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Siete pistas para un verano playero en Formentera

 

Un tour por los 69 km de costa de la menor de las Pitiusas para descubrir las diferentes opciones que ofrece al visitante ávido de ‘sol y playa’

 

Formentera es, sin duda, el ‘último paraíso del Mediterráneo’. Y lo pone de manifiesto de forma especial en verano, cuando atrae por el magnetismo de esas cristalinas aguas con un ‘azul Formentera’ único en el mundo, por la pureza que le proporciona la Posidonia oceánica, su gran tesoro submarino. Hay diversas alternativas playeras, de las que hemos seleccionado siete; cada una con características propias… pero todas tentadoras, por lo que es difícil escoger. ¿La mundialmente famosa Ses Illetes, la casi infinita Migjorn, las coquetas Ses Platjetes… o la acogedora Cala Saona, arropada por acantilados bajos? ¡Y por qué no todas ellas! Es cuestión de tiempo… y organización. Pero, sea cual sea la elección, una cosa es segura: olvidarse por unos días del estrés cotidiano para relajar el cuerpo y la mente en este paraíso cercano. ¡Al agua!

 

1–Ses Illetes. En la punta norte de la isla –a poniente– es el gran icono playero de Formentera, no en vano suele estar en el top de las mejores playas del mundo. Sus 450 metros de arenal están divididos en dos por una zona rocosa y debe su nombre a los cinco islotes suspendidos frente a su costa: Tramuntana, des Forns, Escull des Pou, Redona y Escull d’en Palla. Aguas tranquilas y poco profundas, con zonas dunares protegidas por pasarelas de madera para acceder al mar. Siguiendo rumbo norte se llega a la punta de la península des Trucadors desde la que se observa la cercana isla de Espalmador.

 

2–Llevant. Casi paralela a Ses Illetes, pero hacia el este. 1.450 metros de arena blanca y aguas cristalinas, con amplitud media de 90 metros. También atesora un extenso sistema dunar protegido por pasarelas de madera. Menos frecuentada que su ‘vecina’ ­–con la que casi se fusiona al norte, en una estrecha lengua de tierra– ofrece excelentes vistas de la costa este de Formentera y es ideal para relajados paseos a media tarde.

 

 

3–Cavall d’en Borràs. Antesala de Ses Salines, es la primera playa al entrar en el Parque Natural de las Salinas de Eivissa y Formentera. Cobijada por un frondoso bosque de sabinas, es de aspecto salvaje, aunque sus aguas poco profundas y ausencia de oleaje la hace ideal para familias con niños. Con vistas a Ibiza y los islotes de Es Vedrà y Es Vedranell. Su nombre proviene de la punta rocosa homónima, así bautizada en honor al propietario de la salinera de Formentera, a finales del siblo XIX. Al norte tiene un tramo rocoso –la playa des Carregador– y al sur un pequeño canal –sa Sequi– para dar salida al mar a las aguas estancadas del Estany Pudent.

 

4–Es Pujols y Sa Roqueta. La primera es una playa urbana de 690 metros a lo largo del paseo marítimo de esta localidad, que acoge la mayor parte de la oferta hotelera y de ocio de Formentera. Alterna tramos de arena con zonas rocosas que cobijan los ‘escars’, típicas casitas vardero. Siguiendo hacia el oeste está otra playa menos frecuentada, Sa Roqueta.

 

 

5­–Ses Platgetes. Ubicadas en la costa de tramuntana, al noreste de la isla, son la antesala playera a los acantilados de la Mola, la zona más alta de Formentera. Tres pequeñas playas casi idénticas, separadas por zonas rocosas, que suman en total unos 600 metros de longitud. Ideales para la práctica del snorkel. Y al lado de Es Caló de San Agustí, que conserva su fotogénico aspecto de pueblo de pescadores, con sus vetustas embarcaciones tradicionales –‘llauds’– resguardados en los vetustos varaderos de su puerto.

 

 

6–Cala Saona. Agazapada en una pequeña bahía protegida por acantilados bajos, cuenta con apenas 140 metros de largo… pero es muy amplia. Aguas turquesa que contrastan con la tierra rojiza de las zonas rocosas. Y con un hotel perfectamente integrado en el entorno natural. También acoge pequeños varaderos y es ideal para practicar deportes como el paddle surf, kayak o snorkel… o hacer una excursión acuática hacia los acantilados de Punta Rasa, con sus sorprendentes cuevas submarinas. Al caer la tarde, es el mejor lugar para ver la puesta de sol, además del Cap de Barbaria.

 

 

7–Migjorn. La zona playera más extensa de la isla, con sus 5 km de playas y calas con zonas rocosas intercaladas. Cada una tiene su propio nombre y cuentan con varios accesos: Mal Pas, Ca Marí, es Racó Fondo, es Codol Foradat, la playa des Valencians, es Arenals y Copinar, la situada más al este. De todas ellas las más populares son Ca Marí, es Arenals y es Copinar, por su perfecto fondo marino arenoso, que se prolonga mar adentro. Esta zona es ideal para las familias pues está resguardada de los vientos de la tramuntana predominantes en los meses estivales. Y también hay en ella diversos restaurantes donde saborear la cocina autóctona y chiringuitos donde tomar una copa admirando el Mediterráneo.

 

 

 Más información en: https://www.formentera.es

 

 

Menorca, tour playero fusionando calas y patrimonio

 

La ‘isla de las mil calas’ ofrece mucho más que sol y chapuzones en ellas. Acudir a su encuentro es disfrutar, paralelamente, de una experiencia cultural y natural única

 

Menorca es especial… también a la hora de veranear. Porque va mucho más allá de ser un paraíso playero. Ir a cualquiera de sus calas y playas agazapadas en sus 216 kms de costa supone también experimentar una inmersión en su cultura (talayótica), su historia (Camí de Cavalls) y su naturaleza (como Reserva de la Biosfera que es desde hace casi tres décadas). Y además, con dos zonas bien diferenciadas: el norte, de solitaria y salvaje belleza rojiza; y el sur, de finísima arena blanca y aguas tranquilas. Playas para todos los gustos e incluso algunas urbanas, para quienes desean disfrutar de servicios y accesibilidad. Sí, Menorca es especial porque, en cortas distancias, ofrece infinitas opciones para bañarse en sus cristalinas aguas.

  

Por su atractivo patrimonio, su desbordante naturaleza y su gastronomía, Menorca es un destino para todo el año. Pero en verano, de manera especial, por sus playas y calas. La mayoría están alejadas de entornos urbanos lo que les proporciona un atractivo especial: su mágica fusión con el entorno natural de una isla cuyo 66 % está protegido, además de ser Reserva de la Biosfera desde 1993. Y la mejor manera de conservar ese gran tesoro es cuidarlo, limitando el acceso directo en vehículo.

 

Pero, lejos de ser un hándicap, el tener que andar unos 15 o 30 minutos para acceder a muchas de sus calas es la oportunidad perfecta para practicar –paralelamente– senderismo activo por uno de los grandes atractivos histórico-naturales de la isla balear: el Camí de Cavalls, que circunvala Menorca a lo largo de 185 km. Dejar el vehículo en las zonas de parking y empezar a andar es disfrutar de los entornos paisajísticos de la isla, con el premio final de un buen chapuzón.

 

 

Menorca cuenta con dos zonas costeras bien diferenciadas. La norte es agreste y salvaje, con formaciones rocosas de pizarra y arcilla roja y el verde azulado de sus aguas. Destacan la playa de Cavalleria (muy cerca del faro del mismo nombre) y preciosas calas como Pregonda, Pilar o Algaiarens. La zona sur, por contra, ofrece playas y calas de finísima arena blanca y cristalinas aguas turquesa. Algunas de ellas están protegidas por formaciones rocosas que las convierten en auténticas piscinas naturales, como Es Talaier, y la mayoría están arropadas por zonas boscosas, como las calas Turqueta , Mitjana, Trebalúger o Escorxada.

 

 

También ciertas playas o calas están fusionadas con la cultura talayótica, como cala Morell o Cales Coves, con necrópolis talayóticas. Y en la misma zona sur, la playa de Son Bou –el mayor arenal menorquín, con sus 3 km– donde los amantes de la cultura podrán visitar otro recinto arqueológico: la basílica paleocristiana, de los siglos V-VI d.C.

 

 

Los chapuzones playeros en Menorca también tienen un valor añadido: el que les proporciona el Parque Natural de S’Albufera des Grau, núcleo de la Reserva de la Biosfera. Allí, la propia playa de Es Grau es ideal para las familias con niños pequeños por la tranquilidad que otorgan sus aguas poco profundas y su cerrada bahía, que la protege del oleaje. Aunque los más intrépidos pueden escoger opciones más salvajes y vírgenes dentro del propio Parque Natural, como cala Presili o cala Tortuga, ambas cerca del faro de Favàritx –rodeado de acantilados– lo que permite también su visita.

 

Muy distintas a estas son las opciones de las playas urbanas, para quienes buscan la comodidad de disponer de todos los servicios (duchas, lavabos, servicio de socorro, bar/restaurante…) y una mayor accesibilidad. Es el caso de Cala Galdana, Cala’n Bosch o las playas de Son Saura, Arenal d’en Castell, Cala Blanca o Punta Prima. Menorca cuenta también con tres playas con ‘bandera azul’: las citadas Cala Galdana y Son Bou, y Cala en Porter. Y para los amantes del minimalismo playero, las coquetas y diminutas Binidalí o Es Caló Blanc. ¿Tenéis ya clara vuestra elección?

 

 

Más información en: www.menorca.es

Castelló, tres playas para un verano familiar, activo y seguro

La capital de la playa ofrece junto a su Distrito Marítimo –el Grau– 4 kilómetros de amplios arenales de fina arena repartidos en 3 playas para todos los gustos

 

Recién estrenado el verano… ¡Qué ganas de playa! Y si es en un destino de aguas tranquilas –como las del Mediterráneo– y amplios arenales que favorezcan el distanciamiento social y la escasa masificación, muchísimo mejor; sobre todo para las familias con hijos. Es lo que ofrece Castelló en sus tres playas, dos con bandera azul –Del Pinar y Gurugú– y una sin humos –Serradal– que además acoge una zona dunar protegida. Y para los más activos, la oportunidad de practicar deportes náuticos como el kitesurf, el paddlesurf o el buceo. ¿Preparados para sumergiros en el verano castellonense?

 

 

Aunque se gestó en la montaña –en lo alto del cerro de la Magdalena, presidido por un castillo de origen árabe, el Castell Vell– Castelló adquirió inequívocas señas de identidad mediterráneas desde que en el siglo XIII se permitió su traslado al llano –la alquería de Benirabé– donde la ciudad fue creciendo y consolidándose a orillas del Mare Nostrum. Y precisamente al lado de su Distrito Marítimo –el Grau– es donde se extienden sus cuatro kilómetros de amplios arenales que constituyen su más potente imán veraniego y facilitan uno de los condicionantes más buscados por el viajero en tiempos –aún– de pandemia: la seguridad que garantiza el distanciamiento social.

 

Estas son las 3 playas que Castelló ofrece para un verano familiar, activo y seguro, todas con ‘Puntos bebés’ dotados de nevera, microondas, cambiador y sala de lactancia.

 

1–Playa del Pinar. Con bandera azul y 11 accesos a la misma, es la más cercana al Grau. Cuenta con 7 aseos, 7 lavapiés, 5 zonas de juegos infantiles, una zona deportiva y un punto de baño asistido, para personas con movilidad reducida. Además, se extiende de forma paralela a una zona verde –el Parque de Litoral– con áreas preparadas para pic-nic, la refrescante sombra que le proporcionan sus pinos, y caminos señalizados para quienes deseen practicar running y quemar toxinas antes de lanzarse al agua. También atesora un doble valor añadido cultural. Por un lado, el Planetario, primero construido en la Comunidad valenciana y que justo este año ha cumplido su 30 aniversario. Y por otro, el acoger en Ciclo ‘Cuentos a pie de Mar’, los miércoles de Julio y Agosto, a las 19.30 h, alternados con la playa del Serradal.

 

2–Playa del Gurugú. También reconocida con bandera azul, está ubicada a continuación de la anterior y hasta la desembocadura del Rio Seco. Tiene 8 accesos, 6 aseos, 4 lavapiés, 2 zonas de juegos infantiles y otras 2 zonas deportivas, además de un punto accesible. Esta playa, situada entre las otras dos, transcurre en paralelo al Paseo Marítimo y es perfecta para combinar el descanso al sol, los baños y los deportes náuticos, especialmente el kitesurf o el paddlesurf. Y es un lugar de referencia para los visitantes al acoger un punto de Información Turística.

 

3–Playa del Serradal. La más ‘ecológica’, pues acoge una zona dunar protegida de casi dos kilómetros –declarada en 2019 microrreserva de flora y donde nidifica el ‘chorlitejo patinegro’–, con fácil acceso siguiendo caminos marcados entre plantas y dunas. Pero, además, este verano ha estrenado su condición de ‘playa sin humo’ al integrarse en esta Red de playas de la Comunitat Valenciana que apuesta por los espacios saludables. Serradal ofrece 10 accesos a la playa, 5 lavapiés, 5 aseos, 2 zonas de juegos infantiles y también un punto accesible. Y recordar que esta playa acogerá en jueves alternos de julio y agosto el Ciclo de ‘Novela, Historia y Playa’, amenizado con música en directo, con la participación, entre otros, de Nieves Herrero y Marta Robles.

 

Otra de las singularidades veraniegas de Castelló son sus tres bibliotecas a pie de playa –una en cada una de ellas– que este año ofrecerán las novedades editoriales de este 2021 para quien quiera compaginar la lectura con tomar el sol o los chapuzones.

 

Planifica tu escapada playera a Castelló en:

 

https://www.castellonturismo.com/grao/lugares-de-interes/playas-de-castellon/   

Sumérgete y Re-Conoce Castelló en: https://bit.ly/2TFdy6y