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RUTA POR LAS FORTALEZAS Y ALCÁZARES MEJOR CONSERVADOS DE LA PROVINCIA. UN VIAJE FASCINANTE POR LA HISTORIA Y EL PATRIMONIO DE HUELVA

Desde la frontera luso-española hasta la Sierra de Aracena y la costa, descubrimos los castillos medievales que custodian la memoria y la riqueza monumental de nuestra tierra.

 

¿Sabías que Huelva es una tierra repleta de castillos? Nuestra provincia no tiene solo uno, dos o tres, sino muchos más. Algunos de estos se ubican en la frontera onubense luso-española, territorio histórico de enfrentamientos por la delimitación fronteriza y que actualmente es un punto de encuentro, conexión y colaboración entre regiones. Por otro lado, tenemos también castillos ubicados en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en el Andévalo y en el sur de nuestra provincia, incluyendo localizaciones relativamente cercanas a la costa. Hoy, te vamos a enseñar algunos de ellos: medievales, geniales y que podrás ver con tus propios ojos. ¡Vamos a ello!

Castillo de Almonaster la Real

Ubicado en un enclave privilegiado, el recinto amurallado de Almonaster la Real dibuja un polígono irregular de unos 313 metros de perímetro. Su muralla, jalonada por torres circulares y rectangulares, se amolda de forma impecable a los desniveles de la sierra.

Si te fijas en sus muros, descubrirás una auténtica lección de historia superpuesta: desde la fábrica más antigua de época califal (mampostería reforzada con sillares romanos en las esquinas), pasando por reformas almohades en tapial de tierra roja, hasta las intervenciones de la Edad Media cristiana.

Su carácter inexpugnable no es casualidad. Ya en 1583, un documento de tasación de la época destacaba su imponente ubicación sobre peñas tajadas:

«Las otras sierras que circundan la fortaleza están tan desviadas que una pieza de artillería no puede llegar desde ellas… En toda la circunferencia por la parte de fuera no hay donde con facilidad se pueda escalar… Hay tres o cuatro picas de hondo y por otros cabos mucho más, de más de lo cual por la parte baja hay muchos arroyos de agua que le sirven de foso».

Castillo de Niebla (Castillo de los Guzmanes)

Conocido indistintamente por ambos nombres, el Castillo de los Guzmanes impacta al visitante por sus colosales dimensiones y sus imponentes torres, desde las que resulta fácil imaginar las tácticas defensivas de la Edad Media.

Su interior es un laberinto fascinante que alberga desde lúgubres mazmorras (donde hoy se expone una colección de maquinaria de tortura histórica) hasta estancias palaciegas como la Cámara de la Condesa o la antigua Armería. Además, pasear por el perímetro de su recinto amurallado de la ciudad, de origen islámico te permitirá admirar puertas históricas tan emblemáticas como las del Socorro, del Agua, del Buey o de Sevilla.

Castillo de Cortegana

Coronando lo alto del municipio por motivos puramente estratégicos, el Castillo de Cortegana es la gran joya de la serranía norte. ¿Su principal atractivo? El alcázar y unas panorámicas de la comarca sencillamente incomparables. Palabra de choquero.

El conjunto fortificado se articula en dos grandes sectores:

  • La Cerca: Es la primera línea defensiva y el lugar donde se asentó el núcleo urbano primitivo. Aunque la antigua puerta de acceso desapareció, aún se conservan lienzos de muralla y restos de los torreones originales, como el situado al noroeste.
  • El Alcázar: Es la imagen más icónica del castillo. Su única entrada se sitúa en la fachada sur a través de una escalinata que da paso al patio de armas. Bajo este se oculta un aljibe abovedado que garantizaba la subsistencia de sus pobladores.

En el flanco este del patio se alza la fachada del palacio, distribuido en dos plantas: la inferior acoge la recepción, la capilla y la antigua cárcel (hoy espacio expositivo de piezas arqueológicas); la superior alberga estancias como la Sala del Alcaide. Su perímetro se corona con torres en los ángulos y el adarve o paseo de ronda almenado, culminando en la majestuosa Torre del Homenaje, erigida a finales del siglo XV en tiempos de los Reyes Católicos.

Castillo de Santa Olalla del Cala

Erigido entre los siglos XIII y XIV y profundamente reformado en el siglo XV, este castillo-fortaleza de estilo gótico y mudéjar es una de las construcciones mejor conservadas de la provincia. Se alza sobre el Cerro del Castillo, a 540 metros de altitud, fruto del acuerdo impulsado por el rey Sancho IV con el Consejo de Sevilla para asegurar la línea defensiva de la comarca.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1949, presenta una planta rectangular de 130 metros de longitud fabricada en mampostería y argamasa. Está custodiado por 10 torres (seis rectangulares con impostas de ladrillo y cuatro semicirculares). Su torre principal cuenta con una entrada en recodo bajo arcos de medio punto en sillería de granito, recientemente restaurada junto al interior del recinto.

En la falda del cerro se conserva la Fuente de Arriba, cuya agua manaba del venero del «Puente Romano» para abastecer a la villa medieval, junto a un área recreativa y un crucero renacentista vinculado a la histórica Ruta de la Plata.

Castillo de los Zúñiga de Cartaya

Asentado sobre un cabezo de tierra arcillosa rojiza al oeste de Cartaya, este castillo fue levantado por la Casa de Zúñiga tras obtener licencias reales entre 1417 y 1420 (finalizándose en 1428). Su cometido principal era defender el paso de barcas sobre el río Piedras y vigilar los territorios limítrofes de los señoríos de Lepe y Gibraleón, en una zona expuesta a incursiones de piratas berberiscos y normandos.

La fortificación ocupa un perímetro rectangular de 35 por 27 metros, con murallas de 8 metros de altura y 1,70 metros de grosor. Cuenta con siete torres cuadradas repartidas en lienzos y esquinas, destacando la torre del Homenaje en el ángulo occidental y la torre de la Campana, por su buen estado de conservación. Aunque la barbacana original ha desaparecido, su planta se conoce con precisión gracias a planos históricos de 1668. Hoy en día, su interior abre sus puertas de forma exclusiva durante la celebración de festivales de música y eventos culturales.

Castillo de Aracena

En la cima del monte que alberga en su interior, la Gruta de las Maravillas, se alza el castillo construido a mediados del siglo XIII. Fue erigido por la rama portuguesa de la orden del Hospital, tras la conquista de la población andalusi. En su visita podemos recorrer sus murallas y torres, además de los restos de la ciudad islamica sobre la que se construyó la fortaleza. También podemos conocer la iglesia prioral construida junto al castillo y pasear por la villa medieval.

Castillo de Aroche

Construido en el siglo XII como la qasaba o alcazaba andalusí del asentamiento, el Castillo Almohade de Aroche se erige sobre los restos del antiguo castro prerromano de Arucci. La trama urbana del pueblo crece en anillos concéntricos alrededor de esta fortaleza rectangular de tapial con esquinas de ladrillo que simulan sillares.

Entre sus elementos defensivos destaca la Puerta de la Reina, una poterna de acceso configurada por dos arcos de herradura y envuelta en la célebre leyenda local de la reina Saluquia. Tras su conquista a mediados del siglo XIII por la Orden de San Juan y la posterior firma del Tratado de Alcañices (1267), Aroche quedó definitivamente integrada en la Corona de Castilla, jugando un papel fronterizo decisivo tanto en la Edad Media como en la Guerra de Restauración Portuguesa (1640-1667).

Como curiosidad histórica, en 1804 su patio de armas perdió el uso militar para transformarse en plaza de toros, función que sigue manteniendo en la actualidad combinada con eventos culturales de primer nivel como la popular Noche de las Velas.

 

 

 

Más información: www.turismohuelva.org

Marta:
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