La Alcaldesa de Coria, Almudena Domingo Pirrongelli, acompañada del Deán-Presidente del Cabildo Catedral de la Díocesis de Coria-Cáceres, D. Ángel David Martín Rubio, y el Director General de Turismo, D. Óscar Mateos Prieto, presentaron, en el Stand de Turismo de Extremadura, la puesta en desarrollo promocional y de comercialización de esta nueva estrategia de turismo religioso en cooperación con las empresas de touroperación y agencias de viaje nacionales, derivado del auge que el turismo espiritual está teniendo entre aquellos potenciales turistas que sienten, cada vez más, la necesidad devocional de acercarse hasta aquellos destinos que hayan tenido o muestren alguna relación con la vida de Jesucristo.
En este sentido, la milenaria, señorial y episcopal Ciudad de Coria, antigua sede del Marquesado de Alba, atesora, bajo el reposado silencio de sus recuerdos, una historia que comenzó hace 2000 años y que ha servido para que el lienzo en el que se produjo una de las crónicas más importantes de la vida de Cristo, se haya convertido en un tesoro histórico y espiritual, único, exhibido en la seo cauriense desde hace más de 500 años.
Historias y leyendas, en uno de los Obispados más antiguos de España, que desde la antigüedad forjaron el motivo de la donación y llegada del Sagrado Mantel a la Sede Catedralicia de Coria, como la que vincula a los Caballeros Templarios con esta santa reliquia durante el período de la Reconquista, hasta las que narran su inclusión en los fondos del tesoro de Carlomagno o entre las propias dotes de la curia romana apostólica donada posiblemente a través de algún prelado.
Un rico legado de alhajas y piezas que permanecieron ocultas durante más de 400 años en la Santa Iglesia Catedral de Coria, hasta su hallazgo en el suelo del presbiterio entre 1370 y 1403 coincidiendo con la construcción del primitivo templo, al conceder el Papa Luna, Benedicto XIII, en la Bula otorgada en 1404, el reconocimiento y autenticidad de las Santas Reliquias de Coria, entre las que destacan una Santa Espina de la Corona, junto a un Lignum Crucis o fragmento de la Cruz de Jesucristo, además del citado Sagrado Mantel.
Una declaración de fe, que acabó despertando el interés y la admiración de duques, marqueses y obispos, junto al fervor de otras personalidades y cientos de miles de peregrinos provenientes de todo el reino y el vecino país de Portugal que, durante siglos, cada 3 de mayo, festividad de la Santa Cruz, honraron esta Santa Reliquia a través del multitudinario “Besamantel” de tan milagroso recuerdo de la Pasión de Cristo.
Un simbolismo y misterio, que atrajo también la atención de la comunidad científica, tras los estudios de investigación efectuados en los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales de Madrid en 1960, cuyos análisis garantizaron la antigüedad del tejido en torno al siglo I como consecuencia de los datos obtenidos sobre el material, la estructura y la técnica de fabricación usadas y ampliamente desarrolladas en las tierras de la antigua Palestina, que han llevado a otros científicos a proseguir sus exámenes, como los dirigidos recientemente en 2006 por el profesor John Jackson (Director del Turín Shroud Center de Colorado), que sostienen que el Sagrado Mantel de Coria y la Sábana Santa de Turín estuvieron presentes, conjuntamente, cubriendo ambos, uno sobre otro, la mesa y los alimentos de la Última Cena la noche del Jueves Santo.
Devoción, cultura y turismo, sobre una de las piezas sagradas más preciadas e importantes de la tradición cristiana desde la antigüedad, que la Ciudad de Coria y su Cabildo Catedral vuelven a mostrar al mundo, tras su clausura expositiva en 1791, con el propósito de restablecer su antiguo esplendor como Reliquia Universal de la Cristiandad. El reclamo y el punto de encuentro para aquellos miles de peregrinos deseosos de recibir las gracias e indulgencias plenarias, como también lo fueron concedidas, desde antaño, por los magnánimos pontífices romanos.
Y es que la evolución del mercado turístico actual, demanda un enfoque más experimental sobre la puesta en valor del patrimonio cultural, religioso y natural dentro de los destinos turísticos, repletos de tradiciones y costumbres, pero a los que hay que añadirles también las nuevas tendencias del turismo slow, una forma de viaje relajada, placentera y sin estrés, en el que la propia Ciudad de Coria es un claro ejemplo de ello dentro de Extremadura; a la postre, la Comunidad Autónoma de España que más ha incrementado porcentualmente el turismo extranjero en los últimos años, derivado, posiblemente, a que el turismo es hoy el consumo emocional del lugar visitado.
En definitiva, la Ciudad de Coria y el Sagrado Mantel de la Última Cena como, reliquia universal de la cristiandad, son un extraordinario escaparate para atraer y recuperar el fervor de cientos de peregrinos creyentes, y también escépticos, al objeto de que los mismos se conviertan nuevamente en epicentro de reclamo y punto de encuentro de devoción espiritual, cultural y peregrinación dentro del turismo religioso mundial.
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