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EL SABOR DE HUELVA EN PUERTO ANTILLA GRAND HOTEL

Este alojamiento convierte la gastronomía de proximidad en uno de los grandes protagonistas de la experiencia, con una propuesta culinaria basada en productos km 0: pescado fresco de la costa y carnes de la sierra.

La gastronomía se ha convertido en uno de los grandes motivos para viajar y, en Puerto Antilla Grand Hotel, es también una forma de descubrir la esencia de la Costa de la Luz. Con una propuesta basada en productos km 0, pescados y mariscos recién llegados del Atlántico y carnes ibéricas de la sierra de Huelva, el hotel invita a disfrutar de una experiencia culinaria donde el sabor del territorio se fusiona con un entorno privilegiado frente al mar.

 

En un momento en el que el viajero busca conectar con los destinos a través de su gastronomía, Puerto Antilla Grand Hotel ha convertido la cocina en uno de sus pilares. Este alojamiento ubicado en primera línea de playa de Islantilla, en plena Costa de la Luz, ofrece una experiencia gastronómica perfecta para los paladares más exigentes.

Puerto Antilla Grand Hotel ha sabido poner en valor la riqueza gastronómica de Huelva, a través de sus platos, con una oferta que apuesta por ingredientes de cercanía. Sus elaboraciones respetan el producto en un escenario de excepción, ya sea en «Los Porches» o en el restaurante «El Mirador de Puerto Antilla».

El compromiso con el producto local se refleja en la selección de materias primas sobre las que se elabora su variada carta: pescados y mariscos frescos de la costa onubense, carnes ibéricas de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, frutas y verduras de temporada, y vinos que acompañan una cocina llena de sabor.

La experiencia culmina en Bar Golf, un espacio pensado para disfrutar del atardecer con una cuidada carta de cócteles de autor, vinos y combinados premium. Su terraza, con vistas a los jardines del hotel, se convierte en el escenario perfecto para prolongar la velada en un ambiente tranquilo y sofisticado.

Más allá de su privilegiada ubicación frente al Atlántico, Puerto Antilla Grand Hotel demuestra que la gastronomía es una forma de descubrir el territorio. Una propuesta donde el producto km 0, el respeto por la tradición culinaria onubense y el cuidado por cada detalle convierten cada comida en una experiencia que habla del paisaje, del mar y de la esencia de Huelva.

 

 

Más información y reservas: www.puertoantilla.com

 

 

LA RUTA DEL JABUGO. EL ALMA IBÉRICA DE LA PROVINCIA DE HUELVA

Esta ruta aglutina toda la oferta turística en torno al producto ibérico. Un recorrido por los 31 municipios onubenses que custodian el secreto del jamón con Denominación de Origen Protegida Jabugo

 

 

Huelva es capaz de conectar con el viajero desde el primer instante a través de su paisaje y con su aroma. El Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche pertenece a esta estirpe, la de los lugares que primero se huelen y después se ven. Desde la Antigüedad, los jamones en salazón de esta comarca onubense figuraron entre las viandas más apreciadas del Imperio Romano, y siglos más tarde acompañaron a Cristóbal Colón en su travesía hacia el Nuevo Mundo. El jamón ha sido embajador de esta tierra mucho antes de que existiera la palabra turismo.

Aquí, en el extremo más occidental de Sierra Morena, el cerdo de raza ibérica no es solo un animal de granja: es un elemento que ha moldeado pueblos, costumbres y paisaje. La Ruta del Jabugo recoge esa herencia y la convierte en itinerario, invitando al viajero a recorrer bodegas, secaderos naturales y dehesas donde los cerdos pacen con la libertad de quien sabe que su destino es la excelencia.

El nombre Jabugo no designa solo un pueblo, sino una garantía. Reconocida por la Unión Europea, la Denominación de Origen Protegida Jabugo certifica que los jamones y paletas que la llevan proceden de cerdos ibéricos criados en libertad en la dehesa, alimentados con bellota y pastos naturales, y curados en bodegas tradicionales. Esa garantía sería imposible sin el ecosistema que la sostiene: la dehesa, con sus encinas y alcornoques, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO dentro del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

El recorrido se extiende por los treinta y un municipios que conforman la zona de elaboración. Pueblos como Aracena, Aroche, Corteconcepción, Cortegana, Cumbres Mayores, Galaroza, Higuera de la Sierra, Jabugo o Santa Olalla del Cala custodian los secaderos donde el jamón madura con paciencia serrana. Jabugo, que da nombre a la denominación, es la parada más icónica: aquí el visitante comprende cómo el clima y la altitud determinan el carácter del producto. Aracena, por su parte, suma a su célebre castillo medieval y a la Gruta de las Maravillas el Museo del Jamón, donde siete salas repasan la crianza del cerdo, su alimentación según la estación —hierbas y cereales en primavera, bellota durante la montanera de octubre a febrero—, la matanza y el proceso de curación.

Quien prefiera trazar su propio itinerario puede optar por dos variantes. La primera enlaza Valdezufre, Corteconcepción, Aracena, Linares de la Sierra y Alájar; la segunda conduce hasta Santa Ana la Real, Castaño del Robledo, Jabugo, La Nava y Cortegana. En ambas, bares y restaurantes serranos ofrecen la oportunidad de degustar el producto allí donde nace.

La experiencia no se agota en la mesa. El Centro de Innovación y Promoción del Ibérico funciona como museo y espacio de interpretación; las catas sensoriales en bodega permiten distinguir matices bajo la guía de expertos, y las clases de corte enseñan el oficio que convierte una pieza curada en lonchas capaces de liberar ese regustillo final, indefinible, que los entendidos asocian con el umami, el quinto gusto. Para quien busque naturaleza, una caminata por la dehesa ecológica revela el hábitat donde todo comienza.

El viaje, además, regala monumentos que justifican por sí solos el desvío: el conjunto de Almonaster la Real, con su castillo, su iglesia y su mezquita; el bien conservado castillo de Cortegana, y la fortaleza de Sancho IV en Cumbres Mayores. El Hotel Rural Finca La Media Legua ofrece una buena base para el descanso, aunque la mejor recomendación siga siendo la más sencilla: acercarse a la oficina de turismo de Aracena y dejarse guiar por quienes conocen los secretos de esta tierra de dehesas y jamones.

 

Más información: www.turismohuelva.org

¡EL CONCELLO DE CEE ABRE LA PUERTA DE GALICIA A LA RED DE PUEBLOS GASTRONÓMICOS DE ESPAÑA!

El Concello de Cee, en A Coruña, se convierte en el primer ‘Gastrodestino’ de la Comunidad Autónoma de Galicia, sumándose a este nuevo y ambicioso proyecto turístico, cuyo objetivo es vertebrar todo el territorio nacional, aunando la excelencia turística y gastronómica de nuestros pueblos como motor de desarrollo, empleo y oportunidades para todos.

 

Cee, en la Costa da Morte, ofrece una gastronomía que combina la riqueza del Atlántico —abadejo, pulpo á feira, caldeirada, mariscos frescos— con una cocina de interior basada en ternera gallega, grelos y cocina de cuchara, sin que el mar y la tierra compitan, sino que se complementen. Su oferta va desde tabernas de barra hasta restaurantes de autor, pasando por mercadillos dominicales con pinchos y empanada. Cada parroquia del municipio —Cee, Pereiriña, Lires, Toba, Brens, Ameixenda— tiene su propio carácter gastronómico, desde el cerdo al espeto de la fiesta de Pereiriña hasta el marisco directo de Estorde. El dulce local —filloas, galletas artesanas y el emblemático pan de huevo— cierra un relato donde comer es una forma de entender el territorio y la identidad gallega.

Este municipio coruñés en el extremo noroccidental de la Península Ibérica, esconde una identidad forjada en la historia y en un paisaje de escala imponente: el Monte Pindo, los acantilados de Canosa con su cascada que cae al mar, la ría de Lires —la más pequeña de Galicia— y playas como Estorde, famosa por el fenómeno de la ardentía o bioluminiscencia marina en noches de verano. Su patrimonio combina la iglesia barroca de A Ameixenda, que custodia un relicario del Apóstol Santiago, con las ruinas de la última factoría ballenera que cerró en Europa y un hórreo medieval de dimensiones singulares en Toba. La baja contaminación lumínica lo ha convertido además en referente de astroturismo, hasta el punto de acoger en 2024 un Encuentro Internacional Starlight. En definitiva, un destino que la mayoría de viajeros pasa de largo rumbo a Fisterra, y que merece, precisamente por eso, una pausa.

Cee… este municipio emprende un viaje emocionante integrándose en la Red de Pueblos Gastronómicos de España, un innovador y muy ambicioso proyecto turístico que cuenta ya con 16 hermosos territorios de España, representantes de 9 Comunidades Autónomas diferentes, aunque a día de hoy, ya hay otros pueblos de nuestro país que han firmado la carta de adhesión a la Red tras haber superado la exigente auditoría que marca los estatutos de esta Asociación, sin ánimo de lucro, que busca integrar a TODOS, y no competir con NADIE.

Así pues, y según su Presidente, Fernando Valmaseda, “la Red aporta a los socios de este proyecto aspectos que considera determinantes en el desarrollo presente y futuro del sector del Turismo, como un gran proceso de formación continua para todos los agentes que forman parte del Sector en cada territorio, innovación, digitalización y herramientas tecnológicas de última generación para el desarrollo de cada municipio, gamificación, una ambiciosa campaña constante de comunicación y promoción a nivel nacional e internacional, estrategias de desestacionalización y sostenibilidad económica y social, una apuesta firme por el desarrollo local y rural, creación de comisiones de trabajo especializadas para el desarrollo de más de 10 iniciativas previstas para este año 2025 formadas por los alcaldes de los municipios integrantes, la firma de acuerdos de colaboración con otras asociaciones y Redes, nacionales e internacionales, que ya han solicitado su integración en el proyecto y la búsqueda de oportunidades estratégicas para el desarrollo de los socios adheridos”.

Y todo ello… de la mano de Fogón y Candela, los personajes que van a acompañar durante toda la vida a este proyecto, y que serán los encargados de contar al viajero y a los usuarios de www.pueblosgastronomicos.com todos los “GastroEventos” que se vayan agendando, a lo largo del año, en cada uno de los municipios que integran la Red, en las comarcas, mancomunidades, provincias y comunidades autónomas de nuestro país, así como las “GastroRutas” que vertebrarán toda España y que regalarán al visitante una guía imprescindible de momentos e instantes, de lugares y tradiciones, de fiestas y productos que hacen de nuestra España… ¡El país más rico del mundo!

 

 

www.pueblosgastronomicos.com

BAENA, UN UNIVERSO DE SABOR CON EL ACEITE COMO PRINCIPIO Y FIN DE TODO

Socio fundador de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, representa como nadie la esencia de la cocina tradicional cordobesa.

 

 

Baena ejemplifica como pocos pueblos aquello de ‘como en casa no se come en ningún lado’, pues en cada hogar se maneja un recetario con infinitas variaciones de un mismo plato. Es el gusto por la sencillez, el cariño por el producto de aquí y la evidente calidad de la materia prima lo que hace que la gastronomía baenense sea un reclamo turístico por sí solo.

Alerta a navegantes: no hagas ningún comentario sobre aceites de oliva virgen extra de otras regiones sin haber probado el aceite D.O. Baena. Es su orgullo, la base de toda su cocina y presumen de él como nadie. No es exagerado, los premios nacionales e internacionales que han recibido sus caldos dorados lo acreditan. Mojado con pan en un simple platito, es todo un aperitivo gourmet.

En una mesa con familiares o amigos no faltará nunca un buen vino para saborear y brindar por la alegría de disfrutar de un banquete con los seres queridos. Un buen vino de la bodega Jesús Nazareno, ya sea blanco, tinto o dulce, es el aderezo perfecto y esa nota diferente que convierte las comidas en veladas inolvidables, llenas de risas, anécdotas, sabor y alma.

Como en muchos lugares, lo que ha hecho de Baena una gastronomía sorprendente es la evolución natural de la cocina de las abuelas y las madres a verdaderas propuestas de autor, dando nuevos giros y ofreciendo propuestas frescas que dan ese ‘punch’ a la hora de hincar el diente a cualquiera de estas delicias. Por ejemplo, ¿en qué lugar de Andalucía habías visto mojar salmorejo cordobés con unas berenjenas rebozadas? Pues en Baena es un snack de lo más popular. La fiesta sigue con un revoltillo baenense; la sencillez echa plato: espárragos, habas, ajetes, huevo y jamón. Vamos, lo que había en los hogares de toda la vida. Hoy en día es fácil encontrarlo en los restaurantes de la zona, presentado como una verdadera obra de altísima cocina.

Un plato que equilibra adecuadamente la contundencia con el sabor es el famoso empedraíllo. Es una de esas recetas de siempre que esperabas pacientemente en la cocina mientras tu abuela se afanaba en echar a la cazuela el arroz, garbanzos, tomate, pimiento, cebolla, habichuelas, laurel, ajos, azafrán, sal, agua y un generoso chorro de aceite de Baena. Después a esperar, porque todo lo bueno, como en la vida, requiere de su paciencia. La de historias que se habrán contado alrededor de una buena perola de empedraíllo baenense…

Un consejo para los más aprensivos: ¡no fiarse de las apariencias! Si os ofrecen unos buenos ratones, no frunzáis el ceño. Dejad que os presenten estas curiosas brochetas a base de riñones y lomo de cerdo, ensartados de forma alterna, bien fritos y guisados en un delicioso caldo a base de vino, sal, laurel, ajos y cebolla. Para quitarse el susto del cuerpo, nada mejor que una fresca naranja que, a priori, apetece, pero en Baena se queda en nada. Por eso, aquí te las presentan troceadas, con una pizca de agua y aceite de oliva, acompañadas de miel y pan de higo o bacalao, dotando a la creación de un balance exquisito con la acidez de la naranja, la suavidad de la miel y la intensidad del bacalao salado.

Como buena tierra de contrastes y convivencia de culturas, Baena ejemplifica el legado de su herencia árabe a través de una repostería sublime en la que los manoletes, los pestiños o los panetillos de cortijo, pueblan los escaparates de las panaderías junto a las fabiolas o los roscos de vino. Almendra, miel, azúcar, canela y, otra vez más, aceite de la tierra. La sencillez llevada a su máximo exponente, regalando el máximo sabor posible.

Hay un plato, que, si preguntáis a cualquier vecino de la localidad, lo citará como un resorte. Podéis hacer la prueba en vuestra visita, preguntando al primer lugareño con el que os crucéis: el mojete de papas. Cada uno te contará cómo lo preparaba su madre, su tía o su abuela. Oirás una decena de variantes, a cada cual más deliciosa. Quédate con lo importante: este plato se prepara a base de patatas, cebollas, ajo, tomate maduro rallado, pan, pimentón dulce, pimiento choricero, pimiento rojo y verde, agua, huevos, sal y aceite de oliva. Todos los elementos, cocinados con paciencia y bien integrados, conviven con las patatas previamente fritas en un guiso meloso al que, como paso final, se le añaden los huevos para que cuajen perfectamente. ¿El resultado? Mejor aprovisionarse de mucho pan porque hay que mojar y mucho.                                                                       

Más información enhttps://baenaturismo.com/  www.baena.es

¿TE VIENES DE BRUNCH ENTRE VIÑEDOS?

Siete tapas, tres vinos y una terraza privada frente a los viñedos de Baigorri. La experiencia del verano que no deberías perderte en Rioja Alavesa.

 

 

Hay planes que lo tienen todo: el escenario perfecto, la hora perfecta, el acompañamiento perfecto. Y luego está este. Despertarse un martes de julio, cruzar Rioja Alavesa con las ventanillas bajadas y aparecer en Bodegas Baigorri justo cuando el sol todavía no aprieta y el aire todavía huele a lo que huele el campo antes de que apriete el calor. Eso es, exactamente, lo que propone el Brunch entre viñedos.

La idea es tan sencilla como irresistible: sentarse en la terraza privada de una de las bodegas más icónicas Euskadi, con los viñedos desplegados ante ti y empezar a disfrutar… Siete tapas. Tres vinos. Dos horas que no querrás que terminen.

Baigorri no es una bodega cualquiera. Es esa construcción que te hace parar el coche, sacar el móvil y preguntarte quién pudo diseñar algo tan bonito en medio de un paisaje que ya es bonito de por sí. Y ahora, además de las visitas y las catas, abre sus puertas —y su cocina— a un formato de mañana lenta que lleva tiempo siendo tendencia en las grandes capitales europeas pero que aquí, entre cepas de Tempranillo y Viura, adquiere una dimensión completamente diferente.

El menú, adaptable a alergias e intolerancias, está pensado para que cada tapa sea un momento especial con el vino que la acompaña. No se trata de comer y beber por separado: se trata de entender por qué un sorbo cambia cuando lo que tienes en la boca acaba de cambiar. Esa pedagogía placentera, esa forma de aprender sin darte cuenta, es quizá lo más valioso de la propuesta.

Y después de cada tapa, nada te impide levantarte, caminar por los viñedos y volver a la mesa. Porque eso también está incluido: el paseo entre las cepas, ese contacto con la vid que hace que el vino que luego te bebes sepa, de algún modo inexplicable, mucho mejor.

Se puede vivir este momento de martes a sábado hasta el 29 de agosto, a partir de las 11:00, con un aforo de hasta 35 personas. El precio de esta experiencia por persona es de 55 euros. Un brunch que en cualquier terraza urbana te puede costar incluso más, aquí disfrutas de la mejor enogastronomía frente a un horizonte poblado de viñedos, en un edificio que es un icono de la arquitectura sostenible.

Rioja Alavesa lleva años dejando claro que el enoturismo no es solo visitar bodegas: es vivir el vino desde adentro. Este brunch es, quizá, la mejor prueba de ello.

Más información:

www.visitriojaalavesa.com
https://www.rutadelvinoderiojaalavesa.com

CANGAS DEL NARCEA, PUERTA DE ASTURIAS AL SABOR Y LA TRADICIÓN

Socio fundador de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, te conquistará con su vino (porque aquí se hace vino y muy bueno), su queso Xinestosu y sus embutidos.

 

En aquellos lugares en que la climatología es, por lo general, dura y áspera, la alimentación de las personas que los habitan ha de ser consistente para sobrellevar oficios y labores a la intemperie, muchas veces en condiciones adversas. Ello no implica que se renuncie al sabor, al buen hacer y al gusto por una cocina sencilla pero cautivadora. Es, en resumidas cuentas, lo que se encuentran los viajeros cuando llegan a Cangas del Narcea.

Nuestro primer paseo por Cangas requerirá de la atención de nuestros cinco sentidos, principalmente el olfato. Haced la prueba, y empezaréis a notar aromas que se harán familiares en seguida: el olor a pan horneado a primera hora de la mañana; también el de las deliciosas empanadas. Las notas irresistibles de ciruela negra, violeta y regaliz de un vermut recién servido o el aroma a café al atardecer, son algunos de los estímulos en esta colección de sensaciones con las que los visitantes se topan casi por sorpresa.

El respeto a la tradición amparado en la calidad de materias primas de calidad contrastada. Son los secretos de la gastronomía de un pueblo en el que el cereal, la leche, las castañas o las fabes tejen una red que sostienen, además, carnes, vinos y dulces que solo se pueden degustar en Cangas del Narcea. Y solo en Cangas, porque la situación geográfica se prestaba a ello, ya que el cierto aislamiento ha permitido que a día de hoy perduren tradiciones de siglos de historia, como la matanza del cerdo y la obtención de embutidos como el butiello o el chosco. El primero, a base de huesos de rabadal y costilla de cerdo, adobado y embutido en ciego para después ahumarlo en madera de roble, en un manjar que a menudo se acompaña con patatas o berzas cocidas. El segundo, elaborado con una base de lengua y cabecero de lomo aderezados con ajo y pimentón, es una sorpresa hasta para los comensales más reacios.

Pero lo que suscita pocas dudas es el gusto por la ternera local. La raza autóctona Asturiana de los Valles proporciona una carne de jugosidad, aroma y ternura ideal para hincarle el diente. Nada mejor para acompañarla que un pan artesano de leña. Lo tradicional siempre ha sido hornearlo al día en las casas, junto con el bollo, una hogaza rellena de chorizo y tocino. Como nada se desaprovecha en una cocina humilde, con la masa restante se elaboraban las sencillas tortas fritas, conocidas como rapas.

Si hay un plato que representa a la gastronomía de Cangas del Narcea es el caldo de berzas, acompañado de patatas y fabas pintas, y, claro, un contundente compango donde no faltará chorizo, tocino, jamón y morcilla. Aquí no valen las prisas. Estamos hablando de un plato contundente que necesita tiempo, horas a fuego medio lento para que el guiso se impregne del sabor de la carne y los ingredientes se integren en un plato alrededor del cual se han estado sentando en las casas canguesas generación tras generación. Sabroso, genuino, sencillo y robusto. Ningún plato define mejor el carácter de un pueblo que este caldo de berzas.

Los bosques que pueblan los verdes valles son una despensa natural que proveen a los cangueses de múltiples frutos, como las castañas, las nueces o las avellanas en otoño; cerezas, arándanos y moras en verano. Todos ellos son idóneos para complementar o acompañar dulces recetas como el arroz con leche, el requesón con miel o el frixuelo, que aquí se sirve en espiral.

Hay dos grandes curiosidades que hacen de la gastronomía de Cangas del Narcea algo único. El primero es su queso de Xinestosu, o Genesto, pedanía de Cagas del Narcea. Un queso muy peculiar, con una forma característica gracias al molde de esparto en el que se deposita en un principio, estrechándolo en la mitad y dejando unos dibujos característicos por la forma del esparto. Es peculiar porque su producción es escasísima y probarlo es casi un privilegio. Se limita prácticamente a la pedanía de Genesto, donde se elabora artesanalmente para consumo familiar.

La otra gran curiosidad es el vino. Acogido a la Indicación Geográfica Protegida con la denominación de Vino de Calidad de Cangas y es un elemento diferenciador por ser la única zona asturiana productora de vinos. Su origen se remonta al siglo XII y hasta el día de hoy se presenta como un vino ligero, agradable de beber. En algunas bodegas tradicionales aún es posible disfrutarlo bebiéndolo del cachu, un cuenco de madera que va pasando de mano en mano. No hay mayor símbolo de fraternidad, respeto y confianza que compartir tu comida y tu bebida con el de al lado. Una tradición antiquísima que perdura en esta zona de Asturias, tierra dura y de clima difícil, pero habitada por gentes cálidas que comparten su pan, su vino, su tiempo y sus historias con el viajero ávido de ellas…

 

 

 

www.pueblosgastronomicos.com