91 591 60 92
tel. de guardia 662 36 91 12


X

SENDERISMO ENTRE UN MAR DE CEPAS PARA DESCUBRIR TESOROS DE PIEDRA SECA EN TOMELLOSO… SUS BOMBOS

Recorrer la Ruta de los Bombos es pasear por un museo a cielo abierto de piedra seca. Aquí, cada refugio cuenta cómo el ingenio popular transformó el campo tomellosero en un paisaje sin igual.

 

 

Cualquiera que camine hoy entre las cepas de Tomelloso se topa, casi por sorpresa, con estas siluetas redondeadas que parecen monumentos ancestrales. Lejos de ser ruinas o caprichos arquitectónicos, los bombos son construcciones rurales nacidas del sudor, la astucia y la pura supervivencia. Llegó a haber cerca de mil en la comarca y hoy se conservan en buen estado más de 90.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, con el boom del vino en Tomelloso, los agricultores se encontraron con un gran problema: al arar, chocaban una y otra vez con infinidad de piedras calizas. Al principio las apartaban a los lados con un esfuerzo enorme, pero la mentalidad práctica del campo vio la oportunidad perfecta: aprovechar esas mismas piedras para levantar, sin argamasa, andamios ni plomadas, auténticas joyas arquitectónicas.

Arte y técnica de piedra seca

Construir un bombo requería una maña que hoy todavía deja con la boca abierta a arquitectos e ingenieros. Se empezaba con una primera hilada de piedras planas de gran tamaño buscando equilibrio y simetría. Luego se levantaba la pared exterior en paralelo, rellenando el hueco entre ambas con lajas sueltas para dar paso a la falsa cúpula. Esta se iba cerrando en capas circulares hasta colocar la «clave», la última piedra que remataba el techo. Todo encajado a la perfección, sin una sola gota de mortero o cemento.

El resultado era una estructura con microclima propio: fresca en pleno verano y cálida en invierno. Dentro no faltaba de nada: chimenea, hornacinas para cocinar, pesebres, cuadra, estacas para los aperos y poyos que hacían de cama y asiento. En uno solo podían convivir varias familias sin agobios.

«Los bombos no son simples chozos; son verdaderas obras maestras de la ingeniería popular», destaca el investigador Jerónimo Pedrero, quien lleva más de 30 años catalogándolos. «Cada uno es un pequeño milagro técnico y humano».

Reconocimiento internacional

Su valor es tan único que el I Congreso de Arquitectura Rural en Piedra Seca impulsó su candidatura ante la UNESCO. Hoy, los bombos de Tomelloso forman parte del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad dentro de la lista de técnicas y conocimientos del «Arte de la construcción en piedra seca». Se han convertido en la verdadera alma del paisaje cultural manchego, integrados con total naturalidad entre las viñas.

Rutas para perderse (y encontrarse)

Para conocerlos de cerca, el Ayuntamiento de Tomelloso propone la Ruta de los Bombos (PR-CR 50). Se trata de un sendero circular y homologado de 17 km (unas cuatro horas a pie) que arranca en el Santuario de Nuestra Señora de las Viñas. Es un paseo llano, bien señalizado (marcas blancas y amarillas) que te lleva por un mar de viñedos custodiado por estos centinelas de piedra. Tip de viaje: Evita los meses de calor intenso por la falta de sombra. En primavera y otoño la estampa es impresionante, con el viñedo cambiando del verde intenso a los tonos rojizos y ocres antes de la vendimia.  

Un viaje a las raíces

Recorrer estos caminos es entender la esencia de Tomelloso: un pueblo que no solo miró al cielo levantando chimeneas para su industria vinícola, sino que echó raíces esculpiendo la tierra piedra a piedra para crear cobijo.

 

Más información: https://visitatomelloso.com/

Marta:
Contenido relacionado

Este sitio usa cookies

contacto contacto contacto

info@mamushkaseleccion.com

91 591 60 92