Castelló de la Plana, a un paso de ser elegida Ciudad Accesible 2020 de la Unión Europea

Está entre las seis candidatas designadas por la Unión Europea y el próximo 29 de noviembre conocerá en Bruselas si consigue este importante reconocimiento internacional

 

Castelló de la Plana no solo es un destino turístico de primer nivel ­–y para todo el año– sino que apuesta con firmeza por la accesibilidad y la inclusión como eje de su nuevo diseño de ciudad. Y fruto del Plan de Movilidad que arrancó en 2016 ha sido su nominación al Premio Ciudad Accesible 2020 de la Unión Europea. A la 10ª edición del mismo se han presentado 47 candidatas siendo Castelló elegida, por vez primera, entre las seis finalistas. Una ciudad comprometida en la eliminación de las barreras para que tanto ciudadanos como visitantes puedan acceder y disfrutar de todos sus espacios públicos en igualdad de condiciones.

 

 

Ciudad mediterránea y con una vibrante vida social y cultural, Castelló de la Plana mira a Europa con orgullo y se presenta ante ella como una de las mejores urbes accesibles e inclusivas. Y la mejor prueba de ello es su designación como candidata al Premio Ciudad Accesible 2020, al que optan otras cinco ciudades europeas con más de 50.000 habitantes (requisito de este galardón): Évreux (Francia), Skelleftea (Suecia), Chania (Grecia), Tartu (Estonia) y Varsovia (Polonia). A nivel nacional se presentaron 10 candidaturas, de las que pasaron a Europa tres: Barcelona, Bilbao y Castelló, siendo la capital de la Plana la escogida por la Comisión Europea entre las seis finalistas.

Para llegar hasta aquí, a un solo paso de este importante reconocimiento internacional, Castelló de la Plana puso en marcha en 2016 un ambicioso Plan de Accesibilidad con intervenciones en cuatro ámbitos: ambiente urbano, transporte, instalaciones públicas y edificios y Comunicación e Información. Un plan que repercute no solo en sus habitantes sino también entre sus visitantes con mobilidad reducida. Por ello, el principal medio de transporte público de la ciudad –el autobús– ha adaptado el 100% de su flota (39 unidades) con rampas de acceso y asientos adaptados, y también 22 paradas.

Las mejoras en accesibilidad también han llegado –entre otros– a uno de sus iconos turístico-culturales, el Planetario del Grau, y a las tres playas de la ciudad: Del Pinar, Gurugú y Serradal. A lo largo del pasado año, 129 personas con discapacidad utilizaron puntos de servicio adaptado en estas playas, 20 participaron semanalmente en actividades de aquagym adaptadas y 35 en el Summer Yoga Camp. Todo ello, además de colaborar con el proyecto ‘Un mar para todos’, que pretende acercar los deportes náuticos a las personas con discapacidad.

El Plan de Accesibilidad puesto en marcha por el Ayuntamiento de Castelló de la Plana identificó 25 itinerarios vinculados a áreas clave de la vida social, administrativa, económica y cultural de la ciudad, evaluando su grado de acceso y empezando a eliminar barreras, además de mejorar las condiciones de las aceras.

 

Según la Comisión Europea que concede este galardón, el premio es una oportunidad para que las ciudades europeas demuestren su implicación para construir un territorio disponible para todo el mundo.

 

     Más información en la web: https://www.castellonturismo.com

Roses descubre los secretos de su puerto pesquero y su lonja en visitas guiadas

 

Todos los viernes, a las 17.00 horas, se ofrecen visitas guiadas de una hora que permiten conocer su historia, los métodos de pesca y las especies propias del norte Mediterráneo

 

Escenario de batallas navales, punto estratégico de rutas comerciales… el puerto de Roses, cuyos orígenes se remontan al año 218 antes de Cristo, es mucho más que un lugar de cobijo para embarcaciones de pesqueras. ¿Qué se pesca en sus aguas? ¿Qué ocurre cuando regresan las embarcaciones? ¿Cómo es el espectáculo de la lonja? ¿Por qué es el puerto con más capturas de la Costa Brava y uno de los tres más importantes de Cataluña? Un aliciente más para iniciar un apasionante fin de semana en la localidad rosense.

 

     Aunque el turismo la ha convertido en punto de referencia de la Costa Brava, conviene recordar que Roses es una localidad de raíces marineras. Y la mejor prueba de ello es su puerto pesquero, de donde parten a diario los barcos que luego nutren a la localidad de la excepcional materia prima que es la base de su variada oferta gastronómica, cuyo platos estrella es el Suquet de Peix.

 

Un tanto eclipsado en verano por el puerto deportivo, que atrae a los visitantes ávidos de practicar los más variados deportes náuticos –vela, kayak, esquí náutico, windsurf, kite-surf, submarinismo, snorkeling…– el puerto pesquero cobra mayor protagonismo tras la época de los chapuzones, cuando los relajados paseos animan a dejarse tentar por la fotogenia de esas vetustas embarcaciones. De ahí que se haya incorporado también a la oferta turística rosense.

Todos los viernes (excepto el 6 diciembre), a las 5 de la tarde, hay visitas guiadas de una hora que permiten conocer tanto la historia de este puerto como los detalles de la actividad pesquera y cómo funciona la venta directa a través de la lonja, un espectáculo que guarda un cierto paralelismo con el de la bolsa por la frenética toma de decisiones a la hora de comprar la mercancía, que desfila sin pausa por una cinta mecánica ante la mirada de los compradores. El precio de la visita es de 6 euros para los adultos y de 3,5 euros para edades entre los 6 y 17 años. Los tickets pueden adquirirse en la Oficina de Turismo rosense.

24 siglos de historia

 

La privilegiada ubicación geográfica de Roses –agazapada en una de las más majestuosas y bellas bahías del mundo– marcó desde sus orígenes su simbiosis con el mar. Dotada de un puerto natural, los romanos desembarcaron en el año 218 antes de Cristo atraídos por sus condiciones físicas, su situación estratégica y su excelente comunicación.

En la Edad Media, Roses fue escenario de numerosas batallas navales, la mayoría contra las tropas francesas. Esto motivó que en el siglo XVI que se decidiera proteger el puerto con un fortín militar ubicado en lo alto del Puig Rom: el Castillo de la Trinitat, convertido hoy día en uno de los iconos patrimoniales de Roses y la mejor atalaya para admirar la localidad, sus dos puertos y su bahía.

 

Posteriormente, durante los siglos XVIII y XIX, el puerto de Roses fue uno de los lugares estratégicos en la ruta comercial de cabotaje con Francia e Italia. Y en el siglo XX se aprobó el proyecto para realizar un puerto artificial, dotándole de un muelle comercial. Las sucesivas mejoras han dado lugar a lo que hoy día es el puerto pesquero de Roses, que muestran las visitas guiadas.

 

       Más información en la web de Turisme de Roses: http://es.visit.roses.ca

2020 dará la bienvenida al Hotel Maravilla Palace de Estepona (Málaga)

El nuevo 4 estrellas del núcleo urbano de Estepona se convertirá en una de las principales novedades hoteleras del nuevo año, y claro referente en la Costa del Sol

 

Tic, tac; tic, tac; tic, tac… cuando las manecillas del reloj lleguen a las 12 de la noche del 31 de diciembre y suenen las Doce Campanadas que anuncian la entrada en el nuevo año comenzará la definitiva cuenta atrás de un sueño que se hará realidad en 2020: el Hotel Maravilla Palace. Tres años después de colocarse la primera piedra, este hotel boutique abrirá sus puertas a un universo de sensaciones en el que el cliente se sentirá único y especial y podrá disfrutar, además, de una sabrosa oferta gastronómica. El ‘Jardín de la Costa del Sol’ de Estepona brillará con luz propia de la mano de este auténtico ‘Balcón al Mediterráneo’  

 

 

Año Nuevo, vida nueva. Con la misma ilusión que afrontamos la llegada de un nuevo año, también el Hotel Maravilla Palace aguarda ansioso este 2020 en el que, por fin, iniciará su andadura como nuevo referente de la hotelería andaluza. Y más concretamente de Estepona, integrado en el proyecto ‘Jardín de la Costa del Sol’ de esta localidad malagueña.

 

Atrás queda ese 4 de agosto de 2017 en el que se colocó la primera piedra de este hotel boutique edificado en una parcela de 800 metros cuadrados, entre la calle Real, la calle Carmen Sevilla y la plaza de las Flores­. Un sueño de la familia Eller, de procedencia alemana, que muy pronto se hará realidad. Un buen día llegó de veraneo a esta localidad… y se enamoró de ella. Tanto, que decidió ‘echar raíces’ invirtiendo en la construcción de un complejo hotelero muy especial.

Emocionar… y sorprender. Con este espíritu se ha ido gestando un hotel que quiere hacer honor a su nombre, maravillando a todo aquel que se deje tentar por alguna de sus 49 habitaciones, todas con luz natural, materiales de primerísima calidad y un diseño moderno, algunas de ellas tienen incluso jacuzzi privado. El lugar perfecto para el descanso más exclusivo… y a menos de 100 metros del mar. Todo ello, con el complemento gastronómico del restaurante plaza flores ‘La Tenería Siglo XII’; un Roof Top Lounge & Pool, ‘Altísimo’, acariciando el cielo… y una cerveza artesana propia y de nivel Premium: la de su cervecería Ellerbräu, que será otra de las señas de identidad diferenciales del Maravilla Palace.

El núcleo urbano de Estepona ha estado viendo crecer en estos tres años al que será, sin duda, punto de encuentro entre sus habitantes y los visitantes que, como en su día la familia Eller, se dejen tentar por esta bella localidad de la Costa del Sol, de privilegiada climatología y acariciada por las plácidas aguas del Mediterráneo.

 

Tic, tac; tic, tac; tic, tac. Ya falta menos para entonar el ¡feliz 2020!… que dará la bienvenida al Hotel Maravilla Palace.

Un paseo por la historia de Menorca, entre castillos y torreones de defensa y vigilancia

3 castillos, 2 fortificaciones, 15 torres defensivas, 2 bastiones, 1 portal y 4 museos configuran la Ruta Fortificada, que pone en valor su rico patrimonio histórico-militar

 

Menorca es naturaleza en estado puro ­­–así lo atestigua su reconocimiento como Reserva de la Biosfera– pero también un museo al aire libre de su apasionante historia militar. Más allá de las legendarias piedras de su cultura talayótica, hay otras que dan forma a castillos y torres de defensa que son fiel testimonio de los distintos avatares en los que se ha visto envuelta la isla balear a través de los siglos. Una treintena de edificaciones para todos los gustos, ideales para descubrirlas relajandamente en una escapada otoñal.

 

     La privilegiada ubicación geográfica de Menorca en el Mediterráneo occidental la convirtió en objeto deseo por parte de las grandes potencias europeas, que la veían como bastión estratégico perfecto para el dominio de esta parte del Mare Nostrum. Así, desde la época medieval, la isla fue añadiendo a las milenarias piedras de su cultura talayótica –talayots, taulas, navetas, poblados y necrópolis– otras sobre las que se edificaban castillos y torres defensivas; contra las razzias piratas… y contra los ejércitos invasores, ya fueran musulmanes, otomano, ingleses o franceses.

 

Estas huellas militares se han convertido hoy día en un gran atractivo turístico, perfecto complemento a las playas, la arqueología, la gastronomía y los deportes. Un conjunto de casi una treintena de monumentos patrimoniales que constituyen una paseo por la historia a través de la llamada Ruta Fortificada.

Los castillos, por su grandeza, son los que más llaman la atención de los visitantes. Hay tres. El castillo de Sant Felip, del siglo XVI, en Es Castell, sólo conserva sus galerías subterráneas. El castillo de Sant Antoni, del siglo XVII, en Fornells. Y el castillo de Santa Águeda, sobre una colina entre Fornells y Ferreries, construido por los árabes en el siglo X. El amplísimo puerto de Maó acoge también dos fortificaciones: el fuerte de Marlborough, del siglo XVIII, construido por los británicos, casi a la entrada, en cala Sant Esteve. La fortaleza de la Mola, del siglo XIX, en la que destacan la galería de las aspilleras y el aljibe de la reina. Y también el Lazareto, una fortaleza sanitaria del siglo XVIII para prevenir epidemias.

Menorca está también salpicada de torres de defensa y vigilancia, la mayoría junto a la costa pero también algunas algo más al interior. Integran la Ruta Fortificada un total de quince: Torre d’en Quart –medieval, de las mejor conservadas, cerca de Ciutadella–, la Princesa, Alcalfar, Son Ganxo, torre de Fornells, des Castellar, d’en Penjat, Sant Felipet, Sanitja, sa Mesquida, Rambla, torre de La Mola o Cala Teulera, torre de la isla de Ses Sargantanes, torre de Cala Molí y torre de Sant Nicolau, del siglo XVII. De estas torres, once fueron construidas por los británicos y cuatro por los españoles.

Dos baluartes forman parte de esta misma ruta, ambos en Ciutadella: el Bastió des Governador y el Bastió de sa Font. Mientras que Maó aporta el Pont de Sant Roc, una de las puertas de la segunda muralla y único vestigio de la misma. El complemento a todas estas construcciones son el Museo Militar de Menorca, en Es Castell, el Museu de Menorca y Ca n’Oliver, en Maó, y el Museo Municipal de Ciutadella.

 

                                       Más información en la web: www.menorca.es