¡UN RECORRIDO MÁGICO PARA EMOCIONARSE CON 3 COMUNIDADES AUTÓNOMAS EN SOLO UN FIN DE SEMANA!

La Red de Pueblos Gastronómicos de España te propone una ‘gastroruta’ ideal para vivir y experimentar los sabores y la historia de Mora de Rubielos, Sigüenza y Riaza…

 

 

Planeas una escapada con amigos, en familia, con tu pareja, o a tu aire, da igual. Buscas un destino que aúne historia, tradición, rincones únicos que encierran secretos por descubrir y, claro, una gastronomía sublime que recoja sabores y recetas de toda la vida. Los platos que hacían nuestras abuelas y que se han ido manteniendo con el paso de los años. Pues… ¿y por qué no descubrir tres destinos sorprendentes en un mismo viaje? Es la apuesta de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, que con esta ‘gastroruta’ pretende enseñarte (y emocionarte) llevándote de la mano por pueblos que condensan como ninguno la esencia de Castilla-La Mancha, Aragón y Castilla León. ¿Estáis preparados? Pues vamos a conocer Mora de Rubielos, Sigüenza y Riaza.

 

Punto de partida: Mora de Rubielos.

Mora de Rubielos, Conjunto Histórico-Artístico en Gúdar-Javalambre, es un viaje al gótico mediterráneo. Su imponente Castillo de los Fernández de Heredia (siglos XIV-XV) y la majestuosa Ex-Colegiata de Santa María dominan la villa. La localidad conserva tres portales medievales y exhibe casonas hidalgas y el Ayuntamiento del siglo XVII, que reflejan su esplendor señorial. Perderse por sus calles empedradas es descubrir siglos de historia tallados en piedra, convirtiéndola en una experiencia auténtica y memorable.

La gastronomía de Mora de Rubielos es un reflejo de su historia, arraigada y honesta, donde los sabores austeros de la tierra son protagonistas. Platos como las judías estofadas, el empedrao (alubias rojas, arroz, bacalao y acelgas) y las migas con jamón y chorizo, son pilares de su cocina. El ternasco asado con IGP, la caza y los derivados del cerdo, como el Jamón de Teruel DO y las morcillas, destacan en sus fogones. Además, el aceite de conserva y la trufa negra en invierno, junto a dulces tradicionales como las tortas de alma, completan una experiencia culinaria que invita a saborear la historia.

Nos adentramos en Castilla-La Mancha para conocer Sigüenza (225 km desde Mora de Rubielos).

Esta joya medieval en Guadalajara, transporta a sus visitantes a través de siglos de historia. Sus murallas, una románica, una gótica y otra renacentista para la ciudad y una cuarta para la catedral; el imponente castillo (hoy Parador) y la Catedral, con obras de arte y arquitectura gótica, son testigos de un pasado rico en culturas. Pasear por sus calles empedradas, la Plaza Mayor y la Casa del Doncel es un viaje en el tiempo. Además, su entorno natural privilegiado, como el Parque Natural del del Barranco de Río Dulce, invita a explorar barrancos y cascadas.

La gastronomía de Sigüenza es un viaje culinario al Medievo, donde los aromas de la historia se mezclan con el sabor de platos tradicionales. Las migas con torreznos, la carne de caza (ciervo, corzo, jabalí) en embutidos, patés y escabeches, o los suculentos asados de cordero y cabrito, son protagonistas. Los productos de la huerta de Sigüenza, cultivados con esmero, enriquecen su cocina. Y para el dulce final, las Yemas del Doncel, elaboradas con una sencilla mezcla de agua, azúcar y yema de huevo, son la joya de la repostería seguntina.

Última parada en Riaza, Castilla y León (95 km desde Sigüenza).

Esta coqueta villa de la provincia de Segovia, es un pueblo que fusiona historia, tradición y naturaleza. Su singular Plaza Mayor, con gradas y soportales, evoca su pasado taurino y comercial, rodeada de casas solariegas. La Iglesia de Nuestra Señora del Manto alberga un sorprendente tesoro artístico, mientras que las ermitas como la de Hontanares, cuentan la devoción popular. El entorno natural, con el Hayedo de La Pedrosa y la estación de esquí La Pinilla, ofrece paisajes impresionantes y actividades al aire libre, haciendo de Riaza un destino serrano auténtico.

En cuanto a su cocina, es un festín que complementa su belleza serrana, anclada en la tradición y el buen hacer. Sus asados de cordero y cochinillo, cocinados lentamente en hornos de leña, son el alma de la mesa, con la prestigiosa Marca de Garantía Cochinillo de Segovia. Además, las brasas dan vida a chuletas y truchas, mientras la repostería local deleita con amarguillos y tortas sobadas. La cocina de Riaza también se adapta a las estaciones y fiestas, ofreciendo desde besugo en Navidad hasta caldereta de toro en sus fiestas patronales.

Tres pueblos, tres formas de ver la vida y una maleta cargada de experiencias y recuerdos para atesorar en nuestro libro de viajes. Mora de Rubielos, Sigüenza y Riaza…Se viven…, se saborean…, se sienten… ¡y te emocionan!

 

www.pueblosgastronomicos.com

 

DESCUBRE EL CASTILLO DE LORCA, LA FORTALEZA PET FRIENDLY DE LA REGIÓN DE MURCIA

Viajar al pasado es posible cuando cruzas la puerta del Castillo de Lorca. Un enclave de gran valor durante los conflictos entre los reinos cristianos y musulmanes.

 

 

Entre las colinas que coronan la ciudad de Lorca se alza una de las fortalezas medievales más fascinantes del sureste español. El Castillo de Lorca no solo vigila la ciudad, sino que guarda el testimonio de culturas que dejaron su huella a lo largo de más de mil años. Sus torres y murallas narran historias de conquistas y leyendas. Declarado Bien de Interés Cultural, este baluarte histórico se ha convertido en un destino imprescindible para quienes desean conocer la esencia de la Región de Murcia.

En la Comarca de Alto Guadalentín, al suroeste de la península, se encuentra la Región de Murcia. Un destino que destaca por sus tierras de secano y regadío, llanuras y grandes zonas montañosas. Un lienzo de contrastes en el que destacamos el municipio de Lorca.

Allí, en una posición estratégica de dominio, en el valle del río Guadalentín se alza el Castillo de Lorca, otra de las joyas adheridas a la Red de Patrimonio Histórico de España. Este monumento fue una pieza clave en el conflicto entre los reinos cristianos y musulmanes durante siglos.

La construcción, de origen árabe, es un símbolo de la arquitectura defensiva de la época medieval, ya que desde el siglo XI al XIII funcionó como antigua fortaleza medieval. Con la conquista de Lorca por parte del Infante Don Alfonso de Castilla en 1244, la fortaleza se convirtió en un enclave estratégico para la posterior toma del reino Nazarí.

Su forma alargada y de planta poligonal cuenta con una extensión de 52.000 metros cuadrados, en los que se disponen sus dos torres; la torre del Espolón, con clara influencia mudéjar, y la torre Alfonsina. Esta última de planta rectangular, fue construida en la parte central y más alta del cerro del castillo, como torre del homenaje y símbolo del poder castellano.

En el interior podréis encontrar tres plantas cubiertas con bóvedas de ladrillo que se apoyan sobre un gran pilar central. Desde sus almenas, las vistas abarcan la ciudad y el horizonte, revelando la importancia defensiva y simbólica que siempre tuvo esta construcción.

El Castillo de Lorca, también conocido como la Fortaleza del Sol, fue declarado Monumento Nacional en 1931.

Entre murallas, torres, aljibes y restos arqueológicos, los visitantes pueden recorrer diferentes espacios en los que revivir la vida medieval y conocer en profundidad la convivencia entre culturas.

Una visita para toda la familia… ¡también para tu mascota!

El Castillo de Lorca apuesta por un turismo inclusivo y respetuoso, por eso las mascotas son bienvenidas en sus instalaciones. Un plan perfecto para disfrutar del patrimonio histórico en compañía de toda la familia… ¡incluidos los amigos de cuatro patas!

Información de contacto

Más información:https://www.spainheritagenetwork.com/

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CILLORIGO DE LIÉBANA: DE LA IGLESIA MÁS ANTIGUA AL SABOR MÁS AUTÉNTICO

Entre desfiladeros imposibles y sabores de antaño, este municipio de la Comarca de Liébana sorprende al viajero por su esencia intacta y paisajes que parecen pintados a mano alzada.

 

Este municipio, bañado por los afluentes del río Deva disfruta de un singular clima y un paisaje de alto valor ecológico. Cillorigo de Liébana sorprende al visitante por su riqueza histórica y artística, ya que aquí podrá conocer el vestigio mozárabe más importante de Cantabria: la Iglesia de Santa María de Lebeña. Además, los sabores de esta tierra cautivarán al viajero con su orujo tradicional y queso de Bejes.

En pleno corazón de la Comarca de Liébana y atravesado por el impresionante Desfiladero de la Hermida, se encuentra Cillorigo de Liébana, un municipio rico por su patrimonio histórico-artístico, con manifestaciones de diferentes épocas y estilos. Los pueblos que lo conforman actualmente aparecen documentados desde la baja Edad Media.

La historia de Cillorigo de Liébana está ligada a las antiguas vías de comunicación que cruzaban la Cordillera Cantábrica y al legado medieval que aún se respira en iglesias románicas, torres defensivas y casonas. Entre ellas destaca la iglesia de Santa Maria de Lebeña, del siglo X, por ser el vestigio mozárabe más importante de Cantabria. También destaca la iglesia de San Juan Bautista, una edificación neoclásica de 1919, o la iglesia de San Sebastián, de origen prerrománico, del siglo IX.

Pero Cillorigo de Liébana no es solo piedra y pasado; es también aroma y sabor. Su microclima permite el cultivo de viñas y productos locales como el afamado orujo lebaniego, elaborado artesanalmente en las tradicionales alquitaras. Platos como el cocido lebaniego, las carnes de caza o el queso con D.O.P. Picón Bejes- Tresviso, completan un recetario que reconforta el cuerpo tras recorrer sus sendas y miradores.

Paisajes que quitan el aliento, pueblos que conservan el alma montañesa y una hospitalidad que hace sentir al viajero como en casa, definen a la perfección el municipio de Cillorigo de Liébana, un destino aún por descubrir que invita a detener el tiempo y dejarse llevar.

 

 

Más información: https://www.comarcadeliebana.com/

5 RAZONES POR LAS QUE ARANDA DE DUERO ES EL DESTINO GASTRONÓMICO IDEAL

Una ciudad que vive por y para la gastronomía no puede faltar en la hoja de ruta de los más gourmets…

La capital de la Ribera del Duero es uno de esos sitios que, sin importar la época del año, hacen las delicias de todos aquellos que buscan destinos que no solo les cautive por su patrimonio cultural y arquitectónico. La cocina ha ganado mucho más peso con el paso de los años y es una realidad que muchos viajeros se decantan por uno u otro destino en función de lo bien que se coma allí o no. En ese aspecto, Aranda de Duero juega con ventaja y he aquí las cinco principales claves que lo respaldan.

 

Cerca de todo y de todos.

La gran ubicación de esta ciudad la convierte en un enclave privilegiado para quienes planifican una escapada corta o quieren hacer una parada para disfrutar de una experiencia express. A menos de dos horas de Madrid por la A1, y de otras capitales como Segovia, Soria o la propia Burgos, Aranda de Duero tiene la fortuna de ser un destino sumamente interesante para aquellos que disponen de un fin de semana, puente o cualquier otra ocasión para escaparse sin necesidad de tediosos trayectos en coche.

La cultura gastronómica impregna el calendario.

Durante todo el año, Aranda de Duero celebra diferentes jornadas, rutas gastronómicas y festejos que giran en torno a la gastronomía. Destacables son su ruta del torrezno de Soria en invierno; el concurso de tapas, pinchos y banderillas en marzo; la ruta de la torrija y la limonada en Semana Santa; las célebres jornadas del Lechazo en el mes de junio; o la ruta de la IGP morcilla de Burgos en noviembre.

Patrimonio histórico, porque la gastronomía se da la mano con la historia.

Que Aranda de Duero es un referente gastronómico y turístico se ve en una sola visita. A los siempre magníficos Palacio de los Berdugo, Iglesia de Santa María la Real o la de San Juan, actual Museo de Arte Sacro, hay que añadir unas espectaculares bodegas subterráneas de origen medieval a los pies de la ciudad. Bajo sus cimientos, galerías kilométricas, muchas de ellos visitables, acercan al viajero a una nueva dimensión de lo que es la verdadera cultura del vino y de como Aranda de Duero es hoy en día lo que es gracias a estas bodegas subterráneas.

El asador, figura, emblema y símbolo de la ciudad.

Si seguimos hablando de gastronomía, no podemos dejar de mencionar a los asadores de Aranda de Duero. Es en ellos donde se cocina diariamente el plato bandera, no ya de la ciudad, sino de la comarca al completo: el lechazo asado. Los maestros asadores llevan décadas dedicados en cuerpo y alma a ofrecer a los comensales un plato simple en la presentación, pero sumamente delicado en la ejecución. Factores como el tiempo, la temperatura de los hornos, la calidad de la madera o la cantidad de agua y sal pueden marcar la diferencia entre un plato decente a una obra de arte culinaria. La figura del asador tiene un arraigo indudable en Aranda de Duero, donde son considerados como verdaderos templos de la gastronomía tradicional castellana.

El río, postal eterna de Aranda de Duero.

Para el que no lo sepa, las poblaciones que crecen en torno a un río pueden sortear mejor el efecto isla de calor (la absorción de las radiaciones del sol del hormigón y los asfaltos dispara la temperatura de los centros urbanos en verano) con diferencias de temperatura de más de tres grados. Tecnicismos aparte, pasear por las inmediaciones del Río Duero es una garantía de vistas preciosas y de momentos de calma. Al inicio o al final de una visita por la ciudad, el río es un complemento perfecto, sin contar con la indudable contribución que hace a la biodiversidad de la zona. Por si esto no bastara, el Arandilla y el Bañuelos, ambos afluentes del Duero, también serpentean sorteando la ciudad.

Más información: www.asohar.es

www.lechazo.es

https://www.arandadeduero.es/

EL FESTIVAL CELESTINA: LA ESPAÑA DE ROJAS, UN BALCÓN PARA ASOMARSE AL PASADO EN LA PUEBLA DE MONTALBÁN

 

 

¿Estás listo para un viaje al Siglo de Oro, donde la pasión, la intriga y la literatura cobran vida? Del 22 al 31 de agosto, la encantadora localidad de La Puebla de Montalbán, cuna de Fernando de Rojas, se transforma en un vibrante escenario para celebrar el Festival Celestina: La España de Rojas. Declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, esta cita anual te invita a vivir una experiencia cultural que, aunque relativamente joven (desde 1999), ya es un referente indiscutible en la provincia de Toledo.

Un Itinerario para el Viajero Apasionado por la Cultura

Este festival propone una inmersión total en la obra cumbre de Rojas, «La Celestina», a través de un programa cuidadosamente diseñado para seducir los sentidos y enriquecer el espíritu.

Viernes, 22 de agosto: El Saber se Encuentra en Puebla

La aventura comienza con las II Jornadas Internacionales de Investigación, Divulgación y Transferencia. Un punto de encuentro fascinante donde especialistas y público general convergen para reflexionar sobre la figura de Fernando de Rojas y su profundo vínculo con la tradición sefardí. Es muy recomendable asistir a este encuentro, que se celebra en formato bimodal (presencial y online), para dejarse cautivar por la erudición de la Universidad de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de La Puebla de Montalbán, en colaboración con el Museo de La Celestina. Es la oportunidad perfecta para iniciar este viaje con una sólida base de conocimiento.

Del 22 al 31 de agosto: Puebla se Vuelve Escenario

Durante estos diez días, el pueblo entero se convierte en un gran teatro al aire libre. Representaciones teatrales únicas en rincones tan singulares como las cuevas que salpican el pueblo, dotando a las obras de un carácter íntimo y especial. Es muy importante tener en cuenta que las entradas para estas representaciones, cuyas recaudaciones se destinan al mantenimiento de las cuevas y a los (pocos) actores profesionales, se ponen a la venta en el Museo de La Celestina y ¡suelen agotarse rápidamente!

De obligado visionado, la representación principal es un espectáculo que llena de colorido la Plaza Mayor –declarada Conjunto Histórico– y las calles del pueblo. La acción culmina en la emblemática Torre de San Miguel, en un acto cultural de gran envergadura y completamente gratuito, que sin duda dejará sin aliento al espectador, incluso bajo el manto de la noche.

Además de las representaciones, el festival ofrece una agenda repleta de actividades: el II Congreso Internacional Celestina, para participar en inspiradoras charlas y coloquios, y descubrir nuevas perspectivas en las presentaciones de libros. Por supuesto, recorrer el Mercado Celestina y de deleitar el paladar con las mejores tapas en el concurso anual.

Viernes 29, Sábado 30 y Domingo 31 de agosto: Un Viaje al Siglo de Oro

El Mercadillo Celestinesco es una experiencia que transforma las calles de La Puebla de Montalbán en un vibrante escenario de época. Durante tres días, el municipio se inunda de color, teatro, tradición y vida en un homenaje multisensorial a «La Celestina» y a Fernando de Rojas.

Bajo la mágica decoración de banderines morados, amarillos y negros, es fácil dejarse llevar por la historia y sumergirse en un mercado diferente. Aquí esperan puestos de artesanía, recreaciones históricas, animación callejera, música y una interesante selección gastronómica. Personajes salidos de otra época deambularán por los alrededores, creando una atmósfera inmersiva que hará sentir al viajero parte del Siglo de Oro. Este evento es, sin duda, una parada imprescindible dentro del Festival Celestina.

No te lo pienses más. Ven y forma parte de esta experiencia única que fusiona la literatura, el teatro y la historia en un entorno incomparable. ¿Estás listo para vivir «La España de Rojas»?

 

Más información:

https://www.turismocastillalamancha.es/

https://festivalcelestina.com/

ART BANIANA, UN PROYECTO QUE CONVIERTE A BAENA EN UN GENUINO MUSEO AL AIRE LIBRE

 

 

En el corazón de la Campiña Cordobesa, donde la historia se entrelaza con el presente en cada adoquín, la encantadora localidad de Baena ha logrado redefinir el concepto de museo. No hablamos de salas silenciosas y vitrinas pulcras, sino de un lienzo vibrante que se despliega ante el paseante desprevenido, transformando sus calles en una galería de arte a cielo abierto. El proyecto Art Baniana ha insuflado nueva vida a sus fachadas, invitándonos a un recorrido inmersivo y sorprendentemente dinámico por el arte urbano más vanguardista.

Imaginen un simple paseo que se convierte en una aventura de descubrimientos, donde cada esquina guarda una sorpresa cromática. Baena, con su veintena de murales estratégicamente distribuidos, se ha erigido en un verdadero epicentro del street art, ofreciendo una forma genuina y estimulante de conocer la ciudad. Es un recorrido que se saborea a cada paso, permitiendo al visitante sumergirse en la esencia local mientras admira la creatividad desbordante de artistas contemporáneos.

La Ruta de los Murales: Un Itinerario para el Alma y el Cuerpo

La ruta, que idealmente parte de la oficina de turismo, propone una experiencia que marida el placer visual con la actividad física. Durante aproximadamente dos horas, el caminante se adentrará en un trazado que serpentea por los puntos neurálgicos de Baena. Desde el Parque Ramón Santaella hasta la Plaza Juan Alfonso de Baena, los murales comienzan a desvelarse, adornando muros cercanos al pabellón, el instituto e incluso la gasolinera.

La travesía nos conduce luego a la Haza el Reloj, para descender hacia la zona del antiguo Bar Ejeda, por el área trasera de la guardería. El itinerario se adentra después en la barriada de Pedro Muñoz, donde la ruta oficial se enriquece con otras intervenciones artísticas que enriquecen aún más la experiencia.

El corazón histórico de Baena aguarda con sus propios tesoros murales. El primer hallazgo nos espera en El Tinte, seguido de paradas obligadas en San Pedro Bajo, San Pedro Medio, Toledana y, finalmente, El Cambroncillo. La ruta culmina descendiendo por la icónica calle Llana, donde el imponente mural de los Judíos (al final de Amador de los Ríos) precede al vibrante mural de las Flores (al principio de la misma calle), cerrando el círculo en el punto de partida. Si bien esta es la secuencia sugerida, la belleza de Art Baniana radica en su flexibilidad: cada cual puede diseñar su propia odisea artística, adaptándola a su ritmo y disposición.

Un Crisol de Talento y Estilos

Aunque la impronta del artista local Sake es notable en gran parte de las obras seleccionadas, la ruta de Baena es un testimonio de la diversidad artística sin fronteras. Artistas de distintas latitudes de España, Europa y Latinoamérica –desde Argentina y Ecuador hasta Colombia– han contribuido con su visión única, dotando a la colección de una riqueza inigualable.

Lo verdaderamente fascinante de esta selección es la disparidad de estilos, temáticas y técnicas. Desde el vibrante arte del spray en solitario hasta la fusión de spray y pintura plástica, cada mural es un universo en sí mismo, un diálogo entre el artista y el espacio público que desafía las convenciones y estimula la reflexión.

Para aquellos que deseen sumergirse por completo en esta experiencia, las redes sociales de Art Baniana ofrecen una herramienta invaluable: un Código QR que permite descargar la ruta en formato PDF. Este práctico recurso, fácilmente consultable desde cualquier dispositivo móvil, proporciona información detallada sobre el recorrido y cada uno de los murales seleccionados, convirtiéndose en el compañero ideal para esta inolvidable exploración artística.

Baena ha demostrado que el arte no necesita de cuatro paredes para conmover, sino tan solo de la visión de sus creadores y la disposición de sus calles. Un museo al aire libre que espera ser descubierto, mural a mural, sorpresa a sorpresa.

Más información en:

https://baenaturismo.com/

www.baena.es