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DEPORTE, ASTROTURISMO Y GASTRONOMÍA… FORMENTERA EN 2026 ES EL DESTINO IDEAL

Fitur 2026 es el pistoletazo de salida para la temporada turística de la isla, donde ha presentado importantes novedades destinadas a todo tipo de público.

 

 

Formentera es mucho más que playas de cine, atardeceres de postal y rincones de ensueño. Es deporte, salud, cultura, tradiciones y personas. Una isla con matices apasionantes que nunca deja de sorprender. La pequeña de las Pitiusas quiere ser tu destino este 2026…

El deporte es una de las grandes apuestas de Formentera. A pruebas consolidadas como la Media Maratón, la 15K Sunset Run, la Marnatón o la Far a Far, que congregan a centenares de deportistas de dentro y fuera de Islas Baleares, se suman ahora el Trofeo Formentera de Fútbol Base, del 3 al 6 de abril. Este campeonato pretende reunir a cerca de 1800 personas entre jugadores, técnicos y familiares.

Otra de las novedades importantes este año es la Formentera 4x10K por equipos, una prueba innovadora que apuesta por el formato colaborativo y por una experiencia deportiva compartida, con un recorrido pensado para disfrutar del entorno y del atardecer, reforzando así el componente emocional y paisajístico del evento.

También se presentó la XI edición de la Volta Cicloturista BTT Formentera, una prueba plenamente consolidada que en 2026 contará con la participación de dos grandes nombres del ciclismo: Óscar Pereiro, ganador del Tour de Francia de 2006, y Enrique Morcillo, exciclista profesional y habitual de esta cita deportiva.

El turismo de estrellas es otro de los pilares sobre los que Formentera va a cimentar su apuesta turística. Con la iniciativa ‘Formentera mira al Cel’, los viajeros podrán disfrutar de observaciones astronómicas a lo largo del año, pues el cielo de la isla goza de una excelente limpieza y ausencia de contaminación lumínica, lo que le valió la certificación oficial como Destino Starlight en 2023. La Associació Astronòmica de Formentera brindará estas actividades de forma gratuita para acercar de una forma didáctica y cercana todo lo relacionado con el universo y la astronomía. Además, la isla se presenta como un mirador excepcional para el gran eclipse solar del próximo 12 de agosto.

Y, como no, Formentera es gastronomía. ‘De Formentera amb mol de gust’ es una iniciativa que busca poner en valor el producto de cercanía de la isla poniendo a los productores y los restauradores locales en el centro. Con un sello de calidad que garantiza que los productos y recetas utilizados en un establecimiento de restauración son 100% de Formentera, se aboga por fomentar y asegurar la viabilidad del trabajo de agricultores, ganaderos, pescadores y hosteleros de la isla.

2026 es el año en que vas a conocer una isla acogedora, cercana y sostenible. Un lugar donde disfrutar del entorno, sea cual sea el perfil (familias, amigos, parejas o en solitario). Practicando deporte, disfrutando de la inmensidad del cielo o saboreando el mejor producto local, Formentera es el destino que lo cambiará todo.

Más información: www.formentera.es

 

EN LA COMARCA DE LIÉBANA SE VIAJA CON LOS CINCO SENTIDOS

Un recorrido sensorial por el corazón de los Picos de Europa, donde cada paisaje se siente, se escucha y se saborea.

 

En la Comarca de Liébana, el tiempo se detiene para dejar espacio a la emoción. Entre montañas majestuosas, bosques en los que perderse y pueblos que narran historias, el viajero tendrá la oportunidad de contemplar paisajes de incalculable valor y saborear cada rincón. 

Viajar no solo es conocer, también es sentir, saborear y descubrir. La geografía española presenta multitud de oportunidades para desconectar y apreciar los pequeños detalles que pasan desapercibidos durante el día a día. De entre todos ellos, la Comarca de Liébana es un destino donde el viajero puede escuchar el murmullo del río Deva mientras recorre la senda hacia el Desfiladero de la Hermida, un espectáculo natural donde el agua acaricia las piedras entre paredes de roca. Un poco más arriba, os encontraréis con el nacimiento del río Deva, y las pequeñas cascadas de Camaleño, allí la conexión con la naturaleza es pura. Un lugar ideal donde cerrar los ojos, y perder la noción del tiempo.

Este viaje también es una oportunidad para respirar profundo ese aire limpio que se encuentra en un bosque de Liébana, con las hojas que pintan el suelo de colores ocres y tostados, como si formaran un mosaico natural. Bosques que han sido testigos de generaciones que han descansado bajo la sombra de sus árboles.

Una vez en calma, la Comarca de Liébana os alimentará con sus sabores tradicionales, ya que un viaje por estas tierras no está completo sin probar su orujo artesanal, destilado con mimo en las aldeas de la comarca. En Potes y  en los demás pueblos de Liébana, las bodegas abren sus puertas al visitante para compartir el secreto de este licor. Acompañado de un queso picón de Bejes-Tresviso o un cocido lebaniego, cada bocado se convierte en memoria.

Por último, esta experiencia se complementa con las impresionantes vistas desde el teleférico de Fuente Dé. Los Picos de Europa en su máximo esplendor ante vuestros ojos, como un mar de montañas infinitas.

 

Más información: https://www.comarcadeliebana.com/

CORIA EN CINCO RUTAS: UN VIAJE POR LA ESENCIA NATURAL DE EXTREMADURA

Entre calzadas romanas, miradores infinitos y ríos que susurran historia, Coria revela su lado más natural y desconocido.

 

En el norte de Cáceres aguarda Coria, donde el tiempo se detiene entre dehesas infinitas y ríos que susurran historias milenarias.  Una ciudad monumental que, más allá de sus piedras cargadas de historia, es puerta de entrada a un paisaje donde lo etnográfico, lo ecológico y lo sublime se funden.  Presentamos cinco rutas para descubrir la Coria más auténtica, donde cada sendero es un verso escrito por la naturaleza.

 

  1. Vía Dalmacia: Tras las Huellas de Roma.

Un paseo por la memoria imperial.  Desde el Calvario, frente al silueteado Silo de grano, se despliega el Camino del Sierro: una antigua calzada romana que serpentea entre olivares y viñedos hasta el Mirador del Alto del Sierro.  Aquí, la vista abraza el Valle del Alagón, un mosaico de dehesas y sierras con Coria al fondo.

Es imprescindible prestar atención a los vestigios empedrados de la Vía Dalmacia, testigos del ingenio romano.  También a ‘La Madre del Agua’, un sistema hidráulico del siglo II d.C. que abastecía a la ciudad.  Y como no, el vuelo de las aves mediterráneas sobre los pastizales, donde conviven especies cinegéticas como el conejo.

Ficha técnica: 5,5 km (ida y vuelta).· 1h 30min.  Dificultad baja.

  1. Ruta de Peregrinación a Argeme: Devoción y Naturaleza.

Donde el río Alagón teje leyendas, este camino, que antaño unía Coria con Galisteo, sigue el curso del Alagón entre huertas de regadío teñidas de maíz y tomate.  La meta es el Santuario de Argeme (siglos XVII-XVIII), un remanso de paz coronado por el Mirador de Argeme, un balcón sobre el barranco fluvial donde el paisaje se vuelve poesía.

No pasarán inadvertidas en esta ruta las ruinas de villas romanas en ‘Los Valderritos’, vestigios de un pasado agrícola próspero.  Ni tampoco la dehesa de Malpartida, ejemplo de equilibrio entre hombre y naturaleza.  Y para los que son de agudizar bien el oído, podrán deleitarse con el canto de las oropéndolas en los bosques de ribera.

Ficha técnica: 8,2 km (ida y vuelta).· 1h 20min.· Dificultad media.

  1. Camino del Rincón del Obispo: La Ribera en Estado Puro.

Un viaje al corazón fluvial del Alagón iniciando en el Puente de Hierro (1901-1909).  Esta ruta bordea la Isleta entre campos de tabaco y pimientos, para adentrarse en el ‘Charco del Moro’, un refugio invernal de garzas y martines pescadores.  El final, el blanco poblado de Rincón del Obispo, que aparece a modo de cuadro impresionista.

Es imprescindible detenerse con calma a contemplar los útiles líticos del Paleolítico Inferior dispersos en las terrazas del Alagón.  Además, la frondosidad del bosque galería, proporciona sombra y frescor en esta época del año.

Ficha técnica: 8 km (ida y vuelta).· 1h 10min.· Dificultad baja.

  1. Dehesa Boyal de Mínguez: La Extremadura Profunda.

Encinares, ganado y miradores infinitos. Tras cruzar el Puente de Hierro, la ruta asciende entre encinas y peñascos de pizarra hacia el Mirador de la Dehesa de Mínguez, donde el Valle del Alagón se despliega con las Sierras de Gata y Gredos al fondo.  Es la esencia de la Extremadura agroganadera y como tal, hay que disfrutar de los chozos de pastores, zahúrdas, puentes y fuentes, arquitecturas tradicionales en piedra seca.  También del avistamiento de buitres leonados sobrevolando los cortados.

Ficha técnica: 8,85 km (ida y vuelta).· 2h 30min.· Dificultad media-alta.

  1. Ruta de los Canales: Historia y Agua.

Un círculo perfecto entre pasado y presente.  Este itinerario combina el Parque Fluvial del Tamujal con las vistas monumentales de Coria.  Desde el Puente de Piedra (siglo XVI) hasta la Catedral de Sta. María de la Asunción (siglos XV-XVIII) —que domina el skyline—, el paseo es un diálogo entre naturaleza y patrimonio.  La Muralla Romana (siglo I), el Castillo (siglo XV) y el Palacio de los Duques de Alba (siglos XV-XVI) son de bella factura, como los atardeceres sobre el río, con reflejos dorados en el agua.

Ficha técnica: 8,2 km (circular).· 2h 20min.· Dificultad baja.

Estas rutas no son solo caminos; son ventanas abiertas a una tierra donde la historia late en cada piedra y la naturaleza se muestra en estado puro.  Coria, con su mezcla de humedad fluvial y aromas de jara, invita a perderse… para encontrarse.

 

Más información: https://turismocoria.es/turismo/

LA SENDA OCULTA DE ARACENA: UN VIAJE EVOCADOR A LA RUTA MICOLÓGICA LA NAVA

 

 

En esta invitación a descorrer el velo de un rincón mágico en la Sierra de Huelva, hay una ruta que es mucho más que un sendero: la Ruta Micológica La Nava. Una experiencia circular, de dificultad baja y apenas 1,4 kilómetros, que concentra la esencia del otoño y el invierno andaluz en apenas una hora y media de paseo contemplativo.

Donde el Bosque Cobra Vida: El Ecosistema de La Nava

Esta ruta, enmarcada en el ambicioso Plan CUSSTA (Conservación y Uso Sostenible de Setas y Trufas de Andalucía), es una clase magistral de ecología y micoturismo sostenible. Nos adentramos en un paisaje vibrante que es el resultado de la coexistencia de múltiples especies vegetales:

  • El Corazón de la Sierra: La senda discurre inicialmente por dos pequeños valles que albergan chopos y sauces, donde aún se yerguen imponentes alcornoques y encinas centenarias.
  • El Matorral Mediterráneo: Al adentrarnos en la zona más elevada, dominada por un pinar de repoblación (Pinus pinaster), la tierra se cubre de la fuerza y el aroma de las jaras y los brezos. Es aquí, entre castaños y madroños, donde la biodiversidad fúngica alcanza su máxima expresión.

Tesoros Micológicos del Sendero

La Nava es una ruta de iniciación diseñada para despertar la curiosidad y el respeto, con el potencial de mostrar hasta 24 especies de hongos. Cada parada ofrece un encuentro íntimo con el micelio, la verdadera red de la vida subterránea.

  • Bajo el Alcornoque: En las proximidades de estos guardianes de la dehesa, el afortunado paseante podrá vislumbrar especies como el codiciado Boletus aestivalis (Tentullo) o el Pie Azul (Lepista nuda).
  • El Reino del Pino: En el pinar, se encuentran los hongos micorrícicos por excelencia, aquellos que mantienen una relación simbiótica con el árbol. Busquen aquí el clásico Níscalo (Lactarius deliciosus) y el Suillus bovinus.
  • Los ‘Barrenderos’ del Bosque: La ruta también ofrece un escaparate de hongos saprobios, los «barrenderos» que se alimentan de materia orgánica muerta y son esenciales para reciclar la celulosa y lignina del bosque. Es fácil ver en la madera caída ejemplares de Trametes versicolor o Schizophyllum commune.

Pinceladas de Historia y Sostenibilidad

El encanto de La Nava no se limita a sus setas. El recorrido nos regala paisajes con historia:

  • La Fuente «Sinforosa»: En el arroyo que da nombre a la ruta, encontrará los antiguos manantiales de la llamada «Fuente Sinforosa», un topónimo que deriva de «sulfurosa» y cuyas aguas fueron antaño apreciadas por los lugareños por sus cualidades medicinales.
  • Arquitectura Rural: En el punto más alto, una marcada pista nos lleva junto a un murete de piedra, testigo de la construcción rural tradicional de la zona.

Un Compromiso Necesario: Micoturismo Sostenible

La Ruta Micológica La Nava es un santuario y debe ser tratada como tal. Como viajeros, es nuestro deber destacar las normas de oro para un turismo responsable:

  • Observar y Fotografiar: La mejor opción es llevarse las setas fotografiadas, no recolectadas.
  • Cesta y Esporas: Si decide recolectar para estudio (solo si hay muchos ejemplares), utilice siempre una cesta rígida que permita la ventilación y, crucialmente, la dispersión de las esporas.
  • No Dejar Huella: El sendero debe quedar «como si nadie hubiese pasado por ella, sin huellas, señales, ni residuos».

La Nava es una invitación a la reflexión, a comprender que el hongo que produce la seta es un cuerpo vegetativo subterráneo (micelio) que sobrevive al paso de las estaciones. Disfruten de este microcosmos, observen las 24 especies que aquí fructifican, y descubran el fascinante mundo de la micología.

La mejor forma de disfrutar de la naturaleza es asegurando que otros también puedan hacerlo mañana. ¿Os animáis a recorrer esta senda mágica y a descubrir estos tesoros?

Más información: http://www.turismohuelva.org

UN PLACER MICOLÓGICO QUE SÓLO PUEDES VIVIR EN CASTILLA-LA MANCHA

Llegado el otoño, esta tierra recibe a miles de amantes de la micología que, impresionados por la belleza de estos parajes, disfrutan más si cabe de su afición.

 

 

Castilla-La Mancha no es solo la tierra del Quijote y sus molinos; es un vasto lienzo de sierras y montes que, con la llegada de las brumas y el frío, se transforma en un paraíso micológico insospechado. Es un mapa de texturas y sabores, donde los verdaderos tesoros no brillan, sino que se esconden bajo el manto de la hojarasca, esperando ser descubiertos.

La riqueza paisajística de la región, que abarca desde los Montes de Toledo hasta la imponente Sierra del Segura de Albacete, pasando por la Alcarria y la Serranía de Cuenca, crea un ecosistema perfecto. En este crisol de biodiversidad, encontramos joyas gastronómicas que elevan cualquier mesa a la categoría de festín: el vibrante níscalo, la delicada seta de cardo, el humilde y potente champiñón silvestre, la nobleza del boletus, el exótico rebozuelo y la sutil seta de pie azul. Son el secreto mejor guardado de su cocina.

Rutas Micológicas de Ensueño: De Guadalajara a la Sierra de San Vicente

La travesía comienza en Guadalajara, donde la elegancia y la tradición se dan la mano en Sigüenza. Esta localidad es un epicentro para el amante de las setas, que celebra con festivales y jornadas la llegada de este manjar, ofreciendo una plétora de restaurantes especializados en la cocina micológica. A un paso de allí, el Parque Natural del Barranco del Río Dulce nos regala una experiencia inmersiva, con una diversidad de variedades en un entorno de belleza conmovedora.

Descendiendo hacia el sur, la provincia de Toledo nos recibe con la Sierra de San Vicente, un majestuoso territorio de montañas y bosques, perfecto para la recolección entre pinares y encinares. Al sur de la provincia, los Montes de Toledo son el lugar ideal para encontrar clásicos como la seta de cardo y el níscalo.

Con su clima de otoños e inviernos fríos y húmedos, y un paisaje montañoso tapizado de extensos bosques, Cuenca es el hogar natural de incontables hongos comestibles. Pero si hay un lugar que personifica la maestría del hongo, ese es Villanueva de la Jara. Esta localidad fue pionera en la década de los 60, convirtiéndose en la primera en cultivar champiñón de forma profesional en España.

Medio siglo después, el champiñón es un reclamo turístico en sí mismo, añadiéndose a su ya rico patrimonio cultural. Las cifras hablan de su liderazgo: Cuenca es la primera provincia española productora de champiñón, concentrando más del 54% de la producción nacional, y Villanueva de la Jara produce anualmente unos 5 millones de kilos de champiñón y 800.000 kilos de setas. Visitar una de sus empresas cultivadoras es adentrarse en la alquimia de este manjar, conociendo el proceso desde la creación del sustrato o compost hasta la recolección, una auténtica experiencia para los sentidos.

Ningún amante de la micología puede obviar la provincia de Albacete. En el corazón de la Sierra del Segura, dentro del Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima, se esconde Molinicos, que alberga el fascinante Museo Micológico «Casa del Níscalo».

Este rincón de Albacete es el punto de partida ideal para explorar parajes ineludibles como Yeste, Riópar, Ayna, Liétor, Letur, Férez o Socovos. En cada uno de estos municipios, el viajero encontrará no solo una naturaleza increíble e inolvidable, sino también un bar o restaurante donde poner el broche de oro al día degustando sus delicias micológicas.

Castilla-La Mancha nos invita a una búsqueda pausada y refinada de estos elixires de la tierra, probando que la auténtica sofisticación reside en la sencillez y la excelencia de lo que la naturaleza, con generosidad, nos ofrece.

 

 

Más información: https://www.turismocastillalamancha.es/

LA COMARCA DE LIÉBANA ‘RUGE’ EN OTOÑO

Desde mediados de septiembre hasta octubre, en las montañas de la Comarca de Liébana los visitantes podrán disfrutar de una escena singular: el apareamiento del ciervo rojo.

 

 

Cada otoño, la Comarca de Liébana, en pleno corazón de los Picos de Europa, se convierte en escenario de un ritual ancestral: la berrea del ciervo. Un fenómeno natural donde el sonido gutural de los machos retumba en los bosques. Esta época ofrece una oportunidad única para adentrarse en la naturaleza en estado puro. La berrea no solo es un fenómeno, es una cita imprescindible con la naturaleza.

Entre los meses de septiembre y octubre, la naturaleza despliega uno de sus espectáculos más impactantes en la Comarca de Liébana: la berrea del ciervo rojo. Este fenómeno marca el inicio del periodo de apareamiento de estos animales. Durante el verano, los ciervos renuevan su cornamenta y con sus recién estrenados cuernos comienzan el cortejo.

Esta actividad es una muestra de poder entre machos por la atención de la hembra, que da como resultado una sinfonía que se puede escuchar por todo el valle. En los bosques y laderas de la zona, este concierto resuena ofreciendo una experiencia sensorial inolvidable en plena naturaleza.

La Comarca de Liébana, rodeada por la majestuosidad de los Picos de Europa, es uno de los mejores lugares del norte de España para presenciar este evento. Su biodiversidad, paisajes de montaña y la tranquilidad de su entorno hacen de esta comarca un enclave privilegiado para el avistamiento de fauna en su hábitat natural.

Más allá de la observación, la berrea se convierte en una excusa perfecta para descubrir el encanto otoñal de la Comarca de Liébana: alojamientos rurales con chimenea, gastronomía de montaña y paisajes teñidos de ocres y dorados. Una invitación a reconectar con la naturaleza, a viajar con los cinco sentidos y a vivir una experiencia que va más allá del turismo.

 

Más información: https://www.comarcadeliebana.com/