Si descubrir Formentera te parece un plan espectacular, cuando te pares a disfrutar de una copa en uno de sus ocho chiringuitos con la isla como telón de fondo, estarás en otro nivel…
Después de uno de los inviernos más lluviosos que se recuerdan, toca salir, celebrar, disfrutar de las tardes que cada vez se van alargando más. Imaginate con una cerveza bien fría o un vino oteando el horizonte con el Mediterráneo y ese azul hipnótico que te hace perder la noción del tiempo. Sentado, con los pies descalzos jugueteando con la arena y de fondo la charla y las risas de tus familiares o amigos. Hay buenas y muy buenas noticias: las buenas son que estas postales de anuncio de televisión están en Formentera. Las muy buenas noticias es que tiene a disposición del viajero 8 chiringuitos diferentes para recorrértelos todos y dejar a tus amigos verdes de envidia cuando compartas tus stories. Son Amar, Bocaboca, Karai, Bartolo, Gitana, KM11, Briss y Nuu. Imposible elegir solo uno…
Ya están aquí. Los icónicos chiringuitos de Formentera han vuelto para recordarnos que la felicidad, a veces, es algo tan sencillo como tomarse un aperitivo con los pies en la arena. Aunque ahora mismo te esperan de viernes a domingo, apunta el 1 de mayo en el calendario: a partir de entonces, abrirán cada día para estirar las horas de sol hasta que el cuerpo aguante.
Olvida las estructuras complejas. Aquí la magia reside en lo auténtico: pequeñas edificaciones de madera, sostenibles y eficientes, que ceden todo el protagonismo a lo que de verdad importa: el momento. Es ese plan informal donde no hace falta vestirse; basta con enrollarse la toalla, pedir una caña bien fría y dejar que el tiempo se detenga.
Amar (Playa de Migjorn): El lugar ideal para los que buscan la esencia marinera sin artificios. Aquí se viene a compartir platos sencillos de cocina mediterránea rodeados de arte local y esa arena blanca que parece harina.
Bocaboca (Cala Saona): Sentarse en su terraza es como tener un palco privado sobre el azul infinito. Es el sitio perfecto para una comida en familia mientras vigilas el color del agua, que en los días de calma parece un espejo.
Karai (Playa de Migjorn): Con un aire surfero y relajado, es el punto de encuentro donde locales y viajeros mezclan sus historias. Pídete algo rico, saca el móvil y prepárate: cuando el sol empieza a caer, la luz aquí es pura magia.
Bartolo (Es Cupinar): Un mito desde 1976. Visitar a Bartolo es volver a la Formentera de siempre. Cero pretensiones, máxima calma. El rincón definitivo para desconectar de todo y conectar con el sonido de las olas.
Gitana (Es Arenals): Colorido, fresco y con una energía que contagia. Es ese chiringuito donde la tarde empieza tranquila y termina entre música, risas y una multitud animada que celebra la vida bajo el sol.
KM11 (Es Arenals): Si buscas «ese momento» para tu Instagram, este es el sitio. Su estructura de madera filtra una luz increíble al atardecer, creando el ambiente perfecto para despedir el día con amigos y una buena banda sonora de fondo.
Briss (Es Pujols): A pie de pasarela, este rincón te regala una de las mejores postales de la isla con la silueta de Ibiza en el horizonte. Informal, divertido y con el Mediterráneo siempre a un paso de tu mesa.
Nuu (Es Pujols): Confortable y acogedor, su barra es el refugio ideal para saborear la isla durante todo el día. Ya sea un aperitivo rápido o una cena improvisada al caer la tarde, aquí siempre te sientes como en casa.
Pero al final, lo que hace de Formentera una experiencia redonda, es su entorno paradisíaco y la compañía. Estos chiringuitos son ocho refugios donde se cuenta miles de historias y solo hay una regla: disfrutar de la sencillez en el último paraíso del Mediterráneo.
Más información: www.formentera.es