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SEIS PUEBLOS CON LA COPA EN ALTO: EL ENOTURISMO SEGÚN LA RED DE PUEBLOS GASTRONÓMICOS DE ESPAÑA

Del Cerro de San Antón a las laderas del Narcea, pasando por cuevas, monasterios, museos y cooperativas, la Red propone un recorrido por sus destinos del vino ante el Día Mundial del Enoturismo.

 

Alcázar de San Juan, Tomelloso, Almendralejo, Baena, la Sierra Oeste de Madrid y Cangas del Narcea no comparten mapa, ni clima, ni uva, pero sí una manera de entender el vino como parte del paisaje y de la mesa. Con el Día Mundial del Enoturismo a la vuelta de la esquina, la Red de Pueblos Gastronómicos de España invita a recorrer sus bodegas, sus cuevas, sus museos y sus viñedos, desde los molinos de La Mancha hasta las laderas asturianas donde cultivar la vid exige paciencia y buenas piernas.

El Día Mundial del Enoturismo se celebra el segundo domingo de noviembre, que este año cae el día 8, y la Red llega a la cita con seis propuestas que no se parecen entre sí. Ahí está su mérito. En unos destinos el vino se descubre en un centro de interpretación, en otros bajando a una cueva, ante una copa de cava o paseando entre viñas con quien las trabaja.

Alcázar de San Juan: la memoria del vino bajo los molinos

Antes de hablar de vino, Alcázar de San Juan pide subir al Cerro de San Antón. Es el Mirador de La Mancha, y allí, a modo de torres vigía, se alzan los molinos Rocinante, Fierabrás, Dulcinea y Barcelona, que molieron grano hasta la década de los cuarenta. Dos de ellos pueden visitarse: uno funciona como Centro de Interpretación del Paisaje Manchego y el otro conserva una reconstrucción de la maquinaria original del siglo XVI, donde se celebran moliendas tradicionales en distintas fechas del año.

La ciudad reserva para el vino un espacio propio. El Centro de Interpretación del Vino, sede del Consejo Regulador de la D.O. La Mancha, repasa la historia del vino embotellado con denominación de origen desde su nacimiento hasta hoy. Su rincón más entrañable es el patio manchego, donde descansan prensas antiguas, tinajas de barro, destrozadoras y bombas manuales, y donde una exposición de fotografías anteriores a 1960 muestra cómo se trabajaba en las bodegas y en los viñedos de la comarca.

Tomelloso: el viñedo que no se acaba

Tomelloso lleva siglos con el vino metido en la cultura y presume de pertenecer a la zona vitivinícola más extensa del mundo. Quien se asome a sus campos entiende por qué: hectáreas de viñedo que se pierden en el horizonte. De ese paisaje nacen los lugares que hoy se pueden visitar para conocer cómo se ha cuidado, elaborado y guardado el vino durante generaciones, desde las bodegas tradicionales y las antiguas cuevas-bodega hasta las destilerías, las alcoholeras y los bombos.

Cada año, además, cuando llega noviembre, el municipio dedica todo un mes a programar actividades alrededor del vino. Hay propuestas para disfrutar en grupo, en familia o con amigos, y combinan las visitas a bodegas y cuevas con una agenda cultural pensada para acompañarlas. Es, sin duda, una auténtica experiencia de enoturismo, el destino ideal para quien busca los sabores más genuinos de La Mancha y quiere adentrarse, de paso, en la cultura de una tierra con el vino muy arraigado desde hace siglos.

Almendralejo: entre el tinto y el cava

Almendralejo es una de las zonas vinícolas más importantes de Extremadura. Se asienta en la subzona de Tierra de Barros, dentro de la D.O.P. Ribera del Guadiana, que ampara tintos, blancos y rosados, además de espumosos y generosos. Los tintos de Tempranillo y Garnacha son los más destacados, aunque también se elaboran blancos y rosados.

Pero la ciudad es conocida también como la Ciudad del Cava. Casi todos asocian el cava con Cataluña, y Almendralejo recuerda que la D.O. Cava tiene también casa en Extremadura, donde se elabora por el método tradicional con la frescura, la elegancia y la finura que se le piden. La Ruta del Vino y Cava Ribera del Guadiana presume incluso de un cava cien por cien extremeño. El Museo de las Ciencias del Vino es una buena puerta de entrada, y hace apenas unos días la plaza de Extremadura acogió A Cava en Almendralejo, con catas de cava con jamón y queso. En la mesa, migas, jamón y productos de la huerta maridan con cava.

Baena: tres copas y una sobremesa

Baena, enclave fundamental de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, demuestra que su alma gastronómica también se bebe, a sorbos cargados de historia y de tradición. Bajo el cobijo de la Bodega Jesús Nazareno, pilar cooperativo en marcha desde 1963, aguardan tres pasajes líquidos para entender el territorio. El primero es el fino Cancionero de Baena, con ocho años de crianza biológica que le dan matices de regaliz, hoja de tabaco y almendra. El segundo, el Castillo de Baena 2015, es un tinto de Tempranillo y Syrah acariciado por la madera, de personalidad audaz y estructurada.

Para el final queda su mítico PX, la gloria dorada de la casa, untuoso, de uvas pasas, higos y miel, de esos vinos que detienen el tiempo en la sobremesa. Descubrir los caldos baenenses entre salmorejos, ibéricos y largas pláticas es adentrarse en un patrimonio vivo donde la tierra, el sol y la paciencia se funden en una copa.

Sierra Oeste de Madrid: el vino que cultivaron los monjes

En la Sierra Oeste de Madrid el vino es el hilo conductor de un relato donde se entrelazan la historia, el suelo granítico y la devoción rural. Allá por el siglo XII se asentaron los monjes cistercienses en el Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, y su huella sigue visible en los bancales y las terrazas que modelaron entre los pinares de Pelayos de la Presa. Este territorio de la D.O. Vinos de Madrid invita a probar la elegancia sutil del Albillo Real y la honesta expresividad de la Garnacha Tinta.

El recorrido suma hitos patrimoniales como el Castillo de la Coracera o el Palacio de Villena, y termina al cobijo de las bodegas familiares. Hay también un Museo del Vino en Villa del Prado, el fervor popular de la Fiesta de la Vendimia de Cenicientos y las catas comentadas a pie de viña, que convierten la visita en una experiencia pausada, íntima y llena de memoria.

Cangas del Narcea: viticultura heroica en el norte

Entre montañas escarpadas y laderas desafiantes, donde la viticultura heroica se vuelve oficio de artesanos, Cangas del Narcea despliega una de las experiencias enoturísticas más auténticas del norte peninsular. El primer paso es recorrer el histórico Paseo del Vino, desde el Barrio de Santiso hacia las fincas de Las Barzaniellas, para entrar en un paisaje vivo, donde el legado vitivinícola late con especial fuerza en rincones monumentales. En el camino aguarda la Bodega Monasterio de Corias, referencia para descubrir las variedades autóctonas a través de sus visitas guiadas.

Más allá de los grandes nombres, el encanto cangués está en sus bodegas tradicionales y familiares, desde Bodega Martínez Parrondo o Tradicional Santiago hasta los pagos de la D.O.P. Cangas y los valles vecinos de Ibias. Allí, una cata acompañada de productos típicos del territorio o una charla sin prisa con los propios viticultores se transforman en una vivencia íntima, honesta y llena de alma.

Seis destinos, seis maneras de acercarse al vino, y una misma invitación para el Día Mundial del Enoturismo: salir de casa, preguntar, escuchar y probar.

Más información:

www.pueblosgastronomicos.com

 

ÁLAVA Y VITORIA-GASTEIZ PRESENTAN SU OFERTA TURÍSTICA A AGENCIAS DE VIAJE Y PRENSA DE BARCELONA DE LA MANO DE ALMUDENA CID

La exgimnasta y actriz pone en valor la naturaleza, el patrimonio y la enogastronomía del Territorio

La campaña de promoción llega a Cataluña después de las presentaciones efectuadas antes de verano en Madrid y Toulouse (Francia)

 

 

La Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz han presentado hoy en Barcelona su oferta turística a más de 50 agencias de viaje, turoperadores y medios de comunicación especializados de la mano de la exgimnasta, actriz y presentadora Almudena Cid. Almudena Cid ha puesto en valor un destino “auténtico” con una desbordante naturaleza, un rico patrimonio y una enogastronomía de primer nivel.

Almudena Cid ha expresado su “orgullo” por ejercer como ‘embajadora’ del Territorio y su capital tras su nombramiento honorífico en la última edición de FITUR y ha destacado que “viajar por todo el mundo me ha dado la perspectiva para valorar más mi tierra y lo que tenemos al lado de casa: tranquilidad, naturaleza, hayedos mágicos, sabores que te dan a conocer pueblos y comarcas, y una Almendra Medieval en Vitoria-Gasteiz de la que pocas ciudades pueden presumir”.

Esta presentación se enmarca en la estrategia de promoción impulsada de forma coordinada por la Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz con el objetivo de consolidar Álava como destino de calidad, sostenible y accesible, y afianzar el turismo como motor de riqueza y empleo en el Territorio. Esta campaña estuvo presente antes del verano en Madrid y en Toulouse (Francia) e incluye acciones también en otros mercados europeos estratégicos como Bélgica e Italia.

El director de Empleo, Comercio y Turismo, Felipe García, y la concejala de Promoción Económica, Empleo, Comercio y Turismo, María Nanclares, han abierto el acto ofreciendo a los profesionales y periodistas asistentes un ‘viaje’ por los principales atractivos y experiencias de Álava y Vitoria-Gasteiz: Rioja Alavesa, Valle Salado, parques naturales, villas medievales, salto del Nervión, Catedral Santa María, Almendra Medieval, Anillo Verde, etc.

“Somos el escenario perfecto para disfrutar de una forma suave de viajar y practicar un turismo diferente, sostenible y respetuoso”, han explicado.

La segunda parte del evento ha tenido como eje el trabajo directo con las agencias de viaje y turoperadores asistentes con el fin de que incorporen Álava y Vitoria-Gasteiz al catálogo que ponen a disposición de sus clientes.

Apartado profesional

Una profesional catalana que viajó recientemente a Álava para conocer in situ sus recursos turísticos ha compartido con sus compañeros/as las principales ventajas de su oferta del Territorio: destino “muy atractivo” desconocido para el gran público; autenticidad y ausencia de masificación; conexión directa en avión entre Barcelona y Vitoria-Gasteiz; tarifas de alojamiento muy competitivas; y campo base ideal para disfrutar de Álava y provincias limítrofes.

A continuación, se ha presentado al sector catalán de agencias y turoperadores la plataforma online de comercialización de paquetes de viaje a Álava puesta en marcha el pasado año 2025 con el impulso de la Diputación Foral. Esta plataforma, utilizada ya por una veintena de agencias de España y otros países, consta de un portal web profesional que se completa con información y herramientas para vender estos paquetes entre los viajeros finales.

Almudena Cid ha cerrado la presentación con una emocionante intervención. “He viajado por todo el mundo y ello me ha dado la perspectiva de valorar más mi tierra, lo que ofrece a alaveses, alavesas y visitantes: comodidad, tranquilidad, estar contacto con la naturaleza, hayedos mágicos a la puerta de casa y una gastronomía que te brinda la posibilidad de conocer Álava, sus pueblos y comarcas, a través de sus sabores”.

La actriz y presentadora ha realizado un recorrido por el Territorio, desde las montañas del macizo del Gorbea en el norte a Rioja Alavesa y el Valle Salado en el sur, con una parada muy especial en la Almendra Medieval de Vitoria-Gasteiz. “La Almendra Medieval te permite conocer en poco muy espacio y muy poco tiempo que la historia de la ciudad. Muy pocas ciudades ofrecen esta posibilidad, quizás pasear por Florencia me proporciona la misma sensación”, ha señalado.

El acto ha finalizado con un cóctel donde las personas asistentes han podido degustar vinos de Rioja Alavesa y txakolis de Aiaraldea.

Cataluña es el tercer mercado autonómico emisor de personas viajeras a Álava por detrás de Euskadi y Madrid, y genera el 12% de las entradas y pernoctaciones anuales. Un total de 49.000 catalanes/as visitaron durante el pasado año 2025 Álava y contrataron casi 106.000 noches en los hoteles, agroturismos y casas rurales, y apartamentos turísticos del Territorio, con una estancia media superior a las dos noches.

FORMENTERA PASO A PASO A TRAVÉS DE SUS PUEBLOS

 

 

Formentera no se mide en kilómetros. Es uno de esos rincones que hay que vivir y disfrutar paso a paso, dejándose atrapar por esos pequeños núcleos urbanos que guardan, cada uno, una historia propia. Entender la isla es interiorizar esa calma que invita a olvidar el reloj y dejarse llevar por el murmullo del mar y la luz del Mediterráneo. Son seis pueblos, seis refugios, y todos reclaman un paseo pausado.

Sant Francesc

En Sant Francesc la vida transcurre a su propio ritmo. Es el corazón administrativo de la isla, pero conserva una paz reconocible para el que permanece allí cierto tiempo. En su plaza, la iglesia no se alza como un mero templo, sino como una sobria fortaleza de líneas austeras y sólidas. Construida hacia 1738, cuando la amenaza de los corsarios aún se vislumbraba en el horizonte, guarda tras su puerta forrada de planchas de hierro el refugio de una comunidad tenaz. A unos pasos, la capilla de Sa Tanca Vella —de los siglos XIII o XIV— se erige como un milagro de piedra que el tiempo respetó al quedarse pequeña con la repoblación del XVIII. Muy cerca, cuando llega la mañana de los martes y sábados, el Jardí de ses Eres se convierte en un mercadillo al aire libre con puestos de ropa, libros y tesoros de segunda mano con sabor a otra época.

Sant Ferran

En el centro de la isla, Sant Ferran custodia prácticamente intacto el alma bohemia y el aire libre que le legaron los años setenta. Aún se intuye en sus calles la esencia de aquella época en la que poetas, músicos y hippies compartían confidencias y risas en las mesas de la mítica Fonda Pepe, que mantiene sus puertas abiertas a día de hoy. Su pequeña iglesia de 1889, la más íntima de las parroquias de la isla, contempla cómo de mayo a octubre las noches de Sant Ferran cobran una luz especial: la calle principal se viste de color con un mercado de artesanos y pintores que vuelcan en sus lienzos la magia de la isla, mientras el ambiente de la música en directo hace vibrar la plaza cada viernes.

Es Pujols

Es Pujols es muy popular en los meses estivales, y no es para menos. Es la mirada costera y festiva de la isla, un rincón donde la gastronomía local se entremezcla con sabores internacionales, y donde la brisa marina suele ser compañera de excepción de sus terrazas. Al caer la noche, sus bares y pequeños locales invitan a celebrar la vida y bailar hasta tarde. Sin embargo, aun en sus horas más vivas, Es Pujols logra mantener una elegancia serena que acentúa el equilibrio natural de la isla.

La Savina

Nacida entre los siglos XIX y XX para dar cobijo a las barcas tradicionales que faenaban en el Estany des Peix, La Savina fue durante décadas la vía de salida de la sal, el oro blanco de la isla. Hoy es el umbral por el que todos entramos a disfrutarla intensamente. El constante ir y venir de embarcaciones da la bienvenida al viajero, pero antes de adentrarse en los caminos interiores, conviene dejarse llevar por el encanto de su pequeño mercadillo de aire hippy, un capricho vespertino para recibir el atardecer entre artesanías y brisa salina.

Es Caló de Sant Agustí

Es Caló es un cúmulo de contrastes. Aquí los varaderos de madera, reconocidos como Bien de Interés Cultural, acogen a las pequeñas barcas de pesca, protegiéndolas de las inclemencias del tiempo sobre una rampa de troncos centenarios. A su alrededor, el aroma de la cocina marinera invita a sentarse a la mesa con vistas a las aguas cristalinas de Ses Platgetes o la imponente silueta de los acantilados de La Mola. Es aquí donde nace el viejo camino de Sa Pujada (Ruta Verde 25), un itinerario empedrado que asciende pausadamente regalando, a cada paso, algunas de las panorámicas más deslumbrantes y emocionantes de todo el Mediterráneo.

El Pilar de la Mola

A más de cien metros sobre el nivel del mar, tras atravesar campos de viñedos rodeados por pacientes muros de piedra seca y pequeños bosques de pinos, el ritmo cambia por completo. El Pilar de la Mola es, quizás, el rincón más silencioso y espiritual de Formentera. Solo altera su letargo encantado en las tardes de miércoles y domingo, cuando su afamado mercado artesanal reúne cerámica, cuero, joyería, alpargatas y piezas de artistas residentes bajo el susurro de la música en vivo. Pasada su sobria iglesia del siglo XVIII, la carretera termina junto al faro, asomado a unos acantilados vertiginosos que encendieron la imaginación de Julio Verne para dar vida a Héctor Servadac. Un monolito rinde homenaje al genial escritor en este promontorio singular, atravesado por la monumental Ruta Verde 32, la más larga de la isla con más de doce kilómetros de pura naturaleza y sosiego.

Seis pueblos, seis latidos distintos y una sola máxima para quien desembarca: dejar las prisas atadas al muelle. Formentera solo entrega su verdadera magia a quien sabe caminarla sin mirar el reloj.

 

Más información: www.formentera.es

RUTA POR LAS FORTALEZAS Y ALCÁZARES MEJOR CONSERVADOS DE LA PROVINCIA. UN VIAJE FASCINANTE POR LA HISTORIA Y EL PATRIMONIO DE HUELVA

Desde la frontera luso-española hasta la Sierra de Aracena y la costa, descubrimos los castillos medievales que custodian la memoria y la riqueza monumental de nuestra tierra.

 

¿Sabías que Huelva es una tierra repleta de castillos? Nuestra provincia no tiene solo uno, dos o tres, sino muchos más. Algunos de estos se ubican en la frontera onubense luso-española, territorio histórico de enfrentamientos por la delimitación fronteriza y que actualmente es un punto de encuentro, conexión y colaboración entre regiones. Por otro lado, tenemos también castillos ubicados en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en el Andévalo y en el sur de nuestra provincia, incluyendo localizaciones relativamente cercanas a la costa. Hoy, te vamos a enseñar algunos de ellos: medievales, geniales y que podrás ver con tus propios ojos. ¡Vamos a ello!

Castillo de Almonaster la Real

Ubicado en un enclave privilegiado, el recinto amurallado de Almonaster la Real dibuja un polígono irregular de unos 313 metros de perímetro. Su muralla, jalonada por torres circulares y rectangulares, se amolda de forma impecable a los desniveles de la sierra.

Si te fijas en sus muros, descubrirás una auténtica lección de historia superpuesta: desde la fábrica más antigua de época califal (mampostería reforzada con sillares romanos en las esquinas), pasando por reformas almohades en tapial de tierra roja, hasta las intervenciones de la Edad Media cristiana.

Su carácter inexpugnable no es casualidad. Ya en 1583, un documento de tasación de la época destacaba su imponente ubicación sobre peñas tajadas:

«Las otras sierras que circundan la fortaleza están tan desviadas que una pieza de artillería no puede llegar desde ellas… En toda la circunferencia por la parte de fuera no hay donde con facilidad se pueda escalar… Hay tres o cuatro picas de hondo y por otros cabos mucho más, de más de lo cual por la parte baja hay muchos arroyos de agua que le sirven de foso».

Castillo de Niebla (Castillo de los Guzmanes)

Conocido indistintamente por ambos nombres, el Castillo de los Guzmanes impacta al visitante por sus colosales dimensiones y sus imponentes torres, desde las que resulta fácil imaginar las tácticas defensivas de la Edad Media.

Su interior es un laberinto fascinante que alberga desde lúgubres mazmorras (donde hoy se expone una colección de maquinaria de tortura histórica) hasta estancias palaciegas como la Cámara de la Condesa o la antigua Armería. Además, pasear por el perímetro de su recinto amurallado de la ciudad, de origen islámico te permitirá admirar puertas históricas tan emblemáticas como las del Socorro, del Agua, del Buey o de Sevilla.

Castillo de Cortegana

Coronando lo alto del municipio por motivos puramente estratégicos, el Castillo de Cortegana es la gran joya de la serranía norte. ¿Su principal atractivo? El alcázar y unas panorámicas de la comarca sencillamente incomparables. Palabra de choquero.

El conjunto fortificado se articula en dos grandes sectores:

  • La Cerca: Es la primera línea defensiva y el lugar donde se asentó el núcleo urbano primitivo. Aunque la antigua puerta de acceso desapareció, aún se conservan lienzos de muralla y restos de los torreones originales, como el situado al noroeste.
  • El Alcázar: Es la imagen más icónica del castillo. Su única entrada se sitúa en la fachada sur a través de una escalinata que da paso al patio de armas. Bajo este se oculta un aljibe abovedado que garantizaba la subsistencia de sus pobladores.

En el flanco este del patio se alza la fachada del palacio, distribuido en dos plantas: la inferior acoge la recepción, la capilla y la antigua cárcel (hoy espacio expositivo de piezas arqueológicas); la superior alberga estancias como la Sala del Alcaide. Su perímetro se corona con torres en los ángulos y el adarve o paseo de ronda almenado, culminando en la majestuosa Torre del Homenaje, erigida a finales del siglo XV en tiempos de los Reyes Católicos.

Castillo de Santa Olalla del Cala

Erigido entre los siglos XIII y XIV y profundamente reformado en el siglo XV, este castillo-fortaleza de estilo gótico y mudéjar es una de las construcciones mejor conservadas de la provincia. Se alza sobre el Cerro del Castillo, a 540 metros de altitud, fruto del acuerdo impulsado por el rey Sancho IV con el Consejo de Sevilla para asegurar la línea defensiva de la comarca.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1949, presenta una planta rectangular de 130 metros de longitud fabricada en mampostería y argamasa. Está custodiado por 10 torres (seis rectangulares con impostas de ladrillo y cuatro semicirculares). Su torre principal cuenta con una entrada en recodo bajo arcos de medio punto en sillería de granito, recientemente restaurada junto al interior del recinto.

En la falda del cerro se conserva la Fuente de Arriba, cuya agua manaba del venero del «Puente Romano» para abastecer a la villa medieval, junto a un área recreativa y un crucero renacentista vinculado a la histórica Ruta de la Plata.

Castillo de los Zúñiga de Cartaya

Asentado sobre un cabezo de tierra arcillosa rojiza al oeste de Cartaya, este castillo fue levantado por la Casa de Zúñiga tras obtener licencias reales entre 1417 y 1420 (finalizándose en 1428). Su cometido principal era defender el paso de barcas sobre el río Piedras y vigilar los territorios limítrofes de los señoríos de Lepe y Gibraleón, en una zona expuesta a incursiones de piratas berberiscos y normandos.

La fortificación ocupa un perímetro rectangular de 35 por 27 metros, con murallas de 8 metros de altura y 1,70 metros de grosor. Cuenta con siete torres cuadradas repartidas en lienzos y esquinas, destacando la torre del Homenaje en el ángulo occidental y la torre de la Campana, por su buen estado de conservación. Aunque la barbacana original ha desaparecido, su planta se conoce con precisión gracias a planos históricos de 1668. Hoy en día, su interior abre sus puertas de forma exclusiva durante la celebración de festivales de música y eventos culturales.

Castillo de Aracena

En la cima del monte que alberga en su interior, la Gruta de las Maravillas, se alza el castillo construido a mediados del siglo XIII. Fue erigido por la rama portuguesa de la orden del Hospital, tras la conquista de la población andalusi. En su visita podemos recorrer sus murallas y torres, además de los restos de la ciudad islamica sobre la que se construyó la fortaleza. También podemos conocer la iglesia prioral construida junto al castillo y pasear por la villa medieval.

Castillo de Aroche

Construido en el siglo XII como la qasaba o alcazaba andalusí del asentamiento, el Castillo Almohade de Aroche se erige sobre los restos del antiguo castro prerromano de Arucci. La trama urbana del pueblo crece en anillos concéntricos alrededor de esta fortaleza rectangular de tapial con esquinas de ladrillo que simulan sillares.

Entre sus elementos defensivos destaca la Puerta de la Reina, una poterna de acceso configurada por dos arcos de herradura y envuelta en la célebre leyenda local de la reina Saluquia. Tras su conquista a mediados del siglo XIII por la Orden de San Juan y la posterior firma del Tratado de Alcañices (1267), Aroche quedó definitivamente integrada en la Corona de Castilla, jugando un papel fronterizo decisivo tanto en la Edad Media como en la Guerra de Restauración Portuguesa (1640-1667).

Como curiosidad histórica, en 1804 su patio de armas perdió el uso militar para transformarse en plaza de toros, función que sigue manteniendo en la actualidad combinada con eventos culturales de primer nivel como la popular Noche de las Velas.

 

 

 

Más información: www.turismohuelva.org

VILA GALÉ CASCAIS, EL ARTE DE ASOMARSE AL ATLÁNTICO Y VIVIR UN ESTAMPA ÚNICA

 

 

Renovado por completo en 2009, se asoma al Atlántico desde el Parque da Gandarinha. De sus 233 habitaciones y suites, muchas tienen vistas al océano: setenta y cinco estándar y veintinueve suites junior miran de frente al mar, y la Suite Vista Mar suma un balcón, por si la ventana se queda corta.

Basta cruzar la puerta para que el pueblo empiece a hablar. A pocos metros quedan la Boca do Inferno, la Marina y el centro histórico, con la Rua Direita, arteria comercial de este pintoresco rincón, como hilo para perderse sin mapa. La Casa das Histórias de Paula Rego, obra del arquitecto Eduardo Souto Moura, ofrece una pausa de arte y arquitectura. Más allá, la playa de Guincho y, en las cercanías, el golf y los deportes de mar: surf, bodyboard y kitesurf.

De vuelta, el hotel despliega su propia geografía. El restaurante Versátil, con un puesto de cocina en vivo, sirve bufé o carta en el almuerzo y la cena. El bar Fidelio, junto al lobby, cierra la jornada, y el Splash acompaña a la piscina de abril a octubre. Los jardines y el parque infantil están pensados para los más pequeños; el Satsanga Wellness, con sala de masajes, tratamientos estéticos y sauna, para el descanso de los mayores.

Mas información: www.vilagale.com

SENDERISMO ENTRE UN MAR DE CEPAS PARA DESCUBRIR TESOROS DE PIEDRA SECA EN TOMELLOSO… SUS BOMBOS

Recorrer la Ruta de los Bombos es pasear por un museo a cielo abierto de piedra seca. Aquí, cada refugio cuenta cómo el ingenio popular transformó el campo tomellosero en un paisaje sin igual.

 

 

Cualquiera que camine hoy entre las cepas de Tomelloso se topa, casi por sorpresa, con estas siluetas redondeadas que parecen monumentos ancestrales. Lejos de ser ruinas o caprichos arquitectónicos, los bombos son construcciones rurales nacidas del sudor, la astucia y la pura supervivencia. Llegó a haber cerca de mil en la comarca y hoy se conservan en buen estado más de 90.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, con el boom del vino en Tomelloso, los agricultores se encontraron con un gran problema: al arar, chocaban una y otra vez con infinidad de piedras calizas. Al principio las apartaban a los lados con un esfuerzo enorme, pero la mentalidad práctica del campo vio la oportunidad perfecta: aprovechar esas mismas piedras para levantar, sin argamasa, andamios ni plomadas, auténticas joyas arquitectónicas.

Arte y técnica de piedra seca

Construir un bombo requería una maña que hoy todavía deja con la boca abierta a arquitectos e ingenieros. Se empezaba con una primera hilada de piedras planas de gran tamaño buscando equilibrio y simetría. Luego se levantaba la pared exterior en paralelo, rellenando el hueco entre ambas con lajas sueltas para dar paso a la falsa cúpula. Esta se iba cerrando en capas circulares hasta colocar la «clave», la última piedra que remataba el techo. Todo encajado a la perfección, sin una sola gota de mortero o cemento.

El resultado era una estructura con microclima propio: fresca en pleno verano y cálida en invierno. Dentro no faltaba de nada: chimenea, hornacinas para cocinar, pesebres, cuadra, estacas para los aperos y poyos que hacían de cama y asiento. En uno solo podían convivir varias familias sin agobios.

«Los bombos no son simples chozos; son verdaderas obras maestras de la ingeniería popular», destaca el investigador Jerónimo Pedrero, quien lleva más de 30 años catalogándolos. «Cada uno es un pequeño milagro técnico y humano».

Reconocimiento internacional

Su valor es tan único que el I Congreso de Arquitectura Rural en Piedra Seca impulsó su candidatura ante la UNESCO. Hoy, los bombos de Tomelloso forman parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad dentro de la lista de técnicas y conocimientos del «Arte de la construcción en piedra seca». Se han convertido en la verdadera alma del paisaje cultural manchego, integrados con total naturalidad entre las viñas.

Rutas para perderse (y encontrarse)

Para conocerlos de cerca, el Ayuntamiento de Tomelloso propone la Ruta de los Bombos (PR-CR 50). Se trata de un sendero circular y homologado de 17 km (unas cuatro horas a pie) que arranca en el Santuario de Nuestra Señora de las Viñas. Es un paseo llano, bien señalizado (marcas blancas y amarillas) que te lleva por un mar de viñedos custodiado por estos centinelas de piedra. Tip de viaje: Evita los meses de calor intenso por la falta de sombra. En primavera y otoño la estampa es impresionante, con el viñedo cambiando del verde intenso a los tonos rojizos y ocres antes de la vendimia.  

Un viaje a las raíces

Recorrer estos caminos es entender la esencia de Tomelloso: un pueblo que no solo miró al cielo levantando chimeneas para su industria vinícola, sino que echó raíces esculpiendo la tierra piedra a piedra para crear cobijo.

 

Más información: https://visitatomelloso.com/