Y luego está San Juan, con sus hogueras y el chocolate espeso acompañado de bizcochos; o las romerías de Hontanares, donde las chuletillas de lechal a la parrilla y la tortilla de patatas se disfrutan bajo la sombra de los árboles. Incluso en las Fiestas Patronales, el jueves se convierte en una fiesta colectiva alrededor de una caldereta de toro de lidia, mientras “los porrones” pasan de mano en mano.

Riaza no se visita; se saborea. Cada plato es un relato de historia, de esfuerzo, de amor por lo bien hecho. Aquí, el acto de comer trasciende lo cotidiano: es un regreso a lo auténtico, a los sabores que ya no se encuentran en cualquier parte. Porque, después de todo, ¿qué mejor manera de recordar un lugar que a través del gusto? La mesa está puesta. ¿Te atreves a sentarte?

 

 

 

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MACAO ES EL DESTINO IMPRESCINDIBLE PARA ESTE AÑO

 

Hay lugares que se visitan con el mapa en la mano y lugares que se descubren dejando que los pies decidan por uno mismo. Macao es, sin duda, de los segundos. A menudo eclipsada por el brillo de sus casinos, esta península es en realidad un rompecabezas de historia, azulejos portugueses e incienso chino que encaja de una forma casi milagrosa. Se ha transformado en uno de los centros mundiales de entretenimiento, vida nocturna y fiesta donde el viajero encontrará infinidad de experiencias únicas.

Para entender Macao hay que dividirla en cuatro actos, cada uno con una luz y un ritmo completamente distintos. Con su Centro Histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005 Macao presume de su singular fusión de estilos coloniales portugueses y tradiciones chinas. Más de 30 edificios históricos que simbolizan el intercambio cultural entre Oriente y Occidente tras 450 años de administración portuguesa.

El Corazón de la Península: Donde todo empezó

El Distrito Central es el punto de partida inevitable. Aquí, el pasado no es un museo, es algo que se respira mientras se camina. El recorrido por el Patrimonio Mundial suele empezar en el Templo de A-Má, un lugar que ya estaba allí mucho antes de que llegara el primer barco portugués. Es fascinante ver cómo conviven las oraciones taoístas con la arquitectura colonial de la Plaza del Lilau, donde una vieja frase local dice que «quien bebe de su fuente, nunca olvida Macao».

Al avanzar, uno se topa con la Casa del Mandarín, un remanso de paz con patios interiores que parecen sacados de una pintura antigua, antes de desembocar en el bullicio de la Rúa de Cinco de Outubro o la fotogénica Travessa da Paixão. El final del trayecto, las Ruinas de San Pablo, no necesitan presentación, pero es la mezcla de todo lo anterior —los templos pequeños como el de Na Tcha pegados a murallas del siglo XVI— lo que realmente cuenta la historia de este puerto de intercambio.

San Lázaro: El refugio de los artistas

Si el centro es la historia viva, la Parroquia de San Lázaro es el alma creativa. Es quizá la zona más bonita y menos comprendida de la ciudad. Para llegar, lo mejor es subir en el teleférico hasta la Colina de la Guía. Desde la fortaleza y su faro (el primero de estilo occidental en la costa china), las vistas de la ciudad son de las que te obligan a guardar el teléfono y simplemente mirar.

Al bajar hacia el barrio de San Lázaro, el ambiente cambia. Las calles empedradas y los edificios de estilo clásico europeo albergan hoy el corazón del diseño local. Lugares como el Albergue SCM, con sus enormes alcanforeros en el patio, o el centro 10 Fantasia, son nidos de galerías y talleres donde los jóvenes creadores de Macao demuestran que la ciudad es mucho más que mesas de juego.

Taipa: Un paseo entre dos mundos

Cruzando el puente se llega a la isla de Taipa. Aquí el contraste es casi violento, pero encantador. Por un lado, los resorts integrados con sus luces de neón; por otro, la Vila de Taipa, un laberinto de callejones donde el olor a galletas de almendra recién hechas lo inunda todo.

Las Casas de Taipa, esas residencias de color verde pastel frente al humedal, son el mejor ejemplo de la vida burguesa de principios del siglo XX. Es un lugar para caminar sin prisas, subir a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmelo y terminar perdiéndose en la Rúa do Cunha para probar algún bocado local. Es, probablemente, el rincón donde la influencia portuguesa se siente más amable y cotidiana.

Coloane: El Macao que se detuvo

Finalmente, hay que ir al extremo sur, a la Villa de Coloane. Si alguien busca el Macao «auténtico», el de los pueblos de pescadores y las redes secándose al sol, es este. Es el lugar de la tranquilidad. El muelle de Coloane sigue teniendo ese aire de frontera, y la plaza frente a la Capilla de San Francisco Javier, con sus azulejos amarillos y blancos, invita a sentarse a ver pasar el tiempo.

Pasear por los templos de Kun Iam o Tam Kong en Coloane es una experiencia silenciosa, muy alejada de las hordas de turistas del centro. Aquí se viene a comer un egg tart de Lord Stow’s —el original— y a caminar por el paseo marítimo mirando hacia la costa de Hengqin. Es el cierre perfecto para un viaje a un Macao que, a pesar de la modernidad galopante, se niega a olvidar quién fue.

Una cocina reconocida mundialmente.

La gastronomía macaense, declarada por la UNESCO como Ciudad Creativa de la Gastronomía en 2017, destaca por ser la primera cocina de fusión del mundo, mezclando sabores cantoneses y portugueses con influencias de África, India y Malasia. Este legado culinario combina técnicas de horneado y guisos con ingredientes locales, siendo uno de los mayores tesoros culturales de la región. Resulta llamativo ver esa confluencia de sabores, sin duda por la influencia de Portugal y su legado colonial. Platos como el minchi (carne picada con soja y melaza), la gallina a la africana (con coco y especias), y la gallina a la portuguesa dan buena cuenta de una cocina célebre.

Porque la influencia portuguesa es una constante que se repite en este destino. Una muestra fantástica de ella es el Festival de la Losufonía, destinado a tender puentes y mostrar ese sello cultural tan único que tiene la ciudad. A través de un programa lleno de contrastes, el festival invita a descubrir Macao desde distintos ángulos. Una selección de creadores contemporáneos de China, Macao y el mundo luso proponen un viaje visual por el concepto de la fusión cultural.

Como referente turístico de primer nivel, Macao celebra desde hace más de una década la Feria MITE, que en 2026 celebrará su edición número 14, del 10 al 12 de abril. Un escaparate para conectar con el mercado asiático y poner en valor a Macao como uno de los centros mundiales de entretenimiento, vida nocturna y fiesta donde el viajero encontrará decenas de casinos, fuegos artificiales, fiestas y cultura.

Para vivir Macao, hay que caminarlo. Desde el incienso de sus templos más antiguos hasta el diseño de vanguardia de sus barrios artísticos, es un destino que recompensa a quien sabe mirar más allá de las luces brillantes. No por nada, una Asociación del peso de la APAVT (Asociación Portuguesa de Agencias de Viajes y Turismo) ha elegido a Macao como Destino Preferido Internacional 2026.

 

Más información: https://www.macaotourism.gov.mo/en/